Áreas corteza cerebral

En la corteza motora, la cual se encuentra en el lóbulo frontal, podemos distinguir en cada hemisferio las siguientes partes:

  • Un área motora, equivalente a un área sensorial primaria.
  • Áreas premotoras, equivalentes a un área de asociación unimodal. Contienen dos zonas: el área premotora y el área motora suplementaria.
Corteza cerebral

Área motora primaria

Se encuentra en la circunvolución precentral, tanto medial como lateral, y ocupa el área 4 de Brodmann.

Su capa V está hiperdesenvolupada y contiene células piramidales gigantes de Betz (las neuronas más grandes del SNC de los mamíferos). Envía las órdenes para que se ejecuten los movimientos voluntarios, y establece órdenes motoras de cuándo y cómo se deben mover los músculos.

El área motora primaria es el origen de gran parte de las fibras del fascículo piramidal.

Las principales aferencias provienen de la corteza premotora, la corteza somestésica y el núcleo ventral lateral del tálamo.

Hay una organización topográfica. El cuerpo está representado, al igual que en la corteza somestésica, de manera contralateral e invertida. La superficie cortical mayor se dedica al control de las partes del cuerpo que requieren una precisión motora mayor, como las manos, la boca y los labios.

La estimulación produce, en la parte contralateral, movimientos aislados de un músculo o de un pequeño grupo muscular, como la flexión de un dedo, que la persona no puede evitar.

La lesión unilateral completa de esta área provoca hemiplejia (parálisis) del lado contralateral del cuerpo.

Áreas premotoras

Se encuentran justo delante del área motora primaria. Corresponden a las áreas 6 y 8, que tienen la corteza premotora en la parte lateral y la corteza adicional en la parte medial de la corteza.

Las áreas premotoras controlan la corteza motora primaria. No provocan movimientos de los músculos sino que se encargan de elaborar planes de acción que establecen las secuencias de movimientos que se necesitan para el desarrollo de una acción voluntaria.

Hay ligeras (y no muy conocidas) diferencias en las funciones de las dos áreas premotoras:

El área premotora suele participar en la programación de respuestas motoras cuando se hacen movimientos guiados por un estímulo externo, por ejemplo, auditivo.

El área motora suplementaria interviene en la programación y coordinación de movimientos complejos, como la coordinación bimanual.

Las áreas premotoras también dan lugar a fibras piramidales. La estimulación de estas áreas produce movimientos lentos que afectan a grandes grupos musculares (premotora) y movimientos descritos como posturas, como, por ejemplo, girar la cabeza y el tronco hacia el lado contralateral (suplementaria).

Lesiones en las áreas premotoras

La lesión de las áreas premotoras produce una alteración de la secuencia normal de la activación de los músculos durante el movimiento. Muchas veces se observa un deterioro de la capacidad para ejecutar de manera apropiada una habilidad motora aprendida, sin que exista parálisis, llamado apraxia. Los hay de muchos tipos, por ejemplo una lesión en las áreas premotoras impide que una persona utilice objetos de uso cotidiano y haga movimientos de cierta complejidad: lavarse los dientes, peinarse, abrir una puerta con una llave (puede girar primero la mano para abrir y luego intentar meter la llave en la cerradura).

A veces, la incapacidad afecta la escritura y la llamamos agrafia.

Áreas de asociación multimodal

Aparte de las áreas de asociación unimodales, adyacentes a las principales áreas sensoriales y en la corteza motora primaria, también hay zonas de la corteza denominadas corteza de asociación multimodal o polimodal.

Están involucradas en los procesos cognitivos y reciben proyecciones de las cortezas de asociación unimodal, y también de otras áreas corticales y subcorticales.

Hay tres áreas de asociación multimodal, que son las siguientes:

Corteza parietooccipitotemporal

Se encuentra en las zonas de intersección entre los lóbulos parietal, occipital y temporal, correspondiente a las áreas 39, 40 y parte de 19, 21, 22, 37 y 39 de Brodmann; así, pues, está intercalada entre las áreas de asociación unimodal somática, visual y auditiva.

Está relacionada con funciones sensoriales superiores y recibe proyecciones de todas las cortezas sensoriales. Valora globalmente las informaciones que provienen de otras cortezas, integra las diferentes informaciones sensoriales actuales y las compara con experiencias pasadas. También es necesaria para el lenguaje.

Se almacenan los recuerdos perceptivos (aunque también “hay” recuerdos en las áreas de asociación unimodales).

La estimulación eléctrica de estas regiones en personas conscientes puede provocar recuerdos de percepciones o situaciones anteriores: objetos que se han visto, música escuchada, etc.

Lesiones en la corteza parietoocipitotemporal

Las lesiones de esta área son generalmente lesiones que afectan el lóbulo parietal inferior. Pueden dar lugar a lo siguiente:

  • Agnosias: imposibilidad de reconocer objetos mediante un sentido, aunque éste esté básicamente intacto.
  • Apraxias: incapacidad para llevar a cabo acciones, si bien los músculos necesarios sean capaces de realizarlas en un contexto diferente.
  • Dificultad del aprendizaje de tareas en relación con el entorno, problemas relacionados con aspectos espaciales, como anomalías en el orden espacial del esquema corporal (generalmente, hemisferio derecho).
  • Alteraciones del lenguaje y aparición de afasias (generalmente, hemisferio izquierdo o dominante).
  • Un trastorno llamado negligencia contralateral. Las características de este trastorno son las siguientes:
    • Hay lesiones amplias del lóbulo parietal derecho (áreas 7 y 40).
    • Hay una negligencia de la estimulación somestésica, visual y auditiva del lado del cuerpo y el espacio contralateral a la lesión. El paciente puede ignorar e incluso negar la existencia de la parte izquierda del cuerpo, ignorar las mitades izquierdas de los objetos.

Se puede dejar sin poner la manga izquierda o la pierna izquierda del pantalón, se maquilla sólo la parte derecha de la cara, copia un dibujo eliminando la parte izquierda, coge un balón grande con una sola mano (si bien en la otra no tiene ninguna parálisis), olvida los objetos que están a su izquierda, etc.

Corteza prefrontal

Incluye todas las partes de la corteza frontal que están por delante de las áreas motoras. Corresponde a las áreas 9, 10, 11 y 12 de Brodmann.

Es la parte de la corteza, junto con la de asociación parietooccipitotemporal, que más se ha desarrollado en los primates, especialmente en los humanos (ocupa el interior del amplio frente que tenemos los humanos). Su función se debe estudiar en primates, ya que en el resto de animales es prácticamente inexistente.

Para conocer las funciones de la corteza prefrontal, disponemos de los tipos de estudios:

Estudios de pacientes con daños en esta zona debido a traumatismos, trastornos vasculares, tumores, etc., que muestran que la corteza prefrontal es importante para tomar decisiones, planificar respuestas, para la inhibición conductual, la capacidad de anticipación de las consecuencias del comportamiento, etc.

El caso de Phineas Gage

En 1848, Phineas Gage, encargado de un equipo de construcción ferroviaria, instalaba una carga explosiva con una barra de hierro de un metro de longitud. De repente, la carga explotó y la barra salió disparada hacia su mejilla y le salió por la frente, destruyendo gran parte de la corteza prefrontal. El paciente sobrevivió, pero su personalidad cambió; antes del accidente era muy trabajador, inteligente, responsable y luego se volvió poco trabajador, irresponsable, inconstante, impulsivo (hacía planes y abandonaba inmediatamente), infantil o fantasioso, despreocupado por su futuro o las consecuencias de su conducta.

Estudios de pacientes a los que se les ha extirpado quirúrgicamente parte de la corteza prefrontal para tratar algún problema conductual o neurológico muestran que esta región participa en el razonamiento abstracto, el razonamiento crítico, la iniciativa, la concentración y atención, etc.

Durante la primera mitad del siglo XX se utilizaron diferentes métodos para separar la corteza prefrontal del resto del cerebro (lobotomías o leucotomia prefrontales), para tratar psicosis severas y otros trastornos como el trastorno obsesivo-compulsivo o la ansiedad extrema. Cabe decir que estos tratamientos se fueron abandonandos cuando aparecieron los fármacos. Los resultados eran provechosos para tratar el trastorno, ya que los pacientes se volvían más despreocupados y no angustiados. Sin embargo, aparecieron efectos negativos: no seguían las normas sociales y eran irresponsables, no tenían capacidad de concentración ni atención, perdían la iniciativa y la espontaneidad, y también el razonamiento abstracto.

Estudios de lesiones bilaterales de la corteza prefrontal en monos tienen como consecuencia que éstas pierden la capacidad para realizar tareas de memoria en las que la respuesta del animal se debe hacer después de un periodo de demora o retraso respecto al estímulo. Estas deficiencias muestran que esta región cortical participa en la memoria a corto plazo o memoria operativa, que es la que utilizamos para retener información durante un tiempo hasta que elaboramos una estrategia de respuesta (por ejemplo, retener un momento un número de teléfono que nos acaban de decir).

Corteza límbica

Esta corteza se localiza en el lóbulo temporal por la parte lateral y los lóbulos frontal, parietal y temporal por la parte medial. Corresponde aproximadamente a las áreas 11, 38, 23, 24 y 28 de Brodmann.

Recibe gran parte de sus entradas desde el archi y paleocórtex y áreas relacionadas, y está en relación directa con los procesos de memoria y de emoción.

Lesiones en la corteza límbica

La lesión conlleva la alteración de la memoria a largo plazo y de la respuesta emocional, como por ejemplo, una sedación del paciente (sobre todo cuando la lesión es en la parte prefrontal).

Áreas del lenguaje

El lenguaje es una función muy lateralizada, ya que en la mayoría de diestros, y aproximadamente un 85% de zurdos, las áreas que controlan el lenguaje se encuentran en el hemisferio izquierdo. El hemisferio que se encarga de las funciones de lenguaje se denomina hemisferio dominante.

De todos modos, el hemisferio derecho (o el no dominante), aunque no produce propiamente lenguaje, también tiene algunas funciones lingüísticas, como por ejemplo:

  • La comprensión de palabras sencillas.
  • La comprensión y producción de aspectos relacionados con el tono emocional de lenguaje, su ritmicidad, la entonación, la musicalidad, el énfasis, etc., es decir, los aspectos afectivos o prosódicos del lenguaje.

Las áreas corticales del lenguaje

Hay dos áreas corticales en el hemisferio dominante especializadas en el lenguaje:

Área motora o expresiva del lenguaje

Se encuentra en el lóbulo frontal y se denomina área de Broca (44 y 45 de Brodmann). Es la que hace la programación motora para la generación del lenguaje.

Lesiones en las áreas corticales del lenguaje

Una lesión en esta área provoca un problema en el lenguaje llamado afasia de Broca (o motora o de expresión), que tiene como características principales las siguientes:

  • Dificultades articulatorias (pero los músculos funcionan bien).
  • Habla (y lectura) lenta, vacilante, sin fluidez.
  • Lenguaje con significado, pero las frases están gramaticalmente mal construidas (verbos no conjugados, falta de adverbios, preposiciones, pronombres, etc.). Omiten todas las palabras de la frase excepto las más significativas y suelen hablar y escribir de manera telegráfica.
  • Anomia, que es una dificultad para nombrar objetos (no les sale la palabra que quieren decir).
  • Tienen relativamente pocas dificultades para entender lo que les dicen o leen.
  • Son conscientes de sus problemas de lenguaje.

Área sensorial o receptiva del lenguaje

Contiene dos áreas: el área de Wernicke (22 de Brodmann), que está en la parte superior del lóbulo temporal, y el área posterior del lenguaje (39 de Brodmann), ubicada en la parte posterior del lóbulo parietal.

Es la que hace la comprensión del lenguaje.

Lesiones en las áreas sensorial o receptiva del lenguaje

Una lesión en esta área provoca un problema en el lenguaje llamado afasia de Wernicke (o sensorial o de comprensión), que tiene como principales características las que siguen:

  • Falta de comprensión lingüística, tanto del lenguaje hablado como escrito.
  • Expresión verbalmente fluida, pero ininteligible, sin sentido.
  • Parafasia, que son cambios de una palabra por otra.
  • Uso de palabras sin significado.
  • El lenguaje es gramaticalmente correcto, pero semánticamente desconcertante.
  • El paciente no es consciente de su trastorno.

También encontramos otros tipos de afasia, como la de conducción, que consiste en una lesión de la vía que conecta el área de Wernicke con la de Broca, el fascículo arqueado. Estos pacientes hablan como un afásico de Wernicke, pero entienden el lenguaje.

Generalmente, hay una cierta recuperación de las afasias, incluso en casos graves, pero depende del tamaño y la localización de la lesión; la afasia de Wernicke tiene un pronóstico peor. Probablemente, la recuperación se debe a que las funciones lingüísticas pasan a ser asumidas por el hemisferio no dominante intacto.

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