La circunvolución del cíngulo se encuentra en el sistema límbico. Concretamente, se extiende sobre el cuerpo calloso formando un gran arco. Se encuentra profundamente en la fisura longitudinal y se separa de las cortezas frontal y parietal sobre el surco cingulado.

Los primeros estudios sobre el cerebro dividieron la circunvolución del cíngulo o giro cingulado en dos partes, anterior y posterior. Actualmente, los científicos optan por una división cuatripartita.


Circunvolución del cíngulo: estructura y funciones

Como hemos dicho, se divide en cuatro partes, a saber:

Corteza cingulada anterior (CCA)

Consta de la corteza del giro cingulado que se encuentra en forma anterior e inferior al extremo anterior del cuerpo calloso. La CCA recibe la entrada de los núcleos talámicos y tiene conexión con la corteza prefrontal medial y lateral.

Sobresale en comparación con el resto de la estructura por la entrada masiva desde la amígdala. Se ve afectada por la depresión mayor, ya que «filtra» y controla la relación entre el sistema límbico emocional y las partes autónomas del sistema nervioso, estando en conexión, a su vez, con los ganglios basales y la corteza prefrontal.

Otra característica de la CCA es su papel en el control atencional, así como en la memoria a corto y largo plazo y en la toma de decisiones. La corteza cingulada anterior se divide en una región pregenual (CCAp) y una región subgenual (CCAs)

Sistema límbico

Corteza cingulada anterior pregenual (CCAp)

La corteza cingulada anterior pregenual (CCAp) se encuentra en la parte anterior al cuerpo calloso. Participa en las sensaciones emocionales y es responsable del almacenamiento de recuerdos de esta clase.

Se activa mediante emociones autogeneradas y es importante en la recuperación de los recuerdos de miedo. También se activa durante la toma de decisiones basadas en recompensas y es muy sensible al placer.

Corteza cingulada anterior subgenual (CCAs)

Esta parte se encuentra bajo la rodilla del cuerpo calloso y se reconoce como un centro de control autónomo. Responde a las emociones propias y ajenas y determina las expresiones autónomas de la emoción.

Tiene proyecciones con la amígdala, núcleo parabraquial y materia gris periacueductal, que envían señales para la expresión del tono autónomo. Al mismo tiempo, las proyecciones al núcleo solitario, el núcleo dorsal del vago y a la médula espinal proporcionan una ruta para el control directo de la expresión de las emociones.

Corteza mediocingulada (CMC)

Se encuentra en el tercio intermedio de la circunvolución del cíngulo. Al igual que sucede con la corteza cingulada anterior pregenual, recibe la entrada de la amígdala y registra sensaciones emocionales. No obstante, en vez de tener una conexión con los centros autónomos, envía proyecciones hacia las áreas motoras del córtex motor, valga la redundancia.

Corteza mediocingulada anterior (CMCa)

La parte más anterior participa en la detección de errores (vigilancia de conflictos). Es decir, detecta los conflictos en el procesamiento de la información y señala la incidencia de otras áreas en donde posiblemente se dan las respuestas motoras.

Corteza mediocingulada posterior (CMCp)

Esta parte de la estructura contiene dos áreas motoras. Es importante en la planificación de las reacciones esqueletomotoras a las sensaciones emocionales.

En resumen, la CMC interviene en determinados comportamientos motores, como por ejemplo el hecho de prestar atención a un estímulo externo específico. Concretamente, interviene en lo que se denomina el reflejo de orientación, que implica el movimiento de orientación de la cabeza y de los ojos hacia dicho estímulo, al mismo tiempo que se centra toda atención en él (aunque sea por unos instantes).

El mismo papel juega en la inhibición de la respuesta de orientación, cuando queremos poner el foco atencional en una tarea específica. La CMC está muy implicada en el trastorno obsesivo-compulsivo.

Corteza cingulada posterior (CCP)

Es la parte posterior de la circunvolución del cíngulo. Se compone de:

  • Corteza cingulada posterior dorsal
  • Corteza cingulada posterior ventral
  • Córtex retroespinal

Estas tres estructuras forman lo que se viene a llamar el «área cingulada posterior».

La CCP recibe conexiones del núcleo talámico anterior y las cortezas parietales frontal, occipital y posterior, así como de la formación hipocampal. Tanto la CCP como la corteza retroespinal tienen conexiones con el giro temporal superior, por lo que muy posiblemente tengan una función importante cara a la localización espacial de los sonidos del entorno.

Increíblemente, los científicos han demostrado una fuerte activación de esta estructura durante la recuperación exitosa de recuerdos provocados por la facilitación de nombres de amigos o familiares (Maddock et al. 2001). La disfunción de esta área específica puede relacionarse con la enfermedad de Alzheimer.

Disfunciones de la circunvolución del cíngulo

Anteriormente, hemos examinado someramente tanto la estructura como alguna de las funciones del giro cingulado. Ahora bien, ¿qué puede ocurrir cuando esta estructura se encuentra inmersa en un proceso patológico o degenerativo? 

Los investigadores señalan que las disfunciones de la circunvolución del cíngulo, podrían llevar aparejadas las siguientes patologías:

Referencias

  • Bouckoms, A.J. (1994). Limbic surgery for pain. In: P.D. Wall, and R. Melzack (eds.). Textbook of Pain. Edinburgh: Churchill Livingstone.
  • Jenike, M.A. (1992). Obsessional disorders. Psychiatric Clinics of North America (vol. 15). Philadelphia: Elsevier.
  • Maddock, R.J., Garrett, A.S., y Buonocore, M.H. (2001). Remembering familiar people: The posterior cingulate cortex and autobiographical memory retrieval. Neuroscience. 104:667-676.
  • Rodgers, J.E. (1992). Psychosurgery: Damaging the Brain to Save the Mind. New York: Harper Collins.
  • Vogt, B.A. (2009). Cingulate Neurobiology and Disease. New York: Oxford University Press.
Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

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