Un tema contundente e intenso que ha generado muchas teorías y muchísimo debate es la agresividad y los diferentes tipos de agresividad existentes. Según los conductuales, la agresividad es una conducta del sujeto que proporciona estimulación nociva a otros. Sin embargo, como bien marca Bandura, esta definición tiene ciertos déficits:
- No alude a las intenciones (a posta o no). Si me caigo encima de alguien y le doy, no estoy haciéndolo sin querer, es estimulación nociva sin quererlo.
- Mezcla los estímulos (daño corporal, psíquico, social, de obra o de palabra…). Los estímulos pueden ser de muchos tipos.
- No alude a las emociones, sentimientos o motivos que impulsan al agresor.
Es por ello que se define agresividad como el conjunto de respuestas de conductas destructivas, generalmente dirigidas contra miembros de la misma especie, que el hombre manifiesta, provenientes de su intención deliberada de infringirles estimulación nociva, ya física, ya psíquica o social, de variada índole y grado, teniendo en cuenta que existen distintos tipos de agresividad. En la agresividad entonces observamos tres elementos importantes:
- Es conducta observable (se diferencia por tanto de estados emocionales como la frustración, ira, enfado, estrés; estos elementos lo que hacen es activarla).
- Es una conducta intencional: deliberada, consciente y maliciosa dirigida con el objetivo de dañar a otro. Voy a hacerte daño.
- Conducta “caliente” proveniente de los estados emocionales anteriores, aunque en ocasiones puede ser “fría”. Hay veces que no es tan caliente, hay una agresividad fría y calculada. “Me calenté y no controlé lo que le decía”.
- Es una conducta dañina porque provoca al otro vivencias negativas.
En este artículo hablaremos detalladamente de cuáles son los tipos de agresividad según la Psicología Social, además de ver también cuáles son los antecedentes de la agresividad. En cuanto a los tipos de agresividad, veremos diferentes clasificaciones que no son mutuamente excluyentes.
Tipos de agresividad
A la hora de hablar sobre los tipos de agresividad, los autores haces diferentes agrupaciones. Una de ellas es según los siguientes criterios:
- Modalidad de respuesta: puede ser agresividad verbal o física.
- Visibilidad: agresividad abierta o encubierta. La agresividad encubierta consiste en rumorear a la espalda, chiste, cotilleo, manipulación. Fin intencional de hacer mal. La agresividad abierta es todo lo contrario.
- Tipo de daño: físico o psicológico.
- Frecuencia con la que ocurre: hay agresividad puntual o repetida.
- Duración de las consecuencias: pueden ser transitorias o duraderas.
- Agentes implicados: individual, interpersonal o grupal/colectiva.
También podemos agrupar los tipos de agresividad en otros aspectos, teniendo en cuenta que la anterior clasificación y las siguientes no son mutuamente excluyentes, sino que pueden convivir, complementarse y ser coherentes entre ellas.
- Agresividad emocional: es uno de los tipos de agresividad que consiste en una conducta “caliente” motivada por el deseo de dañar a otra. Sería el ataque de furia ciega. La ira intensa anula el ejercicio del neocórtex impidiendo calcular los costes de nuestra acción. Tipos de agresividad emocional o caliente:
- Agresión instrumental: es algo más fría, el objetivo no es agredir, es otro, pero para conseguirlo necesito agredir. Por ejemplo, un robo. Conseguir objetivos (dinero, prestigio, llamar la atención…) que de otra manera (diálogo, negociación…) el sujeto presume no lo conseguirá. Por tanto, es una agresividad “fría” en el que hay un análisis mental. Es una violencia controlada. El agresor no busca proporcionar la estimulación nociva.
- Agresión indirecta/encubierta: agresor oculto a los ojos de la víctima. Se llama también relacional o social porque suele dañar los lazos sociales de la víctima. Es una agresividad de “bajo coste”, más frecuente en mujeres. Divulgación de secretos o material íntimo ajeno, ser desleal.
- Agresividad prolongada: se produce lo largo del tiempo, durante mucho tiempo, como el acoso escolar, laboral, en casa… Las víctimas suelen tener menor poder social que el agresor.
- Rechazo interpersonal: el último de los tipos de agresividad según esta clasificación es el rechazo interpersonal; compensar el dolor de verse apartado o excluido de un grupo. Esto puede causar frustración o resentimiento que activa esa ira. Los mecanismos subyacentes tienen que ver con el dolor y la frustración de verse marginados por los demás. La agresividad se convierte en una estrategia para recuperar el poder social puesto que es lo que se siente amenazado.
Antecedentes de la agresividad
Ahora que ya hemos visto los diferentes tipos de agresividad, podemos ver los antecedentes de la agresividad, los factores que influyen previamente para que surja la agresión. Encontramos tres tipos de antecedentes de la agresividad:
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- Factores procedentes del entorno físico. (o la vivencia subjetiva que tenemos con estos factores. El ruido no es agresivo, no produce agresividad, sino que puede producir activación que provoque la agresión0):
- Ruido: la vivencia subjetiva del ruido puede activarnos. El no poder controlar el ruido nos activa, mina la tolerancia a la frustración y tendemos a reaccionar agresivamente. La radial me altera, vivir cerca de un aeropuerto.
- Hacinamiento: densidad de población en muy poco espacio. No pueblos sólo, sino también una casa. Sensación displacentera que puede provocar conductas agresivas.
- Temperatura: la teoría de la ley térmica de la delincuencia dice que en épocas calurosas se produce más agresividad. Finlandia tiene las tasas más bajas de conductas agresivas. Lugares de calor extremo las tasas son moderadas, por lo que es una relación curvilínea.
- Dolor: no solo genera la conducta agresiva sino que, cuando tenemos dolor y podemos agredir, agredimos. Me duele mucho la tripa y estoy más irritable.
- Antecedentes motivo-emocionales: la frustración produce cólera y así se produciría la agresión. La frustración desencadena una reacción emocional de cólera y ahí habría agresión. La frustración no provoca como tal agresión. Hay otra teoría según la cual la agresión se produce por mecanismo innato. Mecanismo innato: cólera-miedo. Si la situación produce cólera, si llegamos a concluir que la forma de conseguir nuestro objetivo es la agresión, agrediremos. La gran implicación de los afectos negativos (ira, depresión) puede producir tensiones agresivas. Los afectos como la alegría o la empatía reducen esta tensión o directamente no la producen.
- Antecedentes socio-motivacionales: estos antecedentes de la agresividad podemos dividirlos en varios aspectos:
- Ataque interpersonal: el ataque interpersonal genera ganas de atacar. El ataque interpersonal tendría factores situacionales y personales (estos modulan la percepción, codificación e interpretación que hacemos de la situación). Alguien te da sin querer y te cabreas.
- Exclusión social: la exclusión social produce agresión, la negación de derechos sociales, oportunidades vitales, es un concepto muy radical que conlleva pobreza, marginación, estigmatización, vulnerabilidad… el que está excluido no tiene derechos. Se le imposibilita participar socialmente, es como que no forma parte de la sociedad.
- Violación de las normas: las normas tienen una cualidad moral, y nos enseñan qué es lo que se acepta y qué no. La violación de las normas genera ira. Romper promesas, romper compromisos, romper fidelidad, colarse en la cola de la compra… La violación de las normas genera ira y agresión en los grupos y personas individualmente. Percepción de la inequidad, lo que no consideramos justo.
- Factores procedentes del entorno físico. (o la vivencia subjetiva que tenemos con estos factores. El ruido no es agresivo, no produce agresividad, sino que puede producir activación que provoque la agresión0):
- Penado Abilleira, M. (2012). Agresividad reactiva y proactiva en adolescentes: Efecto de los factores individuales y socio-contextuales (Tesis Doctoral, UCM). https://investigacion.usc.es/documentos/5d1df61429995204f7660c35
- Chávez Contreras, G. A., Dagnino Morel, P. F., Cuevas Cortés, F. J., Opazo Valdés, Á., & Marín Gamé, M. P. (2013). Correlación de los niveles de dopamina plasmática entre perros con distintos tipos de agresividad. Revista de Medicina Veterinaria, (26), 91-99. http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S0122-93542013000200009&script=sci_arttext
- Andreu, J. M. (2010). Cuestionario de agresividad premeditada e impulsiva en adolescentes. Madrid: Tea Ediciones. https://web.teaediciones.com/ejemplos/capi-a-manual-extracto.pdf
