Agresividad

Gritar enfadados, pegar con el puño en una pared, conducir violentamente, noquear a un oponente en un combate de boxeo, atropellar a un peatón por conducir distraídos, dañar a alguien en un atraco o asesinar a un soldado del bando enemigo en una guerra. Todas estas son acciones que categorizamos como agresiones y que conllevan una consecuencia dañina que perjudica a otras personas en una u otra medida. Sin embargo, cada una de estas acciones es muy diferente de las demás y no comparten una misma causa definida. ¿Cuál es la diferencia?

¿Qué son las agresiones?

Definir lo que es o no es una agresión puede llegar a ser difícil y esto es un problema bastante conocido entre profesionales de la abogacía. Esto sucede porque para que algo sea considerado como una agresión, no solo debe considerarse un ataque a otras personas, sino que debe poseer la finalidad de provocar este daño deliberadamente, como objetivo concreto.

Por ello, a veces resulta difícil catalogar qué es una agresión, ya que, aunque puede haberse dado un ataque que perjudique a otros individuos, este puede haber sido resultado de objetivos que no se focalizaban en hacer este daño per se.

En este contexto, los psicólogos sociales Baron y Richardson definen la agresión como una conducta cuya pretensión es dañar a otra persona que no desea ser perjudicada. Esto puede llevar a ver cierto tipo de daños que algunas personas cometen como muy intencionales o menos, sin desligar el grado de perjuicio que sus conductas acarrean hacia los demás.

De esta manera, entendemos las agresiones según su forma, pudiendo ser agresiones físicas cuando el daño se produce en el cuerpo de otras personas, agresión verbal, cuando no se hace uso de la violencia física, pero si de las palabras o agresión social, cuando se busca el daño hacia otros por medio de la manipulación, las críticas o la marginación.

Además de estas clasificaciones de forma, surgen conceptos que categorizan la agresión en dos tipologías muy distintas según su causalidad: la agresión hostil y la agresión instrumental.

La agresión hostil ¿Qué es?

La agresión hostil es un comportamiento dañino que suele llevar poca premeditación y que responde a ciertos impulsos emocionales. La intención que causa este tipo de agresión es hacer daño o perjuicios deliberados, pero poco premeditado y que puede ser consecuencia de un estado violento de rabia experimentado por una persona. En términos coloquiales, la agresión hostil es un daño que una persona hace a otra por causa de una emoción concreta, lo cual no exime a este hecho del perjuicio que supone para los demás.

Algunos ejemplos de agresión hostil pueden ser:

  • Gritar con enfado en plena discusión
  • Golpear a alguien en una pelea
  • Conducir violentamente cortando el paso a otros coches
  • Asesinar a otros en un acto de rabia u odio

¿Qué es la agresión instrumental?

La agresión instrumental, también conocida como agresión cognitiva, es menos emocional. Es un tipo de daño y perjuicio hacia otros que ocurre de forma deliberada o planeada, pero a diferencia de la agresión hostil, la intención última de este tipo de agresión no es sin embargo causar el daño hacia otros individuos en sí, sino conseguir ciertos beneficios concretos que sólo pueden ser logrados llevando a cabo este perjuicio hacia los demás.

Si estos beneficios pudieran lograrse de otras maneras, probablemente el daño hacia otros no ocurriría, por lo que este tipo de conductas son más planeadas y frías, respondiendo a estrategias previamente deliberadas.

Algunos ejemplos pueden ser:

  • Empujar a un chico en el patio de la escuela para obtener su comida
  • Agredir a alguien en un atraco para conseguir dinero
  • Mentir sobre una persona para perjudicarle en el trabajo
  • Asesinar a alguien por ideas políticas

La agresión y su percepción

Todo lo que conlleva un daño a otras personas en una u otra medida es un comportamiento nocivo para nuestra convivencia como especie. Pero categorizar una conducta de agresiva o no, depende de la percepción que unos y otros tienen de las causas de estos comportamientos. Esto genera una desigualdad de pensamientos y actos que puede hacer que nuestra percepción de la justicia difiera entre unas personas y otras. Por ejemplo, que un gobierno emplee su presupuesto en la compra de armas nucleares puede ser considerado como un acto instrumentalmente agresivo para una gran mayoría de personas, pero otras pueden afirmar que es un acto de autodefensa. De cualquier manera, desde el equipo de Psicoactiva consideramos un error cualquier acto de daño a otras personas, porque sea el tipo de agresión que sea estos actos solo nos llevan a dar un paso atrás en nuestra evolución como seres humanos.

Agresión instrumental y agresión hostil, en qué se diferencian
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