bullying-espectador


Si saliéramos a la calle y preguntáramos a la gente sobre los protagonistas de una situación de acoso escolar, la mayoría nos hablaría básicamente de dos: la víctima y el agresor. Sin embargo, desde una perspectiva profesional cada vez se tiene más claro que en este fenómeno tan complejo interviene también un elemento de especial relevancia: el espectador.

La víctima

Cuando un niño o niña es víctima de una situación de bullying o acoso escolar, no siempre actúa de la misma manera. La víctima puede adoptar, debido a características de personalidad o de situación, un rol pasivo o un rol activo.



Las víctimas activas

Las víctimas activas se ponen más nerviosas, y esta angustia o este miedo suelen llevarles a contraatacar de forma violenta al agresor. Esto quiere decir que no siempre una conducta violenta es el origen del bullying, en algunos casos es la respuesta defensiva a una situación de acoso, por eso el análisis debe ser profundo y sin juzgar.

Las víctimas pasivas

Las víctimas pasivas tienen una forma diferente de afrontar la situación. Suelen mostrarse retraídas, interiorizan en problema y no se defienden. El retraimiento puede jugar en su contra porque, al aislarse, el resto del grupo puede hacerles de lado, no tenerles en cuenta y esto hará que cada vez se sientan más débiles, inseguros e indefensos.

El agresor

No todos los agresores son iguales. Los hay que se atreven o necesitan hacer ver que ellos tienen el dominio y acosan de manera abierta, y los hay que tiran la piedra y esconden la mano, consiguiendo tener poder, salir impunes y dejar que otros carguen con la responsabilidad. En este sentido hablaríamos de dos tipologías de agresión: la directa y la indirecta.

La agresión directa

Este tipo de agresión es abierta, activa y tiene como objeto tanto la agresión como que el resto la vea y la aplauda. Hay que señalar que, en muchas ocasiones, los alumnos dominantes y agresores gozan de popularidad ente sus compañeros, quienes les admiran y temen a la vez. Las agresiones directas tienen como objetivo mantener esta dinámica de poder y admiración en el grupo.

La agresión indirecta

Sin embargo, las agresiones también pueden ser indirectas. Se basan en un principio de control sobre el grupo: el agresor indirecto consigue que sean otros compañeros los que acosen y maltraten, capitaneados por él. De este modo, el origen de la agresión es más difícil de detectar.

El espectador

Ahora llegamos a un punto de especial relevancia según los últimos estudios: el papel de los observadores. Hay cuatro formas de observar y reaccionar ante una agresión de un compañero a otro, tres de ellas mantienen el acoso; sólo una puede frenarlo. Desafortunadamente, la mayoría de espectadores no conectan emocionalmente con la víctima, no empatizan lo suficientemente con ella. Deshumanizarla, ignorar lo que siente, es una manera de no asumir la responsabilidad que tienen sobre el acoso que están presenciando.

1. El espectador “compinche”

Los compinches suelen ser los amigos del círculo íntimo del agresor. Suelen estar al tanto de la dinámica de agresión que se está llevando a cabo, de hecho, suelen implicarse activamente en la misma y ayudar a realizarla. A veces pueden ser “el arma” que un agresor indirecto utiliza para acosar a su víctima.

2. El espectador que refuerza

Es muy habitual que existan alumnos que están viendo lo que ocurre de forma directa y que, no siendo conscientes de la gravedad de la situación, no sólo no la paren, sino que pongan leña al fuego a través de sonrisitas, risas, animar al agresor, aplaudir, chillar… como si de algo ajeno a ellos se tratara.

3. El espectador que se hace el sueco

Un tercer grupo de espectadores es aquel que conoce las agresiones, o las presencia, pero que no quiere intervenir por miedo a significarse y ganarse la desaprobación del agresor. A estos espectadores les parece mal lo que está ocurriendo, pero no hacen nada por evitarlo y, por tanto, también acaban siendo un factor reforzador de las agresiones.

4. El espectador que se atreve a defender

Por último, está el espectador que tiene muy claro que no acepta ni tolera lo que está ocurriendo y que emprende acciones para defender a la víctima, ya sea avisando a un profesor, separándolo físicamente del agresor, enfrentándose a ésta, etc…

El fenómeno del acoso escolar es un fenómeno complejo en el que hay que intervenir desde una perspectiva amplia. Hay que averiguar qué le está pasando al agresor, porque todo tiene un origen, hay que ayudarle a resolver sus problemas y corregir sus conductas. Hay que ayudar a la víctima y enseñarle formas asertivas de defenderse. Hay que detectar a los observadores, hacerles conscientes de su responsabilidad y entrenarles en el cambio. Y, por supuesto, hay que concienciar a los colegios de la necesidad de implantar medidas de prevención, detección y mediación escolar.

Bullying: el papel del espectador en el acoso escolar
4.8 (96.67%) 6 voto[s].





Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here