El Sistema Límbico

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El Sistema Límbico

El sistema límbico es un conjunto complejo de estructuras que se encuentra a ambos lados del tálamo, justo debajo del cerebro. Incluye el hipotálamo, el hipocampo, la amígdala y otras áreas cercanas.

Parece ser el principal responsable de nuestra vida emocional. Se considera de vital importancia también en la capacidad de motivación, la formación e integración de la memoria, el olfato y los mecanismos para mantenernos seguros. Es un importante centro de transferencia de información a través del tálamo, que alimenta el sistema límbico con información sensorial.

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En el S.XIX fue definido por Paul Broca integrando las estructuras entre el hemisferio cerebral y el tallo cerebral (es decir, el limbo, o borde del cerebro). El término fue utilizado durante aproximadamente 70 años y sugiere un sistema funcionalmente unificado. En 1937 el neuroanatomista J. Papez propuso que se trataba de un circuito que unía la formación hipocampal, los núcleos mamilares y la corteza cingulada, por medio del núcleo anterior del tálamo, y fue llamado circuito de Papez. Posteriormente, en 1949 P. MacLean amplió el circuito de Papez y acuñó el término de sistema límbico.

Hipotálamo

El hipotálamo es una pequeña parte del cerebro situada justo debajo del tálamo a ambos lados del tercer ventrículo. Se encuentra justo dentro de los dos tramos del nervio óptico, y justo arriba (y está íntimamente conectado) con la glándula pituitaria.

El hipotálamo se ocupa principalmente de la homeostasis. Es responsable de regular el apetito, la sed, la respuesta al dolor, los niveles de placer, la satisfacción sexual, el enojo y el comportamiento agresivo, entre otros. También regula el funcionamiento del sistema nervioso autónomo, que a su vez regula cosas como el pulso, la presión arterial, la respiración y la excitación en respuesta a circunstancias emocionales.

Recibe infirmación de varias fuentes. Desde el nervio vago le llega información sobre la presión arterial y la distensión del intestino (lo lleno está el estómago). A partir de la formación reticular en el tallo cerebral, recibe información sobre la temperatura de la piel. Desde el nervio óptico, le llega información sobre la luz y la oscuridad. Desde neuronas inusuales que recubren los ventrículos, recibe información sobre el contenido del líquido cefalorraquídeo, incluidas las toxinas que conducen al vómito. Y de las otras partes del sistema límbico y los nervios olfativos recibe información que le ayuda a regular la alimentación y la sexualidad. El hipotálamo también tiene algunos receptores propios, que proporcionan información sobre el equilibrio iónico y la temperatura de la sangre.

El hipotálamo envía instrucciones al resto del cuerpo de dos maneras. El primero es hacia el sistema nervioso autónomo. Esto permite que el hipotálamo tenga el control final de cosas como la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la respiración, la digestión, la sudoración y todas las funciones simpáticas y parasimpáticas.

La otra manera en que el hipotálamo ejerce el control es a través de la glándula pituitaria. Se conecta neurológica y químicamente a la hipófisis, que a su vez bombea hormonas llamadas factores liberadores al torrente sanguíneo. La pituitaria es la llamada “glándula maestra”, y estas hormonas son de vital importancia para regular el crecimiento y el metabolismo.

Hipocampo

La formación hipocampal es una lámina de corteza curva y recurvo, ubicada en la superficie medial del lóbulo temporal.

Los cortes transversales muestran que la formación hipocampal está formada por tres zonas distintas: la circunvolución dentada, el hipocampo y el subículo. En estos tipos de secciones, la circunvolución dentada (o giro dentado) y el hipocampo tienen forma de dos C entrelazadas. El subículo es una zona de transición que continúa con el hipocampo en un extremo y con la corteza parahipocampal en el otro.

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Los tres componentes están organizados como bandas que van desde la parte anterior hasta la parte posterior dentro del lóbulo temporal y que, en conjunto, forman un cilindro.

Tanto el hipocampo como la circunvolución dentada tienen tres capas de células, que son:

  • Capa molecular. La más superficial.
  • Capa polimórfica. La más profunda.
  • Capa intermedia. En el hipocampo son células piramidales, mientras que en el giro dentado son células granulares.

El subículo es la zona de transición entre el hipocampo y la circunvolución parahipocàmpica (neocórtex) y, en consecuencia, pasa progresivamente de tener tres capas a tener seis.

La actividad más importante relacionada con la formación del hipocampo es el aprendizaje y la consolidación de la memoria: permite que la memoria a corto plazo se consolide y se convierta en memoria a largo plazo. Si el hipocampo está dañado, una persona no puede construir nuevos recuerdos y, en cambio, vive en un mundo extraño donde todo lo que experimenta simplemente se desvanece, incluso cuando los recuerdos más antiguos del tiempo antes del daño permanecen intactos. Esta desafortunada situación se retrata con bastante precisión en la maravillosa película Memento.

A pesar de no poder describir los hechos ni las situaciones vividas, esta amnesia anterógrada (de acontecimientos posteriores a la lesión, de la lesión hacia adelante) sólo afecta a los hechos y acontecimientos específicos y no al aprendizaje de nuevas capacidades o habilidades.

Conexiones de la formación hipocampal

Aferencias

La formación hipocampal recibe su principal entrada de una parte de la corteza de asociación límbica llamada corteza entorrinal, a través de unos axones llamados vía perforante. Esta región entorrinal, adyacente a la formación hipocampal, recoge información de otras partes de la corteza. Así, la formación hipocampal tiene acceso a casi todos los tipos de información sensorial.

También le llega información del área septal y el hipotálamo, a través de una vía llamada fórnix.

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Eferencias

La principal vía eferente es el fórnix, el cual proyecta principalmente en el área septal, el núcleo anterior del tálamo, los cuerpos mamilares del hipotálamo y los núcleos del tronco como la formación reticular.

Algunas fibras pasan directamente (no a través del fórnix) en la corteza entorrinal, en la amígdala y la corteza cingulada.

Amígdala

Las amígdalas o complejo amigdaloide son dos masas de neuronas en forma de almendra a cada lado del tálamo, en el extremo inferior del hipocampo. Cuando se estimula eléctricamente en animales, éstos responden con agresión. Y si se elimina la amígdala, los animales se vuelven muy mansos y ya no responden a los estímulos que anteriormente les hubieran causado ira. Pero hay algo más aparte de la ira: cuando se eliminan, los animales también se vuelven indiferentes a los estímulos que de otro modo habrían causado miedo e incluso respuestas sexuales.

Los numerosos núcleos de la amígdala se pueden dividir en tres grupos: basolateral, centrales y corticomediales. Los basolateral y los centrales forman parte del sistema límbico y parece que dan importancia emocional a los estímulos, mientras que los corticomedials se relacionan más con funciones olfativas.

Conexiones de la amígdala

Aferencias

Recibe una gran cantidad de información sensorial (visual, auditiva, somatosensorial) y visceral de manera ya muy procesada. Esta información proviene de diversas zonas como el hipotálamo, el área septal, el tálamo, la corteza, regiones olfatorias, el tronco del encéfalo, etc.

Eferencias

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La mayor parte salen a través de la vía llamada estría terminal y terminan principalmente en el área septal y la parte anterior del hipotálamo. Hay más proyecciones, secundarias, en zonas como el tronco, el tálamo, la corteza, el hipocampo, etc.

En resumen, la amígdala recibe todo tipo de información sensorial y visceral, y envía proyecciones, por medio de la estría terminal, en el área septal y el hipotálamo.

La amígdala y los procesos emocionales

La amígdala es un elemento clave para nuestras experiencias emocionales, ya que de esta dependen los estímulos a los que respondemos, el modo en que se organizan las respuestas que manifestamos a estos estímulos, así como las respuestas internas de nuestros órganos.

Permite que un estímulo aversivo (por ejemplo, la visión de una serpiente) sea interpretado como una amenaza (peligro), que se sienta miedo y se actúe en consecuencia, huyendo o enfrentándose a él.

La estimulación eléctrica de la amígdala, según el lugar concreto donde se aplique, evoca reacciones viscerales, de defensa, de miedo, de agresividad, etc.

Tras las lesiones de la amígdala, se deja de producir una respuesta emocional adecuada a la experiencia sensorial presente. Por ejemplo, los objetos que eran amenazadores dejan de provocar miedo, se pierde la agresividad o no se distinguen los objetos comestibles de los no comestibles.

La amígdala da significado emocional a la experiencia y hace que se produzca las siguientes acciones:

  • La respuesta emocional subjetiva.
  • Las respuestas endocrinas, autonómicas y conductuales adecuadas a la situación.

En relación con la función general de la amígdala, encontramos que está relacionada más concretamente con los siguientes hechos:

  • Procesos de aprendizaje y memoria con componente emocional (por ejemplo, aprendizajes aversivos)
  • Control de conductas motivadas (hambre, sed, conducta sexual) y control de las respuestas viscerales a través de su influencia sobre el hipotálamo
  • Respuesta del organismo al estrés
  • Comportamiento social y afectivo (junto con otras estructuras como los lóbulos frontales de la corteza y la corteza de asociación límbica)

Visita aquí nuestro Atlas visual e interactivo del cerebro

El Sistema Límbico y su relación con la memoria y las emociones
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