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All you need is love. O eso dicen tantas canciones, películas y libros. Pero ¿qué tiene el amor que nos cambia la vida, el comportamiento y hasta la concentración? Más allá de las explicaciones románticas, la neurociencia tiene mucho que decir al respecto y es que el enamoramiento implica cambios cerebrales tan drásticos que siguen siendo fuente de montones de estudios científicos. En este artículo veremos algunos de estos cambios.

¿Qué es el amor?

Hay montones de explicaciones sobre qué es el amor, desde las más literarias, hasta otras basadas en la biología. En este caso, nos concentramos en la explicación dada para TED por Helen Fisher, antropóloga, investigadora y escritora de diversos libros científicos sobre la sexualidad y el amor, entre muchas otras materias.

Según Fisher, el amor es la unión de tres componentes. El primer componente es la pasión y está relacionado con la gratificación sexual. El segundo, es el amor romántico, relacionado con la euforia y la “obsesión” por la persona amada y el tercero es el compañerismo, relacionado con la sensación de calma al estar con alguien. El amor, es por tanto una combinación equilibrada entre estos tres factores, que inciden en el funcionamiento cerebral.

Una avalancha de hormonas

Cuando nos enamoramos, nuestro cerebro experimenta una gran alteración hormonal, una auténtica avalancha de hormonas que nos hacen sentir todo con mayor intensidad. Una de estas hormonas que se incrementa es la oxitocina, también conocida como la hormona el amor”, un neuropéptido fascinante producido por el hipotálamo que interviene en procesos de placer, aprendizaje y memoria, así como en el comportamiento maternal y sexual.

El amor también produce un incremento de hormonas sexuales como el estrógeno o la testosterona, así como la adrenalina, que hace que el corazón lata más rápido. Esto tiene consecuencias en la intensidad con la que sentimos los sentimientos de excitación y euforia, entre otras sensaciones.

El amor actúa como una droga

Según palabras de Helen Fisher: “El amor romántico es una obsesión, te posee”. Esto significa que cuando nos enamoramos, nuestro cerebro se comporta como lo haría con cualquier sustancia adictiva: No podemos pensar en otra cosa que no sea la persona amada y nos sentimos mal cuando no estamos cerca.

Esto sucede porque el enamoramiento activa el sistema de recompensa cerebral de la misma forma que lo harían algunas drogas adictivas. Concretamente, el enamoramiento activa el área tegmental ventral, una región muy importante en el sistema de recompensa en la que se encuentran células A10, que comienzan el proceso de producción de dopamina y otros transmisores que llegan hasta el núcleo accumbens. También el núcleo accumbens, una región cerebral conocida como el “centro del placer”, se activa más en las personas enamoradas, así como la ínsula, otra región que se encarga de asignar valor a las actividades placenteras. Estas son las áreas que también se activan en personas adictas a drogas como la cocaína o la heroína.

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El contacto o la mera asociación con la persona amada, activa el sistema de reforzamiento dopaminérgico cerebral provocándonos un deseo irrefrenable de permanecer con la persona amada y esto es lo que consiguen que los enamorados tengas algunos comportamientos que se asemejan en cierta medida a comportamientos obsesivos.

Las diferentes etapas del amor y de desamor

Las etapas del amor hacen que nuestro cerebro cambie de un modo u otro. Se puede percibir a través de imágenes de resonancia magnética funcional, que cuando nos enamoramos nuestro cerebro muestra una gran actividad en el centro de recompensa del cerebro, tal y como hablábamos antes. Sin embargo, las rupturas consiguen una disminución brusca de esta actividad, así como de las expectativas de recompensa.

El amor, sí que puede durar toda la vida

Según un estudio publicado en 2011 en la prestigiosa revista Journal Social Cognitive and Affective Neuroscience, el amor puede durar más de lo que creemos. Los investigadores encontraban las mismas similitudes en cerebros de personas recientemente enamoradas, así como en parejas que llevaban muchos años juntas.

Concretamente, la actividad del núcleo tegmental ventral mostraba una gran respuesta ante imágenes de la persona amada durante mucho tiempo, comparada con la activación que provocaban fotos de amigos u otras personas. De hecho, contra más enamorados se mostraban las parejas que obtenían mayor puntuación en cuestionarios sobre el amor en sus relaciones, mayor era la actividad en esta área. Es por ello por lo que en contra de lo que comúnmente ocurre, sí que existen algunas parejas que mantienen el amor durante relaciones muy largas. Sea como sea y dure cuanto dure, lo importante es disfrutar de esta importante emoción de la manera más saludable y equilibrada posible.

Referencias

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2555406/

https://www.scimagojr.com/journalsearch.php?q=7000153204&tip=sid&clean=0

http://carolinaneuroscience.web.unc.edu/files/2013/01/Acevedo-et-alLong-term-romantic-love.pdf

¿Qué le ocurre a nuestro cerebro cuando nos enamoramos?
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