La adrenalina, también llamada epinefrina, es una sustancia producida de forma natural por nuestro organismo y que tiene diversas funciones. Se trata de una hormona, ya que viaja a través del torrente sanguíneo y actúa en órganos alejados del lugar donde se produce, con distintos efectos en todo el cuerpo, y también es un neurotransmisor, es decir, una sustancia que liberan las neuronas en los espacios sinápticos para comunicarse químicamente con otras neuronas y provocar un efecto determinado.

¿Cuál es la función de la adrenalina?

La adrenalina se sintetiza en las glándulas suprarrenales, que son unas pequeñas cápsulas situadas encima de los riñones, y en algunas neuronas del sistema nervioso central.

La adrenalina es la sustancia responsable de la reacción de lucha o huida, que nos permite prepararnos para hacer frente a un ataque, un peligro o una amenaza a la supervivencia.  Frente a una situación de estrés, el cuerpo libera rápidamente adrenalina a la sangre, de forma que envía impulsos a distintos órganos para responder ante dicha situación.

Aumenta el ritmo cardíaco

Cuando se libera adrenalina en el corazón, este empieza a latir más rápidamente, y de esta manera llega más sangre a los músculos para aportar oxígeno y nutrientes necesarios para el esfuerzo físico.

Aumenta la respiración

La adrenalina provoca una relajación de la musculatura de las vías respiratorias, para permitir un aumento del aporte de oxígeno necesario para mantener una actividad más rápida.

Aumenta el metabolismo de la glucosa

La hormona adrenalina actúa sobre las células del hígado y los músculos, provocando un aumento del metabolismo del glucógeno, que es la forma en la que se almacena la energía. Al descomponerse el glucógeno se genera glucosa, que estará disponible para aportar el combustible extra necesario para dar una respuesta a la situación de estrés.

Dilata las pupilas

Al dilatarse las pupilas, la visión se vuelve más clara y somos más conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor, y así podemos ver mejor el peligro.

Detiene el movimiento intestinal

Al ralentizar el ritmo intestinal, permite distribuir mejor la energía en los momentos de acción, para aportar más energía allá donde sea más necesaria.

Disminuye el dolor

Al actuar sobre los mecanismos de dolor, la adrenalina o epinefrina permite que podamos huir o luchar a pesar del posible daño que podamos sufrir.

Efectos psicológicos de la adrenalina

Una de las consecuencias de la descarga de adrenalina es que nos permite estar más atentos, con un mayor nivel de hiperactividad tanto física como intelectual o psicológica. Este estado de euforia es el que se reproduce cuando practicamos deportes de riesgo, por ejemplo, y puede llegar a ser adictivo.

Adrenalina y estrés

La repuesta desencadenada por la adrenalina tiene un especial sentido evolutivo, ya que resultaba especialmente importante cuando el hombre vivía en plena naturaleza y tenía que hacer frente a múltiples peligros que le acechaban. A día de hoy, esta respuesta inmediata, efectiva y rápida frente al entorno no tiene tanto sentido, salvo en ocasiones especiales, como puede ser un accidente de tráfico, y resulta mucho más común que lo que nos provoque un aumento en los niveles de adrenalina sea un estrés emocional, ya sea por causas laborales o personales. En este caso, puede producir mareo, taquicardia y cambios en la visión. Además, al liberar glucosa en una situación en que no es necesario un aporte extra de energía, se produce irritabilidad y agitación. En situaciones de estrés continuado o crónico, se puede llegar a producir insomnio, dolores de cabeza, náuseas, sensación de inquietud y nerviosismo e incluso daño cardíaco.

Cómo regular el exceso de adrenalina

Para regular el exceso de liberación de adrenalina es vital reducir el estrés físico y emocional. Para ello, es necesario analizar las situaciones que nos estresan e intentar encontrar soluciones que nos permitan vivir mejor.

Aplicaciones médicas

La adrenalina o epinefrina, además de producirse de forma natural en el organismo, también se puede sintetizar en el laboratorio, y se usa como fármaco para tratar distintas situaciones aprovechando su mecanismo de acción.

Parada cardiorrespiratoria

La epinefrina se usa como medicamento para tratar el paro cardíaco, que puede ser causado por un infarto de miocardio, o algunas arritmias.

Anafilaxia

Gracias a su efecto dilatador de las vías respiratorias, la epinefrina se utiliza para el tratamiento de las reacciones alérgicas graves que provocan un choque anafiláctico, así como de las septicemias (infecciones graves de la sangre).

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