Las feromonas son sustancias químicas producidas por organismos que pueden influir en el comportamiento de otros individuos de la misma especie. En los seres humanos, se cree que las feromonas pueden afectar la atracción sexual y la selección de pareja, así como la regulación del ciclo menstrual de las mujeres y la sincronización de los ritmos circadianos.
Aunque la investigación sobre las feromonas humanas es todavía limitada y controvertida, hay evidencia de que ciertas feromonas pueden influir en la atracción sexual y en la percepción del atractivo de los demás. Por ejemplo, se ha demostrado que las mujeres pueden detectar la presencia de feromonas masculinas y que esto puede afectar su elección de pareja. Además, se ha encontrado que las mujeres que toman anticonceptivos orales tienen una menor sensibilidad a las feromonas masculinas, lo que sugiere que las hormonas sexuales pueden afectar la respuesta a las feromonas.
La estimulación psicológica de las feromonas
La estimulación psicológica de las feromonas se refiere a la capacidad de ciertos estímulos psicológicos para aumentar la producción de feromonas en el cuerpo humano. Se ha demostrado que la estimulación psicológica puede tener un efecto significativo en la producción de feromonas en algunos casos.
Por ejemplo, se ha encontrado que la exposición a ciertos olores puede aumentar la producción de feromonas en el cuerpo humano. También se ha demostrado que la estimulación psicológica, como la excitación sexual, puede aumentar la producción de feromonas en hombres y mujeres.
La mayoría de los estudios han demostrado que el sudor humano aumenta la activación fisiológica, de una manera u otra. La idea de que algo sobre lo ni siquiera somos conscientes afecta a un nivel tan primario a nuestro comportamiento resulta, cuando menos, inquietante para algunas personas, pero en realidad las feromonas están controladas por la combinación de todos nuestros sentidos.
Es importante darse cuenta de que cualquier olor puede afectar nuestro comportamiento, pero las feromonas son producidas por nuestros congéneres (miembros de la misma especie) y desempeñan un papel clave en la comunicación. Los estudios demuestran que las feromonas se procesan de manera diferente que los olores comunes.
Estudios sobre el impacto de las feromonas en las personas
En un estudio realizado por Bensafi et al (2003), se analizaron el electrocardiograma, las pulsaciones, la presión sanguínea, la respiración abdominal y la torácica de un grupo de sujetos de ambos sexos tras oler andrógenos y estrógenos. La mayoría mostraron cambios significativos en la temperatura y la conductancia de la piel. El aumento de la excitación en las mujeres y la disminución en los hombres, se mostró con variaciones en la conductancia de la piel, así como la activación del hipotálamo.
En otros estudios sobre feromonas se ha encontrado que existe un aumento en la activación fisiológica y en la conductancia de la piel además de una disminución de temperatura de la piel a causa de su efecto.
Parece ser que las feromonas (masculinas o femeninas) aplicadas de forma tópica aumentan el atractivo sexual. Y en otro estudio se ha podido observar que los hombres que utilizaron feromonas tuvieron una mayor actividad sexual con sus parejas sentimentales, aunque no un incremento en las conductas autoeróticas.
En otro estudio, Jacob et al. (2001) ensayaron con andrógenos y estrógenos diluyéndolos con otros productos químicos para disimular su olor. Llegaron a la conclusión de que los andrógenos pueden influir de todas formas positivamente en el estado de ánimo y aumentar la excitación en ambos sexos. Pero Jacob sugirió que los efectos de estos compuestos son dependiente del contexto, ya que los resultados varían bastante según diferentes estudios.

Wyart et al (2007) en su estudio sobre feromonas aumentaron los niveles de la hormona cortisol en las mujeres. El cortisol se libera generalmente cuando una persona padece estrés, lo cual sugiere que puede ser un inductor del aumento de la excitación. El cortisol también puede afectar los niveles de serotonina en el cerebro, lo que tendría un efecto sobre el estado de ánimo. En este estudio se observó un aumento de la excitación sexual, la excitación fisiológica y un mejor estado de ánimo en las mujeres implicadas.
Relación de las feromonas con el ciclo menstrual femenino
Se ha sugerido que las feromonas pueden tener un impacto en el ciclo menstrual femenino, incluyendo la sincronización del ciclo menstrual entre mujeres que conviven juntas o pasan mucho tiempo juntas. Esto se debe a que las feromonas pueden transmitir información social y biológica entre los individuos de una misma especie.
En estudios de laboratorio, se ha demostrado que la exposición a las feromonas de las mujeres puede afectar el inicio y la duración del ciclo menstrual de otras mujeres. Además, se ha encontrado que las mujeres pueden detectar las feromonas de otras mujeres y que esto puede afectar la atracción sexual y la elección de pareja.
El ciclo menstrual de la mujer expuesta a las secreciones axilares de otras mujeres se acorta o alarga dependiendo de la fase del ciclo de las otras mujeres. Por ejemplo, durante la fase folicular tardía, el ciclo se acorta por un retraso en la liberación la hormona luteinizante (LH), necesaria para la ovulación. Durante la fase de la ovulación del ciclo se acelera en la manera opuesta. El resultado final es que algunas de las feromonas femeninas se afectan entre sí de modo que con el tiempo. Esta sincronización es a veces conocida como el efecto McClintock.
El impacto de las feromonas masculinas en el ciclo menstrual femenino
Curiosamente, las feromonas masculinas también son capaces de afectar al ciclo menstrual femenino, acelerando y aumentando la fertilidad en las mujeres. Cutler y Preti, 1986, mostraron en su investigación la importancia de la presencia de las feromonas masculinas en la biología de las mujeres. Encontraron que el sexo regular disminuye los problemas de fertilidad en las mujeres, regula los ciclos menstruales y se correlaciona con una menopausia más suave.
Los ciclos de las mujeres expuestas a sudor masculino en su labio superior durante un mes, se acortan o alargan de manera que todos ellos se regulan conforme a una longitud óptima de tiempo que dura alrededor de 29,5 días. La exposición a andrógenos (una feromona producida por los hombres) acelera la aparición del pico de la LH necesaria para la ovulación, al afectar el hipotálamo para secretar la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH). Los investigadores también observaron un aumento de la relajación general de las mujeres.
También se ha encontrado que la exposición a feromonas masculinas durante la fase fértil del ciclo menstrual, no solo puede aumentar la producción de feromonas en las mujeres, sino también afectar la selección de una pareja.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que la investigación sobre las feromonas y el ciclo menstrual femenino sigue siendo limitada y que se necesitan más estudios para comprender completamente los mecanismos subyacentes y el alcance de la influencia de las feromonas en la regulación del ciclo menstrual.
Cómo se detectan y transmiten las feromonas
Las feromonas son detectadas por los receptores olfatorios en la nariz. Estos receptores olfatorios están especializados en detectar sustancias químicas específicas, incluyendo las feromonas. Una vez que las feromonas son detectadas por los receptores olfatorios, se transmiten señales al cerebro y se procesan en áreas específicas del sistema olfatorio. La información olfatoria se integra con otras señales sensoriales y cognitivas para producir una respuesta conductual.
Las feromonas también pueden ser transmitidas entre individuos a través de la comunicación química directa. Por ejemplo, los mamíferos pueden producir feromonas en las glándulas especializadas, como las glándulas mamarias o las glándulas de la piel, que luego son liberadas en el ambiente. Los individuos pueden detectar estas feromonas a través del olfato y responder a ellas conductualmente.

En los humanos, las feromonas también pueden ser transmitidas a través de la sudoración y de otras secreciones corporales, como la saliva y las lágrimas. Sin embargo, la investigación sobre las feromonas humanas sigue siendo limitada y controvertida, y se necesita más investigación para comprender completamente los mecanismos de detección y transmisión de las feromonas en los humanos.
Activación neurológica de las feromonas
La activación neurológica de las feromonas se refiere a la respuesta del sistema nervioso a las señales químicas que se producen cuando se detectan feromonas. Cuando se detectan feromonas, las señales químicas son procesadas por el sistema nervioso y se transmiten a áreas específicas del cerebro que están involucradas en la percepción y el procesamiento de los estímulos olfatorios.
En los humanos, se cree que las feromonas pueden activar áreas específicas del cerebro, como la corteza orbitofrontal, que están involucradas en la percepción de las emociones y en la toma de decisiones. Además, se ha encontrado que las feromonas pueden activar el sistema límbico, que está involucrado en la regulación de las emociones y en la formación de la memoria.
Se ha demostrado que la activación neurológica de las feromonas puede afectar la conducta y la percepción en los humanos.
Ya hemos visto que la exposición a feromonas masculinas puede aumentar la atracción sexual de las mujeres hacia los hombres. También se ha demostrado que la exposición a feromonas de las madres puede afectar el comportamiento y el desarrollo de los recién nacidos.
Estudios de imagen funcional del cerebro puede mostrar exactamente cómo se activa el cerebro cuando una persona está procesando feromonas.
El hipotálamo controla conductas como la lucha, la huida, la alimentación y la reproducción. El hipotálamo contiene diversas regiones con dimorfismo sexual, que difieren en tamaño entre hombres y mujeres. Por ejemplo, el olor femenino activa ciertos núcleos del hipotálamo en los hombres. La activación del hipotálamo es algo habitual frente a los olores ordinarios, pero la diferencia de activación entre hombres y mujeres es congruente con las teorías sobre el dimorfismo sexual en el cerebro.

Los estudios revelan que estas áreas diferenciadas están relacionadas con el sexo y la conducta sexual. Por ejemplo, el núcleo preóptico es dos veces mayor en los hombres que en las mujeres, por lo que se piensa que puede participar en las conductas sexuales, fundamentalmente masculinas. El núcleo ventromedial interviene en el comportamiento defensivo, y parece participar también en la conducta sexual femenina. De manera más general, el hipotálamo anterior tiene que ver con la termorregulación y la sudoración, lo que hemos visto son los efectos directos de las feromonas.
Zhou y Chen (2008) realizaron un estudio utilizando el sudor axilar para explorar las diferencias en la activación cerebral. Expusieron a mujeres a sudor masculino recogido durante la excitación sexual y encontraron que la activación fisiológica de la mujer fue significativamente más alta cuando se las exponía a «sudor sexual» en comparación con el sudor no sexual. El hipotálamo respondió más activamente a sudor sexual que al sudor neutral.
Las feromonas y sus efectos del estado de ánimo
Aunque la investigación sobre las feromonas y el estado de ánimo en los humanos sigue siendo limitada, se ha demostrado que ciertas feromonas pueden tener efectos en la percepción emocional y en la regulación del estado de ánimo.
Al parecer el estado de ánimo puede ser comunicado a través de sustancias químicas que se encuentran en el sudor axilar. El sudor recogido de hombres y mujeres, ya sea mientras se visualiza un vídeo divertido (felicidad) o aterrador (miedo) puede ser reconocido más tarde. En un experimento realizado por Chen en el año 2000, se recogió sudor de mujeres identificadas como «felices» y de mujeres identificadas como “asustadas”. Posteriormente los hombres que trabajaron en el estudio fueron capaces de distinguir ambos tipos de sudores de forma bastante efectiva.
En un estudio más reciente de Marazziti et al (2010) encontraron una correlación directa entre los compuestos axilares y la serotonina, que afecta el estado de ánimo. El sudor masculino modula la afinidad del transportador de serotonina, lo que significa la serotonina se queda más tiempo en el receptor y tiene un efecto más largo con un aumento de la eficacia de la serotonina. También observaron un aumento de la impulsividad en las mujeres frente a hombres con altos niveles de serotonina, mostrando una correlación positiva entre los valores de serotonina y las relaciones románticas.
La compatibilidad genética y las feromonas
Como ya hemos visto una persona tiende a sentir mayor atracción hacia otra persona dependiendo de ciertos olores.
Hace un tiempo se publicó un estudio por la Universidad de Berna (1995) en el que se explicaban algunas de las razones genéticas que dificultaban el incesto. Según los resultados encontrados, tienen que ver con la variedad de alelos en los genes. De acuerdo con dicho estudio, los alelos diferentes se atraen y los similares se repelen, habitualmente. La idea es que una persona siente mayor atracción por el olor de alguien que tienen alelos distintos a los suyos. Según esta teoría, esta sería una protección que se habría generado a través de la selección natural para aportar una mayor diversidad genética a la pareja (y a la población).
Así, nuestro cuerpo genera una respuesta más receptiva cuando los sistemas inmunitarios armonizan y se ajustan el uno con el otro. Este factor recientemente ha sido explotado por una agencia de citas offline de estados Unidos. El servicio reconoce basarse en las conclusiones de dicha investigación en la que se dio a oler a diferentes mujeres camisetas sudadas de varios hombres. El resultado fue que a cada mujer le atraía el olor de quien tenía el sistema inmunológico más distinto al de ella. La explicación, según el estudio, era que así ellas “completarían” genéticamente su capacidad inmunitaria para dársela a sus futuros hijos. Y al parecer detectar estos genes “es algo que el cuerpo hace inconscientemente”.
Conclusión
La reproducción es el aspecto más importante en la supervivencia de una especie. Por este motivo tiene sentido que existan mecanismos fuera de nuestro control que nos insten no sólo para procrear, sino a encontrar compañeros que darán lugar a la descendencia de mayor éxito. Las feromonas son sólo otra forma más por la que nos podemos comunicar, tanto los animales como los seres humanos.
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- Cutler WB, GE (2002). Feromonas, el atractivo sexual y la calidad de vida en las mujeres menopáusicas. Climaterio, 5 (2), 112-121.
- Jacob, S., y McClintock, M. (2000). Efectos del estado de humor y psicológicos de señales químicas esteroides en las mujeres en los hombres. Comportamiento hormonal, 37 (1), 57-78.
- Touhara, K., y Vosshall, LB (2009). Al percibir olores y feromonas con receptores quimiosensoriales. Annual Review of Physiology, (71), 307-332.


