Los seres humanos poseemos el sistema cerebral más desarrollado de la Tierra, y de cualquier otra especie conocida. Nuestro cerebro dirige tanto nuestros procesos físicos como psicológicos y, la mayoría de ellos lo hace de forma totalmente automática e inconsciente.

Los llamados “Mecanismos de Defensa del Yo”, son estrategias que utilizamos sin darnos cuenta, cuya función es preservar nuestra autoimagen e intimidad. Son como un mecanismo de control frente a estímulos que la misma psique es capaz de reprimir. Estos mecanismos son las formas inconscientes que tiene el ser humano para que las circunstancias de frustración y conflicto prevalezcan “reprimidas”, reduciendo de este modo la ansiedad y la agresividad que nos puedan producir.

Los mecanismos de defensa fueron descritos por primera vez por Sigmund Freud, pero fue su hija Anna Freud quien profundizó en ellos realizando una primera clasificación.

Según la psicología, los mecanismos de defensa pueden ser clasificados según cuatro criterios: Narcisistas, neuróticos, maduros e inmaduros.

Mecanismos Narcisistas

  • Proyección: Consiste en adjudicar a otra persona, impulsos o errores propios reprimidos. Así pues, el individuo no los identifica como propios y si no los ve reflejados en otras personas.
  • Negación: Se trata de negar o desconfirmar directamente una realidad que resulta obvia.
  • Distorsión: Es el hecho de atribuirse cualidades exageradas o distorsionadas a uno mismo o a los demás, pero que nos son reales.

Mecanismos Neuróticos

  • Control: Es la necesidad de evitar a toda costa cualquier cambio ambiental y/o personal.
  • Aislamiento afectivo: Es una disociación entre los elementos cognitivos o racionales, y los emocionales.
  • Racionalización: Consiste en ofrecer explicaciones (supuestamente racionales) para justificarse a uno mismo.
  • Disociación: Es la sintomatología donde elementos inaceptables son eliminados de la autoimagen o negados por nuestra conciencia.
  • Formación Reactiva: Se trata de la sustitución de comportamientos, pensamientos o sentimientos que resultan inaceptables, por otros totalmente opuestos.
  • Represión: Consiste en expulsar de la conciencia pensamientos y deseos que no nos agradan y nos producen dolor.
  • Intelectualización: Es la desconexión de la emociones a partir de la razón o el intelecto.

Mecanismos Inmaduros

  • Regresión: Se trata de huir de la realidad retrocediendo en el tiempo, retomando hábitos ya superados que nos causan seguridades y satisfacciones, a causa de conflictos que se cree no poder superar.
  • Hipocondríasis: Es el despliegue de fantasías sobre la idea de haber contraído una enfermedad sin ninguna base real.
  • Fantasía: Consiste en la construcción mental idealizada de una persona o situación que sirve para compensar una realidad contraria.
  • Somatización: Es la expresión a través de una respuesta fisiológica (dolor, enfermedad), de algo que nos hace daño emocionalmente.
  • Conducta pasiva agresiva: Se trata de mostrar agresividad de forma encubierta o escondida.
  • Conducta impulsiva: Este mecanismo evita que la persona se pare a reflexionar sobre los aspectos y motivaciones de su comportamiento.

Mecanismos Maduros

  • Sublimación: Es la canalización de los deseos hacia otra actividad diferente.
  • Supresión: Aquí la persona evita intencionadamente enfrentarse o pensar en problemas, deseos o experiencias que le dan malestar.
  • Ascetismo: Es la retirada voluntaria de las situaciones que producen gozo.
  • Humor: Se trata de utilizar el sarcasmo y la ironía frente a los problemas.

Mecanismos-de-Defensa-PsicoActiva

Los mecanismos de defensa son estrategias para frenar el malestar de ciertas vivencias y los sentimientos asociados a ellas. En algunos casos incluso, estas estrategias defensivas del Yo sirven para garantizar la supervivencia. Por ejemplo, ¿Cómo puede un niño de dos o tres años que ha perdido a la madre enfrentarse a sus emociones? Si ese niño no fuese capaz de interrumpir su dolor emocional mediante algún tipo de mecanismo de defensa, probablemente entraría en una situación depresiva de riesgo.

Nuestro cerebro parece haber desarrollado diversas formas para proteger nuestro organismo de aquello que nos parece demasiado doloroso o inaceptable. Es como cuando dejamos de respirar al pasar por un estercolero, o cuando nos taponamos los oídos ante un estridente ruido, o cerramos los ojos de repente evitando un fuerte destello de luz. De la misma manera, protegemos de diversas maneras nuestra emocionalidad frente a lo desagradable, como cuando no queremos reconocer algún aspecto de nosotros mismos que nos disgusta o rompe el autoconcepto que nos habíamos creado.

Pero debido a la automatización de estos mecanismos de defensa, resulta difícil abandonar el hábito de su uso, pese a que como contrapartida nos generen desequilibrio en ciertos aspectos madurativos. Es parecido al refrán: “ojos que no ven corazón que no siente”. La cuestión es, ¿a qué precio?

Aquí os dejamos un interesante vídeo sobre la Distorsiones Cognitivas que seguro te resultará muy revelador:

Los mecanismos de defensa del Yo, estrategias inconscientes
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4 Comentarios

  1. Entonces son buenos estos mecanismos? O habría que hacer algo para desbloquear esos sentimientos? Es mejor dejarlos reprimidos o es mejor tratar de revelarlos? Si la mente reacciona asi para protegernos, entonces por que existen las hipnosis y las terapias de liberacion del inconsciente, no es peor? Es peligroso?

    • Estos mecanismos de defensa todos los tenemos, no todos los presentan, dependiendo de la historia personal, es sano manejarlos, solo los más primitivos o los demás si afectan en su vida, por ejemplo intelectualización si le genera conflictos de socialización, habrá que trabajarse, por nombrar alguno, en cuanto a hipnosis, es otra corriente de la psicología, no los maneja, estos son de orientación psicoanalítica, Freudianos, en específico el texto lo comenta, Ana Freud los profundizó con su psicología del Yo… No sé a que te refieres con liberación del inconsciente…. pero supongo que te refieres a catarsis dentro de la terapia, pero no es tan sencillo como abrir una botella, habrá que luchar con lo reprimido, generando una lucha interna, entre lo que se desea o prefiere reprimir, ninguno de los casos que mencionas serían peligrosos si el manejo es por psicólogo con ética.

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