sublimacion

Los mecanismos de defensa del yo en el Psicoanálisis brindan la facilidad de desarrollar estrategias para enfrentar el conflicto entre las tres instancias psíquicas: el yo, el ello y el superyó; entre lo que se “quiere” y lo que se “debe hacer”, tienen la función de emplear la energía psicológica que surge del conflicto intrapsíquico en otras actividades más prácticas, positivas, objetivas y efectivas del yo como: la ciencia, los deportes, el arte y la religión, entre otras.

Cabe destacar que cuando una defensa adquiere mucho dominio sobre el yo, reduce o inhabilita parcialmente su capacidad de ser flexible y adaptarse a los cambios propios de la vida, con las consecuencias físicas y psicológicas que esto conlleva.

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¿Qué es la sublimación dentro del Psicoanálisis?

La sublimación ocurre cuando se redirigen los motivos y sentimientos reprimidos en dirección a canales u objetos socialmente aceptados y valorados, por lo que depende mucho del contexto sociocultural de la persona en particular, así como de otros factores. Con ella, la líbido llega a alcanzar satisfacción, pues se trata de la relación del sujeto con el placer directamente.

Es un término psicoanalítico que describe el proceso inconsciente del ello, mediante el cual, la líbido se desexualiza y se canaliza hacia otras actividades.” Genovard Roselló

Al emplear la sublimación como defensa, se vincula la energía psicológica que podría utilizarse en actividades más efectivas y convenientes para el yo. Sigmund Freud decía que: “la sublimación produce la satisfacción misma de la pulsión”.

Cuando el yo no puede reducir los sentimientos y emociones, por medios racionales, y no puede tolerar el conflicto intrapsíquico, el yo podría ser invadido por la angustia. En ocasiones, el resultado es un colapso nervioso y crisis de ansiedad, por lo que se sugiere que tomen psicoterapia para que puedan aprender estrategias para gestionarlas de manera adecuada y trabajar con esos conflictos. La persona emplea las herramientas que tiene al alcance para protegerse, Sigmund Freud decía al respecto, que la sublimación funge como una válvula de escape socialmente aceptable, y que proviene del exceso de energía sexual y agresividad, principalmente:

Cuando el yo infantil es demasiado débil para integrar y sintetizar todas las demandas que se le hace.”

Las defensas de la personalidad más arcaicas como la represión y la negación, entre otras, persisten cuando el yo no puede desarrollarse adecuadamente, pues gran parte de su energía es consumida por estos mecanismos, suscitando así un círculo vicioso; desde esa postura, no se pueden abandonar las defensas porque el yo resulta o se percibe insuficiente para enfrentar una situación de manera adaptable. Se distingue de los mecanismos de defensa primitivos, pues en ellos no se canaliza ni se enfoca esa pulsión en objetivos que pueden ayudar a la persona a tener alivio en su angustia o conflictos de maneras convenientes.

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Y la fórmula más general que les doy de la sublimación es la siguiente: Ella enaltece un objeto (…) a la dignidad de la ‘Cosa’”. Jacques Lacan

El yo se ve obligado a crecer y a madurar constantemente con las experiencias de la vida, cada problema y desafío, representan una oportunidad para extraer lo mejor de ellos y aprender, por muy difícil que sea y cuando lo hace de esa manera, indica un sano desarrollo del yo. Por lo que es importante, brindar a los niños, una serie de experiencias que concuerden con su capacidad para adaptarse al ambiente.

Se les pueden asignar, incluso a los más pequeños, tareas en el hogar de acuerdo a sus capacidades y a su etapa de desarrollo, esto hace que crezcan como personas colaboras, constructivas, y contribuye a la buena formación de hábitos. El hacer todo por ellos los incapacita para realizar actividades de manera autónoma. Freud decía, en torno a esto que: “En ningún momento pueden ser los peligros y riesgos tan grandes como para incapacitar al niño, o tan débiles para no servirle de estímulo”.

Melanie Klein, afirmaba que: “la sublimación es una tendencia a reparar y a restaurar el objeto bueno, anteriormente dañado por las pulsiones destructivas”. Utilizando esta defensa yoica, se puede enfrentar de maneras sanas el estrés, la a ansiedad, así como las amenazas, peligros y los retos que impone la vida cada día.

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Conclusión

Las defensas del yo actúan como armaduras protectoras, cuando una adquiere mucha influencia y domina al yo, reduce su flexibilidad y adaptabilidad para enfrentar los retos del diario vivir. Durante la infancia, los riesgos y las exigencias de la existencia, es aconsejable que sean pequeños, e ir incluyendo retos más complejos a través de los años de crecimiento, de acuerdo a sus estadios del desarrollo, así el yo tendrá más posibilidades de utilizar mecanismos de defensa más adaptables y convenientes como la sublimación, siempre que sea enfocada en actividades positivas, en donde la persona pueda canalizar sus pulsiones e instintos hacia otros elementos o actividades que le sean más convenientes para su desarrollo y que se consideran más aceptables en su contexto social. Por lo que representa un mecanismo “maduro”, el cual canaliza la energía producida de maneras que contribuyen al equilibrio y desarrollo de la persona.

Los deseos libidinales y la agresividad, incluso, producen energía, la cual puede utilizarse para cumplir otros objetivos como concentrarse en algún deporte, en el desarrollo del intelecto, en actividades académicas, científicas, religiosas y en lo artístico, por mencionar algunas. Se pueden desarrollar planificar protocolos  utilizando la sublimación para conseguir bienestar y salud, cuando son adecuadamente enfocados al crecimiento del individuo en algún aspecto.

Por ello, representa un instrumento que denota progreso y un desarrollo “adecuado” de la personalidad; utilizando esta defensa del yo, se puede enfrentar de maneras sanas el estrés, la ansiedad, la angustia, las frustraciones, así como las amenazas, peligros y los retos que impone la vida cada día.

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Referencias bibliográficas

  • Rosselló, C.G. (1980). Diccionario de Psicología. Barcelona: ELICIEN.
  • Bleichmar, N. M.; Lieberman, C. y Cols. (1989). El Psicoanálisis después de Freud. México: Eleia Editores.
  • Hall, Calvin, S. (1990). Compendio de psicología freudiana. México: Paidós.
  • Morris, Charles, G. (2001). Introducción a la psicología. México: Pearson Educación.
La Sublimación, un mecanismo de defensa socialmente aceptable
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