¿Alguna vez te has sentido tan abrumado que te cuesta actuar? No es una sorpresa que, en ocasiones, las emociones parecen colocarse por encima de nuestra razón, cuando pasamos por un momento intenso. Y, aunque es importante calmarnos para tomar cualquier tipo de decisión, debemos tener cuidado de no querer eliminar esos sentimientos y colocarlos bajo la alfombra.
Suprimir lo que sentimos en cierto momento, aunque suene casi imposible, es algo que nos puede ayudar a enfocarnos en buscar la mejor solución posible para un tema que hay que resolver. Sin embargo, cuando buscamos, por cuenta propia, hacer cómo que nunca haya pasado, en lugar de buscar la manera adecuada de superarlo, tarde o temprano, todos esos sentimientos acumulados nos consumirán por dentro.
Pero, ¿qué es la supresión y por qué nos puede ayudar y al mismo tiempo dañar? En este artículo te contaremos todo lo que necesitas saber de este mecanismo de defensa.
¿Qué es la supresión como mecanismo de defensa?
La supresión forma parte de los mecanismos de defensa propuestos por Sigmund Freud. Este es un tipo de afrontamiento, en donde las personas buscan olvidar un malestar muy fuerte desencadenado por un conflicto que no pueden afrontar en ese momento, por ser muy doloroso. La supresión de emociones puede ser inconsciente o consciente, cuando se busca activamente hacer cualquier cosa para olvidar.
La supresión nos lleva a relegar un sentimiento angustiante para procesar en un momento determinado, hasta que llegamos a hacer todo lo posible por olvidarlo.
La finalidad de este mecanismo es que, al disminuir el dolor por el impacto del suceso vivido, las personas pueden tener un descanso mental para volver a enfocarse. Sin embargo, en el lado negativo, se puede utilizar la supresión como un escudo para no volver a pensar en ese problema. Llevando a las personas a buscar distracciones y crear excusas para mantener ese dolor en oculto.
Beneficios de la supresión
Como cualquiera de los mecanismos de defensa, la supresión tiene una función protectora para nuestro bienestar mental. Este tiene que ver con protegernos de la innegable incomodidad que dejan las conmociones, aunque también se pueden generar por un conflicto interno no resuelto o un deseo reprimido que cada día se vuelve insoportable.
De esta manera, la supresión, en cierta medida, retrasa el sentir emociones como rabia, dolor o tristeza, para que no se desarrollen sentimientos negativos como depresión, ansiedad, desesperanza e impotencia. No obstante, todo esto tiene una finalidad y es la de que la persona logre calmar su mente para ordenar prioridades y resolver todo poco a poco.
Pero, ¿es importante tener la mente fría para tomar una decisión? Si lo pensamos de esta manera, cuando pasamos por algo fuerte, nuestras emociones están a flor de piel, que podemos incluso sentir cómo queman dentro de nosotros y nuestra mente se nubla. Por lo que cualquier acción en ese estado puede ser contraproducente, porque no tenemos activa la capacidad de racionalizar y buscar una resolución ideal.
Ejemplos de supresión
¿Cómo podemos saber cuándo estamos suprimiendo las emociones? Esto se da cuando atravesamos un conflicto que nos ha causado un desequilibrio a nuestra vida y nos cause angustia. En el cual podemos mostrarnos “normales”, pero en realidad solo buscamos evitar sentir.
Algunos ejemplos son:
- Negarnos u “olvidarnos” de forma constante asistir al médico y seguir un tratamiento cuando tenemos una enfermedad que debe ser atendida.
- Utilizar el trabajo como distracción, aumentando la carga de este, alargando el tiempo de trabajo y adjudicarnos más responsabilidades de las debidas. Con el fin de no pensar en eso que nos aqueja.
- Viajar con demasiada frecuencia, sin poder disfrutar del mismo, así como hacer muchas actividades en el día. Con tal de no pasar tiempo en casa, a solas con nuestros pensamientos.
- Ignorar conversaciones importantes o casuales que mencionen, de cualquier forma, el tema que buscamos activamente evitar.
Consecuencias de utilizar la supresión
A pesar de que la supresión tiene una capacidad de adaptación positiva al ayudarnos a controlar las emociones en momentos complicados, lo cierto es que también se puede volver peligrosa, cuando nos aferramos a esta por mucho tiempo. En especial, si no logramos afrontar aquello que nos molesta, sino que nos quedamos en el “resguardo” de mantener las emociones a raya, al no mostrarla y mucho menos sentirlas.
Hay que recordar que, por más que, queramos negar un sentimiento, siempre seguirá existiendo dentro de nosotros y es justo eso lo que nos puede traer diferentes consecuencias.
1. Problemas cognitivos
Cuando estamos en este estado incesante de suprimir lo que sentimos, para no pensar en la situación que nos carcome, podemos desarrollar varios problemas mentales y desequilibrios emocionales. Por ejemplo, trastorno obsesivo-compulsivo, pérdida de memoria, lagunas mentales, confusiones, recuerdos falsos, aplanamiento emocional, ansiedad o depresión.
2. Disfunciones conductuales
No es mentira cuando se dice que todo lo que pasamos por dentro, se refleja afuera. Para las personas que suprimen sus experiencias, se muestran irritables, malhumoradas, agotadas y estresadas, debido a todo el cansancio mental. Llevando así a generar temores a experimentar nuevas cosas, que pueden revivir la memoria que quieren olvidar, desconfianza en otros, rehuir a tomar decisiones y aislarse de la sociedad.
3. Efectos perjudiciales en el sueño
Uno de los aspectos más afectados en el caso de la supresión, es el descanso durante el sueño. Podemos no relacionarlo, pero cuando se busca olvidar de forma consciente en el día, no podemos controlar lo que sucede en nuestra mente durante la noche. En este sentido, los pensamientos se transforman en pesadillas, terrores nocturnos e insomnio, que dañan la calidad del sueño y por ende, el descanso que tanto necesitamos para reponernos.
¿Qué podemos hacer si estamos presentando algunos síntomas de supresión? Si estás pasando por un mal momento emocional, quieres resolver un problema, pero no sabes cómo o tienes un trauma que no puedes superar por tu cuenta, te invitamos a buscar ayuda psicológica para crear un plan que se adapte a tu situación. Recuerda que no estás solo y que siempre puedes buscar ayuda cuando lo necesites.
- Jacobson, E. (2021). Negación y represión. Revista de psicoanálisis, (93), 533-565.
- Kroner-Borowik, T., Gosch, S., Hansen, K., Borowik, B., Schredl, M., & Steil, R. (2013). The effects of suppressing intrusive thoughts on dream content, dream distress and psychological parameters. Journal of Sleep Research: 600-604.

