¿Qué es la catatonía?
En 1884, Karl Ludwig Kahlbaum utilizó el término catatonía en su monografía para referirse a una enfermedad mental que cursaba con síntomas psíquicos y motores (estereotipias, excitación psicomotora o estupor, fenómenos del eco, catalepsia, sugestionabilidad) y que correspondía a lo que hoy denominamos esquizofrenia catatónica y que atribuyó a una lesión cerebral (Crespo y Pérez, 2005). Emil Kraepelin consideró la catatonía como una forma de demencia precoz en la 6a edición de su tratado. Este trastorno psicológico no es solo la esquizofrenia; también puede aparecer en la depresión, la manía y los trastornos somáticos.
La catatonía se refiere a la presencia de tres o más de los 12 síntomas psicomotores clasificados en el criterio diagnóstico, siendo la característica principal la marcada alteración psicomotora que puede conllevar una disminución de la actividad motriz, una actividad motora peculiar y excesiva y una menor colaboración durante una entrevista o exploración física (American Psychiatric Association, 2014). La presentación clínica de la catatonía puede ser desconcertante, ya que la alteración psicomotora puede oscilar entre una marcada falta de respuesta y una marcada agitación.
La inmovilidad motora puede ser grave (estupor) o moderada (catalepsia, flexibilidad cérea) (American Psychiatric Association, 2014). Igualmente, la falta de colaboración puede ser severa (mutismo) o moderada (negativismo). La ecolalia y la ecopraxia pueden ser parte de los comportamientos motores excesivos y peculiares, que pueden ser complejos (como las estereotipias) o simples (como la agitación). En situaciones extremas, la misma persona puede experimentar una oscilación entre una actividad motora reducida y una actividad motora excesiva.
La falta de conocimiento y menor reconocimiento de la catatonía se debe a las características clínicas aparentemente opuestas y las manifestaciones variables del diagnóstico (American Psychiatric Association, 2014). El individuo puede requerir una supervisión estrecha durante las fases graves de dicho trastorno para evitar causar daño a sí mismo o a los demás. La malnutrición, el agotamiento, la hiperpirexia y los daños autoinfligidos son riesgos potenciales.
Hemos de tener en cuenta que la catatonía puede aparecer en varios contextos, estando incluidos trastornos del neurodesarrollo, psicóticos, bipolares, depresivos y otras afecciones médicas como el déficit cerebral de folato (Crespo y Pérez, 2005). Se identifican varias formas de este trastorno:
- Catatonía asociada a otro trastorno mental
- Trastorno catatónico debido a otra afección médica
- Catatonía no especificada: esta categoría se aplica a presentaciones en las que los síntomas característicos de este trastorno causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento, pero la naturaleza del trastorno mental subyacente u otra afección médica no está clara, no se cumplen todos los criterios de catatonía o no hay información suficiente para hacer un diagnóstico más preciso.
Síntomas principales de la catatonía
El cuadro clínico que marca la sintomatología de la catatonía, presentes en los tres tipos que hemos mencionado en el apartado anterior, incluye principalmente la siguiente sintomatología (American Psychiatric Association, 2014; OMS, 1995; Crespo y Pérez, 2005):
- Estupor: ausencia de actividad psicomotora y no interactuar activamente con el entorno.
- Catalepsia: inducción pasiva de una postura mantenida contra la gravedad.
- Flexibilidad cérea: resistencia leve y constante al camio de postura dirigida por el examinador.
- Mutismo: respuesta verbal ausente o escasa.
- Negativismo.
- Estereotipia: movimientos repetitivos, muy frecuentes y no dirigidos hacia una meta u objetivo en específico.
- Muecas.
- Ecolalia: imitación del habla de otra persona.
- Ecopraxia: imitación de los movimientos de otra persona.
- Agitación.
- Rigidez postural contra los intentos de ser movilizado.
- Obediencia automática: cumplimiento automatizado de las instrucciones.
- Manierismo: caricatura extraña, circunstancial de acciones normales.
Causas de la catatonía
Las causas de este trastorno siguen siendo poco conocidas, y al ser un síndrome es muy posible que las causas sean múltiples (Sarkar et al., 2004). Algunos autores sugieren que la catatonía podría ser una respuesta excesiva al miedo en personas que están bajo severo estrés emocional y físico, en los que se produce una respuesta de regresión primitiva. Otros autores sugieren que dicho trastorno podría entenderse como una respuesta de miedo primitivo, similar a la estrategia de defensa de los animales que presentan inmovilidad tónica cuando se enfrentan a un peligro inminente.
El sistema GABAérgico ha sido implicado en la causa de esta enfermedad, ya que las benzodiazepinas siguen siendo uno de los tratamientos más eficaces (Sarkar et al., 2004). El lorazepam activa la inhibición mediada por los receptores GABA, lo que puede causar catatonía acinética. El sistema dopaminérgico también se ha propuesto como una de las posibles causas, sugiriendo que las vías de glutamato prefontales y límbicas podrían ser hipofuncionales en pacientes catatónicos, y que la disminución secundaria de la liberación de Gaba en las interneuronas frontales daría lugar a su vez a una menor inhibición de glutamato.
Tratamiento de la catatonía
La respuesta de la catatonia al tratamiento con benzodiazepinas es uno de los fenómenos clínicos más importantes observados en psiquiatría (Rosebush y Mazurek, 2010). Más del 80 % de los pacientes que reciben benzodiazepinas logran aliviar el síndrome agudo. Según Rosebush, el 93 % de los episodios de catatonia mostraban una respuesta clínica significativa al lorazepam, y el 80 % respondía completa y drásticamente. En otro estudio, después de un ensayo con benzodiazepinas, el 89 % de los pacientes experimentaron una mejora significativa durante las siguientes 48 horas.
La terapia electroconvulsiva (TEC) suele ser un tratamiento de elección para los pacientes que no presentan mejoría al tratamiento con benzodiazepinas (Rosebush y Mazurek, 2010). Algunos estudios recomiendan el inicio de TEC en pacientes que no responden tras 48 a 72 horas de tratamiento con lorazepam. La TEC de emergencia es también considerada el tratamiento de elección.
Trabajar con antipsicóticos es otra opción si la mayoría de los pacientes catatónicos presentan síntomas psicóticos y si la catatonia en pacientes con esquizofrenia no responde tan bien a las benzodiacepinas (Rosebush y Mazurek, 2010). Los antipsicóticos se han utilizado para tratar este trastorno desde que se consideró un subtipo de esquizofrenia. Muchos autores, sin embargo, ven este tratamiento como poco seguro debido al aumento del riesgo de causar síndrome neuroléptico maligno (SNM), especialmente con los antipsicóticos que tienen una alta afinidad al receptor de dopamina D2.
- American Psychiatric Association. (2014). DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Editorial Médica Panamericana.
- Crespo, M. L., & Pérez, V. (2005). Catatonia: un síndrome neuropsiquiátrico. Revista Colombiana de Psiquiatría, 34(2), 251-266. https://www.redalyc.org/pdf/806/80634206.pdf
- Organización Mundial de la Salud (OMS) (1995). Clasificación internacional de enfermedades. CIE 10. Washington: OMS.
- Rosebush, P. I., & Mazurek, M. F. (2010). Catatonia and its treatment. Schizophrenia bulletin, 36(2), 239-242. https://academic.oup.com/schizophreniabulletin/article/36/2/239/1902903
- Sarkar, P., Patra, B., Sattar, F. a, Chatterjee, K., Gupta, a, & Walia, T. S. (2004). Dissociative disorder presenting as catatonia. Indian Journal of Psychiatry, 46(2), 176–9.
- Walther, S., & Strik, W. (2016). Catatonia. CNS spectrums, 21(4), 341-348. https://www.cambridge.org/core/journals/cns-spectrums/article/catatonia/9479AA7A56A33AEE821370AAE6B6F3C2


