Trastornos depresivos

En muchas ocasiones pensamos que tenemos depresión cuando llevamos dos o tres días tristes. Es frecuente escuchar a compañeros y familiares asegurando que «tengo depresión». Sin embargo, ¿realmente tienen depresión o son solo unos días bajos? Es importante no confundir un estado de ánimo triste con un trastorno del estado de ánimo como la depresión. Los trastornos depresivos pueden confundirse con tristeza, apatía, melancolía, etc.

A lo largo del artículo se ofrecerá un repaso a los trastornos depresivos que recoge la última actualización del DSM, esto es, el DSM-V (2013). Se trata del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría. Debido a que es la clasificación más aceptada a nivel psiquiátrico y psicológico es la que se expondrá en este artículo. Este manual sirve de referencia para diagnosticar los diferentes trastornos mentales y, de esta forma, poder diferenciarlos unos de otros.

En la nueva actualización se recogen algunos que ya se conocían como el Episodio de Depresión Mayor, el Trastorno Depresivo Mayor o el Trastorno Depresivo Persistente (distimia). Y también se recogen algunos nuevos trastornos como el Trastorno de Desregulación Destructiva del Estado de Ánimo y el Trastorno Disfórico Premenstrual.

Trastornos depresivos: Episodio de depresión mayor

Antes de comenzar a abordar los trastornos depresivos, es importante explicar en qué consiste un episodio de depresión mayor. De esta forma, podremos entender mejor en qué consisten los trastornos depresivos. Para el diagnóstico de episodio de depresión mayor, deben estar presentes durante dos semanas al menos cinco (o más) de los siguientes síntomas:

  1. El estado de ánimo es deprimido la mayor parte del día o casi cada día. Lo expresa así el sujeto o la gente que le rodea. En niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable.
  2. Disminución acusada del interés o el placer en todas o casi todas las actividades. Se produce durante la mayor parte del día y todos los días.
  3. Pérdida o aumento significativo del peso corporal (más de un 5% en un mes) o del apetito.
  4. Insomnio o hipersomnia casi todos los días.
  5. Agitación o retraso psicomotor cotidiano y de forma continuada.
  6. Fatiga o pérdida de energía persistente.
  7. Sentimientos cotidianos de inutilidad o culpa excesivos o inapropiados.
  8. Disminución continua de la capacidad para pensar, concentrarse o tomar decisiones.
  9. Pensamientos e ideas recurrentes de muerte, de suicidio o intentos y planes para llevarlo a cabo.

Estos síntomas provocan en la persona un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas. El episodio no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia, medicamento o enfermedad médica.

Criterios diagnósticos del trastorno de depresión mayor

Para diagnosticar un trastorno depresivo mayor debe estar haberse producido un episodio de depresión mayor. El episodio depresivo mayor no se explicaría mejor por la presencia de un trastorno esquizoafectivo, esquizofrenia, un trastorno esquizofreniforme, un trastorno delirante u otros trastornos psicóticos especificados o no especificados.

Nunca se ha producido un episodio maníaco o un episodio hipomaníaco. Se debe especificar si: es un episodio único o recurrente; leve, moderado o grave; si posee características psicóticas; si se encuentra en remisión parcial, total o no especificado. Por último, debe especificarse sí presenta:

  • Ansiedad.
  • Características mixtas.
  • Melancolía.
  • Características atípicas.
  • Catatonia.
  • Características psicóticas congruentes (o no) con el estado de ánimo.
  • Inicio en el periparto.
  • Patrón estacional.

Trastorno depresivo persistente: Distimia

Para el diagnóstico del Trastorno Depresivo Persistente, también conocido como Distimia, se requiere:

A. Estado de ánimo deprimido durante la mayor parte del día la mayoría de los días un mínimo de dos años.

B. Presencia de dos (o más) de los siguientes síntomas:

  • Pérdida o aumento del apetito.
  • Insomnio o hipersomnia.
  • Falta de energía o fatiga.
  • Baja autoestima.
  • Dificultades para tomar decisiones o de concentración.
  • Sentimientos de desesperanza.

C. Durante el periodo de dos años, el sujeto no ha estado nunca sin los síntomas de los criterios A y B durante más de dos meses seguidos.

D. Los criterios para un trastorno de depresión mayor pueden estar continuamente presentes durante los dos años.

E. Nunca se ha dado un episodio maníaco o un episodio hipomaníaco y nunca se han cumplido los criterios para el trastorno ciclotímico.

F. La alteración no se explica mejor por un trastorno esquizoafectivo persistente, esquizofrenia, trastorno delirante u otro trastorno especificado o no especificado del espectro de la esquizofrenia u otro trastorno psicótico.

G. Los síntomas no son debidos a los efectos fisológicos de una sustancia o a una enfermedad médica.

H. Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o áreas importantes de la actividad del individuo.

Se debe especificar si existe presencia de:

  • Ansiedad
  • Características mixtas.
  • Inicio en el periparto.
  • Características melancólicas y/o atípicas.
  • Características psicóticas congruentes (o no) con el estado de ánimo.

Especificar si se encuentra en remisión parcial o total; si es de inicio temprano o tardío; si está acompañado con síndrome distímico puro, con episodio de depresión mayor persistente o con episodios intermitentes de depresión mayor con (o sin) episodio de depresión actual. También se debe especificar si es leve, moderado o grave.

Trastorno de desregulación destructiva del estado de ánimo

La introducción de este trastorno en el DSM-V ha supuesto una gran polémica. Caballo (2014) señala que «el trastorno ha sido y es objeto de una gran polémica relacionada principalmente con su solapamiento con una gran variedad de trastornos infantiles, como los trastornos bipolares, el trastorno negativista desafiante, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, el trastorno explosivo intermitente y otros trastornos incluidos dentro del espectro del autismo».

Los autores del DSM-V señalan que los niños que muestran este trastorno, con el paso de los años suelen desarrollar trastornos depresivos unipolares o trastornos de ansiedad. Los autores aseguran que la introducción de este trastorno servirá para reducir y/o evitar el elevado número de niños diagnosticados erróneamente con trastornos bipolares.

Criterios diagnósticos para el Trastorno de Desregulación Destructiva del estado de ánimo

A. Acceso de cólera graves y recurrentes que se manifiestan verbalmente y/o en el comportamiento y cuya intensidad o duración son desproporcionadas respecto a la situación o a la provocación.

B. Los accesos de cólera no concuerdan con el nivel de desarrollo del niño.

C. Los accesos de cólera se producen, por término medio, tres o más veces por semana.

D. El estado de ánimo entre los accesos de cólera es irritable o irascible la mayor parte del día y casi todos los días.

E. Los criterios A-D han estado presentes durante al menos 12 o más meses. No ha tenido lugar un periodo de al menos dos meses o más sin los síntomas A-D.

F. Los criterios A y D están presentes en al menos dos o tres contextos y son graves en el manos uno de ellos.

G. El primer diagnóstico no se debe hacer antes de los 6 o después de los 18 años.

H. Los criterios A-E comienzan antes de los 10 años.

I. Nunca ha habido un período bien definido de más de un día durante el cual se hayan cumplido todos los criterios sintomáticos, excepto la duración, para un episodio maníaco o hipomaníaco.

J. Las conductas del niño no se producen exclusivamente durante un episodio de trastorno de depresión mayor y no se explican mejor por otro trastorno mental.

K. Los síntomas no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia o a otra afección médica o neurológica.

Transtorno disfórico premenstrual

Dentro de los nuevos trastornos depresivos, podemos encontrar el trastorno disfórico premenstrual. En el anterior DSM-IV-R, estaba incluido como trastorno depresivo no especificado. Sin embargo, a pesar de haberle puesto nombre no está exento de polémica. Se trata de las alteraciones emocionales y conductuales que pueden sufrir las mujeres a lo largo de su ciclo menstrual. Los autores lo defienden como trastorno diferenciado, pero una de las controversias es que su alta tasa de comorbilidad con otros trastornos mentales dificulta su diagnóstico.

Por otro lado, otro argumento en su contra es cómo afecta el entorno cultural al trastorno. Caballo (2014) asegura que el contexto cultural «puede afectar o influir en la frecuencia, en la intensidad, en la manifestación de los síntomas y hasta en los propios patrones de búsqueda de ayuda terapéutica de quienes lo sufren».

Criterios diagnósticos del Trastono Disfórico Premenstrual

A. Presencia en la mayoría de los ciclos menstruales de, al menos, cinco síntomas durante la última semana antes del inicio de la menstruación, que empiezan a mejorar unos días después del inicio de la menstruación, hasta llegar a hacerse mínimos o desaparecer en la semana después de la menstruacción.

B. Uno (o más) de los siguientes síntomas:

  1. Labilidad afectiva intensa.
  2. Irritabilidad intensa, enfado o aumento de los conflictos interpersonales.
  3. Estado de ánimo intensamente deprimido, sentimiento de desesperación o ideas de autodesprecio.
  4. Ansiedad, tensión y/o sensación intensa de estar excitada o con los nervios de punta.

C. Uno (o más) de los síntomas siguientes también han de estar presentes, hasta llegar al total de cinco síntomas cuando se combinan con los del criterio B:

  1. Disminución del interés por las actividades habituales.
  2. Dificultad subjetiva de concentración.
  3. Letargo, fatigabilidad fácil o una acusada falta de energía.
  4. Cambio importante en el apetito.
  5. Hipersomnia o insomnio.
  6. Sensación de estar agobiada o sin control.
  7. Síntomas físicos como dolor o tumefacción mamaria, dolor articular o muscular, etc.

D. Los síntomas se asocian a malestar clínicamente significativo o interferencia en el trabajo, la escuela, las actividades sociales habituales o la relación con otras personas.

E. La alteración no constituye simplemente una exacerbación de los síntomas de otro trastorno.

F. El criterio A se ha de confirmar mediante evaluaciones diarias prospectivas durante al menos dos ciclos sintomáticos.

G. Los síntomas no se pueden atribuir a los efectos psicológicos de una sustancia o a otra afección médica.

Bibliografía

Asociación Estadounidense de Psiquiatría. (2018). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5ª Edición). Madrid: Editorial Médica Panamericana.

Caballo, V., Salazar, I. y Carrobles, J. (2014). Manual de psicopatología y trastornos psicológicos. Madrid: Ediciones Pirámide.

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