¿Alguna vez te has fijado con qué frecuencia nos invaden pensamientos negativos?

¿Cómo algo inocuo se puede llegar a convertir en una catástrofe inminente en nuestra cabeza? Por ejemplo, una mancha en la piel se convierte en un tumor canceroso. Un viaje en moto terminará casi seguro con un terrible accidente. Nuestra pareja habla con alguien que no conocemos por teléfono y seguro que nos engaña…

Qué son los pensamientos catastróficos

Estos ejemplos de pensamiento catastrófico pueden parecer exagerados, tal vez incluso una tontería. Pero muchos de nosotros, antes de darnos cuenta, convertimos una situación que nos preocupa relativamente en un escenario del peor caso posible.

El pensamiento catastrófico es realmente algo problemático, ya que provoca el mismo resultado que estamos tratando de evitar, o sea un estado desagradable y doloroso emocionalmente hablando.

Por ejemplo, se ha podido comprobar que preocuparnos por si un lunar de  nuestra piel es un tumor, activa algunas de las mismas regiones del cerebro y aprehensión emocional que se produce cuando en realidad resulta ser un tumor. El pensamiento catastrófico también provoca picos de subida en la hormona del estrés cortisol y reduce nuestra capacidad de reaccionar con eficacia.

Cuando nuestra mente está produciendo pensamientos catastróficos podemos echar manos de los siguientes cuatro consejos prácticos:

1. Observa tus pensamientos

Observa cuando tus pensamientos se apartan de escenarios realistas y van a parar a escenarios inusuales o inesperados”. Presta atención a los patrones que generas para poder rebatirlos con un mayor sentido común. Además, cuando tus pensamientos se conviertan en catastróficos, observa si estás juzgándote a sí mismo, pues en muchos casos así es.

A veces, ni siquiera nos damos cuenta de que nuestras mentes están produciendo tales pensamientos dramáticos. La mejor solución a largo plazo según algunos estudios es practicar la auto-conciencia y la meditación consciente. Esto nos ayuda a estar más en sintonía con nuestros pensamientos y darnos cuenta cuándo y cómo cambian.  De esta forma somos más capaces de discernir cuando nuestros procesos de pensamiento se vuelven pesimistas y catastrofistas sin motivo real.

Un ejercicio que puedes practicar es el siguiente: Describir los sonidos que escuchas a tu alrededor usando palabras neutras. Cuando tu mente se desplaza a otros pensamientos o sentidos, sin juicio, debes volver a centrarte rápidamente en escuchar los sonidos.

2. Recuperar el control.

No se puede controlar todo, pero debemos hacer el esfuerzo de tener en cuenta las opciones realistas disponibles en un momento determinado. Si te da temor por ejemplo volar, echa mano de los estudios e investigaciones físicas que subyacen a los vuelos comerciales. Recuerda que esta práctica ha existido hace más de un siglo y que, estadísticamente, estás más seguro en un avión que en tu coche.

Si estás preocupado sobre la mancha en la piel, puedes pedir una cita con un dermatólogo para que te revisen y te ofrezcan las explicaciones pertinentes, que casi seguro serán buenas noticias. No te quedes anclado en el pensamiento catastrofista y te ofusques con él, busca argumentos realistas.

3. Enfréntate a tus miedos.

No es nada nuevo: la forma más eficaz para superar sus miedos es enfrentarse a ellos. Jung ya observó que lo que te resistes, persiste.  Por ejemplo, si tienes miedo de volar, haz unas vacaciones fuera que te obliguen a coger un avión. Si tienes miedo de que exista un serio problema en tu matrimonio, aborda con este problema con tu pareja. Porque si hay un problema grave, por lo menos ya sabrás en qué empezar a trabajar, en lugar de preocuparte, rumiando y deprimiéndote.

4. Ver un psicoterapeuta.

Podrías estar pensando que las catástrofes en realidad ocurren: ¡los aviones se estrellan! y estarías en lo cierto. Pero es un hecho que ocurre (afortunadamente) de forma excepcional, teniendo en cuenta el número de vuelos diarios que circulan por el cielo de nuestro querido planeta.  Vivimos en un mundo de miedo por si ocurre tal o cual cosa… Y los consejos anteriores no podrían ayudar a superar esta ansiedad. Pero si no lo consigues por ti mismo, es cuando deberías visitar a un terapeuta para que te ayude de forma individualizada.

Por desgracia, es más aceptable ver a un dentista que a un psicólogo, cuando está claro que estaríamos mucho mejor teniendo un mayor cuidado de nuestras mentes.

Nuestras mentes son muy eficaces en la creación de pensamientos catastróficos  y ellos suelen parecernos muy convincentes. Afortunadamente, existen estrategias que podemos practicar para calmar nuestra ansiedad y mejorar la autonomía de nosotros mismos.

Vídeo con consejos para manejar la ansiedad en casa:

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Pensamiento catastrófico: cuando tu mente se aferra a los peores escenarios
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3 Comentarios

  1. muy buen artículo espero me ayude mucho suelo ser de ese tipo de personas q todo lo pienso e imagino hacia lo catastrofico

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