esquizofrenia-catatonica

La esquizofrenia es uno de los temas relacionados con la psicología que más llama la atención al público en general. Quizá sea por algún tipo de halo de misticismo que se ha creado en torno a ella. Sin duda, se trata de un tema que levanta curiosidad. En este caso, nos adentraremos en un tipo de esquizofrenia concreta, la esquizofrenia tipo catatónica.

A lo largo del artículo, abordaremos de qué se trata la esquizofrenia para crearnos un marco contextual. Posteriormente se entrará de lleno en las características de la esquizofrenia catatónica y el diagnóstico etiológico diferencial. Por último, se expondrá el tratamiento. De este modo, se hará un recorrido por este tipo de patología que, sin duda, no deja indiferente a nadie.


Esquizofrenia

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V), la esquizofrenia se caracteriza por al menos dos de los siguientes síntomas durante el periodo mínimo de un mes:

  1. Ideas delirantes.
  2. Alucinaciones.
  3. Habla desorganizada.
  4. Comportamiento muy desorganizado o catatónico.
  5. Síntomas negativos como efecto plano, alogia o abulia.

Por otro lado, estos síntomas deben influir y alterar el funcionamiento sociolaboral del individuo. Es decir, debe interferir en sus relaciones sociales, laborales, familiares, impidiéndole llevar una vida con normalidad. Los síntomas anteriores deben estar presentes al menos seis meses.

“La esquizofrenia tiene sus paraísos, del mismo modo que sus infiernos y sus purgatorios”.

-Haldous Huxley-

Se debe tener en cuenta la exclusión del diagnóstico del trastorno esquizoafectivo y de trastorno afectivo. También se deben excluir las alteraciones secundarias por el uso de sustancias o de condiciones médicas. En caso de que en la historia exista autismo y otro trastorno del desarrollo, solo se realiza el diagnóstico adicional de esquizofrenia si están presentes delirios o alucinaciones durante al menos un mes.

Esquizofrenia Tipo Catatónica

La esquizofrenia tipo catatónica se trata de un subtipo de esquizofrenia. En este caso se manifiestan dos reacciones características parecidas a las que se observan en los trastornos bipolares. De hecho, algunos autores consideran que ambos trastornos podrían ser equivalentes. Las características son los periodos alternos de estupor y la agitación catatónica.

El estado de estupor catatónico consiste en que el individuo permanece completamente apático e inmóvil. Este estado se extiende a los conductas primarias como la alimentación, aseo, etc. También puede incluir mutismo absoluto e inmovilidad motora, es decir, permanecer en la misma postura durante horas.

Por otro lado, el estado de agitación catatónica consiste en que el individuo presenta una actividad motora y verbal muy aumentada. Algunas veces puede llegar a presentar conductas bastante agresivas y destructivas. También se observa el negativismo que consiste en una resistencia activa o pasiva a todo tipo de instrucciones que se le den.

Este negativismo puede presentarse en dos formas. Por una parte, la persona puede negarse a hacer aquello que se le ha dicho, y por otra, hace justamente lo contrario. Cuando el sujeto está paralizado puede acompañarse de flexibilidad cérea. Puede permanecer en la misma postura durante horas. Solo entre el 20 y 30% de los pacientes muestra catalepsia. No se detecta deterioro intelectual. El inicio de una reacción catatónica sucede mucho más rápidamente que otros tipos de esquizofrenia.

Diagnóstico etiológico diferencial

La catatonia no solo puede darse en la esquizofrenia, por ello es tan importante conocer la etiología de la misma para poder tratarla de forma adecuada. Según el equipo de Nora Orazabal (2010) en su artículo “Catatonia: a propósito de un caso”, la catatonia puede producirse por los siguientes factores:

  • Trastornos psiquiátricos: trastorno afectivo bipolar (episodios maníacos o mixtos), depresión mayor, esquizofrenia paranoide y esquizofrenia catatónica.
  • Fármacos y tóxicos: Deprivación (BZD, l-dopa y gabapentina) y sobredosis (LSD, cocaína, anfetamina, disulfiram, levetiracetam).
  • Trastornos neurológicos: Epilepsia, ACV, esclerosis múltiple, encefalitis.
  • Trastornos médicos: patología endocrina, infecciones, alteraciones electrolíticas, síndrome paraneoplásico.

Como afirma el equipo de Orazabal “el estado clínico del paciente habitualmente dificulta la correcta anamnesis y el síndrome puede deberse a varias causas que actúan concomitantemente”. Además, hablan de la importancia de la historia psiquiátrica del paciente, señalando que es de gran utilidad para establecer una hipótesis etiológica del cuadro”.

Tratamiento

El tratamiento es, sobre todo, farmacológico. Como afirma Germán Abeleira (2012) en su artículo “Esquizofrenia”, antes de la elección del fármaco es conveniente contemplar la hipótesis de partida. En el caso de la esquizofrenia, según Abeleira, “se juega con la hipótesis dopaminérgica, que dice que los sujetos esquizofrénicos presentan una actividad dopaminérgica por encima de lo habitual, lo que se piensa que es la causante de la aparición de la esquizofrenia”.

Abeleira habla que los tratamientos de “primera generación” como la clorpromacina aportaban buenos resultados, sin embargo, los efectos secundarios eran muy numerosos. Por este motivo, aparecieron los antipsicóticos de “segunda generación” como la clozapina. Su objetivo era, entre otras cosas, reducir los efectos extrapiramidales de los primeros medicamientos. Aún así, todavía se está evolucionando con este tipo de fármacos.

“La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas”.

-Sigmund Freud-

Como señala Abeleira, debido a la continua investigación para mejorar los tratamientos, están “apareciendo de este modo los de ‘tercera generación’, que en líneas generales se centran más en regular la capacidad de los neurotransmisores y conseguir con ello modular el impacto que éstos tienen en los receptores neuronales”.

Conclusión

De esta forma, se observa que el tratamiento para la esquizofrenia tipo catatónica, todavía está en pleno desarrollo. A pesar de los grandes avances de la ciencia, el cerebro humano es todavía un gran misterio. Poco a poco, nos acercamos a tratamientos cada vez más efectivos, pero sin duda, es fundamental conocer con exactitud los mecanismos que producen cada patología para poder ser tratados con el mayor éxito posible.

Es por ello, fundamental, apoyar la investigación científica, para que, de esta forma, todos aquellos que padecen cualquier tipo de enfermedad, tengan los mejores remedios. La investigación del cerebro humano, en realidad, lleva poco más de cien años llevándose a cabo en laboratorios científicos. Por tanto, poco a poco y con paciencia, y con material cada vez más moderno, se acabarán encontrando mejores tratamientos para la mejor calidad de vida de las personas.

Bibliografía

  • Abeleira, G. (2012). Esquizofrenia. Cuadernos del Tomás, 4, 151-172.
  • American Psychiatric Association. (2013). DSM-V. Manual diagnóstico y estadísticos de los trastornos mentales. Editorial Médica Panamericana.
  • Crespo, M. y Pérez, V. (2005). Catatonia: un síndrome neuropsiquiátrico. Revista colombiana de psiquiatría, 34, (2), 251-266.
  • Olazabal, N., Bustamante, S., Solano, G., Radmani, R., Erkoreka, L. y González-Torres M. (2011). Catatonia: a propósito de un caso. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 31, (109), 111-119.


1 Comentario

  1. ¿Es cierto que la esquizofrenia catatónica se redujo de forma muy notable tras la reforma psiquiátrica y la un implantación de modelos de intervención comunitarios?

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