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Todos tenemos movimientos y gestos propios, los cuales son característicos de cada persona. Determinados casos son patológicos, pues adquiere dimensiones notables afectando a la persona en diferentes ámbitos. Antes de entrar en el tema vamos a diferenciar algunos conceptos importantes con los cuales se les suele confundir.

Las estereotipias

Se le llama estereotipia a la repetición reiterada e innecesaria de un acto que puede aparecer en la mímica facial o corporal. En los pacientes psicóticos las estereotipias resultan muy aparatosas. Por la complejidad de sus movimientos comúnmente se distinguen dos tipos:

  • Simples: Surgen a menudo en los trastornos orgánicos cerebrales crónicos de evolución demencial como signo de desintegración, por ejemplo: las atrofias y la arterioesclerosis. Rascar, frotar, dar palmadas sobre las rodillas, etc.
  • Complejos: Pueden indicar trastornos psicopatológicos más psíquicos, como movimientos de las manos, tocar el cabello, juguetear con objetos, dar vueltas, etc.

Los tics deben distinguirse de los movimientos estereotipados, incluidos en el trastorno por movimiento estereotipado.

Los actos sintomáticos

“Son aquellos actos que los hombres ejecutan automática e inconscientemente, sin darse cuenta de ello, como jugando y a los que niegan toda significación, declarándolos indiferentes y casuales cuando se les interroga sobre ellos, pero una más cuidada observación muestra que tales actos de los cuales la consciencia no sabe o no quiere saber nada, exteriorizan ideas o impulsos inconscientes, resultando muy valiosos e instructivos como manifestaciones del inconsciente”. Sigmund Freud

En ocasiones se confunden las estereotipias con los trastornos extrapiramidales, que pueden deberse a otras enfermedades como la corea huntington, la enfermedad de Parkinson; aparecen con más frecuencia en la clínica como efectos secundarios de los medicamentos antipsicóticos, sobre todo por tratamientos prolongados. Las crisis de torsión de cuello, los espasmos de la musculatura mandibular, la crisis de desviación ocular o la rigidez y la acinesia, al ser detectadas pueden tratarse con fármacos capaces de compensar y de remitir los trastornos.

Los manierismos

Son los movimientos parásitos que aumentan la expresividad de los gestos y la mímica, se intensifican en cuadros psicóticos, se identifican como peculiaridades, pueden ser: la indiferencia activa, las posturas afeminadas o aristocráticas, entre otras.

¿Qué son los Tics?

Son movimientos rápidos y espasmódicos, aparecen en general en la cara, cabeza y cuello de forma repetitiva e involuntaria y en apariencia carecen de sentido, pueden ser rápidos y recurrentes, no rítmicos y estereotipados. Los síntomas suelen agravarse ante la tensión emocional y el estrés; se atenúan con la distracción y desaparecen durante el sueño.

El intento de control voluntario de los tics llega a producir en muchas ocasiones desazón y ansiedad, la cual va incrementando hasta que se repite el tic; algunos autores los consideran como un fenómeno anancástico pues recuerda a la situación obsesiva frente a sus rituales. Clínicamente, es notable la similitud con de ciertos síntomas con cuadros postencefálicos como los tics vocales y motores.

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Es sustancial enseñar a los pacientes técnicas de control de ansiedad y el estrés, como la respiración, ejercicios de relajación, así como otras herramientas que les puedan servir como recurso para disminuir la ansiedad, así como promover la  terapia ocupacional con una actividad que le guste a la persona como leer, coser o tejer, pues los síntomas pueden disminuir mientras el paciente se encuentra absorto realizando una tarea de tipo ocupacional.

Aunque son considerados involuntarios, el que los padece experimenta tensión previa a los tics, el paciente es capaz de aplazar su aparición por unos segundos o incluso por horas, pero a la postre suelen desencadenarse con mayor intensidad y frecuencia.

Algunos ejemplos de tics

Fruncir las cejas, hacer guiños con los ojos, echar el cabello hacia atrás, mover el cuello como si algo molestara alrededor de él, son ejemplos de algunos de los tics más comunes.  Cabe mencionar que no afectan la inteligencia, aunque existen tendencias más obsesivas. Los tics obsesivos van acompañados de un componente ideacional que no existe en otro tipo de tics.

Momentos antes de que ocurran los tics, generalmente las personas con tics son conscientes de ciertos impulsos premonitorios y consumatorios, lo pueden identificar como como una percepción focalizada en alguna parte del cuerpo.

Estadísticas y prevalencia

Con frecuencia surgen en la infancia alrededor de los 7 años y se da más en varones (4:1); la manifestación inicial más común es el parpadeo forzado. Un tercio de los padres de los niños con tics presentan trastornos psiquiátricos.

En la mayoría de los casos desaparece el síntoma en un periodo que va de pocos meses a 1 ó 2 años, a veces se pueden apreciar trastornos residuales como inquietud, ansiedad y depresión. Existen formas intermedias que se detienen en la adolescencia. En pocos casos, el síntoma persiste convirtiéndose en crónico, lo que es más frecuente en las formas de comienzo tardío que inician en la cuarta o quinta década de la vida.

Trastornos de Tics: Clasificaciones

El DSM-V (Manual de los Diagnóstico Estadístico de los Trastornos Mentales) los clasifica los trastornos de tics de la siguiente manera:

  • Trastorno de la Tourette.
  • Trastornos de tics motores o vocales crónicos.
  • Trastorno de tics transitorios.
  • Trastornos de tics no especificados.

El CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades) nos dice que pueden presentarse como fenómenos aislados, pero suelen ir de la mano de trastornos emocionales, los categoriza como:

  • Trastornos de tics transitorios.
  • Trastornos de tics crónicos motores o fonatorios.
  • Trastorno de tics múltiples motores y fonatorios combinados (síndrome de la Tourette).
  • Categorías residuales:
    • Otros trastornos de tics.
    • Trastorno sin especificación.

Trastorno de la  Tourette

Se caracteriza por la aparición de tics fónicos, multiformes, motores y cambiantes, suelen ir acompañados de otras patologías significativas, es uno de los trastornos por tics más severos. Generalmente afecta más afecta a los hombres (3:1),  frecuentemente se inicia antes de los 10 años de edad, más específicamente entre los 2 y los 15 años de edad.

A menudo inicia en forma de tic monosintomático, después se da una inclusión progresiva y oscilante de síntomas como: masivas contracciones de cara, tronco, piernas y caja torácica, que pueden producir ruidos extraños, en la mitad de los casos pueden aparecer movimientos coreicos (irregulares, no predecibles, cambian de una zona corporal a otra sin una secuencia específica); en casos extremos los tics motores complejos pueden ser autolesivos como morderse o darse golpes en la cara. Los casos más graves, contribuyen a que la vida del paciente se altere gravemente por las importantes desadaptaciones que presenta.

En la adolescencia los síntomas pueden presentarse de manera más frecuente y más bruscos. Cuando se persisten los síntomas durante la adultez, los trastornos tienden a ser más desadaptativos, ya que afectan la vida académica, laboral y de pareja, pues se relaciona con alteraciones emocionales y conductas tanto disruptivas como agresivas, en algunos casos.

Otros de tipos de tics

TIPO DE TIC DESCRIPCIÓN O EJEMPLO
 

Motores simples

Parpadear, fruncir la nariz, elevación del hombro, rotación de la cabeza, sacudir el cuello, hacer muecas faciales y  toser
 

Motores complejos

 

Suelen aparentar carácter intencional como las cabriolas, movimientos de brazos parodiando un enceste de baloncesto, tocar sistemáticamente ciertos objetos o personas, gestos faciales más marcados, gestos relacionados con el aseo, con saltar, tocar, pisotear y olfatear objetos.

 

Motores crónicos o fonatorios

En ocasiones se presentan tics motores y en otras distintas los fonatorios, pueden ser simples o con mayor frecuencia múltiples, duran más de un año.
Fónicos simples Suelen consistir en gritos, carraspeos, inspiraciones ruidosas, etc.
 

Fónicos complejos

Palabras y frases de distinto significado, pero habitualmente de carácter agresivo y soez (coprolalia), vocalizaciones explosivas reiteradas, entre otras.
 

Vocales simples

“Aclarar” la garganta, gruñir, inspirar, resoplar, “ladrar”.
 

Vocales complejos

Repetir frases o palabras fuera de contexto, como la coprolalia -uso de palabras socialmente inaceptables, a menudo obscenas-,  palilalia -repetición de los propios sonidos o palabras- y ecolalia -repetición del sonido, de la palabra o frase que se acaba de oír-.
 

Vocales crónicos

Puede compartir las características de los vocales complejos y simples pero su periodo de duración es largo.
 

Transitorios

No persisten más de un año, como guiños de ojos, muecas faciales o sacudidas de cabeza. Pueden incluir remisiones y recaídas.
 

Complejos

Como la ecocinesia -imitación de los movimientos de otra persona-.
No especificados Comprende los trastornos caracterizados de tics, pero no cumplen con un criterio en específico.

Diagnóstico

La diferencia entre las condiciones de estos trastornos se tiene que tener su base en la historia personal, anamnesis, observación y exámenes neurológicos junto con la aplicación de test como pudieran ser: la Escala de Gravedad Global de tics de Yale, la Escala de Gravedad del Síndrome de la Tourette y la Escala de Tics Vocales y Motores de Hopkins para establecer un diagnóstico claro, pues son fácilmente confundibles con las estereotipias y conductas obsesivo-compulsivas.

Conclusiones

Es conveniente, tomar en cuenta las interpretaciones psicodinámicas y conductuales que pueden ser de utilidad para el tratamiento del paciente con trastorno de tics. La asociación de los tics, la hiperactividad, el déficit de atención y las compulsiones generan una serie de alteraciones conductuales que tienen su manifestación fundamental en conflictos familiares, y en otras esferas en donde se desenvuelven, por lo que es necesario promover las habilidades sociales pues, de manera muy frecuente, la agresividad del niño es muy evidente, tanto verbal como física, así como labilidad emocional.

La terapia cognitivo conductual, ofrece buenos resultados para el tratamiento de los tics, sin embargo, cuando el paciente presenta crisis muy intensas se requiere de hospitalización. Los psicólogos pueden brindar al paciente recursos y estrategias para el manejo del estrés y la ansiedad, promover la autobservación, técnicas de control de la respiración, en muchos casos requieren del apoyo de los psicofármacos; por el carácter disruptivo de los tics, es importante enseñar al individuo a desarrollar habilidades sociales.

Las personas que tienen algún trastorno de tics frecuentemente son estigmatizadas, lo cual puede derivarse en distimia y otros trastornos del estado de ánimo, por los problemas en la adaptación en las interacciones sociales. Es necesario sensibilizar a la población para dar a conocer este tipo de padecimientos, para que haya menos mitos generados por el desconocimiento de la naturaleza de los tics y recordar que las diferencias entre nosotros son lo que nos hace únicos.

Links

Referencias bibliográficas

  • Heles, Robert E.; Yudofsky, Stuart; Talbott, John y cols. Tratado de Psiquiatría. España: Ancora, S.A.
En qué consisten los tics y por qué los tenemos
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