Los síndromes o trastornos culturales representan un fenómeno muy interesante dentro de la antropología médica y la psiquiatría transcultural. Se trata de conjuntos de síntomas que se reconocen como enfermedades dentro de un contexto cultural específico, pero que rara vez se manifiestan en otras sociedades. A menudo, estos síndromes no tienen una explicación bioquímica u orgánica clara y son comprendidos y tratados dentro del marco de creencias y prácticas médicas tradicionales de la cultura en la que surgen.
Este concepto ha sido objeto de debate dentro de la comunidad científica. Mientras que algunos investigadores los consideran manifestaciones de trastornos psicológicos universales con expresiones culturalmente determinadas, otros los ven como construcciones sociales únicas de cada cultura. En cualquier caso, su estudio permite entender mejor la compleja relación entre la mente, la sociedad y la salud mental.
¿Qué son los síndromes culturales?
Los síndromes culturales, también denominados «síndromes ligados a la cultura», han sido definidos por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV) como afecciones reconocidas dentro de una comunidad específica, con síntomas y explicaciones que se ajustan a las creencias de ese grupo social.
Para que una condición sea considerada un síndrome cultural, debe cumplir ciertas características:
- Ser reconocido dentro de la cultura como una enfermedad legítima, y no como un comportamiento voluntario o ficticio.
- Tener síntomas bien identificados por la población, con posibles tratamientos dentro de la medicina tradicional de la cultura.
- No presentar una causa orgánica o bioquímica identificable por la medicina occidental.
- Ser desconocido en otras sociedades o interpretado de manera diferente.
Algunas de estas afecciones incluyen síntomas somáticos, como dolor o malestar físico, mientras que otras se manifiestan con alteraciones del comportamiento o estados emocionales específicos.
Listado de síndromes culturales en el mundo
A lo largo de la historia, numerosas culturas han identificado padecimientos que cumplen con las características antes mencionadas, algunos de los que hemos podido recopilar son los siguientes:
África
- Bouffée délirante (África Occidental y Caribe): Se dan episodios repentinos de alucinaciones, paranoia, agitación extrema y confusión mental, que pueden durar desde unas horas hasta varios días. Durante el episodio, la persona puede mostrar comportamientos erráticos, agresividad o un estado de trance. Se cree que la Bouffée délirante está relacionada con el estrés intenso, conflictos emocionales y factores socioculturales, incluyendo creencias en la brujería o la posesión espiritual. En la medicina occidental, se asocia con trastornos psicóticos breves.
- Kufungisisa o «Pensar demasiado» (Zimbabue, etnia Shona y otras comunidades de África subsahariana): Se trata de un estado de angustia psicológica caracterizado por una preocupación excesiva, pensamientos repetitivos y síntomas físicos como dolor de cabeza, fatiga, insomnio y problemas digestivos. En algunos casos, se asocia con depresión o ansiedad. En la cultura Shona, se cree que pensar demasiado (kufungisisa) puede debilitar el cuerpo y la mente, llevándolos al agotamiento. Se asocia con el estrés, las dificultades económicas y los problemas familiares.
- Nubula mental (África Occidental): Se trata de una sensación de fatiga mental extrema, confusión, dificultad para concentrarse y pérdida de memoria temporal. Puede acompañarse de dolores de cabeza y una sensación de «pesadez» en la mente. En algunas comunidades africanas, la nubula mental se atribuye a causas espirituales, como la influencia de espíritus malignos o el efecto de la brujería. También se relaciona con el agotamiento mental debido a preocupaciones económicas, conflictos familiares o estrés laboral.
- Oko-Orun o «Marido espiritual» (África Occidental y diáspora afrodescendiente): Se manifiesta como la creencia de que una mujer está unida espiritualmente a un esposo del mundo de los espíritus (Orun). Se dice que este marido espiritual puede influir en su vida, causando infertilidad, dificultades en las relaciones amorosas, pesadillas o sensaciones de presencia durante el sueño. Se cree que el Oko-Orun es causado por pactos espirituales, lazos kármicos o interferencias de entidades del mundo invisible.
- Saka (África Occidental): Son episodios repentinos de agitación extrema, ira descontrolada, conductas violentas y en algunos casos estados de trance. Los afectados pueden gritar, lanzar objetos o atacar a otros sin recordar lo sucedido después. Se cree que el Saka es causado por posesión espiritual o la influencia de fuerzas sobrenaturales. También se asocia con la acumulación de ira reprimida o conflictos emocionales no resueltos. En algunas comunidades, se interpreta como una manifestación de la fuerza interna o un castigo de los antepasados.
- Sangue Dormido (África, Cabo Verde): Se caracteriza por parálisis temporal en alguna parte del cuerpo, acompañada de entumecimiento, dolor y sensación de pérdida de circulación sanguínea. A veces se asocia con episodios de ansiedad o síntomas similares a los de un accidente cerebrovascular. En la medicina tradicional de Cabo Verde, se cree que este síndrome es causado por un bloqueo en la circulación de la sangre, que «se queda dormida» en una parte del cuerpo. No se considera un problema neurológico en términos occidentales, sino una afección particular que puede tratarse con masajes, hierbas y rituales locales.
- Ufufuyane (Sudáfrica): Se caracteriza por episodios de agitación extrema, llanto incontrolable, dificultad para respirar y una sensación de opresión en el pecho. Los afectados pueden presentar desorientación, desmayos y estados de trance en los que afirman estar poseídos por espíritus. Se cree que el Ufufuyane es causado por la brujería o la posesión de espíritus ancestrales que buscan comunicarse con la persona. También se asocia con traumas emocionales y estrés intenso. En la medicina tradicional sudafricana, se trata con rituales de purificación, hierbas y la intervención de un sangoma (curandero espiritual) para expulsar la influencia sobrenatural.
- Zar (África del Norte y Medio Oriente): Se trata de episodios de trance en los que la persona experimenta movimientos involuntarios, cambios en la voz, conductas agresivas o erráticas y, en algunos casos, pérdida temporal de la conciencia. Los afectados pueden afirmar estar poseídos por un espíritu o entidad sobrenatural. Se cree que el Zar es causado por la posesión de espíritus malignos que requieren rituales específicos para ser apaciguados o expulsados. En las comunidades donde esta creencia es común.
América Latina
- Alcanzo o Pacha o «Agarrado por la tierra» (Perú, Bolivia, Ecuador): Se caracteriza por síntomas como parálisis temporal, sensación de pesadez en el cuerpo, fatiga extrema, debilidad y dificultad para moverse, especialmente después de haber estado en contacto con la tierra, como al dormir sobre el suelo o caer al suelo. Los afectados pueden experimentar además escalofríos, dolor muscular y malestar general. Se cree que el Alcanzo o Pacha es causado por una conexión inadecuada con la energía de la tierra (Pachamama), lo que provoca un «atrapamiento» del cuerpo por fuerzas naturales o espirituales.
- Amartelo, morriña, melancolía (Indígenas quechua bolivianos y emigrantes chilotes en la Patagonia Argentina): Estado de tristeza profunda, llanto, nostalgia y añoranza por la tierra natal. Es una manifestación del duelo migratorio, donde las personas experimentan una profunda sensación de pérdida por la separación de su hogar y seres queridos.
- Ataque de nervios (Caribe y América Latina): Son episodios de llanto incontrolable, gritos, temblores, desmayos, agresividad temporal y, en algunos casos, pérdida de conciencia. Los afectados pueden experimentar una sensación de desesperación extrema, opresión en el pecho y dificultad para respirar. Se cree que el ataque de nervios es provocado por una acumulación de estrés, conflictos familiares o eventos emocionales intensos, como la pérdida de un ser querido o una discusión grave. En la medicina tradicional y las creencias populares, se trata con rezos, infusiones calmantes, masajes con hierbas y el apoyo de la comunidad para restaurar la calma y el equilibrio emocional.
- Chacho (Perú): Fiebre que aparece después del mediodía, agravada por la ingesta de ciertos alimentos como carne de cerdo, queso, leche o medicinas. Se cree que es provocada por las emanaciones de los cerros (apus), que pueden afectar la salud de quienes no han realizado los rituales adecuados de respeto a la montaña.
- Chundu o pusana mala (Amazonía y Orinoquía colombiana): Son alucinaciones visuales y auditivas de contenido sexual, insomnio, pesadillas, paranoia y agitación psicomotora. Se cree que es una consecuencia del consumo de chundú, un amuleto de amor elaborado con sustancias extraídas del delfín de río (bufeo). Se usa en rituales para atraer el amor, pero si no se maneja adecuadamente, puede causar daño psicológico a la persona afectada.
- El Cólico Miserere (Latinoamérica): Se asocia con un intenso dolor abdominal y una creencia popular de que es mortal. Se vincula con la idea de que el intestino «se retuerce» y puede causar la muerte.
- Cutipado, Jahuinquin, copia (Amazonía peruana): Se manifiesta como una reacción espiritual de venganza en la que la naturaleza, los espíritus o los animales castigan a una persona por una transgresión, afectándola directamente o a su hijo recién nacido. Los síntomas varían según la causa: el cutipado del bufeo ocurre por viajar de noche por los ríos y provoca náuseas, diarrea y debilidad en niños, mientras que en mujeres menstruantes causa cólicos intensos, vómitos y dolor abdominal severo. El cutipado de saltón, asociado a la boa, se produce por caminar sin precaución en la selva o pisar su flema, causando en niños diarrea, vómitos y dificultad para respirar, y en adultos fiebre alta y lesiones en la piel con aspecto de quemadura. En la medicina tradicional amazónica, se trata con rituales de purificación, baños de hierbas y la intervención de chamanes para restaurar el equilibrio espiritual.
- El Agravio o Contagio Mágico (Quechuas de la Amazonía y Perú): Se considera una forma de kutichiy o daño espiritual, en la que una persona transgrede normas sagradas y, como resultado, sus hijos pueden enfermar como castigo. Se cree que el agravio ocurre cuando el padre ha tenido contacto con objetos, animales o seres tabú que poseen un poder espiritual, especialmente en el período cercano al nacimiento de su hijo. Aunque los síntomas específicos no están claramente definidos, se asocia con enfermedades misteriosas en los niños, debilidad inexplicable y malestar general.
- El Duende (Colombia): Se caracteriza por generar nerviosismo, irritabilidad, insomnio, crisis de llanto, confusión, alucinaciones auditivas y visuales, e incluso ideas suicidas u homicidas. Se atribuye a la influencia de El Duende, una entidad sobrenatural que persigue a ciertas personas, especialmente a niños y mujeres jóvenes. Se cree que el duende puede «enamorar» a las mujeres y causarles malestar psicológico.
- Empacho (Taxco, México): Se manifiesta como un malestar digestivo caracterizado por dolor abdominal, hinchazón, falta de apetito, náuseas y, en casos graves, vómitos o fiebre. Se cree que el empacho es causado por la acumulación de comida no digerida que queda «pegada» en el estómago, especialmente cuando se consumen alimentos secos en exceso o cuando algo «cayó mal». En la medicina tradicional mexicana, se considera un padecimiento real que puede provocar complicaciones si no se trata.
- Etika (Taxco, México): Se manifiesta como una inflamación del estómago en niños, acompañada de dolor abdominal, hinchazón y malestar general. Se cree que el etika es causado por un susto intenso, lo que altera el equilibrio del cuerpo y afecta el sistema digestivo.
- Kutichiy o Daño (Quechuas y Aymaras – Andes y Amazonía peruana): Se considera una «contraoperación» que se manifiesta como una respuesta o venganza de la naturaleza, los animales o los espíritus hacia una persona que ha transgredido normas sagradas. Puede ser el resultado de haber pisado, herido o molestado a ciertos animales considerados sagrados, como sapos, lagartijas, culebras o ratones, o por faltar al respeto a los árboles y productos de la tierra. En la Amazonía peruana, este fenómeno se conoce como Cutipar, y se cree que el daño puede recaer no solo en la persona transgresora, sino también en sus hijos recién nacidos. Los síntomas incluyen erupciones cutáneas, abscesos en la piel con formas similares a los animales involucrados, escozor intenso, heridas espontáneas en las extremidades y sensación de ardor o hinchazón. En algunos casos, los sapos pueden «escupir» su veneno sobre la persona, lo que se interpreta como la causa de la enfermedad.
- Machu wayra / Limbu wayra o «El mal viento del diablo» (Indígenas quechua bolivianos): Se manifiesta con dolor en la cintura y las piernas, insomnio, pesadillas y sensación de desgano o aburrimiento. En la cosmovisión andina, los vientos pueden traer enfermedades o energías negativas. En este caso, el Machu wayra o Limbu wayra se considera un viento maligno que enferma a la persona al entrar en contacto con su cuerpo.
- Mãe-do-corpo o «Madre del cuerpo» (Indígenas de la Amazonía brasileña): Dolor abdominal y en la espalda que ocurre después del parto. Se cree que el dolor es causado por un espíritu llamado mãe-do-corpo que busca al feto dentro del cuerpo de la madre. En la cosmovisión indígena, el parto es un evento espiritual en el que fuerzas invisibles pueden afectar a la madre. Si el espíritu del feto no se separa adecuadamente, la madre puede sufrir síntomas físicos.
- Mal de espanto (México y Centroamérica): Se presenta con síntomas como insomnio, pérdida de apetito, fatiga, debilidad general, palpitaciones y ansiedad. En algunos casos, los afectados pueden experimentar pesadillas recurrentes y sensación de sobresalto constante. Se cree que el mal de espanto ocurre cuando una persona sufre un susto intenso o un evento traumático que provoca la «pérdida del alma» o un desequilibrio energético. Según la medicina tradicional, el tratamiento incluye limpias con hierbas, rezos, baños de hierbas medicinales y rituales específicos para «llamar de vuelta» al alma y restaurar la armonía del cuerpo y el espíritu.
- Mal de pelea (Puerto Rico): Se caracteriza por episodios repentinos de ira intensa, agresividad extrema y comportamientos violentos, seguidos de un estado de agotamiento y amnesia parcial sobre lo sucedido. Los afectados pueden gritar, lanzar objetos, atacar a personas cercanas y luego mostrarse confundidos o avergonzados. Se cree que el mal de pelea está relacionado con la acumulación de estrés, frustración y conflictos emocionales no resueltos. En la cultura puertorriqueña, se asocia con la influencia de fuerzas espirituales o la presencia de energías negativas. El tratamiento tradicional incluye oraciones, limpias con hierbas, baños de descarga y la intervención de sanadores espirituales para equilibrar la energía del afectado.
- Mal del aire (México y Centroamérica): Se cree que es causado por cambios bruscos de temperatura o corrientes de aire, provocando dolor de cabeza, fiebre y fatiga.
- Panema (Indígenas de la Amazonía brasileña): Estado de apatía, pesimismo y sensación de mala suerte, especialmente en actividades como la caza o la pesca. Se cree que la panema surge cuando un hombre entra en contacto con una mujer embarazada y no sigue las normas tradicionales. También puede ser provocada por transgresiones a los tabúes de la comunidad.
- Rayo (Andes – Bolivia, Perú, Ecuador): Se manifiesta con síntomas como parálisis temporal, fiebre alta, convulsiones, quemaduras en la piel y alteraciones del comportamiento, tras haber sido alcanzado por un rayo o estar cerca de una descarga eléctrica natural. En la cosmovisión andina, se cree que el rayo no solo es un fenómeno meteorológico, sino una entidad sagrada con poder espiritual, capaz de castigar o transformar a quienes lo experimentan. Se asocia con la intervención de los apus (espíritus de las montañas) y se considera un signo de purificación o un llamado espiritual.
- Síndrome de la Fontanela Hundida (Población latina): Se manifiesta en niños y adolescentes después de un evento estresante, presentando ansiedad, tristeza, alteraciones del sueño y la creencia de que su alma ha sido robada del cuerpo. Se cree que este síndrome ocurre cuando la mollera (fontanela) del niño se hunde, lo que en la medicina tradicional latinoamericana se asocia con una pérdida de energía vital. En algunas comunidades, se considera una forma de susto o pérdida del alma.
- Susto, espanto o Mancharisqa (Latinoamérica): Se manifiesta con síntomas como insomnio, fatiga extrema, pérdida de apetito, ansiedad y depresión. En algunos casos, puede incluir dolores corporales y problemas digestivos. Se cree que el susto es causado por un impacto emocional severo, como un accidente, una experiencia traumática o un susto repentino, lo que provoca que el «alma» de la persona abandone su cuerpo parcial o completamente. En la medicina tradicional latinoamericana, el tratamiento incluye rituales de «llamado del alma», limpias con hierbas, oraciones y la intervención de curanderos o chamanes para restaurar el equilibrio espiritual del afectado.
Asia
- Bangungut (Filipinas, Tailandia, Camboya, Laos): Se manifiesta como muerte súbita durante el sueño, generalmente en hombres jóvenes y saludables, sin causa médica aparente. Antes del fallecimiento, los afectados pueden experimentar pesadillas intensas, dificultad para respirar, gemidos y parálisis del sueño, lo que sugiere que están atrapados en un estado entre la vigilia y el sueño. Se cree que el Bangungut es causado por espíritus malignos que atacan a la persona mientras duerme, el consumo de alimentos pesados antes de acostarse o un desequilibrio en la energía vital del cuerpo.
- Hwa-Byung (Corea): Se manifiesta con una acumulación de ira reprimida que provoca síntomas físicos como opresión en el pecho, sensación de calor y ataques de llanto. En la sociedad coreana, expresar la ira abiertamente no está bien visto, por lo que muchas personas la reprimen hasta que se somatiza en forma de enfermedad.
- Hikikomori (Japón): Se produce un aislamiento social extremo, en el que la persona se encierra en su habitación o en casa durante meses o años, evitando cualquier contacto con la sociedad, incluida la familia. Los afectados suelen abandonar estudios, trabajo y relaciones interpersonales, y pueden desarrollar ansiedad, depresión o trastornos del sueño. Se cree que el Hikikomori está relacionado con la presión social, las altas expectativas académicas y laborales, y la falta de habilidades para afrontar el fracaso en la sociedad japonesa. El tratamiento incluye terapia psicológica, reinserción progresiva en la sociedad, apoyo familiar y, en algunos casos, intervención psiquiátrica con medicación para tratar la ansiedad o la depresión subyacente.
- Koro (China, Sudeste Asiático): Se manifiesta con un miedo extremo e irracional a que los genitales (pene en los hombres y vulva o pezones en las mujeres) se retraigan dentro del cuerpo y provoquen la muerte. Los afectados pueden experimentar ataques de pánico, sudoración, palpitaciones y ansiedad severa. Se cree que el koro es causado por desequilibrios energéticos, maldiciones o el resultado de creencias culturales sobre la pérdida de semen como debilitante para la salud. En la medicina tradicional, se trata con masajes, infusiones de hierbas y rituales para restaurar la energía vital y disipar el miedo.
- Muerte Fan (Corea): Es la creencia de que dormir con un ventilador encendido en una habitación cerrada puede causar la muerte por asfixia o hipotermia. Se ha difundido en Corea desde mediados del siglo XX, sin base científica, pero con una fuerte presencia en la cultura popular y los medios de comunicación.
- Pa-leng (China, Tíbet, Mongolia): Se manifiesta con un miedo extremo e irracional al frío, acompañado de síntomas como escalofríos intensos, sensación de entumecimiento, palpitaciones, ansiedad y necesidad compulsiva de abrigarse en exceso, incluso en climas templados o cálidos. Los afectados pueden evitar el contacto con corrientes de aire, negarse a consumir alimentos fríos y experimentar una obsesión por mantenerse constantemente calientes. Se cree que el Pa-leng es causado por un desequilibrio del Qi (energía vital) en la medicina tradicional china, relacionado con la pérdida de calor interno debido a traumas emocionales, enfermedades o prácticas inadecuadas de alimentación.
- Qi-gong (China): Son estados alterados de conciencia, paranoia y episodios psicóticos después de practicar Qi-gong, una disciplina de meditación y control de la energía. En la tradición china, se cree que el Qi (energía vital) debe fluir correctamente; cuando se practica Qi-gong de forma intensa sin la preparación adecuada, se dice que la energía puede descontrolarse, provocando síntomas psicológicos graves.
- Shenjing Shuairuo o «debilidad del sistema nervioso» (China): Se trata de una fatiga extrema, insomnio, dolores de cabeza, mareos, dificultad para concentrarse, irritabilidad y síntomas físicos difusos sin una causa médica clara. Los afectados suelen describir una sensación de agotamiento mental y corporal persistente. Se cree que el Shenjing Shuairuo es causado por el agotamiento del Qi (energía vital), el estrés crónico y las preocupaciones excesivas, especialmente en contextos de alta presión social o laboral. En la medicina tradicional china, se trata con acupuntura, infusiones de hierbas, ejercicios como el Qi Gong y cambios en la alimentación para restaurar el equilibrio energético del cuerpo.
- Shenkui o «síndrome del semen perdido» (China): Es una ansiedad extrema y síntomas físicos como fatiga, insomnio y debilidad, asociados a la pérdida de semen a través de la masturbación o los sueños húmedos. En la medicina tradicional china, el semen se considera una fuente de energía vital (qi), por lo que su pérdida excesiva se cree que puede causar enfermedades.
- Shokuyoku Fushin (Japón): Se manifiesta como una pérdida total del apetito sin causa médica aparente, acompañada de fatiga, insomnio, ansiedad y síntomas depresivos. Los afectados pueden experimentar una aversión extrema a la comida, sensación de saciedad rápida o incluso rechazo a ciertos alimentos sin una razón clara. Se cree que el Shokuyoku Fushin está relacionado con factores emocionales y energéticos, como el estrés, la angustia psicológica y el desequilibrio del Ki (energía vital) en la medicina tradicional japonesa. En algunos casos, puede ser una respuesta psicosomática a conflictos internos o traumas emocionales.
- Suoyang (China, Tíbet): Se caracteriza por sufrir una debilidad extrema, fatiga crónica, ansiedad, insomnio, sudoración nocturna, mareos y sensación de frío en el cuerpo, acompañados de un miedo intenso a la pérdida de virilidad o energía vital. Los afectados creen que su cuerpo se está debilitando debido a la pérdida excesiva de semen, ya sea por relaciones sexuales, masturbación o sueños húmedos. En la medicina tradicional china y tibetana, se considera que el Suoyang es causado por un desequilibrio del Qi y la deficiencia del Yang renal, lo que afecta la fuerza vital del individuo.
- Taijin Kyofusho (Japón): Es un miedo intenso y persistente a avergonzar o incomodar a los demás con la propia presencia, ya sea por la mirada, el olor corporal, el tono de voz o el lenguaje corporal. Los afectados pueden experimentar ansiedad extrema, rubor facial, sudoración, tensión muscular y evitación de interacciones sociales. Se cree que el Taijin Kyofusho está influenciado por las normas culturales japonesas de armonía social y autocontrol, donde causar incomodidad a los demás es visto como un grave problema. En la medicina tradicional y la psiquiatría japonesa, se trata con terapias de reentrenamiento social, técnicas de relajación y, en algunos casos, medicación para la ansiedad.
- Tsogoo (Mongolia): Se caracteriza por una sensación de opresión en el pecho y la garganta, acompañada de dificultad para respirar, ansiedad y malestar general. Los afectados pueden experimentar estos síntomas en momentos de estrés emocional intenso o como resultado de conflictos internos no resueltos. Se cree que el Tsogoo es causado por un desequilibrio energético en el cuerpo, lo que en la cultura mongola se asocia con la interrupción del flujo de energía vital. En la medicina tradicional mongola, se trata con remedios herbales, masajes terapéuticos y rituales chamánicos dirigidos por un böö (chamán), quien busca restaurar la armonía del cuerpo y la mente.
Asia del Sur
- Dhat o Dhatu (India y Pakistán): Se caracteriza por ansiedad extrema, fatiga, debilidad, insomnio, palpitaciones y síntomas depresivos, acompañados de la creencia de que la pérdida de semen provoca un deterioro físico y mental. Los afectados suelen reportar secreción uretral, eyaculación nocturna o disfunción eréctil, lo que refuerza su angustia. Se cree que el Dhat es causado por la pérdida excesiva de semen a través de la masturbación o las relaciones sexuales, lo que en la medicina tradicional india se considera una pérdida de energía vital (ojas). El tratamiento incluye hierbas ayurvédicas, prácticas de control sexual, cambios en la dieta y apoyo psicológico para reducir la ansiedad relacionada con la sexualidad.
- Síndrome de Kundalini (India y Occidente): Se caracteriza por sensaciones intensas de calor, espasmos musculares, temblores, cambios en la respiración, alteraciones en la percepción, episodios de ansiedad extrema y estados alterados de conciencia. Los afectados suelen describir una energía ascendente por la columna vertebral, acompañada de visiones o experiencias místicas. Se cree que el síndrome de Kundalini es causado por la activación descontrolada de la energía Kundalini, un concepto del yoga y el hinduismo que describe una fuerza espiritual latente en la base de la columna. En la tradición india, se considera un fenómeno espiritual, mientras que en Occidente algunos lo asocian con trastornos psicofisiológicos inducidos por la meditación o prácticas esotéricas.
- Síndrome de Posesión (India): Se manifiesta cuando una persona, generalmente una mujer, entra en un estado de trance y afirma estar poseída por una deidad reconocida dentro de la comunidad. Durante el episodio, el afectado puede hablar con otra voz, realizar movimientos inusuales y comportarse de manera autoritaria, utilizando la identidad del espíritu poseedor para negociar cambios en su entorno familiar o social. Se cree que el Síndrome de Posesión es una forma culturalmente aceptada de expresar malestar emocional o conflictos reprimidos, especialmente en mujeres con limitaciones para manifestar sus deseos o frustraciones. En la tradición hindú, estos episodios son interpretados como una conexión espiritual y suelen tratarse con rituales religiosos, intervención de sacerdotes o chamanes y ofrendas para calmar a la entidad espiritual.
- Suudu (Tamil, India y Sri Lanka): Son estados de trance en los que la persona cree estar poseída por un dios o espíritu, manifestando conductas inusuales como hablar en lenguas desconocidas, moverse de manera errática o mostrar una fuerza inusual. Se relaciona con las prácticas religiosas hindúes, en las que ciertas personas entran en estados de trance como parte de rituales espirituales.
Caribe
- Maladi Moun o «Enfermedad enviada por otras personas» (Haití y comunidades haitianas en el Caribe): Se cree que esta enfermedad es causada por la envidia o el odio de otras personas, quienes envían «maldiciones» o «malas energías» a la víctima a través de la magia o el vudú. Los síntomas pueden incluir fatiga extrema, pérdida de peso, problemas digestivos, ansiedad, depresión y cambios repentinos en la conducta. En casos graves, se asocia con psicosis o enfermedades físicas inexplicables. Dentro de la cosmovisión haitiana y la religión vudú, se cree que las personas pueden ser afectadas por fuerzas sobrenaturales a través de brujería (maléfices) o magia negra. La idea de que el sufrimiento es causado por la intervención de otras personas refuerza la creencia en la necesidad de protección espiritual.
Europa y Norteamérica
- Anorexia mirabilis o Anorexia ligada a la religión (Occidente): Se trata de una negación extrema del alimento como práctica espiritual, generalmente en contextos religiosos. Muchas mujeres santas medievales, como Santa Catalina de Siena, practicaban el ayuno severo como forma de devoción. En la Edad Media, la privación de comida se veía como una forma de santidad y pureza. En la actualidad, se encuentra en ciertos grupos religiosos donde el ayuno extremo se considera una prueba de fe.
- Anorexia nerviosa (Occidente y países industrializados): Se caracteriza por una restricción extrema de la ingesta de alimentos debido a un miedo intenso a ganar peso y una percepción distorsionada del cuerpo. Los afectados pueden someterse a dietas extremadamente estrictas, ejercicio excesivo o métodos purgativos como el vómito autoinducido. Se cree que la anorexia nerviosa está influenciada por ideales culturales de delgadez, la presión social y la asociación de la imagen corporal con el éxito y el autocontrol. Es más frecuente en sociedades occidentales y países industrializados, donde los estándares estéticos promueven cuerpos extremadamente delgados.
- Bulimia nerviosa (Occidente y países industrializados): Son episodios recurrentes de atracones de comida seguidos de conductas compensatorias como el vómito autoinducido, el uso excesivo de laxantes o el ejercicio extremo. Las personas con bulimia nerviosa suelen experimentar una gran preocupación por el peso y la imagen corporal, alternando entre periodos de restricción y pérdida de control sobre la ingesta de alimentos. Se cree que este trastorno está influenciado por los estándares de belleza promovidos en sociedades occidentales, donde la delgadez extrema se asocia con éxito y atractivo. Es más común en países industrializados y en personas con alta autoexigencia.
- Dromomanía o Síndrome del viajero (Francia): Se relaciona con una fuerte necesidad de escapar de la rutina o con una respuesta psicológica extrema al estrés. Fue documentado en el siglo XIX en Francia con el caso de Jean-Albert Dadas, quien viajaba sin rumbo durante semanas sin recordar su identidad.
- Fenómeno de abducción extraterrestre (Occidente): Son experiencias en las que las personas afirman haber sido secuestradas por seres extraterrestres, generalmente acompañadas de parálisis del sueño, recuerdos fragmentados y sensación de haber sido sometidos a experimentos médicos.
- Histeria ártica o Piblokto (Inuit del Ártico, esquimales de Siberia, Canadá, Groenlandia o Alaska): Se manifiesta con episodios repentinos de agitación extrema, gritos, comportamiento irracional, desnudarse a pesar del frío extremo y correr sin rumbo. Estos ataques pueden durar varias horas y, una vez finalizados, la persona entra en un estado de agotamiento y amnesia parcial sobre lo ocurrido. Se cree que el Piblokto está relacionado con las duras condiciones de vida en el Ártico, la privación de luz solar, la deficiencia nutricional y el aislamiento social. En la medicina tradicional inuit, se considera una reacción transitoria al estrés extremo y no se le da un tratamiento médico formal, ya que los afectados suelen recuperarse espontáneamente sin secuelas.
- Los saltadores franceses de Maine o Jumping Frenchmen of Maine (EE.UU.): Se caracteriza por una respuesta exagerada e incontrolable a estímulos repentinos, como ruidos fuertes o movimientos inesperados. Los afectados pueden gritar, saltar, lanzar objetos o repetir palabras y acciones de manera automática (ecolalia y ecopraxia). Se cree que este trastorno, documentado en el siglo XIX entre los leñadores francocanadienses en Maine (EE.UU.), está relacionado con factores genéticos y ambientales, posiblemente exacerbados por el aislamiento social y las duras condiciones de trabajo.
- Mal de los Fantasmas (Tribus indígenas americanas): Se manifiesta como una intensa preocupación por la muerte y los espíritus de los fallecidos, acompañada de pesadillas, mareos, alucinaciones, debilidad y ansiedad extrema. Los afectados pueden sentir la presencia de fantasmas o experimentar síntomas físicos sin causa aparente. Se cree que el Mal de los Fantasmas es causado por la perturbación del mundo espiritual, ya sea por falta de respeto a los muertos o por la influencia de espíritus que no han encontrado descanso.
- Morgelones (Occidente): la sensación de que insectos, fibras u otras partículas extrañas emergen de la piel, acompañada de picazón intensa, lesiones cutáneas y malestar general. Los afectados suelen reportar fatiga extrema, problemas de concentración y síntomas similares a los de infecciones crónicas. Se cree que el síndrome de Morgelones está influenciado por factores psicológicos y, en muchos casos, se asocia con el delirio de parasitosis, un trastorno en el que la persona está convencida de estar infestada por parásitos inexistentes. En la medicina occidental, su origen sigue siendo objeto de debate; mientras algunos investigadores lo consideran un trastorno psiquiátrico, otros sugieren posibles causas infecciosas.
- Neurastenia (Europa y América del Norte): Se caracteriza por fatiga extrema, debilidad general, dolores de cabeza, irritabilidad, insomnio y dificultad para concentrarse. Los afectados pueden experimentar una sensación de agotamiento mental y físico constante, acompañado de hipersensibilidad al ruido o la luz. Se cree que la neurastenia está relacionada con el estrés crónico, la sobrecarga laboral y la presión social en sociedades industrializadas. A finales del siglo XIX y principios del XX, se consideraba una enfermedad común entre intelectuales y trabajadores urbanos.
- Opsofagos (Grecia Antigua): Este término que hacía referencia a una obsesión por consumir comida cocinada específicamente con aceites y especias, lo que en esa época se consideraba una conducta excesiva o poco saludable.
- Sensibilidad química múltiple (SQM) (Países industrializados): Es una reacción extrema a químicos presentes en el ambiente, como perfumes, productos de limpieza o plásticos, sin que se pueda demostrar una causa médica específica. Los afectados reportan síntomas como mareo, fatiga y dificultad para respirar.
- Síndrome de fatiga crónica (Occidente): Es un agotamiento extremo y persistente que no mejora con el descanso y que interfiere significativamente en la vida diaria. Los afectados pueden experimentar dolores musculares, dificultades cognitivas, insomnio, fiebre leve y sensibilidad a la luz o el sonido. Se cree que el síndrome de fatiga crónica está relacionado con factores como infecciones virales, disfunciones inmunológicas o estrés prolongado, aunque su causa exacta sigue siendo desconocida. En la medicina occidental, el tratamiento se basa en el manejo de los síntomas mediante cambios en el estilo de vida, terapia cognitivo-conductual, técnicas de reducción del estrés y, en algunos casos, medicación para controlar el dolor o los problemas del sueño.
- Síndrome de Jerusalén (Israel): Se caracteriza por la aparición repentina de pensamientos místicos, obsesión religiosa intensa y comportamientos delirantes en personas que visitan Jerusalén. Los afectados pueden experimentar ansiedad, insomnio, sentimientos de euforia, discursos religiosos grandilocuentes e incluso creerse personajes bíblicos. En algunos casos, se desnudan en lugares sagrados, predican en público o intentan recrear escenas religiosas. Se cree que el síndrome de Jerusalén es provocado por la combinación de predisposición psicológica y la fuerte carga espiritual de la ciudad, lo que desencadena una crisis psicótica transitoria.
- Síndrome de París (Francia): Se caracteriza por una serie de síntomas psicológicos y físicos como ansiedad intensa, desorientación, alucinaciones, taquicardia, mareos y sensación de irrealidad. Afecta principalmente a turistas, especialmente japoneses, que visitan París y experimentan una gran decepción al contrastar sus expectativas idealizadas con la realidad de la ciudad. Se cree que el Síndrome de París es causado por el choque cultural, el estrés del viaje y la idealización de la ciudad en el imaginario colectivo.
- Síndrome de Stendhal o Florencia (Europa): Se caracteriza por mareos, palpitaciones, confusión, ansiedad, sudoración e incluso alucinaciones al estar expuesto a una gran cantidad de arte o belleza en un corto período de tiempo. Los afectados pueden experimentar una intensa emoción que les abruma, provocando síntomas físicos y psicológicos. Se cree que el Síndrome de Stendhal es causado por la sensibilidad extrema a la belleza artística, el impacto emocional de las obras maestras y el agotamiento sensorial. Fue descrito por primera vez en 1817 por el escritor francés Stendhal tras su visita a Florencia, Italia.
- Síndrome del Peregrino (Camino de Santiago, España): Se manifiesta en personas, principalmente varones, que durante o después de realizar el Camino de Santiago experimentan una transformación psicológica profunda, acompañada de alucinaciones, desorientación, euforia, crisis místicas y cambios drásticos en el comportamiento. Los afectados pueden desarrollar una obsesión con la peregrinación, sintiendo que han recibido un llamado divino o que deben continuar indefinidamente el viaje. Se cree que el Síndrome del Peregrino es causado por la combinación de esfuerzo físico extremo, aislamiento, exaltación espiritual y la fuerte carga simbólica del camino.
- Síndrome idiopático postprandial o Hipoglucemia reactiva (Occidente): Es una sensación de debilidad, acompañados de síntomas como mareos, debilidad, sudoración, ansiedad, temblores y confusión mental que aparecen unas horas después de comer. Aunque se asemeja a una hipoglucemia, los niveles de azúcar en sangre suelen encontrarse dentro de los rangos normales o solo ligeramente bajos. Se cree que el síndrome idiopático postprandial está relacionado con una respuesta exagerada de la insulina o una sensibilidad aumentada a las fluctuaciones en la glucosa, aunque su causa exacta no está bien establecida. En la medicina occidental, el tratamiento incluye ajustes en la dieta, como el consumo de comidas más pequeñas y frecuentes, evitar carbohidratos refinados y aumentar la ingesta de proteínas y fibra para estabilizar los niveles de glucosa en sangre.
- Vigorexia (Occidente y países industrializados): Se manifiesta como una obsesión patológica por el desarrollo muscular, acompañada de una percepción distorsionada del propio cuerpo, en la que la persona se ve débil o poco musculosa, aunque tenga una complexión atlética. Los afectados suelen realizar ejercicio excesivo, dietas hiperproteicas y, en algunos casos, abuso de esteroides anabólicos, lo que puede derivar en problemas físicos y psicológicos. Se cree que la vigorexia está influenciada por los estándares de belleza occidentales, la presión social y la idealización de la musculatura como símbolo de éxito y poder.
- Wannarexia (Occidente): Se caracteriza por la adopción voluntaria y parcial de comportamientos típicos de la anorexia nerviosa, sin cumplir completamente con los criterios clínicos del trastorno. Las personas con wannarexia pueden restringir su alimentación de manera extrema, obsesionarse con la delgadez y seguir dietas poco saludables, pero sin desarrollar una pérdida de peso tan severa como en la anorexia. Se cree que la wannarexia está influenciada por la idealización de la delgadez en redes sociales y la cultura de la imagen, afectando especialmente a adolescentes y jóvenes adultos.
- Wendigo o Windigo (Tribus indígenas de América del Norte, Ojibwa, Cree, Algonquinos): Se caracteriza por un miedo extremo a convertirse en un wendigo, una criatura mitológica caníbal. Los afectados presentan paranoia, delirios y en algunos casos deseos incontrolables de consumir carne humana. Se asocia con el aislamiento extremo, el hambre y las duras condiciones invernales en las que vivían estas tribus. En contextos modernos, se ha relacionado con trastornos psicóticos.
Oceanía
- Cafard o Cathard (Polinesia Francesa): Se caracteriza por episodios de depresión profunda, apatía y sensación de desesperanza. Se cree que es causado por la alienación cultural y la pérdida de identidad en las comunidades indígenas polinesias, especialmente debido a la colonización y la imposición de valores occidentales.
- Cazador Perdido (Papúa Nueva Guinea): Se manifiesta en personas que, tras un período de aislamiento social y pensamientos introspectivos, salen a cazar solas y experimentan visiones de animales que desaparecen repentinamente. Este fenómeno va acompañado de un estado de desorientación alopsíquica, en el que el individuo pierde la noción del tiempo y del espacio. Se cree que el Cazador Perdido es causado por la ruptura del equilibrio espiritual con la naturaleza, la soledad prolongada o la influencia de fuerzas sobrenaturales del bosque.
- Gururumba (Papúa Nueva Guinea): Son episodios de robo impulsivo en los que la persona sustrae objetos sin un motivo claro, a menudo de sus propios vecinos. Los afectados suelen entrar en un estado alterado de conciencia y, tras el episodio, muestran confusión o amnesia parcial. Se cree que es causado por la posesión de espíritus o conflictos no resueltos dentro de la comunidad.
- Murumuru (Papúa Nueva Guinea): Son episodios de trance, comportamiento errático y cambios drásticos de personalidad, donde la persona cree estar poseída por el espíritu de un antepasado o una entidad sobrenatural. Durante el episodio, los afectados pueden hablar en lenguas desconocidas, moverse de manera inusual o realizar acciones impulsivas sin recordar lo sucedido después. Se cree que el Murumuru es causado por la intervención de espíritus ancestrales que buscan comunicarse con los vivos, especialmente en personas que han quebrantado normas tribales o no han realizado los rituales adecuados de respeto a los antepasados.
- Ponapian (Micronesia, Islas Carolinas): Se trata de un estado de melancolía extrema, apatía y aislamiento, en el que la persona deja de interactuar con la comunidad y pierde interés en sus actividades diarias. Los afectados pueden experimentar fatiga constante, insomnio, pérdida del apetito y sensación de desesperanza, llegando en algunos casos a negarse a hablar o responder a estímulos externos. Se cree que el Ponapian está relacionado con pérdidas significativas, rupturas sociales o la sensación de desconexión con la tradición y la comunidad, especialmente en contextos de cambios culturales o migración forzada.
- Síndrome de la Costa (Polinesia, Melanesia): Es un miedo irracional e intenso al mar, acompañado de ansiedad extrema, ataques de pánico, temblores y sensación de ahogo al acercarse a la costa o al intentar entrar al agua. Los afectados pueden evitar completamente el océano, experimentar pesadillas con el mar o desarrollar una fuerte creencia de que serán arrastrados por las olas incluso en aguas tranquilas. Se cree que el Síndrome de la Costa está relacionado con historias ancestrales sobre espíritus marinos, castigos de dioses oceánicos o la ruptura de tabúes asociados al agua, lo que genera un temor culturalmente arraigado a ciertos lugares o momentos del día.
- Wild-man o «Síndrome del Hombre Salvaje» (Papúa Nueva Guinea): Se caracteriza por episodios de comportamiento agresivo, gritos, violencia descontrolada y una aparente pérdida de identidad social. Los afectados pueden huir al bosque, actuar de manera errática y mostrar una fuerza inusual, como si estuvieran poseídos por un espíritu. Se cree que el Wild-man es causado por la posesión de entidades espirituales o la ruptura con las normas tribales, lo que lleva a la persona a adoptar una conducta primitiva y salvaje. En la cultura local, se interpreta como un estado transitorio inducido por fuerzas sobrenaturales o un conflicto interno no resuelto.
Sudeste Asiático
- Amok (Indonesia, Malasia y Filipinas): Son episodios repentinos e incontrolables de ira extrema y violencia, en los que la persona ataca a quienes la rodean sin una causa aparente. Estos estallidos de agresión suelen ir seguidos de agotamiento, confusión o amnesia parcial sobre lo ocurrido. Se cree que el Amok está relacionado con la acumulación de ira reprimida, el estrés extremo y factores socioculturales que desalientan la expresión abierta de emociones negativas. En la cultura malaya, tradicionalmente se ha considerado un estado de trance inducido por la posesión de espíritus o la influencia de fuerzas sobrenaturales. En la actualidad, se compara con episodios de psicosis o trastornos disociativos.
- Khyal Cap o «Viento maligno» o ·ataques de viento» (Camboya, Vietnam y otras comunidades del sudeste asiático): Se manifiesta con episodios de pánico, mareo, opresión en el pecho, dificultad para respirar y miedo a la muerte. Se cree que estos síntomas son causados por un «viento interno» (khyal) que se eleva dentro del cuerpo y puede provocar graves problemas de salud si no se controla. En la medicina tradicional camboyana, se considera que el khyal es una energía vital que, cuando se descontrola debido al estrés o a emociones intensas, puede causar síntomas físicos severos.
- Latah (Indonesia y Malasia): Es una reacción exagerada y automática ante estímulos repentinos, como sustos o ruidos fuertes. Los afectados pueden imitar movimientos o palabras de otras personas, repetir frases involuntariamente (ecolalia), realizar acciones sin control (ecopraxia) o entrar en un estado de trance. Se cree que el Latah es causado por factores culturales y sociales, ya que es más común en ciertas comunidades donde la imitación y la sumisión a la autoridad son valoradas. Tradicionalmente, se ha asociado con la posesión espiritual o la influencia de energías externas.
- Pasma (Filipinas): Se caracteriza por síntomas como temblores, calambres musculares, sudoración excesiva, debilidad, entumecimiento y dolor en las articulaciones. Se cree que el Pasma es causado por un desequilibrio térmico en el cuerpo, específicamente cuando una persona expuesta al calor entra en contacto repentino con agua fría o aire acondicionado. Según la medicina tradicional filipina, este cambio brusco de temperatura afecta el flujo sanguíneo y los nervios, provocando los síntomas.
- Phii Pob (Tailandia, Laos): Se manifiesta como episodios en los que una persona actúa de manera errática, agresiva o violenta, afirmando estar poseída por un espíritu maligno (phii pob). Los afectados pueden experimentar cambios en la voz, movimientos incontrolables, crisis de pánico y pérdida temporal de la conciencia, seguidos de amnesia parcial sobre lo ocurrido. En la tradición tailandesa y laosiana, se cree que el Phii Pob es causado por la posesión de un espíritu hambriento que se alimenta de la energía vital de la persona, especialmente en individuos emocionalmente vulnerables o físicamente debilitados.
- Pilay (Filipinas): Es un dolor muscular acompañado de rigidez, hinchazón y dificultad para moverse, generalmente después de haber realizado una actividad física intensa o movimientos inadecuados. Se cree que el Pilay es causado por una torcedura, un estiramiento excesivo de los músculos o un esfuerzo físico sin el debido calentamiento. En la medicina tradicional filipina, se considera una lesión del cuerpo que puede agravarse si no se trata adecuadamente.
- Saka (Indonesia, Malasia, Filipinas): Se manifiesta con episodios de ira extrema, agresividad descontrolada y estados de trance, en los que la persona actúa de manera violenta sin recordar lo sucedido después. Durante el episodio, los afectados pueden gritar, lanzar objetos, atacar a personas cercanas o autolesionarse, seguidos de un estado de agotamiento y confusión. Se cree que el Saka es causado por la posesión de espíritus malignos, la influencia de fuerzas sobrenaturales o una maldición heredada de los ancestros.
Globales
- Rootwork o Ataque de brujerías (EE.UU., el Caribe y algunas regiones de África): Es la creencia de que una persona ha sido afectada por un hechizo o maldición lanzada por un brujo o chamán. Los síntomas pueden incluir ansiedad, paranoia, dolores físicos inexplicables, fatiga extrema y cambios de comportamiento. En muchas tradiciones espirituales afrodescendientes, como el Hoodoo en EE.UU., el Vudú en Haití o la Santería en Cuba, se cree que la influencia de espíritus o maldiciones puede causar enfermedades o desgracias. En estos casos, los síntomas no se explican por causas médicas tradicionales, sino por la creencia en el poder de la brujería.
- Delirio Mesiánico: Se caracteriza por la creencia intensa y persistente de que la persona ha sido elegida por una divinidad o una fuerza superior para cumplir una misión sagrada, como salvar al mundo, guiar a la humanidad o traer un nuevo orden espiritual. Los afectados pueden experimentar alucinaciones, episodios de éxtasis religioso, discursos grandilocuentes y comportamientos erráticos, acompañados de un sentimiento de certeza absoluta sobre su papel mesiánico. Se cree que el delirio mesiánico puede estar relacionado con factores culturales y religiosos, así como con trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia o episodios maníacos con síntomas psicóticos.
Esta lista incluye algunos de los síndromes culturales más conocidos, pero el concepto sigue en evolución. En muchas culturas, ciertos trastornos se conceptualizan de manera diferente a los modelos occidentales de salud mental, lo que demuestra la fuerte conexión entre psicología y cultura. Mientras que en algunos contextos se entienden como enfermedades, en otros se interpretan como fenómenos espirituales o místicos.
La perspectiva de la psiquiatría y la antropología
El estudio de los síndromes culturales ha generado diferentes enfoques dentro de la comunidad científica. Mientras que la psiquiatría se enfoca en encontrar posibles correlatos neuropsicológicos, la antropología pone el énfasis en la influencia del entorno cultural y social. Algunos investigadores, como Arthur Kleinman, han defendido la necesidad de un enfoque integrador que reconozca la importancia del contexto cultural en la salud mental.
Desde una visión antropológica, estos síndromes muestran cómo cada sociedad interpreta y da significado al sufrimiento humano. Por otro lado, la psiquiatría transcultural considera que estos trastornos pueden ser expresiones localizadas de afecciones mentales universales, como la ansiedad o la depresión.
El estudio de los síndromes culturales nos permite comprender mejor la relación entre mente, cultura y sociedad. Lejos de ser meras «supersticiones», estas afecciones reflejan la manera en que cada cultura da sentido a la enfermedad y el sufrimiento. Su análisis no solo es relevante para la psiquiatría, sino también para la antropología y la medicina en general, ya que promueve un enfoque más comprensivo y humanizado de la salud mental en un mundo cada vez más globalizado.
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