acatisia

La acatisia se refiere a un trastorno motor neurológico que implica la incapacidad de la persona para permanecer quieto, acompañada de una sensación subjetiva e interna de inquietud, así como una compulsión por desplazarse.

Acatisia y síndrome de piernas inquietas (SPI)

El paciente con acatisia experimenta una inevitable necesidad de mantenerse en movimiento de manera continua, el padecimiento implica manifestaciones motoras que pueden ser observables, como el síndrome de las piernas inquietas (SPI) o enfermedad de Willis-Ekbom (EWE), que es una enfermedad caracterizada por la imperiosa necesidad de mover las piernas.

Puede apreciarse en ciertos pacientes  con enfermedad de Parkinson y como efecto secundario a la retirada o sobredosificación de bloqueadores de los canales de calcio, litio, buspirones, metoclopramides, inhibidores selectivos de la recaptación de serotinina (ISRS), agentes dopaminérgicos, neurolépticos, medicamentos antieméticos, abstinencia de algunas drogas como: barbitúricos, cocaína, opiáceos y anfetaminas, entre otros. Las personas que padecen acatisia suelen presentar un déficit de hierro.

Es importante identificar de manera temprana éste trastorno para su oportuna intervención, ya que frecuentemente es confundido con manifestaciones motoras de tipo ansioso, lo que muchas veces conlleva a aumentar las dosis de antipsicóticos y contribuye a que éste padecimiento avance. ¿Cuáles son algunas de las consecuencias más graves que puede ocasionar la acatisia? Puede causar ideación suicida, diferentes trastornos en los nervios y parálisis, ésta última puede ser irreversible.

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La etilología neurológica del síndrome de piernas inquietas (SPI), incluye alteraciones del sistema nervioso periférico, como: neuropatías-polineuropatías (por amiloidosis, crioglobulinémica, diabética, alcohólica), mielopatías infecciosas, traumáticas, carenciales, anestesia espinal, radiculopatías o enfermedad de motoneurona (ENM), ésta última afecta distintos grupos de nervios, se le denomina así a un grupo enfermedades raras, que afectan a las neuronas y la médula espinal, provocando debilidad y atrofia muscular, como es el caso de la esclerosis amiotrófica (ELA), la parálisis bulbar progresiva (PBP) y la atrofia muscular progresiva (AMP); temblores y ataxia espinocerebelosa. La Asociación Escocesa de la Enfermedad de la Neurona Motora, brinda información a pacientes con enfermedad de la neurona motora (ENM).

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Acatisia: sintomatología

Los pacientes con acatisia experimentan una gran necesidad de mover las piernas especialmente en la noche, les obliga a despertar y a no descansar bien las desagradables sensaciones que experimentan como escozor, hormigueo,  ardor, calambres o dolor,  puede extenderse el malestar a los brazos y al tronco: trastorno de movimiento periódico de extremidades (MPE). La síntomatología de la acatisia suele exacerbarse durante la tarde y por la noche y puede incluir:

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Acatisia aguda inducida por neurolépticos

Ocurre al reducir la dosis de medicación para tratar síntomas extrapiramidales, a las pocas semanas de comenzar medicación con neurolépticos o cuando se les aumenta la dosis de los mismos. Es necesaria su intervención oportuna, en algunos casos extremos puede conducir al suicidio debido al terrible malestar físico y emocional que experimenta el individuo.

El paciente que presenta un cuadro agudo de acatisia, refiere una incapacidad para poder descansar, acompañado de una serie de manifestaciones motoras como alternar el apoyo de un pie al otro, cruzar y descruzar las piernas, dar zancadas, incapacidad para estar sentado o de pie sin moverse, realizando movimientos típicos de nerviosismo.  Los síntomas del padecimiento se pueden amplificar cuando hay comorbilidad con otras psicopatologías, una constante  tensión emocional y estrés desmesurado.

Cuando la persona que padece acatisia se encuentra en “reposo” o inactivo se produce en él una sensación de gran malestar. En el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V) de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA), la acatisia aguda inducida por neurolépticos aparece dentro de  la categoría de trastornos del movimiento inducidos por medicamentos y otros efectos adversos de medicamentos.

Embarazo y acatisia

¿Qué sucede con la acatisia durante la gestación? En ocasiones los síntomas de la acatisia desaparecen o aminoran durante el embarazo, aunque no siempre posterior al nacimiento del neonato, esto es tras el parto o la cesárea. Su aparición es típica durante el tercer trimestre de gravidez,  se ha correlacionado con niveles bajos de hierro-ferritina, vitamina B12 y ácido fólico, tan importantes para la madre y el desarrollo óptimo del bebé.

Doce consejos para pacientes con acatisia

  1. La intervención ideal comprende a varios profesionales de la salud, entre ellos: neurólogo, psiquiatra, psicólogo y fisioterapeuta, principalmente.
  2. La familia y amigos pueden representar un gran apoyo para el paciente con acatisia, el hecho de que se sienta comprendido, incluido y contenido, es benéfico para él.
  3. Disminuir la ansiedad y exceso de estrés.
  4. Procurar una buena higiene del sueño.
  5. Aprender técnicas de relajación y meditación.
  6. Biofeedback.
  7. Participar en actividades ocupacionales y lúdicas que le resulten gratas.
  8. Se aconseja que los pacientes incluyan vitamina B6 en su dieta, la pueden encontrar en frutos secos, leguminosas, carnes rojas, pescados, cereales y levadura.
  9. Realizar la actividad física moderada y sugerida por el médico tratante.
  10. Acupuntura.
  11. Masajes aprobados por el médico tratante.
  12. Evitar la cafeína, el alcohol y las bebidas energéticas o estimulantes, así como reducir o eliminar el consumo del tabaco.

Una vez que un cuerpo está en movimiento, se mueve eternamente, a menos que algo se lo impida; cualquiera que sea la cosa que impida este movimiento, no podrá extinguirlo en un instante, sino al cabo de cierto tiempo, y gradualmente”. Leviatán Thomas Hobbes

Conclusión

La acatisia es un padecimiento neuromotor que puede tener graves consecuencias biopsicosociales en el que la padece si no se trata, las más graves pueden implican la parálisis y el suicidio en casos extremos, por lo que es preciso que se diagnostique de manera oportuna, para una intervención adecuada y multidisciplinar.

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Links

Referencias bibliográficas

  • Nemiah, John, C. (1996). Glosario de Psiquiatría. 7ª. Ed. de la American Psychiatric Press, Inc. Madrid, España: Díaz De Santos, S.A.
Acatisia: la necesidad imperiosa de movimiento
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