Anfetaminas: usos médicos y efectos secundarios

¿Qué son las anfetaminas?

Las anfetaminas son un estimulante del sistema nervioso central que afectan a los químicos en el cerebro y nervios que contribuyen a la hiperactividad y al control de impulsos.

Uso clínico de las anfetaminas

Con frecuencia se recetan medicamentos estimulantes (como el metilfenidato y las anfetaminas) para tratar el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

Las medicaciones psicoestimulantes aumentan los niveles de dopamina en el cerebro, un neurotransmisor asociado con la memoria, la atención, el placer y el movimiento, entre otras. Los efectos terapéuticos de los estimulantes se logran a través de aumentos lentos pero constantes de dopamina, similares a los producidos de manera natural por el cerebro. Las dosis recetadas por los médicos son bajas al principio, y se aumentan gradualmente hasta lograr un efecto terapéutico. Sin embargo, cuando se toman en dosis o por vías no recetadas, los estimulantes pueden aumentar la dopamina en el cerebro de manera rápida y altamente amplificada, como lo hacen la mayoría de las demás drogas de abuso, alterando la comunicación normal entre las células del cerebro, produciendo euforia e incrementando el riesgo de adicción.

Otro uso común de las anfetaminas es para el tratamiento de la narcolepsia, una enfermedad neurológica en la que se producen accesos de sueño de carácter irresistible y patológico en el que la persona que los se padece puede quedarse dormida a cualquier hora del día y en cualquier lugar.

Si bien las anfetaminas tienen uso clínico como acabamos de ver, su potencial para el abuso y la dependencia es muy alto. Incluso el uso legítimo puede convertirse en adicción. Las anfetaminas con receta están ganando en popularidad como drogas recreativas, a menudo debido a sus efectos eufóricos y energéticos.

¿El consumo de anfetaminas es peligroso?

Cuando han estado prescritas y se siguen las pautas médicas de forma estricta, no tiene porqué haber un peligro en el consumo temporal y controlado de anfetaminas.

Sin embargo, las dosis altas producen una oleada de energía y euforia por todo el cuerpo. Si la persona desea reproducir estos efectos y toma anfetaminas sin control e incrementando las dosis, puede ocurrir lo siguiente:

  • El cuerpo genera una tolerancia a la droga.
  • Cada vez se requieren más cantidad de anfetamina para obtener la misma sensación de euforia.

Algunos consumidores que buscan un efecto más potente, pueden triturar y esnifar o inyectarse la anfetamina para lograrlo más rápidamente. Y esto, por supuesto, representa un gran peligro.

Efectos a corto plazo de las anfetaminas

Las anfetaminas pueden ser adictivas debido a los efectos que producen. Como estimulantes, que actúan sobre el sistema nervioso central generan los siguientes síntomas:

  • Tiempos de reacción más rápidos
  • Sentimientos de más energía
  • Menos sueño
  • El aumento de la atención y la concentración
  • Sentimientos de euforia

Los que buscan los sentimientos descritos anteriormente, se pueden tomar anfetaminas en dosis mayores que las prescritas o abusar de ellas. Sin embargo, los efectos del uso de anfetaminas no son todos positivos. De hecho, el abuso de estos fármacos da lugar a una serie de efectos secundarios negativos.

Efectos secundarios

Los efectos secundarios del uso de anfetaminas pueden variar de leves a muy graves, y pueden incluir:

  • Palpitaciones
  • Arritmias
  • Dolor de cabeza
  • Irritabilidad
  • Náuseas
  • Deterioro cognitivo
  • Ansiedad severa
  • Falta de apetito
  • Rechinamiento de dientes
  • Mareo
  • Hiperventilación
  • Hipertensión
  • Aumento de la temperatura corporal

Es importante tener en cuenta que la hipertensión arterial, el aumento del ritmo cardíaco y el ritmo cardíaco irregular, pueden desencadenar peligrosos efectos cardiovasculares, que podrían ser mortales.

La mezcla de anfetaminas con alcohol es especialmente peligrosa, ya que los fármacos funcionan de maneras contradictorias sobre el sistema nervioso central. En general, el alcohol deprime una serie de procesos en el cuerpo, mientras que las anfetaminas trabajan en la dirección opuesta, estimulando. El resultado de esto podría provocar una serie de consecuencias nefastas para la salud, como arritmias cardiacas fatales.

Efectos secundarios menores

Algunos de los efectos secundarios que pueden producirse con las anfetaminas no tiene por qué necesitar atención médica. Si se estamos tomando anfetaminas debido a un tratamiento médico, debemos saber que a medida que nuestro cuerpo se adapta al mismo, a lo largo el tratamiento estos efectos secundarios suelen desaparecer. Si cualquiera de los siguientes efectos continúa, deberemos consultar a nuestro médico:

Efectos secundarios leves de las anfetaminas:

  • Dificultad para la evacuación intestinal
  • Boca seca
  • Sabor desagradable
  • Enrojecimiento de la piel
  • Urticaria, ronchas, picazón o erupción en la piel
  • Disminución del interés en las relaciones sexuales
  • Incapacidad para tener o mantener una erección

Efectos a largo plazo de anfetaminas

A largo plazo, el consumo de anfetaminas puede generarnos efectos mucho más graves sobre nuestra salud, como los que os nombramos a continuación:

  • Paranoia
  • Alucinaciones
  • Comportamiento violento
  • Convulsiones
  • Problemas respiratorios
  • Pérdida de la coordinación
  • Comportamiento obsesivo
  • Comportamiento compulsivo de búsqueda de drogas

La sobredosis de anfetaminas

El uso a largo plazo de las anfetaminas también expone a los usuarios a un mayor riesgo de sobredosis, el cual puede ser fatal. Los síntomas de sobredosis de anfetaminas incluyen:

  • Presión arterial peligrosamente alta
  • Dolor de pecho
  • Pérdida de consciencia
  • Ataques al corazón u otros eventos cardíacos graves

Los efectos de las anfetaminas pueden ser extremadamente graves. Si alguien que conoces presenta alguno de los signos y síntomas mencionados anteriormente, hay que buscar ayuda médica inmediatamente.

La dependencia a las anfetaminas

El uso frecuente y a largo plazo de las anfetaminas puede conducir a la dependencia. Los umbrales de dependencia son diferentes para cada persona, lo que hace difícil determinar la duración o cantidad de consumo de drogas específicas que se desarrollaría una adicción en cada individuo en particular.

Si bien las anfetaminas a menudo son consideradas como “drogas inteligentes” o “drogas de estudio” porque pueden mejorar el rendimiento académico, lo cierto es que tanto sus efectos secundarios como su dependencia pueden ser especialmente peligrosos, ya que se produce una rápida tolerancia. La tolerancia a las anfetaminas o a cualquier otra droga o medicamento significa que quien las consume requerirá consumir dosis más elevadas cada vez para sentir los mismos efectos. Y el uso de altas dosis de anfetaminas expone a los usuarios a efectos muy graves tanto a corto como a largo plazo, incluyendo la sobredosis y la muerte.

Síntomas de abstinencia a las anfetaminas

El tratamiento de la abstinencia de anfetaminas puede ser un proceso difícil. La abstinencia a las anfetaminas a menudo produce una amplia gama de síntomas desagradables, incluyendo:

  • Ansiedad
  • Sentimientos de pánico
  • Pesadillas
  • Aumento de apetito
  • Somnolencia o el aumento de la duración del sueño
  • Paranoia
  • Confusión
  • Irritabilidad
  • Comportamiento violento
  • Depresión severa
  • Pensamientos suicidas

Si bien estos síntomas son incómodos y difíciles de manejar, se pueden superar. El tratamiento de la abstinencia a las anfetaminas no requiere desintoxicación, pero sí una vigilancia de los síntomas del paciente por parte del personal clínico.

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