dos trabajadores peleando
Conflictods laborales

¡Qué duro sería trabajar en equipos perfectos formados por gentes perfectas!”

La mayor parte de personas que trabajan en equipo se quejan de sus relaciones interpersonales. Un equipo relativamente amplio registra turbulencias constantes: encuentros y desencuentros, luchas de poder, altibajos emocionales con repercusión en el conjunto del grupo, etc…

Una parte de la conflictividad entre compañeros puede originarse en las funciones que tienen encomendadas, pero otras veces las personas tienen rasgos de personalidad o maneras de ser que las hacen problemáticas en prácticamente cualquier organización.

Cuando dos personas no tienen una jerarquía definida por un organigrama y tienen que colaborar, se producen cuatro tipos de situaciones:

  • Consenso cordial: Ambos profesionales tienen el mismo nivel, están dispuestos a trabajar de manera complementaria y se alternan de manera muy dinámica en las decisiones.
  • Obediencia cordial: Una de las partes acepta el liderazgo de la otra y ambas sintonizan perfectamente, estableciéndose muchas veces un “pacto secreto”.
  • Consenso forzado: Cuando dos profesionales de igual jerarquía se enfrentan, a la larga pueden pasar dos cosas: a) uno de ellos abandona la pelea y se estabilizan las posiciones mediante un pacto o sencillamente por mutua evitación; o b) se hace imprescindible establecer reglas más o menos habladas, en función de la gravedad del enfrentamiento.
  • Obediencia forzada: Cuando hay una jerarquía establecida entre los dos profesionales y a pesar de ello el que está en posición subordinada se niega a colaborar, se inicia un juego de despropósitos que suele ser muy negativo para la empresa. El mismo hecho de no compartir o esconderse la información conduce a desaprovechar oportunidades e ideas.

Rasgos que dificultan el trabajo en equipo

La primera explicación cuando alguien fracasa en un equipo es el típico comentario: “no servía para este puesto”. Con ello indicamos una causa interna de fracaso, por ejemplo, falta de preparación técnica. Otras veces el profesional enferma o se ve envuelto en problemas de tipo personal que disminuyen su eficacia. Sin embargo, estos dos factores no son, con mucho, los de mayor importancia. Por lo general, un profesional no se adapta a un equipo por problemas de personalidad y confrontación con la cultura de la empresa. Examinemos estos factores internos y externos.

Causas internas de fracaso

(Por orden de importancia)

Personalidad

  • Muy susceptible e hipersensible a las críticas.
  • Exceso de ego: intrusivo, invade la intimidad de los compañeros.
  • Egoísmo.
  • Inestabilidad emocional.
  • Frialdad emocional.
  • Dogmático, rígido.
  • Mal comunicador.

Desadaptación de estilo

  • Falsas expectativas u objetivos.
  • Basarse en experiencias previas que no sirven en la situación actual.
  • Instrucciones incorrectas recibidas de superiores.
  • Percepción incorrecta de la empresa y entorno.
  • Minusvaloración de los subalternos y colaboradores.
  • Incapacidad para asumir un rol transformacional.

Problemas personales

  • Enfermedades de familiares
  • Enfermedades somáticas o psíquicas.
  • Otros: divorcio, inestabilidad familiar, etc.

Causas externas de fracaso

Misión imposible

  • Objetivos inalcanzables por evolución mercado.
  • Falta de los medios inicialmente prometidos.

Presión ética

  • El contexto de la empresa obliga a despidos,..
  • Recibimos instrucciones superiores “no éticas”.

Falta de estímulo

  • Económicos. Ganamos lo mismo independientemente de nuestro rendimiento.
  • Falta de carrera profesional.
  • Faltan objetivos estimulantes.

Estrategias de derribo y/o falta de apoyo

  • De los superiores.
  • De los compañeros.
  • De los subalternos.

Lo que diferencia un profesional normal de un profesional problemático va a ser justamente su capacidad de adaptarse. Veamos este perfil de personas incapaces de adaptarse, personas que vayan donde vayan acaban siendo personas problemáticas.

trabajo equipo

Profesionales problemáticos

Como regla general, podemos afirmar que cualquier rasgo excesivamente pronunciado en nuestra manera de ser, a la larga va a reportarnos problemas, sobre todo si ocupamos un puesto de coordinación o dirección. Ahora bien, sin hilar tan fino algunos profesionales tienen un tipo de personalidad que les conduce invariablemente a sucesivos fracasos e incluso pueden provocar enfermedades en el conjunto de la organización.

Vamos a examinar tres perfiles muy típicos de profesionales con problemas: el narcisista, el sensible y el límite o inestable. Los tres introducen graves distorsiones en la vida de cualquier organización.

Una buena parte de personas tienen rasgos de personalidad problemáticos pero suelen compensarlo con inteligencia y otras virtudes.

Profesionales con rasgos narcisistas

El narcisista es una persona con sentimientos de grandiosidad, necesidad de despertar admiración en los demás e incapacidad de empatizar con la gente, es decir, incapacidad por tener aprecio genuino por otras personas.

Esta carencia de afecto genuino no va a impedir al narcisista declararse enamorado o asegurarnos que siente un aprecio a nuestro trabajo y a nuestra persona, pero su querencia es siempre interesada. Lo que en verdad le motiva es sentirse admirado y atendido por los demás.

Sobreestima sus capacidades y presupone que todos coinciden en valorarle como él mismo se valora. Suele también fantasear sobre sus logros, sobreestimando su aportación y despreciando la de los demás.

Cuando el profesional narcisista no tiene responsabilidades de liderazgo ni directivas, puede intentar desplazar al líder del grupo atrayendo hacia sí a los elementos débiles del grupo, a los que mima para recibir sus elogios. Pero cuando tiene responsabilidades directivas puede ser sumamente peligroso para una organización. Para empezar va a rechazar cualquier amago de crítica e incluso puede tomar medidas en contra de aquellos que se han atrevido a criticarle. Otro detalle interesante para detectar a los narcisitas es esta facilidad con la que quedan heridos por las críticas más suaves.

En ocasiones pueden tener una gran capacidad de trabajo y sacrificio. Pero en realidad les mueve siempre una ambición personal.

El narcisista inteligente es un manipulador exquisito de la relación interpersonal. Va a hacernos creer que le importamos mucho, pero en realidad somos un peón para su juego particular. Cada persona tiene asignado un valor específico en su estrategia.

Otra pista significativa para detectar a un narcisista es justamente el desprecio que muestra hacia la gente sencilla que “no pinta nada”.

El narcisista orienta sus relaciones interpersonales de manera muy operativa. Las amistades se hacen según el provecho que se puede sacar de ellas, y eso es válido incluso a nivel de sus relaciones íntimas: la pareja es un medio para reforzar su autoestima. Es más, los buenos sentimientos (solidaridad, preocupación por la situación de un compañero, etc.) pueden simularse para impresionar a los demás o conseguir sus fines, pero nunca son sentidos de manera genuina.

Los profesionales con rasgos narcisistas pueden descubrirse PORQUE:

  • Son envidiosos.
  • Son muy ambiciosos.
  • Reaccionan mal a las críticas.
  • Son incapaces de solidaridad emocional (empatía).
  • Orientan sus relaciones interpersonales de manera que puedan sacar provecho de ellas.
  • Son incapaces de dar estima.

¿Cómo comportarse y comunicarse con un jefe narcisista?

Guárdese de las artes seductoras de un jefe narcisista. Puede hacerle creer que usted es la persona imprescindible para hacer tal o cual trabajo pero en realidad no es así. Los narcisistas atraviesan frecuentes crisis depresivas. La más pequeña crítica puede hacerles contactar con la realidad, y entonces se desencadenan crisis profundas. En tales casos pueden encauzar sus sentimientos de tensión e irritabilidad en forma de agresiones hacia los demás, tildándoles de incapaces. Estas reacciones suelen ser totalmente desproporcionadas en relación a los hechos que motivan su reprimenda. Algunas normas prácticas para tratar y comunicarse con este tipo de jefes narcisistas:

  • No se deje manipular.
  • Ponga coto a las exigencias de su jefe narcisista. Hágale entender sus límites como ser humano.
  • Evite formar parte de aquellos que están a su alrededor aplaudiéndole porque a la larga ese tipo de directivos caen en desgracia y junto a ellos todo aquel que le seguía y vitoreaba.
  • Cuando el jefe narcisista le pida algo imposible trate de negociar su petición de una manera realista.
  • No espere un reconocimiento de su trabajo.
  • Comuníquese con el jefe narcisista tratando de ser cordial y sin destacar.

Un narcisista difícilmente tiene solución, a menos que cambie de una manera muy profunda. En todo caso he aquí algunos ejercicios “imposibles” para un narcisista:

  • Interesarse genuinamente por los demás.
  • Pensar en los subalternos brillantes y potenciarlos.
  • Aprender a aceptar las críticas e incluso provocarlas.
  • Mitigar el rencor.

Profesionales con rasgos sensibles/paranoicos

La característica esencial de la persona con rasgos de hipersensibilidad o paranoides es la desconfianza y el ver amenazas por todos lados. Suelen ser profesionales introvertidos, voluntariosos e hiperresponsables, muy metidos en sus cosas y poco amantes de reuniones multitudinarias. Cuando tienen que hablar en público suelen ponerse bastante nerviosos, sobre todo por el temor a que se burlen de ellos. Al igual que el narcisista, comparten el rencor como un resorte defensivo.

Los rasgos más descriptivos son por tanto, la hipersensibilidad y suspicacia pero también la falta de emotividad manifiesta. Este tipo de persona resulta fría y distante, no tiene sentido del humor y no manifiesta actitudes tiernas o emotivas. En realidad se ve impulsada a esta frialdad como una defensa ante su propia fragilidad.

Los profesionales con rasgos paranoides suelen descubrirse PORQUE

Son desconfiados

  • Suspicaces, creen que se conspira en su contra.
  • Temen ser traicionados y buscan “señales de amenazas”.
  • Son reservados y evitan las críticas.
  • Pueden tener intensos celos profesionales y personales.

Son hipersensibles

  • Fácilmente se sienten ofendidos y humillados.
  • De cualquier cosa “hacen una montaña”.
  • Están en permanente tensión “por si acaso”.

Impermeabilizan sus emociones

  • Toman como virtud ser muy objetivos y poco dados a las emociones de ternura (lo cual creen que es una debilidad).
  • Aparentan frialdad porque en el fondo son frágiles. Sin embargo, pueden aprender a ser despiadados.
  • No tienen sentido del humor.
  • Les cuesta participar en grupo, a menos que ocupen una posición dominante.
  • Pueden ser egoístas y distantes.

Ahora bien, no todo es negativo:

  • La persona hipersensible puede superar su tendencia desconfiada y desarrollar la parte positiva de su manera de ser. En tal caso sus compañeros le considerarán un observador penetrante y capacitado.
  • Las personas hipersensibles que logran superar la suspicacia están dotadas de un sexto sentido de gran valor.
  • La insensibilidad que muchas veces demuestran estas personas se debe, en el fondo, a una defensa, porque tienen pánico a las emociones. Pero cuando tienen el valor de afrontarlas, pueden incluso desarrollar sobreactuaciones. Cuando encauzan su frágil emocionalidad hacia una utopía pueden desarrollar unos niveles de esfuerzo y voluntarismo extraordinarios.

¿Cómo comportarse y comunicarse con un jefe de rasgos paranoicos?

  • Cortesía asimétrica: mostrarse cordial aunque no reciba ninguna cordialidad del paranoico.
  • Sinceridad y nada de excusas: Hay que reconocer los fallos y disculparse si fuera el caso.
  • Respeto y nada de bromas.

He aquí algunas recomendaciones en el caso de ser paranoide:

  • Debe aprender a relativizar sus sospechas y no precipitarse en sus actuaciones.
  • Debe aprender a vivir ignorando la opinión de los demás y preservando su autoestima de dicha opinión.
  • Debe asumir que en un equipo siempre habrá personas que no van a quererle.
  • No debe dejarse influir por una sospecha. Debe comportarse siempre en un tono emocional cordial y abierto.

Profesionales con rasgos inestables/ personalidad límite

Estos rasgos se observan sobre todo en profesionales jóvenes, pues en el fondo se trata de una falta de maduración de la personalidad. Consiste básicamente en una frágil autoimagen que conduce a no saber lo que se quiere ni a quién se quiere, con fuertes fluctuaciones de la euforia a la depresión.

El profesional con rasgos de personalidad inestable o limite es impulsivo en aspectos relativos a su trabajo pero, lo que es más frecuente, en áreas de su vida personal. Su vida interior está presidida por impulsos pasionales breves, que se agotan como por falta de pilas, pero tan intensos que no sabe renunciar a ellos y que además le proporciona lo único que realmente le interesa: emociones extremas.

No toleran la soledad. Pueden lanzar proyectos irrealizables, entusiasmar a colegas, organizar reuniones inútiles y en el fondo todo es para sentirse rodeados haciendo cosas.

Los profesionales con rasgos límite pueden descubrirse PORQUE:

  • Muestran inestabilidad afectiva, con labilidad emocional acusada.
  • A veces tienen explosiones de ira inapropiada.
  • Sus relaciones interpersonales son inestables e intensas.
  • Son enamoradizos pero inconstantes y suelen juntarse entre ellos.
  • Son impulsivos y muestran conductas arriesgadas.
  • Pasan por ciclos de euforia y depresión, incluso en pocas horas.
  • No toleran la soledad ni la inacción.
  • Tienen muchas explosiones de cólera.

¿Cómo comportarse y comunicarse con un jefe inestable?

  • Necesitan personas que le ordenen su actividad y suplan su falta de reflexión.
  • En el momento en que se les “apagan las pilas” los colaboradores deben suplirles al frente de la organización y deben animarles.
  • Hay que mantenerse apartado de sus caprichos, evitando ser manipulado o entrar en sus fantasías.
  • Evite también creerse todos los proyectos que va a plantearle.

Lo más importante para un profesional inestable es

  • Aprender a comprometerse en algo.
  • Aprender a frustrarse, que las cosas cuestan esfuerzo y tiempo en conseguirse.
  • Aprender a valorar las razones de los demás, sus motivaciones y hasta qué nivel pueden tener razón.
  • Percibirse a sí mismo como inmaduros, y necesitados de maduración. Rodearse de buenos consejeros, personas que suplan su tendencia desorganizada y atemperen los propios impulsos.

Trabajo en equipo: personalidades problemáticas y conflictos
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