La empatía, definida como la capacidad de comprender y compartir los sentimientos de otro, es un rasgo complejo influenciado por factores biológicos, psicológicos y sociales. Las diferencias en la empatía entre hombres y mujeres han sido objeto de estudio durante mucho tiempo, con resultados que sugieren algunas variaciones generales, aunque estas diferencias a menudo se solapan y pueden ser moldeadas significativamente por el ambiente y la cultura.
¿En qué consiste la empatía?
La empatía es el arte saber ponerse en el lugar del otro, es comprender situaciones o sentimientos de otros, pero no simplemente desde nuestro punto de vista, sino desde la del otro, una perspectiva que puede no ser la nuestra. Así, pues, la empatía es el esfuerzo que realizamos para reconocer y comprender los sentimientos y actitudes de las personas, además de las circunstancias que los afectan en un momento determinado.
Siempre se había creído que la empatía es un valor que se cada persona tiene de manera más o menos habitual, como si fuera algo que se incluye en su carácter, totalmente independiente de su estado de ánimo y disposición interior. Pero parece ser que no es así del todo. A continuación vamos a explorar las diferencias de empatía según sea el sexo.
Diferencias biológicas entre hombre y mujeres
- Estructura y función cerebral: Algunas investigaciones han mostrado que ciertas áreas del cerebro asociadas con el procesamiento empático, como la ínsula o la corteza cingulada anterior, pueden activarse de manera diferente en hombres y mujeres durante tareas empáticas. Esto podría sugerir diferencias en la forma en que ambos sexos procesan las emociones y la empatía a nivel neurológico.
- Influencia hormonal: Las hormonas también juegan un papel importante en la modulación de la empatía. Por ejemplo, la oxitocina, a menudo denominada la «hormona del amor», se ha asociado con el aumento de la empatía y los comportamientos pro-sociales. Algunos estudios sugieren que las mujeres, quienes tienen niveles más altos de oxitocina, pueden ser más sensibles a sus efectos, aunque la evidencia no es concluyente y varía mucho entre individuos.
Diferencias psicológicas y sociales entre hombres y mujeres
- Educación y socialización: Desde una edad temprana, a las niñas a menudo se les enseña y se les anima más a desarrollar habilidades relacionales y empáticas en comparación con los niños. Este tipo de socialización puede influir en cómo hombres y mujeres desarrollan y expresan empatía a lo largo de su vida.
- Expectativas de género: Las normas culturales y las expectativas de género pueden dictar qué tan apropiado se considera que cada sexo exprese emociones y empatía, lo que podría llevar a diferencias en la expresión empática más que en la capacidad empática inherente.
Estrés y empatía, estudio comparativo
En un estudio publicado en la revista Psychoneuroendocrinology (Tomova et al., 2014) , se ha podido observar que los hombres cuando están estresados, se vuelven más egoístas y menos capaces de entender las emociones y las intenciones de los demás, mientras que las mujeres en la misma situación, reaccionan de forma totalmente opuesta, se vuelven más empáticas y menos egoístas.
Los investigadores realizaron el estudio sugiriendo que cuando sufrimos estrés podría nos centramos mucho más en nuestras necesidades y en nosotros mismos, ya que, de alguna forma, cuando estamos estresados, no disponemos de los recursos cognitivos para pensar en los demás.
Uno de los autores del estudio, Claus Lamm explica: «Nuestra hipótesis de partida era que las personas estresadas tienden a ser más egocéntricas. Desde una perspectiva centrada en uno mismo, de hecho, de esta forma se reduce la carga emocional y cognitiva del individuo. Por lo tanto, creímos que en unas condiciones experimentales adecuadas, estas personas serían menos empáticas».
Lo que les sorprendió realmente fue que los resultados sólo pueden aplicarse a los hombres, pero no las mujeres, quienes se convirtieron en realidad menos egoístas bajo condiciones de estrés.
En el experimento que realizaron, los participantes fueron sometidos a estrés en una variedad de formas, incluyendo tener que hablar en público o hacer exámenes de matemáticas, entre otros. Posteriormente, se les dio pruebas para valorar su nivel de egocentrismo en ese momento.
Tenían que:
– juzgar las emociones de otras personas,
– pensar desde la perspectiva de otra persona,
– tratar de imitar ciertos movimientos.
Otro de los autores del estudio, Giorgia Silani, explicó los resultados: «Lo que observamos fue que el estrés empeora el rendimiento de los hombres en los tres tipos de tareas. Lo contrario es cierto para las mujeres».
La explicación para el efecto es desconocido, pero Silani continuó: «A nivel psicológico, las mujeres pueden haber internalizado la experiencia de que reciben más apoyo externo cuando son capaces de interactuar mejor con otros. Esto significa que cuanto más necesitan ayuda, y por lo tanto, cuando están estresadas, más aplican las estrategias sociales. A nivel fisiológico, la diferencia de género podría ser explicada por la oxitocina. La oxitocina es una hormona relacionada con los comportamientos sociales y un estudio anterior encontró que en condiciones de estrés las mujeres tenían mayores niveles fisiológicos de oxitocina que los hombres «.
Así que ya sabéis, mejor que le pidáis ayuda a una mujer estresada que a un hombre estresado.
