No hay jóvenes malos, sino jóvenes mal orientados. San Juan Bosco

La singularidad de la adolescencia, esta matizada por una multiplicidad de aspectos: negativos, neutros y positivos.

En el crisol de esta etapa de desarrollo, eclipsan más los aspectos negativos y son los que más resaltan en los libros, artículos y publicaciones diversas. Los riesgos innecesarios que toman en el sexo (enfermedades de transmisión sexual), el consumo de drogas (tabaco, mariguana, alcohol, etc.), las enfermedades físicas y mentales (obesidad, anorexia, baja autoestima, bulimia, trastornos antisociales), las muertes o accidentes por negligencia en su actuar cotidiano, los suicidios, el mal comportamiento social en la escuela, la calle y la casa, la mala comunicación entre padres e hijos, una maduración cerebral que apenas estamos entendiendo, la deserción escolar y la indefinición para elegir una carrera y más.

Son aspectos realmente preocupantes en este periodo. La complejidad aumenta cuando no podemos precisar el concepto de adolescencia. ¿Es un periodo que tiene que ver con la edad?, ¿Es un tiempo de crecimiento fisiológico?, ¿Por qué existen tantas teorías científicas (Aprendizaje Social Cognoscitivo, Psicoanálisis, Teoría de Kohlberg y más), que explican la adolescencia y tienen diferentes puntos de vista? También, como lo menciona Rodríguez (2017) “existen tantas adolescencias como tipos de sociedades”.

Entrar al mundo de la adolescencia es garantía de explorar un mundo multi paradigmático de explicaciones y enfoques. Sin embargo, ¿No existen cosas positivas en esta fase, etapa, o construcción social del desarrollo humano? Pues, bien el presente trabajo pretende rescatar algunos aspectos positivos de ello.


Los aspectos positivos de la adolescencia

Entendiendo el cerebro adolescente

En la actualidad existen iconos de la adolescencia que rompen el estereotipo de James Dean, el rebelde sin causa de los años cincuenta. Malala es una adolescente pakistaní que en 2014, cuando tenía 17 años, recibió el premio nobel de la Paz (Rodríguez, 2017, pág. 261). La pregunta es: ¿Un adolescente promedio, necesita tener los talentos de Malala o de Greta Thunberg, adolescente activista que lucha contra el calentamiento global del planeta? La respuesta es: ¡NO!.

Diversos neurocientíficos coinciden en la existencia de dos periodos cruciales para el aprendizaje: la primera infancia y la adolescencia. En esta última, es donde el área prefrontal, responsable de las capacidades ejecutivas y sociales, está sometida a un aumento de la sinaptogénesis y mielinización (Blackmore, citada en Rodríguez, pág. 262; Punset, 2014; Giedd, 2015, pág. 17). Esto es, en la infancia, el cerebro tiene billones de conexiones neuronales y cuando llega a la adolescencia, desde el punto de vista neurofisiológico, hay menos conexiones neuronales, a esto se le llama poda neuronal.

Metafóricamente si pensamos en las neuronas como un árbol, un roble, el tronco sería el axón y las ramas las dendritas, y el cerebro de los adolescentes primero necesita engrosar su tronco, tener muchas ramas, y al llegar a la madurez, conservar la fortaleza de su tronco, podar las ramas que no dan frutos y quedarse únicamente con las que si los darán. En la adolescencia aumenta la conectividad cerebral entre las regiones implicadas en el autocontrol, la socialización y la planeación a largo plazo.

Las conductas temerarias o arriesgadas de los adolescentes están relacionadas entre otras, con dos estructuras importantes:

  • La corteza prefrontal: lugar donde vienen nuestros pensamientos más brillantes, el autocontrol (regula nuestras emociones), la empatía, lugar donde se ubican las características de nuestra personalidad, los procesos cognitivos, fundamental para la convivencia en sociedad y la convivencia. Es la que más tiempo tarda en desarrollarse, y no alcanza su madurez funcional y estructural hasta los 25 o 30 años, bajo el punto de vista de la neurociencia.
  • La amígdala cerebral: es un cerebro, dentro del cerebro, tenemos dos, una en cada hemisferio cerebral y son del tamaño de una almendra. Es el centro de expresión de nuestras emociones.

Los aspectos positivos de la adolescencia

Las emociones registradas en la amígdala cerebral, la corteza prefrontal las controla. Metafóricamente son como los caballos (amígdala) y el jinete respectivamente (la corteza).

El cerebro se reduce de los 10 a los 20 años en conexiones cerebrales. A los 10 años tenemos muchas áreas que se comunican y se relacionan, la maduración cerebral implica tener menos conexiones con las áreas, pero estas son más robustas. Es por ello, que las conductas que más se refuerzan en la adolescencia (buenas o malas), son las que perduran en la adultez.

Mientras más conocemos el cerebro del adolescente, mejor podemos ayudarle en la casa, en la escuela y en todos los espacios sociales donde interactúa. En esta interacción social, el crecimiento será mutuo.

¿Influye la forma en cómo se ven los propios adolescentes y cómo los observamos como sociedad en su comportamiento?

En la poda neuronal las conductas positivas o negativas que se queden o se conserven en la adolescencia, son las que perdurarán a lo largo de la vida.

Aquí voy a distinguir dos procesos psicosociales diferentes:

  • Profecía autocumplida: tiene que ver con la forma en como el propio adolescente se ve a sí mismo, en lo bueno o en lo malo. La forma en que se auto perciba, sea equivocada o no, terminará actuando de esa manera, y
  • Efecto Pigmalión: esto es, la forma como vemos y tratamos a una persona en la interacción social influyen en su comportamiento inmediato y a largo plazo. Si lo tratamos de forma positiva aumenta su desempeño y autoestima (Efecto Pigmalión positivo). Si lo tratamos de forma negativa, su autoestima y desempeño decrecerá (Efecto Pigmalión negativo).

Conductas positivas de los adolescentes

La gente joven necesita modelos, no críticos. John Wooden

Existen muchas cosas rescatables de los adolescentes y muy positivas que necesitamos propiciar, entender aún más y atender en la escuela, la casa y en la convivencia en la sociedad.

Los grupos de reflexión sobre la violencia

Mediante un trabajo de investigación en la Universidad Autónoma Metropolitana en el área de Psicología Social, lleve a cabo una investigación sobre el Aprendizaje Social de la Violencia. Se le mostró, al grupo experimental una serie de videos de la televisión comercial con episodios de violencia que iban desde las palabras ofensivas, los pellizcos, los empujones, las bofetadas, los golpes, las violaciones, hasta llegar a los asesinatos. En algunos casos la violencia estaba asociada a cosas “chistosas” (violencia feliz), lo cual provocaba la sonrisa o la risa abierta por parte de los sujetos de investigación.

La hipótesis teórica, era que mediante los modelos que se presentan en la televisión comercial, a través del aprendizaje vicario, los adolescentes de una preparatoria, mostrarían en un inventario mayor tendencia a la violencia, una vez vistas las escenas. Eso es lo que supone el aprendizaje vicario (aprendizaje por imitación). Sin embargo, los índices de violencia en el inventario del post test mostraron calificaciones más bajas con diferencias significativas en relación a la primera medición (pre test).

La razón de estos resultados que aparentemente, contradicen la teoría, fue pedirles a los sujetos en estos grupos de reflexión sobre la violencia, que se pusieran en el lugar de la persona que recibía la agresión o que pensaran que quien recibía la agresión era la persona que más estimaban (familiar o amigo).

Los aspectos positivos de la adolescencia

La conducta social se puede aprender mediante la observación de una conducta. A nivel cerebral las neuronas espejo, se activan cuando vemos a una persona realizar una acción, es una red que nos permite aprender de los demás. “Los medios de comunicación (MC) cumplen una función importante en la sociedad. Contribuyen a transmitir ideas, costumbres, creencias, hábitos, papeles, actitudes, opiniones, valores, modas, etc.” (Rodriguez, 2017, 267). Los adolescentes pasan en México, pasan más de cuatro horas frente al televisor (Steve, 2018).

La conclusión de estos grupos de reflexión con adolescentes es que a través del “aprendizaje vicario por sustitución” (ponerse en el lugar de la víctima que recibe la agresión) no se puede combatir la violencia con violencia. Enseñando a los adolescentes a practicar la empatía, compasión y una convivencia más sana.

Los grupos de baile

Existen varios sitios en las calles de la ciudad de México, en donde los adolescentes no se reúnen para cometer actos vandálicos, sino para bailar o cantar, imitando las coreografías de sus grupos preferidos o cantando sus propias canciones de rap. Las batallas se convierten en duelos de baile o de rap. Bailar requiere de una gran capacidad mental para concentrarse, contribuye a prevenir el deterioro cerebral, implica una agudeza en la coordinación visual, auditiva, motriz y memorística. Genera empatía y solidaridad con los demás a nivel social. Activa circuitos motores y sensoriales. Oxigena el cerebro y lo estimula con dopamina (la hormona del placer). Genera endorfinas y permite tener una mayor capacidad de concentración. Es un excelente ejercicio aeróbico que fortalece además nuestro sistema cardiovascular.

En la Plaza Juárez se practica el KPOP, comparten su gusto por la música Pop koreana, de ahí se derivan las siglas KPOP. Ensayan, copian y mejoran las coreografías de sus grupos o bandas favoritas: BTS, Shinne, Super Junior, BlackPink y EXPO. Con un par de bocinas y sus teléfonos celulares, se divierten bailando. Existen varios géneros y lo que hacen los chicos de ese lugar se llama dance cover, esto es, reproducen las coreografías de sus grupos preferidos. Otro lugar emblemático es la Friki Plaza donde se organizan bailes y concursos.

Que nos pueden enseñar los adolescentes a la hora de levantarse por la mañana

Hay otra experiencia interna que se vive directamente en el cerebro: el tiempo.
El tiempo es invisible, el tiempo es intocable y sin embargo el tiempo controla nuestra vida.

Los aspectos positivos de la adolescencia

En general la hora de levantarse para ir a la escuela consideramos que los adolescentes nos retan, son flojos o no les gusta apurarse. No responden a la primera llamada, ni a la segunda. Responden al primer grito o a la primera palabra altisonante. Se les dice búhos a los adolescentes que se acuestan muy tarde y no quieres levantarse por la mañana. Y, alondras a quienes sin problema alguno se levantan por la mañana y rinden en sus actividades.

Todos tenemos un reloj biológico que regula nuestro ciclo de sueño, lo forman un grupo de células reunidas que conforman el núcleo supraquiasmático, también se conoce como la glándula pineal. El más disfuncional de los relojes biológicos es el de los adolescentes.

Mucha gente piensa que los adolescentes son perezosos y seguramente algunos lo son, pero es una predisposición biológica ir a la cama tarde y levantarse tarde. Esto podría suponer cambios radicales en la educación pues la biología de la adolescencia podría dictar el formato de su horario escolar. El mejor momento para estudiar sería entre las 11 am y las 15 hrs., y después tomar clases por su cuenta. Simplemente prestando atención a su reloj biológico podría ser posible mejorar la educación y los resultados académicos de todo el país (Reloj biológico, 2011).

Aunque el reloj biológico de los adolescentes funciona distinto del de un adulto, difícilmente tendremos cambios radicales en las políticas de entrada de las instituciones encargadas de la educación en el mundo.

Conclusión

Solo eres joven una vez, pero puedes ser inmaduro indefinidamente. Ogden Nash

Si logramos entender con mayor precisión el periodo singular de la adolescencia, podremos canalizar toda esa energía que tienen y que puede ser utilizada positivamente por los profesionales de la salud, los padres, los maestros y también la interacción social con ellos.

Presentan conductas muy positivas como: cantar, bailar, ponerse en el lugar del otro y aprender de ellos como en el caso del reloj biológico, podría traer grandes cambios en las reformas educativas y en la comprensión de sus conductas.

Aún tenemos muchas cosas que aprender de ellos, pero también muchas cosas que enseñarles en este proceso de aprendizaje mutuo.

Bibliografía

Giedd J. (2015) La singularidad del cerebro adolescente, Revista Investigación y Ciencia, Editorial Prensa Científica, Barcelona

Steve O. (2018) Los adolescentes en México pasan más de cuatro horas frente al televisor; La Rosa de Guadalupe entre sus programas favoritos, consultado el 26 de enero del 2020, en red: https://www.xataka.com.mx/streaming/los-adolescentes-en-mexico-pasan-mas-de-4-horas-frente-al-televisor-las-telenovelas-su-genero-favorito

Redes (2014) La adolescencia por hizo humanos, Entrevista de Eduardo Punset al Neurocientífico David Bainbridge zoólogo y veterinario de la Universidad de Cambridge, consultado el 25 de enero del 2020, en red: https://www.youtube.com/watch?v=_NmlxzDNE0E&feature=youtu.be

Reloj biológico (2011) consultado el 26 de Noviembre del 2020, en red: http://www.youtube.com/watch?v=R26-Z1KcB8E

Rodríguez M. (2017) El adolescente y su entorno: familia, amigos, escuela y medios, consultado el 26 de enero del 2020, en red: https://www.adolescenciasema.org/ficheros/PEDIATRIA%20INTEGRAL/n4-261-269_LuisRguez.pdf

Villegas A. (s/f) Bailarines callejeros de KPOP en CDMX, consultado el 26 de enero del 2020, en red: https://www.dondeir.com/ciudad/bailarines-callejeros-kpop-en-cdmx/2018/01/


Juan Antonio Barrera Méndez
Psicólogo terapeuta individual y de pareja. Ha sido, durante más de 16 años, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (México D. F.) en el área de Psicología. Participa como conferenciante en su país y el extranjero, también destaca como especialista en televisión, radio y otros medios. Es escritor de varios libros.

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