En qué consiste el Trastorno Antisocial de la Personalidad

El Trastorno Antisocial de la Personalidad se caracteriza por un patrón de larga duración de abuso de los derechos de otras personas, manipulación y conductas delictivas en general. Se diagnostica a partir de los 18 años, pero se estima que muchos de los síntomas se desarrollan en edades anteriores. Cuando se detecta sintomatología similar antes de los 15 años, aunque normalmente no sea de forma  tan acentuada, entonces estaremos hablando del Trastorno Disocial de la Personalidad.

Una persona con Trastorno Antisocial de la Personalidad (TPA) a menudo siente poca o nada de empatía hacia los otros y no ve problema alguno en transgredir la ley para su propio beneficio.

Tienden a mostrarse insensibles, cínicos y despectivos hacia los sentimientos, derechos y sufrimiento de los demás. Pueden tener una auto-valoración inflada y arrogante (por ejemplo, sienten que el trabajo es algo que no se encuentra a su altura, carecen de una preocupación realista acerca de sus problemas actuales o sobre su futuro) y pueden ser excesivamente obstinados, seguros de sí mismos e incluso engreídos. Son superficiales, volubles y al hablar utilizan habitualmente la jerga verbal para impresionar a quien no está familiarizado con sus hábitos.

Principales síntomas del Trastorno Antisocial de la Personalidad

El Trastorno Antisocial de la Personalidad se diagnostica cuando se produce un patrón de comportamiento antisocial que incluye la mayoría de los siguientes síntomas:

  • Falta de conformidad con las normas sociales y quebrantamiento habitual de la ley.
  • Engañar, mentir y estafar a otros para beneficio propio o simplemente por placer.
  • Impulsividad y fracaso para planificar el futuro.
  • Irritabilidad y agresividad, incluyendo peleas físicas repetidas y agresiones.
  • Indiferencia imprudente hacia la seguridad propia y de otros.
  • Irresponsabilidad habitual, como incapacidad de mantener un trabajo estable o mantener las obligaciones financieras.
  • La falta de remordimientos e indiferencia hacia los sentimientos de los demás.

Según el DSM-V, Trastorno Antisocial de la Personalidad no se puede diagnosticar en personas menores de 18 años de edad.

El Trastorno Antisocial de la Personalidades es un 70% más frecuente en hombres que en mujeres. Según la investigación, la tasa de prevalencia de este trastorno se encuentra entre 0,2% y 3,3% de la población general.

Al igual que la mayoría de los trastornos de la personalidad, Trastorno Antisocial de la Personalidad a menudo disminuye de intensidad con la edad.

¿Cómo se diagnostica el Trastorno Antisocial de la Personalidad?

La gran mayoría de personas con Trastorno Antisocial de la Personalidad no buscan tratamiento. Este es un rasgo muy común en las personas con trastornos de la personalidad, que por lo general no buscan ayuda hasta que la enfermedad comienza a interferir de manera significativa su vida y la de sus allegados. Esto suele ocurrir cuando sus recursos de afrontamiento ya no pueden hacer frente a los distintos eventos conflictivos de la vida.

Un diagnóstico de Trastorno Antisocial de la Personalidades debe realizarse por un profesional de salud mental capacitado, comparando sus síntomas e historia de vida con los que se enumeran aquí.

Las causas del Trastorno Antisocial de la Personalidad

Los investigadores de hoy no saben qué causa el Trastorno de Personalidad Antisocial. Hay muchas teorías sobre las posibles causas. La mayoría de los profesionales está de acuerdo con un modelo biopsicosocial de la causalidad, es decir, las causas de son probablemente debidas a factores biológicos, sociales (por ejemplo, cómo una persona interactúa en su desarrollo temprano con su familia y amigos y otros niños), y psicológicos (factores de la personalidad y el temperamento del individuo, moldeados por su entorno). Esto sugiere que un solo factor no es responsable, más bien es la naturaleza compleja y probablemente entrelazada de los tres factores los que desencadenan este trastorno.

Si una persona padece un trastorno de la personalidad, se ha observado que existe un ligero aumento en el riesgo de que dicho trastorno se transmita a sus hijos.

El tratamiento del Trastorno Antisocial de la Personalidad

Como ya hemos dicho, las personas con Trastorno de Personalidad Antisocial no admiten que tengan un problema, y mucho menos que necesiten ayuda ni tratamiento. Por este motivo es imprescindible que exista un estímulo externo lo suficientemente fuerte o importante que les ayude a aceptar dicha condición. Esto puede venir de la propia familia o incluso de la justicia, que le ordene tomar tratamiento.

No es extraño que este trastorno se agrave debido al consumo de drogas, algo relativamente habitual en estos individuos. Por este motivo en muchas ocasiones la terapia debe abordar ambos problemas. La terapia grupal puede ser clave para hacer entender a la persona que puede interactuar con los demás sin necesidad de violencia o desprecio. La terapia de cognitivo-conductual ayuda a modificar los patrones disfuncionales de pensamiento y a estimular los comportamientos positivos en sociedad.

En psiquiatría se utilizan medicamentos para combatir síntomas específicos, como la agresividad y la irritabilidad. Los fármacos conocidos como “antipsicóticos” han demostrado tener éxito en el tratamiento de este trastorno. Si bien se presupone que el TPA es una enfermedad crónica, algunos síntomas -especialmente el comportamiento criminal- pueden ir disminuyendo poco a poco con el paso del tiempo y un tratamiento adecuado.

El Trastorno Antisocial de la Personalidad: Síntomas y tratamiento
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