Los genes aportan una contribución importante a las diferencias individuales de personalidad

Los aspectos mejor estudiados de la personalidad en relación con la genética de la conducta son los factores extraversión (sociabilidad, impulsividad) y neuroticismo (variación emocional, ansiedad, irritabilidad). En general, en estudios de gemelos, las variables de personalidad tienen una influencia genética moderada (del orden del 50% o más pequeño), mientras que el resto de variaciones depende del ambiente no compartido y tan sólo un pequeño porcentaje de la varianza tiene que ver con el ambiente compartido.

Con relación a la evolución de las características de la personalidad, los resultados no son concluyentes. Si bien en el caso de la inteligencia hay un aumento del peso de los factores genéticos a medida que avanza la edad, esto no ha sido claramente demostrado en el caso de la personalidad. Sin embargo, se ha constatado que, en todo caso, si el efecto de los genes cambia a lo largo del desarrollo de las características de la personalidad, este cambio tiende también a ir en el sentido de incrementar su importancia.

Respecto a la personalidad y otras conductas o actitudes (por ejemplo, el grado de religiosidad, conservadurismo o posición respecto a la pena de muerte), los genes no las determinan ni las crean, sino que actúan afectando la selección de las opciones que nos ofrece el entorno.

Actualmente hay algunos genes específicos candidatos a modular determinadas características de personalidad, como por ejemplo, la agresividad. El gen más claramente asociado a un factor de personalidad, la búsqueda de novedades, es el situado en el cromosoma 11 que codifica para el receptor de la dopamina DRD4, el cual es expresado especialmente en el núcleo accumbens. El gen contiene un fragmento de repetición variable de 48 pares de bases (llamado minisatélite). Esta secuencia puede ser repetida de dos a ocho veces. Se ha encontrado que los sujetos que son portadores de alelos de repeticiones largas puntúan más alto en los ítems de búsqueda de novedades en los cuestionarios de personalidad.

Respecto a los trastornos de personalidad, los más estudiados desde un punto de vista genético han sido el trastorno esquizotípico, el trastorno obsesivo-compulsivo de personalidad y sobre todo el trastorno antisocial de personalidad. En el caso del trastorno esquizotípico, se ha observado que se presenta en mayor medida en agrupaciones familiares. Hay una más alta proporción de personas con este trastorno entre familiares de primer grado. El trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo también presenta un cierto grado de heredabilidad y etiológicamente se asocia con los trastornos de ansiedad.

El trastorno de personalidad antisocial se caracteriza por una historia de conductas antisociales que comienzan durante la adolescencia y continúan en la edad adulta. Se ha podido observar la presencia de una agrupación familiar en el trastorno de personalidad antisocial, y los estudios de gemelos y de adopciones indican que hay una influencia destacable de los factores genéticos, especialmente entre los chicos. De manera similar con lo que sucede en el caso del cociciente intelectual, la heredabilidad del trastorno antisocial se incrementa desde la adolescencia hasta la edad adulta. De manera parecida y en cierta medida paralela, al trastorno antisocial de personalidad y la conducta delictiva también tiene más influencia genética en la edad adulta que antes de los quince años, en el que el ambiente compartido aporta una contribución importante.

La influencia de los genes en la personalidad
1.7 (33.33%) 3 votos