pareja cama duerme
Dormir y soñar

Si el sueño no sirviera a una función absolutamente vital, sería el mayor error cometido jamás por la evolución. Allan Rechtschaffen

Como seres humanos tenemos muchas necesidades: el hambre, el contacto, el sexo, la sed y el acto de dormir.

Soñar, dormir, ensoñar, alucinar, sueño, alucinación, sueños lúcidos, pesadillas, parálisis del sueño, terrores nocturnos, parecieran ser términos sacados del baúl de la fantasía de lo intangible, de lo accesorio: a veces cargados con sucesos bonitos y a veces muy feos.  Sin embargo, en el crisol de estas conductas todas están relacionadas con el dormir y al mismo tiempo cada una de ellas son diferentes.

¿En qué consiste el sueño?

El sueño está muy lejos de ser un estado uniforme en el que entramos poco después de retirarnos a descansar y del que salimos al despertar. El sueño es una actividad multifacética, esquematizada y compleja. Todos sabemos por experiencia propia que el sueño varía de un estado ligero de somnolencia, del que es fácil despertarnos, hasta el estado de dormir como tronco, del que es difícil despertarnos (Santiago, Crider, Goethals, Kavanauugh y Solomon, 1989).

No es de extrañar la confusión que existe entre dormir (descansar) y soñar (reparar o recuperar), que para el común de las personas es lo mismo. Y, muy probablemente de ahí vengan esas dos grandes tendencias de explicar la forma de dormir o de soñar mediante dos grandes teorías. Una orientada al comportamiento que tenemos durante el ciclo del día y la noche y otra más más como un proceso de equilibrio homeostático: molecular (químico y eléctrico) y hormonal.

  • Lo esencial de las teorías de recuperación del sueño es que el estar despierto altera, de alguna manera, la homeostasis (el equilibrio fisiológico interno) del organismo, y es necesario dormir para restaurarlo. Así, la somnolencia se desencadena por una desviación de la homeostasis causada por la vigilia y que el sueño termina cuando se ha recobrado la homeostasis.
  • En la otra parte, las teorías circadianas del sueño señalan que éste no es una reacción al efecto perturbador de estar despierto, sino el resultado de un mecanismo interno de sincronización -es decir, nosotros los seres humanos estamos programados para dormir por la noche independientemente de lo que nos ocurra en el día-. De acuerdo con esto, hemos evolucionado para dormir por la noche porque el sueño nos protege de accidentes y de los depredadores (Pinel, 2007).

Qué es el ritmo circadiano

El término circadiano proviene del latín circa, “alrededor de”, y diez “día”.  Los ritmos circadianos, como el ciclo sueño-vigilia, tienen una periodicidad de aproximadamente 24 horas, es decir, de un día.

Se han identificado muchas especies de animales cuentan con un reloj interno que rigen cada día de sus vidas. Dicho reloj ha sido perfeccionado por muchos años de evolución y es nuestro guía o nuestra luz interna. Así que escuchar el cuerpo es una excelente forma de ponernos en contacto con dicho reloj para mantenernos más saludables. Si actuamos contra él, seguramente sufriremos sus consecuencias.

Este reloj biológico principal está situado de forma bilateral en el núcleo supraquiasmático del hipotálamo anterior y tiene, obviamente, proyecciones recíprocas con los centros neurales que regulan el sueño y la vigilia.

Nuestro reloj biológico interno

Los cronobiólogos son investigadores que se especializan en el estudio de los relojes internos. Aunque todos tenemos un reloj interno, no funciona igual para todos. Algunos tienen un ciclo que funciona en 22 horas, mientras que en otros funciona en uno de 25 horas. A las personas con estos extremos los llamamos alondras y búhos.

Las alondras son aquellos que se levantan temprano con relojes biológicos más cortos.

Los que tienen un reloj biológico más largo tienden a rezagarse y su comportamiento se parece al del búho (Redolar, 2015; BBC, 2011).

Esta es la razón por la que hay personas que se sienten más cómodas haciendo sus actividades más temprano (alondras) o que les gusta trabajar más por las noches (búhos). El reloj biológico interno también es afectado por nuestra edad. Cuando somos bebés y niños nos acostamos temprano, los adolescentes con un reloj biológico fisiológicamente más alterado se acuestan tarde y se levantan tarde, pero cuando llegamos a los cincuenta nos acostamos como cuando teníamos la edad de diez años.

Las diferentes teorías conllevan a diferentes interpretaciones, dando lugar a  polémicas y polarizaciones. Sin embargo, tomando en cuenta que el conocimiento es poder, veamos un acercamiento a los beneficios de dormir y de soñar a corto y largo plazo.

La importancia de dormir y soñar

Los criterios que toma un investigador para elegir un tema de análisis son muy variados y una de esas rutas la define el tiempo invertido en realizar una actividad, si esta es poca o mucha.

Se supone que no se puede recordar lo que sucede mientras uno duerme, la mayoría de las personas tiende a considerar el sueño como un estado de conciencia, más que como una conducta (Redolar, 2015). Sin embargo, esto no sucede así cuando analizamos los sueños lúcidos, en donde el durmiente puede tener control de las escenas y acciones transcurridas durante el sueño, aún estado en ese estado onírico.

¡Vayamos a los extremos!. Supongamos que dormir mucho trae beneficios para la salud: ¿Por qué no pasar la vida durmiendo?. Y, supongamos que dormir poco nos ayuda a realizar más actividades durante el tiempo de vigilia: ¿Por qué no dormir muy poco?. También hay quien duerme de más, aunque quiera evitarlo y hay quien duerme menos y quisiera dormir más.

Contar con un reloj interno biológico nos hace dormir en promedio un tiempo determinado, pero también entre los seres humanos, sin contar los desórdenes del sueño, necesitamos un tiempo promedio para hacerlo.

En el mundo de los mamíferos hay quien duerme poco y quien duerme mucho comparativamente con respecto al ser humano en un día: El oso perezoso gigante (20 horas), el armadillo gigante (18 horas), el gato (14 horas), el jaguar (10 horas), el chimpancé (9 horas), el ser humano, el conejo y el cerdo (8 horas), la vaca, la cabra, el elefante, el asno y la oveja (3 horas) y el ciervo y el caballo (2 horas) (Pinel, 2007).

Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo y de ese tercio un 20% soñando. Y, sin embargo, casi no sabemos nada de los sueños. La verdad hemos perdido mucho tiempo interpretando los sueños. Ahora la neurociencia está descubriendo dos cosas fundamentales de los sueños:

1) que sirven para reordenar las memorias, los recuerdos acumulados durante el día y

2) los más importante son una especie de alucinación sana que sirve para estudiar el cerebro (Punset, 2015).

Esto es, una persona de 60 años, habrá dormido 18 años de su vida y más de 3 años soñando.

Dormir no es una conducta simple y parcializada, tiene una función múltiple y holística para el buen funcionamiento del ser humano. Si alguien no durmiera, terminaría muriendo.

Influye en la actividad de diferentes áreas, como lo menciona Stickgold (2015), director del Centro de sueño y la cognición del Centro Médico Diaconista Beth de Israel en Boston, todas ellas interconectadas:

  • Biológica y Fisiológica: mantiene el equilibrio del sistema inmunitario, y también en la eliminación de toxinas del cerebro,
  • Endocrina: regulando el correcto equilibrio hormonal,
  • Psicológica: mantener la salud mental y emocional,
  • Cognitiva: coadyuvando al aprendizaje y la memoria.

Sin embargo, cuando hablamos del sueño, no todo el tiempo se trata como dicen los cuentos o los finales felices de la noche, son dulces sueños. Existen más de 100 alteraciones relacionadas con el sueño y se mencionan algunas de ellas adelante.

niño duerme

Parasomnias

Las parasomnias son alteraciones o trastornos de la conducta relacionados con el sueño. Son de tipo breve o episódico. Suelen darse en las transiciones entre el sueño y la vigilia, o viceversa, o en ciertas fases del sueño.

La Clasificación internacional de los trastornos del sueño (International Classification of Sleep Disorders o ICSD) distingue tres grandes grupos de enfermedades del sueño: disomnias, parasomnias (trastornos patológicos que suceden durante el sueño) y trastornos psiquiátricos del sueño.

Algunas de las parasomnias más comunes

Disomnias (falta o exceso de sueño o sueño de mala calidad)

  • Trastornos intrínsecos del sueño: Insomnio psicofisiológico, Narcolepsia

Síndrome de apnea del sueño, Síndrome de las piernas inquietas.

  • Trastornos extrínsecos del sueño: ambiental del sueño, síndrome de la ingestión nocturna de comida o bebida, trastornos del sueño secundarios a la ingestión de alcohol, fármacos o drogas.
  • Trastornos del ritmo circadiano del sueño: Síndrome del cambio rápido de zona horaria, trastorno del sueño del trabajador norcturno.

Parasomnias (interrupciones parciales del sueño de tipo breve y episódico)

  • Trastornos del despertar: Sonambulismo y terrores nocturnos.
  • Trastornos de la transición sueño-vigilia: Trastornos del hablar nocturno y calambres nocturnos en las piernas.
  • Parasomnias asociadas con el sueño REM: Pesadillas, parálisis del sueño, erecciones relacionadas con trastornos del sueño

Trastornos del sueño asociados con procesos médicos o psiquiátricos

  • Depresión
  • Enfermedad de Parkinson
  • Insomnio Familiar mortal
  • Asma relacionada con el sueño
  • Reflujo gástrico relacionado con el sueño (Wikipedia, 2015).

Y, es que dormir y soñar no es igual, pero forman parte del mismo proceso de reparación celular y de equilibrio en la homeostasis de cuerpo y mente. O como ya lo vimos, forman parte de los ciclos del día y la noche.

Dormir o soñar, ¿es lo mismo?

En primer lugar, veamos que se trata de dos conductas distintas conceptual estructural y funcionalmente, pero que forman parte de la misma conducta y en ocasiones se habla de ellas como si fuera la misma cosa.

  • Dormir: Estar, entrar o hacer entrar en el estado periódico de reposo, durante el cual se suspenden o quedan inactivos los sentidos y los movimientos voluntarios (Larousse, 2003). Dormir implica estar en un estado de reposo en el cual queda totalmente suspendida cualquier actividad consciente y todo movimiento voluntario (DefiniciónABC, 2017).
  • Soñar: Percibir o imaginar cosas que parecen reales, mientras se duerme. Representarse en la mente como posibles o ciertas cosas que no lo son. Desear una cosa con vehemencia. Anhelar o ansiar. Estar una persona distraída o esperar cosas improbables o difíciles, siempre está en las nubes, soñando despierto (TheFreeDictionary, 2017).
  • Sueño: Estado mental que ocurre cuando se duerme y se caracteriza por un despliegue de experiencias sensoriales, motoras, emocionales y cognitivas. Los sueños ocurren más a menudo, pero no exclusivamente, durante los periodos de sueño MOR (APA, 2010).

Resulta interesante revisar como estos dos conceptos se llegan a tomar como sinónimos tanto en la vida cotidiana como en algunas fuentes más especializadas. Si se menciona la conducta de dormir, inmediatamente se habla de los beneficios o perjuicios de no lograr un sueño profundo y el lector debe entender que es lo mismo. ¡Si no, duermes bien, tendrás: beneficios y perjuicios!. Difícilmente se logra diferenciar ambos pasos de esta conducta compleja, la cual estamos conociendo afortunadamente cada vez más.

El acto de dormir, se le asigna una función cultural polisémica inconsciente y tiene muchas implicaciones y asociaciones:

  • Con la muerte: “Se quedó dormido y ya no despertó”, Mi mascota estaba tan enferma que preferí que el veterinario la durmiera”,
  • Con la ausencia: “Rita no durmió en casa”
  • Con la vida conyugal o de pareja: “Rubén duerme desde hace un año con Lilia”,
  • Con la responsabilidad y el olvido: Víctor se durmió y se le pasó su fecha para inscribirse a …,
  • Con los accidentes: “El accidente de ayer fue porque el conductor se quedó dormido al volante”,
  • Con el aburrimiento: “La clase estuvo tan aburrida que me estaba durmiendo”,
  • Con los efectos de la anestesia en medicina: “En la operación la durmieron de la cintura para abajo”,
  • Con las consecuencias de los accidentes: “Ahora tiene dormida la mano izquierda”,
  • Con los hábitos circadianos: “Es imposible que se duerma temprano”,
  • Con el funcionamiento de nuestro reloj biológico: “Se duerme temprano y se levanta temprano, es una alondra de acuerdo a su reloj biológico”,
  • Con la enfermedad: “Está deprimido y se la pasa durmiendo”,
  • Con el estrés crónico: “Tiene tanto trabajo que casi no duerme”,
  • Con la confianza exagerada y la previsión del futuro: “Se durmió en sus laureles y por eso perdió la competencia”.

La lista continúa, y somos incapaces de distinguir que son fases diferentes y a su vez complementarias. Luego entonces, dormir, va más allá de solo descansar y entrar en un periodo de inactividad voluntaria de movimiento.

Dormir es una necesidad básica de los seres humanos y muchos otros seres vivos. Y, los científicos lo dividen en fases, cada una con manifestaciones de actividad cerebral, relacionada con áreas específicas del cerebro, así como de actividad eléctrica, molecular y hormonal. Luego entonces, vamos a entender que dormir implica soñar y el soñar está dividido en etapas complejas y dinámicas.

De la misma manera cuando hablamos de soñar, en la parte cultural y coloquial se tiene esta misma función polisémica, pero denota elementos más específicos y subjetivos, propios de cada soñador, no solo en el terreno de su entorno, sino también de su personalidad y su estado de salud físico y mental. Se relaciona con:

  • La imaginación: Sueñas despierto y haces castillos en el aire
  • Trastornos del sueño: Las pesadillas, el insomnio, los terrores nocturnos o el sonambulismo. Este trabajo es una pesadilla.
  • La producción de oxitocina después de tener relaciones sexuales, en hombres y mujeres, les hace quedarse dormidos porque les produce narcolepsia postcoital.
  • Ver el futuro en el equivalente de tener sueños lúcidos. “Las cosas resultaron tal como las soñé”.
  • Las fases del sueño: tengo el sueño muy ligero, me dormí y cuando sonó el despertador estaba soñando que estaba en un bosque.
  • No podía despertar, oía todo alrededor y sentí que se me subió el muerto, es la parasomnia llamada parálisis del sueño.

Las estrategias para medir el sueño

Los laboratorios de sueño, utilizando la combinación de determinadas técnicas electrofisiológicas denominadas de forma conjunta polisomnografía (PSG), han podido observar que mientras uno duerme se produce una gran cantidad de cambios fisiológicos que definen estados conductuales muy distintos. La PSG consiste en el registro simultáneo de varias técnicas …

  • Electroencefalograma (EEG): mediante electrodos situados en el cuero cabelludo en zonas centrales y occipitales.
  • Electromiograma (EMG): mediante electrodos situados en la barbilla para detectar la actividad muscular.
  • Electrooculograma (EOG): mediante electrodos situados en el canto externo de los ojos que registran movimientos oculares.

Además, pueden utilizarse electrodos y transductores para registrar la frecuencia cardiaca, la respiración, la saturación de oxígeno en sangre, la tumescencia del pene, o los movimientos de las extremidades. La representación gráfica del sueño en un ser humano se denomina hipnograma. En él se puede observar la estructura del sueño: la duración del sueño y el número de despertares o episodios de vigilia durante la noche (Redolar, 2015).

Etapas del sueño

El sueño es una conducta singular en la cual se dan dos básicamente dos estados distintos:

  • El sueño REM (Rapid Eye Movement, REM), es un sueño muy activo donde se mueven los ojos muy deprisa debajo de los párpados, aquí es cuando soñamos y tenemos pesadillas y
  • El sueño no REM, es cuando el cerebro está más tranquilo, los músculos se relajan, segregamos más hormonas, las ondas cerebrales son cada vez más lentas y el corazón late más despacio. Es el momento en el que el cuerpo se repara, asimismo. Es un sueño profundo y puede haber ronquidos, sonambuliso, soliloquios (hablar solo). (Punset, 2014).

Ambos estados del sueño son muy distintos uno del otro y al mismo tiempo del estado de vigilia. Y, se alternan durante una noche. Cada ciclo dura aproximadamente 90 minutos e incluye un sueño REM de unos 20 a 30 minutos. Por lo que, en un sueño de 8 horas se presentarán aproximadamente cuatro o cinco periodos de sueño REM.

Los investigadores han identificado cuatro etapas distintas en el sueño, cada una de ellas con sus características específicas. Cada una de ellas parece seguir un continuo de profundidad del sueño:

  • Etapa 1: el nivel más ligero del sueño, tiene lugar apenas comenzamos a dormirnos. El EEG muestra ondas irregulares de un voltaje relativamente bajo. Se caracteriza por la aparición de actividad theta (3.5 a 7.5 HZ), la cual indica que la descarga de las neuronas de la corteza cerebral se va sincronizando cada vez más.
  • Etapa 2: un nivel más profundo de sueño, es identificada por la aparición de ondas muy rápidas de vez en cuando. Estas apariciones súbitas de ondas rápidas son conocidas como husos de sueño, porque recuerdan el hilo enrollado alrededor de un huso de coser.
  • Etapa 3: marca una transición desde un sueño relativamente ligero hasta el sueño muy profundo. El EEG comienza a mostrar periodos con ondas lentas de voltaje muy alto. Estas son conocidas como ondas delta.
  • Etapa 4: es el nivel más profundo de sueño. En ella aparecen las ondas delta casi constantemente en el EEG. Las fases 3 y 4 en seres humanos se suelen agrupar y denominar conjuntamente sueño de ondas lentas (SOL) (Santiago, Crider, Goethals, Kavanauugh y Solomon, 1989; Redolar, 2015).

Si logramos llegar a la etapa 4, podemos decir que llegamos a un nivel óptimo y 100% reparador. Sin embargo, cuando esto no se alcanza puede haber desde consecuencias ligeras, hasta extremas como la muerte.

Consecuencias de no dormir

Si una persona sufre de insomnio (por privación de sueño o por enfermedad de insomnio familiar mortal o muerte por enfermedad priónica de humanos) durante meses acabará muriendo.

gato duerme

Consecuencias de no dormir bien

  • Tan solo una noche de insomnio completo o parcial altera distintas funciones corporales, como la actividad hormonal y la protección contra las infecciones.
  • El insomnio favorece la ganancia de peso. Aumenta los niveles de grelina (hormona estimuladora del apetito). Y, una tendencia a sufrir de obesidad.
  • Hay una relación entre la restricción del sueño y la diabetes de tipo 2 y disminuye la sensibilidad del cuerpo a la insulina.
  • La apnea, puede provocar ronquidos, jadeos y otras alteraciones de la respiración.
  • Si no se duerme bien, acabamos recordando mucho más los sucesos negativos que los positivos, generando una memoria sesgada y deprimente, de la vida cotidiana.
  • No dormir bien afecta negativamente, las funciones del sistema nervioso central, impactando en la memoria, las emociones y la regulación del apetito.
  • Y, también provoca en ciertas circunstancias una depresión mayor y contribuye a otros trastornos psiquiátricos.
  • Dormir poco es una estrategia errada para afrontar las exigencias de la vida cotidiana.
  • Quien no duerme lo suficiente, corre el riesgo de acabar -aparte de muy cansado- enfermo, obeso, desmemoriado y profundamente deprimido (Stickgold, 2015).

Precauciones para dormir bien

  • Exponerse a la luz del sol durante el día.
  • Hacer actividad física de preferencia aeróbica.
  • No cenar demasiado y evitar bebidas energéticas, con mucha azúcar o incluso alcohólicas.
  • Evitar el consumo de líquidos tres horas antes de ir a dormir.
  • Tener una rutina fija para dormir al menos 7 horas diarias.
  • Elsa Punset propone para dormir bien: Fijar un horario para acostarte y otro para levantarte, hacer ejercicio aeróbico vigoroso (caminar, correr, bailar, etc.) no importa la hora, tomar una ducha caliente antes de dormir y dejar las preocupaciones para mañana (Punset, 2014).

Beneficios de dormir saludablemente

  • Tener un cutis radiante.
  • Se fortalece nuestro sistema inmune.
  • Es posible perder peso si se está bien descansado.
  • Si dormiste bien te levantarás más optimista y feliz (DefiniciónABC, 2017).
  • Cura la somnolencia.
  • Influye en el funcionamiento óptimo de numerosos procesos biológicos.
  • Mejora el rendimiento del sistema inmunitario, el correcto equilibrio hormonal, la salud mental y emocional, el aprendizaje y la memoria, y también en la eliminación de las toxinas del cerebro. Si bien se desconoce el mecanismo fisiológico por el que el sueño influye en la salud mental, se sospecha que en ello tiene mucho que ver la transformación de las vivencias diarias en recuerdos. Se ha comprobado así, que dormir después de las actividades de aprendizaje facilita la estabilización, la consolidación, la integración y el análisis selectivo de los nuevos recuerdos. El sueño controla de este modo lo que recordamos y cómo lo recordamos. El sueño refuerza todos aquellos elementos que considera valiosos. La memoria reforzada en el sueño sirve para fortalecer el futuro, no el pasado (Stickgold, 2015).
  • De esta manera resulta cierta la afirmación coloquial de consultar las cosas con la almohada antes de tomar una decisión importante en la vida.

Bibliografía

APA (2010) Diccionario conciso de Psicología, Editorial El Manual Moderno, México.

BBC (2011). El reloj del cuerpo humano, consultado el 31 de mayo del 2017, en red: https://www.youtube.com/watch?v=pDqESfATE1M

DefiniciónABC (2107) Definición de dormir, consultado el 29 de mayo del 2017, En red: https://www.definicionabc.com/general/dormir.php

Pinel J. (2007). Biopsicología, Editorial Pearson Addison Wesley, Madrid.

Punset E. (2014) Consejos para dormir bien, consultado el 31 de mayo del 2017, en red: https://www.youtube.com/watch?v=Wl6oqfE–x4

Punset E. (2015) Redes, las pesadillas no son sueños, consulado el 28 de mayo del 2017, en red: https://www.youtube.com/watch?v=G5DR_aHPsEk

Redolar D. (2015). Neurociencia Cognitiva, Editorial Médica Panamericana, Madrid

Santiago Z., Crider A., Goethals G., Kavanaugh R. y Solomon P. (1989). Psicología, Editorial Scott, Foresman and Company, Glenview, Illinois.

Stickgold R. (2015) Beneficios del sueño (Cómo influye en los sistemas nervioso, inmunitario y endócrino), Las funciones vitales del sueño, Revista Investigación y Ciencia, Número 471, Barcelona.

TheFreeDictionary (2017) Definición de Soñar, consultado el 31 de mayo del 2017, en red: http://es.thefreedictionary.com/so%C3%B1ar

Wikipedia (2015) Clasificación internacional de los Trastornos del sueño, consultado el 27 de mayo del 2017, en red: https://es.wikipedia.org/wiki/Clasificaci%C3%B3n_internacional_de_los_trastornos_del_sue%C3%B1o

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