Cáncer de mama
Cáncer de mama y sexualidad

Una de las enfermedades de mayor incidencia en la población mundial es el cáncer (INEGI, 2017).  El cáncer comienza en las células, que constituyen los ladrillos del cuerpo. Normalmente, el cuerpo forma células nuevas a medida que se necesitan para reemplazar a las células envejecidas que mueren (MedlinePlus, s. f.). El programa normal de destrucción o muerte celular programada para controlar el crecimiento y desarrollo se conoce como apoptosis. Sin embargo, en el cáncer este programa normal se altera y crecen y se multiplican sin control.

Así, algunas veces, este proceso no resulta ser el esperado. Crecen células nuevas que no son necesarias y las células envejecidas no mueren cuando deberían. Estas células adicionales pueden formar una masa llamada tumor (MedlinePlus, s.f.). Cuando son malignos esos tumores se conocen como cáncer y se le identifica de acuerdo a la zona del cuerpo en donde se encuentra (seno, colon, etc.) y puede invadir incluso otros órganos más y recibe el nombre de metástasis.

Un cambio en algún área de la vida es un duelo: ganarse la lotería, perder un ser querido, cambiarse de casa, quedarse sin trabajo, la salida de casa de los hijos (nido vacío), una infidelidad, casarse, perder la salud, sufrir un accidente, graduarse, comprar una casa, conseguir un empleo, perder alguna parte del cuerpo.  Y, todas estas actividades están mediadas por emociones e impactan no solo la mente y el cuerpo de quien las vive, también altera todo el ambiente social y la interacción con los demás para bien o para mal. La paciente con cáncer de mama además de los duelos “normales” por los que todos pasamos, atraviesa por una serie de duelos que en ocasiones no se les ve el fin: fragilización de la paciente y su doble crisis, explicado más adelante.

El cáncer de mama

Hay más de cien tipos de cáncer; cualquier parte del organismo puede verse afectada. A nivel mundial, los cinco tipos de cáncer más comunes en la mujer son, por orden de frecuencia, los de mama, pulmón, estómago, colon/recto y cuello del útero. Los cánceres de más impacto en la salud pública, como los de mama, cuello del útero. Aplicando los conocimientos disponibles sobre el control de dolor y los cuidados paliativos se podría mitigar el sufrimiento de los pacientes (OMS, s.f.). El cáncer de mama es el más común entre las mujeres en todo el mundo, pues representa el 16% de todos los cánceres femeninos (OMS, 2017).

En México desde 2006 el cáncer de mama es causante de un mayor número de muertes que el cáncer cérvicouterino. Esta afección es la segunda causa de muerte en mujeres de 30 a 54 años de edad, según datos del Instituto Nacional de Salud Pública.  Cabe mencionar que solo el 10% de todos los casos de cáncer de mama se detecta en etapa I, debido a la poca cobertura de los servicios de salud pública (INSP, 2015).

Si nos golpeamos un brazo sentimos dolor, si padecemos alguna enfermedad mental también lo sentimos. Incluso sentimos dolor social si alguien nos rechaza o nosotros mismos lo hacemos cuando no estamos conformes con la vida. Sin embargo, eso al cerebro le importa poco, el dolor es dolor, ya sea físico, emocional, o social, si vemos que alguien está sufriendo también de manera empática lo experimentamos, incluso las áreas del cerebro donde se experimenta el dolor físico y emocional son prácticamente las mismas.

El dolor, de hecho, protege no sólo al individuo, sino también sus vínculos sociales. El cerebro contiene circuitos relacionados con los aspectos más físicos del dolor y otros relacionados con los aspectos afectivos. Como se ha observado en el estudio recién publicado por Giorgia Silani, Giovanni Novembre y Marco Zanon, en la revista Social, Cognitive and Affective Neuroscience, el dolor social activa algunos circuitos cerebrales del dolor físico tanto si lo sentimos personalmente, como cuando lo experimentamos indirectamente como una respuesta empática al dolor de otras personas (ePsicología, 2011).  Luego entonces, cuando alguien enferma de cáncer de mama, no solo enferma la paciente en el plano físico (que por cierto es el único que les interesa en ocasiones a los médicos), también la enferma en el plano emocional y social y eso es simplemente invisible para los demás y también enferma a la familia y a las personas cercanas por experimentar el dolor de forma empática.

Investigaciones en el campo de las neurociencias demuestran cómo el dolor emocional es procesado en el cerebro por la misma área que procesa el dolor físico: la corteza cingular anterior, que se encuentra en la corteza prefrontal, la zona en donde se producen funciones más evolucionadas y humanas (Castro, 2013).

El cerebro no distingue entre la realidad y lo que tu imaginas, para él es lo mismo.

Actualmente el dolor crónico ha sido caracterizado como una epidemia silenciosa, en el sentido en que forma parte de numerosos padecimientos, la mayoría de ellos relacionados con los procesos de envejecimiento de las poblaciones, como son las osteoartropatías degenerativas, las neoplasias oncológicas, las neuropatías, las neuralgias y las plexopatías, entre otras… El dolor tiene un lenguaje propio, compuesto por expresiones verbales y no verbales, un lenguaje metafórico propio del imaginario cultural. El dolor mismo puede significarse como una metáfora, un lenguaje figurativo que usa el cuerpo y el sufrimiento para comunicarse e influir en su mundo social (Barragán, 2008).

Cáncer de mama y su relación con las emociones

El psicoterapeuta Jacques Martel, menciona en su gran diccionario de las dolencias y enfermedades que cuando se sabe descifrar las dolencias y las enfermedades y cuando se sabe a cuáles emociones o cuales pensamientos están vinculadas, entonces es fácil decir a la persona lo que está viviendo. Sobre el cáncer el cáncer de manera general menciona que está fuertemente relacionado con un gran miedo o una gran culpabilidad, al punto de ya no poder vivir, incluso inconscientemente, y de forma particular con respecto al cáncer de mama apunta: Los pechos representan la feminidad y la maternidad. Este tipo de cáncer suele indicar ciertas actitudes y pensamientos profundamente arraigados desde la tierna infancia. Existe aquí una dificultad en expresar mis verdaderos sentimientos, en encontrar el justo equilibrio entre mi papel de madre y de mujer cumplida. Se ha descubierto que este tipo de cáncer generalmente viene de un fuerte sentimiento de culpabilidad interior hacia uno mismo o hacia uno o varios de sus hijos. Si me juzgo con demasiada severidad, toda mi ira y mi rechazo se amplificarán, y mis emociones estarán “expulsadas” al nivel de mis pechos, que se vuelven el símbolo de mi fracaso. Puedo tener miedo que mi nido (hogar) se derrumba, en un sentido más amplio puede agrupar a todos los que viven en el mismo techo, incluyendo a mi pareja y mis hermanos y hermanas. El lado izquierdo corresponde al campo afectivo y el izquierdo al campo racional (Martel, s.f.).

Los sentimientos de culpa son precisamente las señales que indican al viajero si su rumbo es el correcto. Es un sistema de alerta semejante al que experimentamos en nuestro cuerpo con el dolor físico, que nos avisa de que algo va mal en el organismo y da la voz de alarma para que nos pongamos remedio. El dolor físico es desagradable, aunque necesario. Tomamos analgésicos para liberarnos de él. El sentimiento de culpa es un dolor psicológico igualmente desagradable, pero quizá también necesario (Zabalegui, 2000).

La buena noticia para mitigar el dolor por culpa es que las palabras enferman, pero también las palabras positivas sanan.

Dahlke (2006), menciona que el cuerpo es el escenario de los sucesos anímicos, inconscientes, … es el grito de un alma ofendida. La forma de expresión del cuerpo es el lenguaje de los símbolos … cuando se manifiesta el cáncer de mama existe un conflicto con el pecho femenino que simboliza: la maternidad, la alimentación, el recogimiento, la sensibilidad y el placer. Se presenta por estar excesivamente herida y enfadada, sin reaccionar con enfado hacia el exterior (sentimientos de venganza, despecho interior); negativa a responder, a hacer presión, a ser penetrante, a estar orgullosa de no ser egoísta.

La reflexión al respecto, es que cuando no salen nuestras emociones los conflictos somatizados explotan hacia adentro en nuestros órganos que simbolizan y materializan el conflicto. Si no salen las emociones hacia el exterior nuestro cuerpo estalla hacia adentro, es decir, implota.

Psiconeuroendócrinoinunología

La Psiconeuroendócrinoinmunologia es un campo científico interdisciplinar que estudia la interacción entre los procesos psíquicos, el Sistema Nervioso (SN), el Sistema Inmune (SI) y el Sistema Endocrino (SE) del cuerpo humano. Reúne el conocimiento de diferentes áreas: psicología, psiquiatría, medicina del comportamiento, neurociencia, fisiología, farmacología, biología molecular, enfermedades infecciosas, endocrinología, inmunología, y reumatología.

El doctor Nicholas Cohen y su pareja sentimental el profesor Robert Ader ambos de la universidad de Rochester encontraron que el sistema inmunológico podía ser condicionado por la mente. Sus descubrimientos implicaban que el cerebro de alguna manera era capaz de destruir por sí mismo todo el sistema inmunológico del organismo lo que se consideraba para la década de los ochentas una verdadera herejía científica. El concepto de que el estrés puede afectar las defensas físicas fue otro desafío al pensamiento ortodoxo. El estrés está en la mente y se suponía que la mente no tenía ningún efecto sobre el sistema inmunológico. En la misma línea pero de manera independiente los esposos el doctor Ronald Glaser y Janice Kiecolt-Glaser, ambos de la Universidad de Ohio State, encontraron evidencias de que luego de una gran pérdida durante el primer año hay una mayor a enfermarse. Sabían que los hechos tensionantes de la vida, se asociaban a una mayor incidencia de enfermedad, las personas que tuvieron la muerte de alguien o mudanzas o la pérdida de su empleo tenían una mayor predisposición a enfermarse. Un estudio sobre estrés mental prolongado o crónico en parejas con mayor conflicto o disputas más desagradables que describían su vida marital como pobre, también se haya un sistema inmunológico pobre, el impacto negativo era más alto en las mujeres y se debilitaba durante más tiempo (Glaser y Kiecolt, 2012).

Los hallazgos relacionados respecto al género mostraron una baja del sistema inmunológico de ambos (hombre y mujer) después de tener discusiones sobre temas domésticos (arreglos de la casa, diferencias con la familia política, etc.). Sin embargo, el estrés crónico afectaba más significativamente a las mujeres en comparación con los hombres, y los caballeros tardaban menos tiempo en volver a equilibrarse que el de sus esposas.

El estrés crónico e ininterrumpido produce una depresión de las células del sistema inmunológico. La evidencia empírica para comprobar la comunicación a nivel celular de estos acontecimientos fue mostrada por la doctora Suzanne Felten de la Universidad de Rochester NY, los linfocitos del sistema inmunológico se comunican los tejidos de los músculos los cuales están llenos de células del sistema nervioso (Glaser y Kiecolt, 2012). Esto muestra como la tensión muscular, deprime el sistema inmune, así lo acontecimientos del exterior tensionan y enferman el cuerpo, pero también las propias tensiones interiores, tal es el caso de los propios pensamientos, también generan el mismo efecto tensionante y termina enfermando a alguien.

Las emociones traen aparejadas reacciones fisiológicas que son registradas por nuestro sistema nervioso autónomo y nos llevan a sentir en el miedo (palpitaciones y palidez del rostro), en el asco (el reflejo de sacar la lengua emulando la expulsión de los alimentos), en la tristeza (pérdida de energía), en el enfado (aumento del ritmo cardiaco) entre otras.

También generan una reacción hormonal y en una situación de estrés producimos cortisol (hormona del estrés). Pequeñas dosis de cortisol son necesarias para estar en alerta y en movimiento, pero si se producen de manera prolongada producen efectos secundarios en nuestro cuerpo, los altos niveles de cortisol están relacionados con: dificultades para digerir la comida y absorción de nutrientes, eleva la presión arterial ocasionando presión alta y enfermedades del corazón, nos produce insomnio, estimula el apetito y nos produce aumento de peso (por la ingesta de polvos blancos: azúcar y harinas), deshidrata nuestra piel y produce arrugas prematuras y envejecimiento, además de debilitar el sistema inmunológico.

Si bien las emociones son manifestaciones de los seres humanos y hombres y mujeres las sentimos, no tienen sexo, pero su expresión en términos culturales sí. Luego entonces se espera que las mujeres puedan manifestar más libremente sus emociones en esta sociedad y se espera que tengan conductas asociadas a ello tales como ser: tierna, solidaria, empática, digna de confianza, con lazos de comunicación más abiertos, al menos entre las mismas mujeres.

Mientras se espera que los hombres supriman sus emociones para no verse femeninos y generalmente se les asignan socialmente o se auto asignan estereotipos en donde deberían de ser: Proveedores, Productores, Protectores y Potentes sexualmente (Sinay, 2001).

En otro experimento Ronald y Janice también encontraron que durante un examen con estudiantes universitarios de medicina, la actividad de los glóbulos blancos después de realizar su prueba eran menos activos, y concluyeron nuevamente que el estrés agudo ralentiza el sistema inmune. Si el estrés agudo afecta temporalmente el sistema inmunológico, el estrés crónico lo debilita más dramáticamente (Glaser y Kiecolt, 2012).

Sexualidad, sexo y salud sexual

Conceptos complejos y en ocasiones polémicos pero todos intrínsecamente relacionados. Es importante diferenciar en principio que la sexualidad y el sexo son dos elementos diferentes pero relacionados. El sexo se considera un concepto que forma parte de la sexualidad, pero la sexualidad es un concepto mucho más amplio. Veamos un par de definiciones.

La sexualidad, es un universo complejo en el cual intervienen aspectos tanto biológicos, como psicológicos y sociales. Engloba una serie de condiciones culturales, sociales, anatómicas, fisiológicas, emocionales, afectivas y de conducta, relacionadas con el sexo que caracterizan de manera decisiva al ser humano en todas las fases de su desarrollo. Puede definirse en un sentido amplio, como una forma de comunicación humana y como una fuente de salud, placer y afectividad y a veces incluso como fuente de preproducción. La sexualidad es plural en cuerpo y mente y también tri diferencial ya que tiene componentes físicos, psíquicos y sociales. Incluye un conjunto de características físicas y psicológicas propias de cada sexo además del conjunto de actividades y comportamientos relacionados con la atracción entre los sexos, con la reproducción y con el placer sexual (Educación afectivo-sexual, s.f.).

Otra definición de la sexualidad la describe como: Todos los aspectos del comportamiento sexual, incluida la identidad, la orientación, las actitudes y la actividad de género lo mismo que el interés por la capacidad para derivar placer de ese comportamiento (APA, 2009).

Aunque existen muchas definiciones sobre la sexualidad todas ellas coinciden en que son en fenómeno multifactorial el cual influye fuertemente en el comportamiento esperado que tendrán hombres y mujeres dependiendo del contexto o ambiente en el que se desarrollen.

Descripción de algunos aspectos de la sexualidad femenina

La sexualidad femenina incluye aspectos muchas veces claros, pero también muchas veces desconocidos y que se viven como una carga socio cultural, se destacan entre ellos factores:

  • Conductuales: Pensamientos, Afectos, Prejuicios, Creencias y Estereotipos.
  • Biológicos / Hormonales: Impulso, Identidad, Orientación, Atracción y las Relaciones
  • Por el tipo de pareja que se tien: Codependiente, Independiente, Tóxica, Abierta, Controladoras, Dramáticas y Conflictivas
  • Por su diversidad Sexual: Flexisexuales, Asexuales, Heterosexuales, Homosexuales, Bisexuales y Poliamorosos
  • Por los tipos de apego de la pareja: Seguro, Ansioso o Desorganizado (evitativo y ambivalente)

Cáncer de mama

El sexo

Mientras tanto el sexo es: un término que sirve para clasificar a los seres humanos en dos grandes grupos: masculino y femenino, y también, en su uso coloquial, para aludir a la práctica sexual. Es un término unívoco que se emplea para los seres vivos en general (Educación afectivo-sexual, s.f.).

El diccionario de la Asociación Americana de Psicología define el sexo como: los rasgos que distinguen a hombres y mujeres. El sexo se refiere especialmente a los rasgos físicos y biológicos, en tanto que el GÉNERO alude especialmente a los rasgos sociales o culturales, aunque regularmente no se observa la distinción entre ambos términos (APA, 2009).

El sexo, entre los mortales, es fuente de alegrías inmensas (relaciones sexuales y procreación) y también de grandes catástrofes. De la misma forma el sexo tiene ciertas características cito algunas de ellas en el caso de las mujeres:

  • Características físicas por sexo: Voz más aguda, Caderas más anchas, Escaso vello corporal, Crecimiento de pechos, Crecimiento de vello es las axilas y en el pubis, Maduración de los órganos genitales
  • Aspectos de GÉNERO: Psicológicos, Conductuales, Sociales, Culturales

La salud sexual

El concepto de salud sexual se refiere a la presencia de bienestar en lo relacionado a la sexualidad. La salud sexual es un componente de la salud general de acuerdo con la OMS y engloba a la sexualidad y al sexo (De la fuente & Heinze, 2014).  La salud sexual, es definida como: un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia (OMS, 2017).

Vivir una sexualidad, el sexo y tener salud sexual, no es algo que se logra de la noche a la mañana, sino que viene desde los aprendizajes que los miembros de una pareja tienen desde su familia de origen. La calidad, la cantidad de relaciones sexuales y el concepto de ellas se ve reflejado en el tipo de contacto que han tenido las mujeres con cáncer de mama o que han pasado por una mastectomía.

De la misma forma la manera como han vivido su propia sexualidad, si han sido valoradas por su rol en la casa, el trabajo o la propia familia, se juntan en estos momentos de crisis.

La definición de salud sexual se muestra como un derecho que podemos alcanzar teniendo una pareja o no, pero que dependerá en gran medida del soporte que tenga la mujer, la familia y la pareja para enfrentar esta situación tan delicada.

El primer impacto psicoemocional

Toda nuestra vida está mediada por emociones, desde el nacimiento hasta la muerte.

Cuando se recuerdan eventos positivos es muy probable evoquen emociones positivas y resulten gratos, sobre todo si contamos con un testimonio o algún recuerdo que nos permita recordar ese acontecimiento de vida.  Sin embargo, también sucede cuando hemos tenido que pasar por eventos que dejan una huella emocional profunda y negativa, tal es el caso de un fallecimiento, un accidente, un divorcio o la pérdida de la salud, pues todos ellos implican duelos.

Una emoción presente ante este tipo de acontecimientos es el miedo, el cuál puede ser interpretado bajo el nombre de: susto, horror, pánico, fobia, terror, temor, espanto, sobresalto, sobrecogimiento, vulnerabilidad.

Todas las emociones sirven para algo, de manera particular el miedo nos sirve para sobrevivir, si no sintiéramos miedo a nada simplemente estaríamos muertos. El miedo puede ser producto de alguna amenaza real o de alguna elaboración mental justificada o no, pero eso no le importa al cerebro, es simplemente miedo. Y, puede ser una amenaza para nuestra autoestima, nuestra imagen o incluso la propia vida.

El miedo puede ser real o imaginario. Sin embargo, en este primer impacto emocional se juntan los cinco miedos universales en el cáncer de mama y es por ello que resulta también devastador. La información es poder y si podemos identificarlos es más fácil enfrentarlos.

  • Miedo a la muerte: el miedo a ser aniquilado y dejar de existir, proviene de una sensación primaria de todos los seres humanos por la supervivencia.
  • Miedo a la pérdida de autonomía: el miedo a ser inmovilizados, paralizados, restringidos, sometidos, atrapados, encarcelados o controlados por circunstancias que están fuera de nuestro control. El temor a la libertad de nuestros movimientos es común a casi todos nosotros.
  • Miedo a la soledad: totalmente contrapuesto al anterior, este miedo se relaciona don el pánico al abandono, al rechazo o a sentirnos despreciados. La pérdida de conexión con el mundo genera sensaciones de angustia ante la posibilidad de convertirnos en una persona no querida a la que nadie respete ni valore.
  • Miedo a la mutilación: se trata del temor de perder cualquier parte de nuestra estructura corporal, la idea de tener límites en la movilidad de nuestro cuerpo o de perder la integridad de cualquier órgano.
  • Miedo por daños y perjuicios al ego: el miedo a sentirnos humillados, pasar vergüenza o cualquier otra situación de profunda desaprobación que amenace la pérdida de la integridad del ser (también conocida como la muerte del ego) (El confidencial, 2016).

Enfrentar inconscientemente estos miedos da como resultado en el cáncer de mama, una fragilización psicológica de la paciente expresada en un miedo generalizado y a la muerte, en incertidumbre por su vida futura, en experimentar pocas esperanzas de recuperación, en saber que va a enfrentar tratamientos complicados y dolorosos, en pensar en una prolongación momentánea de la vida y en no saber ¿qué va a pasar con su familia (nuclear y extensa), amigos, vecinos y sus relaciones laborales?.

Segundo impacto y la doble crisis

Por si la fragilización no fuera poca, posteriormente las pacientes con cáncer de mama pasan por una doble crisis más.

  • La exposición al riesgo médico quirúrgico, pues se necesitan suministrar tratamientos y medicamentos, además de la práctica de la extirpación de uno o los dos senos, y
  • Las consecuencias posteriores a la mastectomía. Los valores en las culturas occidentalizadas, destacan la importancia del aspecto físico y la atracción sexual (caderas y el busto) exaltadas en la publicidad. Se produce un nuevo conflicto con el simbolismo de los senos (maternidad, alimentación, atracción, autoestima, placer).

Consecuencias percibidas de la mastectomía

Como si lo anterior no fuera poco, una paciente con cáncer de mama tendrá todavía más consecuencias, relacionadas con los miedos universales y otras áreas más como se puede ver a continuación:

  • Relacionadas con el miedo a la muerte: Desesperanza por la vida y pensamientos continuos relacionados con la muerte.
  • Miedo a la pérdida de autonomía: Minusvalía física y ocupacional.
  • Relacionadas con el miedo a la soledad: Sensación morbosa de estar continuamente observada por amigos o familiares en el área de la mastectomía, Sentimiento de rechazo por parte de su pareja.
  • Relacionadas con el miedo a la mutilación: Deformación y pérdida del seno, Sentirse medio mujer, Pérdida de los valores estéticos del cuerpo particularmente del busto, Mutilación de su autoimagen, Incapacidad para funcionar en el terreno sexual, Tendencia a evitar espejos o superficies reflejantes.
  • Relacionadas con el miedo por daños y perjuicios al ego: Pérdida de la atracción sexual y la feminidad, Pérdida de la frescura femenil, Amenaza a la integridad e identidad, No tener la libertad de lucir la ropa de antes (escotes, ropa ajustada, blusas sin mangas), Tener relaciones sexuales con la luz apagada o cubiertas de la cintura para arriba.
  • Consecuencias derivadas del estrés: Sensación de haber envejecido prematuramente o por el impacto de luchar contra el cáncer, Estrés crónico (la expectativa de reincidencia de la enfermedad o de muerte), Trastornos del sueño: Insomnio.
  • Relacionadas con la comunicación e interacción social: Descontrol ante la falta de información del personal médico y de los familiares en el trato de la propia paciente, Alteración en las relaciones con las personas cercanas. Pareja, hijos, familiares y conocidos.
  • Relacionadas con procesos psicoemocionales: Duelo: Negación, frustración, negociación y aceptación, Baja autoestima, Depresión con autoagresión (ideas de suicidio) y agresión a los demás, Incapacidad para aprender a expresar sus sentimientos y emociones, Disminución de la excitación sexual, relaciones difíciles y dolorosas, y trastornos del orgasmo.
  • Relacionadas con los tratamientos médicos: El consumo de fármacos (inhibidores de la aromatasa) producen; Sequedad vaginal y pérdida de líbido

El apoyo terapéutico: La Terapia cognitivo conductual (TCC)

Es una de las estrategias terapéuticas más utilizadas. El supuesto más importante es que actuamos de acuerdo a lo que pensamos. Y, tiene la capacidad de resignificar los aspectos negativos de la vida, buscando su valor positivo en un tiempo breve.

  • Es una forma de entender cómo piensa uno acerca de sí mismo, de otras personas y del mundo que le rodea, y cómo  lo  que  uno  hace  afecta  a  sus pensamientos  y  sentimientos.
  • La TCC ayuda a cambiar la forma cómo piensa (“cognitivo”) y cómo actúa (“conductual”) y estos cambios ayudan a sentirse mejor.
  • Se centra en problemas y dificultades del “aquí y ahora”.

Sugerencias para el cambio

  • Lo primero es la reflexión personal, sobre el tipo de consecuencia que te ha traído el cáncer de mama.
  • El sistema inmunológico está fuertemente influido por nuestros pensamientos: nuestras palabras curan, pero también enferman.
  • El valor de una persona no está afuera (en las mamas) sino adentro, sigues siendo mujer, los senos no te definen como persona.
  • Tu vida sexual puede continuar, pero es decisión tuya, solo que es importante tener apoyo de tu médico y seguramente de algún apoyo psicológico. La calidad de la sexualidad estará influida fuertemente por la que tenías antes del cáncer de mama. Así como tu actitud para vivir la vida.
  • El tipo de sexualidad que se pueda vivir en adelante, dependerá del proceso de adaptación logrado por cada persona con su pareja o de forma individual.
  • Pondrás a prueba tu resiliencia y tu capacidad de resignificar tu propia sexualidad y de sentirse deseada.
  • Es importante que el personal de salud encargado del tratamiento te proporcione la máxima información y el máximo apoyo.
  • Cada mujer debe plantearse si desea seguir una vida sexual activa o no.
  • Recibir apoyo terapéutico durante el tratamiento y después, ya que en ocasiones simplemente no se presta ninguna importancia, para el médico lo único importante es la atención médica y generalmente desconoce las consecuencias psicosociales que vivirá posteriormente la paciente.
  • Hay tres aspectos fundamentales que pasan imperceptibles y no han sido atendidos, los cuales requieren atención inmediata:
    • Las emociones relacionadas con el miedo y las emociones emparejadas a estas (ansiedad, tristeza, ira).
    • El dolor social reflejado en la inseguridad para readaptarse nuevamente a su vida, ya sea como paciente que ha enfrentado al cáncer o como paciente que tendrá esta condición hasta el final de sus días, y
    • La terapia individual, familiar o de pareja, pues la familia es un sistema y si una parte (paciente con cáncer de mama) se enferma, afecta a TODO el sistema.

“El cáncer cambió mi vida. Doy las gracias por cada día. Me ha ayudado a establecer prioridades”, Olivia Newton-John (actriz diagnosticada con cáncer de mama en 1992).

Hay dos maneras de vivir su vida: una como si nada es un milagro, la otra es como si todo es un milagro. Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

No huyo de un reto porque tenga miedo. Al contrario, corro hacia el reto porque la única forma de escapar al miedo es arrollarlo con tus pies. Nadia Comaneci, ex gimnasta rumana, ganadora de nueve medallas olímpicas.

Bibliografía

  • APA (2009) Diccionario conciso de Psicología, Editorial Moderno, México.
  • Barragán A. (2008) Vivir con dolor crónico, Editorial Libros de la Araucaria, Argentina.
  • Castro M. (2013) Las emociones doloras producen dolor físico y con éste una disminución importante de las capacidades cognitivas y ejecutivas, consultado el 1 de mayo del 2017, en red: http://asociacioneducar.com/emociones-dolorosas-dolor-fisico
  • Dahlke R. (2006) La enfermedad como símbolo (Manual de los síntomas psicosomáticos, su simbolismo, su interpretación y su tratamiento), Editorial Lectorum, México.
  • De la fuente J. R. & Heinze G. (2014) Salud mental y medicina psicológica, Editorial McGraw Hill, México.
  • Educación afectivo-sexual (s.f.) Concepto de la sexualidad, consultado el 28 de abril del 2017, en red: https://educacionafectivosexual.wordpress.com/informacion-educacion-afectivo-sexual/
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  • http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-02-26/terrores-universales-los-cinco-grandes-miedos-que-todos-compartimos_718067/
  • ePsicología (2011) El dolor social se vive como un dolor físico, consultado el 1 de mayo del 2017, en red: http://www.epsicologia.eu/el-dolor-social-se-vive-como-un-dolor-fisico/#
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  • Sinay S. (2001) Misterios masculinos que las mujeres no comprenden, Editorial Oceano del nuevo extremo, México.
  • Zabalegui L. (2000) ¿Por qué me culpabilizo tanto? (Crecimiento personal colección Serendipity, Editorial Desclée De Brouwer, España.
Cáncer de mama, emociones y sexualidad
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Juan Antonio Barrera Méndez
Psicólogo egresado por la Universidad Autónoma Metropolitana con una trayectoria de 20 años en terapia e investigación. Especialista certificado en terapias de aplicación de Campo Electromagnético que favorecen el equilibrio entre el cuerpo y la mente. Director y Fundador de Atención y Tratamiento Psicológico