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Para los más cinéfilos, el solo hecho de tararear “La Marcha Imperial” ya les evoca la aparición de un personaje tan malvado y tenebroso como Darth Vader. Sin duda, uno de los villanos más temidos pero carismáticos de la saga Star Wars y del cine en general. Un personaje con un atuendo negro de arriba abajo y una voz ronca y mecánica. Darth Vader no parecía mostrar ninguna muestra de piedad… ¿o sí? Este personaje es un claro ejemplo de alguien con alta puntuación en el Factor D. ¿Factor D? Sí, así se le ha llamado al lado “oscuro” de la personalidad.

Sin embargo, no hemos de irnos a la ciencia ficción para encontrar personajes con altas puntuaciones en el “Factor D”. Emperadores romanos como Calígula, Nerón o Caracalla mostraban conductas crueles para con sus ciudadanos y allegados. Así como el príncipe rumano Vlad Tepes, de quien dicen está inspirando el personaje de Drácula. Si echamos la vista atrás a la historia (y no tan atrás), encontraremos un gran número de figuras cuyos comportamientos han destacado más en cuanto a sus maldades que bondades.



¿Qué es el Factor D?

A lo largo de los años, diferentes autores se han cuestionado nuestro lado más oscuro. ¿Qué nos empuja a hacer el mal? ¿Qué se esconde detrás de nuestro lado más siniestro? Muchos han sido los que han investigado sobre nuestro lado más tenebroso y muchos han sido los resultados obtenidos. Sin embargo, hasta la fecha, el artículo más destacado y reciente sobre el “Factor D” es el de los investigadores Ingor Zetller, Morten Moshagen y Benjamin Higuin (2018), titulado “The Dark Core of Personaliny” (El núcleo oscuro de la personalidad).

El nombre proviene de término inglés “dark”, esto es, “oscuro” y de ahí “Factor D”. Pero, ¿de qué estamos hablando cuando nos referimos al “Factor Oscuro de la Personalidad”? El “Factor D” está relacionado con aquellas conductas sin escrúpulos, malvadas y egoístas en aspectos morales, éticos y sociales. Comportamientos que se pueden dar tanto a nivel político, empresarial o en nuestro día a día con gente cercana a nosotros.

Zetller, Moshagen y Higuin (2018), afirman que los rasgos oscuros “están, por definición, necesariamente relacionados. De hecho, para considerar un rasgo oscuro como tal deberá tener tendencias indeseables y problemáticas. Los autores aseguran que este tipo de rasgos no se poseen de forma aislada, sino que aquel que presenta uno de ellos suele poseer más.

Seuntjens, Zeelenberg, van de Ven y Breugelmans (2015), afirman que los altos niveles de “Factor D” se han asociado a decisiones más egoístas e injustas en aspectos económicos y sociales. Zetller, Moshagen y Higuin (2018), definen como uno de los aspectos centrales de este factor, “la tendencia a maximizarse uno mismo – ignorando y provocando de forma malvada la inutilización de los demás – acompañado por creencias que sirven de justificación a sus conductas”.

Características de los individuos con alto “Factor D”

Los individuos con altos niveles de “Factor D”, a nivel general, maximizan su capacidad personal a costa de los demás. En este sentido, pueden utilizar a quienes tienen a su alrededor para beneficio propio. Tanto para ganancias económicas, como para sentirse superiores u obtener placer o disfrute. Una característica importante radica en que la búsqueda de su propio bienestar está por encima de los intereses ajenos. Es decir, aquellos con alta puntuación en “D”, sienten indiferencia hacia los demás mientras consigan sus objetivos.

“Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien”.

-Victor Hugo-

Por otro lado, también pueden abstenerse de hacer algo para evitar beneficiar a otros. El fondo es el mismo, perjudicar a alguien, pero en este caso sería a través de la “no acción”. Aunque no siempre sus acciones son tan negativas, son capaces de cooperar con los demás, eso sí, siempre y cuando, el objetivo les beneficie a ellos también.

Aquellos con puntuaciones en el “Factor D” muy elevadas incluso pueden llegar a lastimar a otros físicamente si fuera necesario. Pueden engañar para conseguir sus objetivos y/o explotar a quienes tengan a su alrededor. Beneficiar a los demás sin beneficiarse a ellos mismos no entra en sus planes, y tampoco obtienen felicidad a través del logro ajeno.

Resumen de las características principales

  • Uso de los demás para beneficio propio.
  • Comportamientos que pueden afectar a los demás negativamente
  • Evitar comportamientos que beneficien a compañeros.
  • Competidores.
  • Egoístas.
  • Egocéntricos.
  • Rasgos de sadismo (obtener placer viendo como los demás fracasan y/o sufren).
  • Siempre tendrán justificación para sus comportamientos.
  • Se consideran superiores.
  • Consideran a los demás como inferiores
  • Suelen apoyar ideologías que favorezcan la dominación.
  • Creen que a nivel general todos piensan en sí mismos igual que ellos.

El núcleo común del “Factor D”

¿Abarca el “Factor D” todas las características negativas de un individuo?  El equipo de M. Back propone que un rasgo oscuro puede implicar características que van más allá de “D”. Back y su equipo (2013) postulan que, por ejemplo, “las características definitorias del narcisismo incluyen un sentido de superioridad, así como comportamientos dominantes y agresivos hacia otros, pero también implica una necesidad de admiración social”. En este caso, parece que el narcisismo iría más allá de “D” y sería una característica única de este trastorno.

“El mal está sólo en tu mente y no en lo externo. La mente pura siempre ve solamente lo bueno en cada cosa, pero la mala se encarga de inventar el mal”.

-Goethe-

Sin embargo, el debate sobre el actor “Factor D” parece que no se queda en una definición concreta. Sino que va más allá. Zetller, Moshagen y Higuin (2018) afirman que “D representa la tendencia general subyacente a partir del cual surgen rasgos oscuros como las manifestaciones específicas, lo que implica que D es responsable de los puntos oscuros en común entre varios rasgos oscuros y, por tanto, representa su núcleo común.

De esta forma, el “Factor D” representaría un núcleo del que partirían todos aquellos aspectos oscuros que nos caracterizan. Zetller, Moshagen y Higuin (2018), afirman de nuevo que “D se manifiesta en un número muy grande de actitudes y comportamientos éticos, morales y socialmente cuestionables, y por lo tanto, pueden ser medidos de muchas formas diferentes”.

Resultados de las investigaciones

Zetller, Moshagen y Higuin (2018), llevaron a cabo diferentes estudios para profundizar en el “Factor Oscuro de la Personalidad”. Las conclusiones fueron varias. Uno de los primeros hallazgos fue que el “Factor D” se trata de un núcleo común y un constructo fluido independiente de cualquier rasgo particular. Es decir, “D” es un factor muy amplio que abarcaría todos los rasgos oscuros de la persona.

Otra conclusión, es que el “Factor D” se puede tomar como un predictor de una gran cantidad de conductas cuestionables en ámbitos éticos, morales y sociales. En diferentes estudios, obtuvieron surgió como factor único subyacente a un conjunto diverso de rasgos oscuros como: el egoísmo, el maquiavelismo, el narcisismo, la psicopatía, el sadismo, el interés propio y el arrepentimiento. “D” representó un aspecto importante en el comportamiento egoísta y no ético. Al mismo tiempo, predijo de forma sólida aspectos como la agresión, dominancia, impulsividad, insensibilidad, poder y egocentrismo.

“Los individuos con alta puntuación en “D” pueden estar dispuestos a pagar dinero para ver sufrir a otros”.

-Zetller, Moshagen y Higuin-

Sin, duda es inquietante otra de las conclusiones de estos investigadores. Una alta puntuación en “D” puede predecir que los individuos son capaces de reducir aquellas conductas que les proporcionan un alto estatus o nivel económico en favor de afectar negativamente a los demás. Es decir, estás dispuestos a perder dinero o estatus si con ello afectan negativamente a otros ya que esto les proporcionará placer y alegría.

Altas puntuaciones en el “Factor D” también pueden ser predictoras de:

  • Una mayor impulsividad.
  • Mayor falta del cumplimiento de la ley y de las reglas.
  • Falta de autocontrol y especialmente cuando se trata hacia otro.
  • Personas menos sociables, más ansiosas, irritables y de mal humor.
  • Conductas deshonestas y engañosas, a través de la justificación de su superioridad o derecho.
  • Respaldo de ideologías que favorecen el dominio.
  • Pensamiento de que todos los demás también busca el interés propio por encima de los otros.

Reflexión final

Sin duda, el “Factor D”, cuanto menos, es inquietante. Sin embargo, se trata de un aspecto fundamental a estudiar en el ser humano. Desde la psicología, este tipo de conductas son todo un desafío, por lo que supone un reto para esta disciplina. Conocer qué se esconde tras una mente que puede causar tanto daño, serviría para trazar unas pautas educativas que prevengan este tipo de comportamientos.

Por otro lado, también permitiría trabajar mejor con aquellas personas con un alto índice en “D”. Aunque cabría preguntarse si realmente poseen algún tipo de deseo en cambiar su conducta. Así pues, ¿cómo lidiar con este tipo de individuos? ¿Qué hacer para prevenir su aparición? ¿Cómo hacerles ver que sus conductas son altamente dañinas para los demás y para sí mismos? Poco a poco, con tiempo e investigación, la psicología arrojará más luz sobre nuestro lado más oscuro.

Bibliografía

  • Back, M., Küfner, A., Dufner, M., Gerlach, T., Rauthmann, J., y Denissen, J. (2013). Narcissistic admiration and rivalry: Disentangling the bright and dark sides of
    narcissism. Journal of Personality and Social Psychology, 105, 1013–1037.
  • Moshagen, M., Hilbig, B. E., & Zettler, I. (2018). The dark core of personality. Psychological Review,125 (5).
  • Seuntjens, T., Zeelenberg, M., van de Ven, N., y Breugelmans, S. M. (2015). Dispositional greed. Journal of Personality and Social Psychology, 108, 917–933.
Factor D, el lado oscuro de la personalidad
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