psicopata

¿Sabías que se calcula que entre un 3 y un 5% de la población es psicópata? ¡5 de cada 100 personas! Pero, por suerte, no todos los psicópatas son como Hannibal Lecter. Hoy, te contamos todo sobre la psicopatía, y, sobre todo, si el psicópata nace o se hace.

¿Qué es exactamente un psicópata?

La psicopatía se ha considerado, durante mucho tiempo, un trastorno de la personalidad. Sin embargo, las últimas investigaciones han demostrado que no solo es un trastorno de la personalidad, sino que, realmente, existen diferencias en el propio cerebro.

Lo que caracteriza al psicópata es que es incapaz de tener emociones, y, por lo tanto, carecen de remordimientos y empatía (emociones imprescindibles para los demás seres humanos).

Pero esto no significa que no sean capaz de comprender esos sentimientos (tal y como les sucede a los autistas). Son capaces de comprenderlos, pero no de sentirlos. Analizan estos sentimientos de una forma totalmente fría, racional y calculadora.

Como puedes suponer, que una persona no tenga remordimientos ni empatía, pero sea muy buena calculando, de forma racional, esos sentimientos en la otra persona, conduce a que el psicópata tenga una especial facilidad para ser manipulador.

Y, como decíamos antes, esto no parece que se deba a una cuestión educacional, sino que tiene clara relación (según los últimos estudios) con el tipo de cerebro que tiene el psicópata.

De hecho, en estos estudios se ha podido ver que en las zonas de la amígdala y de la corteza prefrontal ventromedial del psicópata había menos actividad que en el de las personas no psicópatas. La amígdala se relaciona con la ansiedad y el miedo, y la CPFVM con la empatía.

¿De dónde surge la psicopatía?

kent-kiehlYa hemos dicho en el apartado anterior que la psicopatía, en buena medida, se debe a diferencias en el propio cerebro. Por tanto, ya puedes haberte hecho una idea de que los factores ambientales no son tan importantes como los genéticos.

Según uno de los mayores expertos en psicopatía de todo el mundo, el Doctor Kiehl, la psicopatía puede deberse a la falta de desarrollo en las regiones del sistema paralímbico (compuesto por la corteza prefrontal y la amígdala). A su vez, estas regiones del cerebro pueden estar menos desarrolladas por razones genéticas.

El propio Dr. Kiehl ha encontrado estas mismas diferencias en el cerebro en otras personas que también compartían rasgos psicopáticos y que fueron analizadas en las cárceles de EEUU.

Estudios en gemelos

Otros estudios muy importantes llevados a cabo a este respecto son los que comparan la evolución de dos gemelos. En estos estudios se ha podido ver que los gemelos monozigóticos tienen una concordancia en la conducta criminal de un 69%, mientras que, en el caso de los dizigóticos, es de tan solo el 0,33%.

Por tanto, se puede afirmar con bastante rotundidad que el psicópata nace, y que los factores ambientales solo pueden potenciar esos rasgos que ya existían anteriormente.

El gen MAO-A

El gen MAO-A es, hasta el momento, el único ejemplo de cómo una mutación genética puede alterar la conducta. Este gen, cuando está alterado, predispone a tener unos mayores niveles de violencia.

Este gen se encuentra, con bastante frecuencia, en personas con rasgos psicopáticos, y suele haber correlación con aquellas personas que sufrieron maltrato de pequeños. Por el contrario, las personas que tienen altas concentraciones de este gen tienen menos probabilidades de desarrollar conductas antisociales.

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Neuroquímica

Otro tipo de experimentos que se han llevado a cabo son los que ponen el foco en el papel de la serotonina como modulador de la agresividad. Se sabe que, a mayor cantidad de serotonina, menor conducta agresiva (y viceversa).

Es por ello que, en no pocas ocasiones, se considera que los psicópatas y otras personas con desórdenes antisociales podrían tener algún problema en las vías serotoninérgicas.

Otros neurotransmisores que podrían estar relacionados con las conductas impulsivas y violentas son el GABA, el óxido nítrico y la noradrenalina. No obstante, los estudios han demostrado que lo más importante es la regulación de la serotonina.

En el ámbito hormonal

Para terminar, señalar que también hay estudios que tratan de vincular (sin mucho éxito) las conductas agresivas y la psicopatía con los bajos niveles de glucosa (y, por tanto, altos niveles de insulina) en sangre. Sin embargo, no se han encontrado resultados concluyentes a este respecto.

Tampoco con la testosterona, otra hormona que, generalmente, se relaciona con la violencia. Y es que, aunque la testosterona puede aumentar la agresividad, no explica ninguno de las características que identifican al psicópata.

Como puedes ver, la psicopatía viene predeterminada genética y epigenéticamente, y no se conocen métodos para hacer que un psicópata deje de serlo. Por suerte, no todos son asesinos en serie. La mayoría de ellos, de hecho, ocupan puestos de gran responsabilidad en la sociedad.

Referencias

https://www.npr.org/templates/story/story.php?storyId=128116806
http://science.sciencemag.org/content/337/6096/846
http://www.lne.es/sociedad-cultura/2011/11/23/psicopatas-enfermos-malvados/1160793.html

¿El psicópata nace o se hace?
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