Cómo afrontar el estrés

Verificado Redactado por Marta Guerri. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 17 abril 2020.

Se encuentra en medio de un atasco y no le da tiempo a llegar a esa cita tan importante, pero además llegará tarde a la comida y todo el trabajo de la tarde se retrasará. Las cosas se le acumulan, le falta tiempo y casi no descansa. Corre de un lado para otro desbordando actividad, pero su organismo empieza a quejarse. Se siente agobiado, nervioso, sobrecargado, camino del agotamiento y para colmo le ha salido un desagradable eczema en la cara. Está claro, sufre el mal de nuestros días, sufre de estrés.

Aunque mucho se habla de él pocas veces ponemos en práctica algunos métodos que nos pueden ayudar a llevar mejor este estado tan angustioso que hace que nuestra vida no sea todo lo relajada que podría ser. Las preocupaciones del mañana, el ritmo de vida o una mala dieta, influyen directa o indirectamente en nuestro bienestar mermando con ello nuestra calidad de vida. Es cierto que cada vez estamos más informados así como concienciados de su existencia, no obstante si hay algo que debemos saber es que podemos combatirlo muchas veces con unos hábitos que si bien pueden parecer rutinarios nos aportarán beneficios.

Ya sabemos que nuestra calidad de vida depende pues de muchos factores, pero sobretodo depende de nuestra actitud frente a las circunstancias que la vida nos va presentando.

Qué es el estrés

Canon fue el primero en utilizar el término estrés, con relación a la homeostasis, que se refiere al equilibrio de un organismo, de forma que, al ser descompensado por un agente externo, tiende inmediatamente a recuperar su situación anterior. Selye describe el síndrome general de adaptación, que consiste en un conjunto de reacciones fisiológicas coordinadas con las que el organismo responde ante cualquier agente procedente del exterior (agente estresante). Esta respuesta tiene tres fases, la fase de alarma en la que se movilizan las defensas del organismo (se pone en marcha el eje hormonal hipotálamo-hipófisis-suprarrenal); la fase de adaptación, en la que el organismo se acopla y las hormonas liberadas (corticoides) vuelven a la normalidad.

Si la adaptación no se produce y el agente estresante sigue actuando se entra en la fase de agotamiento, que, a la larga, puede provocar la muerte. La perspectiva psicológica habla del estrés vital como respuesta específicamente humana a distintos tipos de agentes nocivos y amenazas que proceden del ambiente social del sujeto.

El estrés es un proceso complejo que abarca desde los estímulos estresantes a la respuesta del organismo pasando por los procesos intermedios psíquicos y biológicos. Es la sensación de amenaza la que desencadena la respuesta psicobiológica y que tiene que ser previamente conocida por el sujeto.

Cómo reaccionamos frente al estrés

Partiendo de la sensación de amenaza, existen una serie de reacciones o respuestas al estrés que se manifiestan en cuatro aspectos:

1. Descripciones verbales de las alteraciones emocionales acompañantes

La persona estresada suele explicar su estado de ánimo como “estoy nervioso”, “triste”, “irritado”, “me encuentro mal”, “no puedo más”.

2. Modificaciones de la actividad cognitiva

El estrés puede mejorar el rendimiento cognitivo al elevar la atención y el nivel de conciencia. Pero lo más frecuente es que ante esta situación prolongada se empeore todo tipo de actividad intelectual, razonamiento, juicio, relaciones sociales, etc.

3. Conductas motoras específicas que van desde el temblor a la rigidez muscular

Las expresiones de la cara o el cambio de trabajo o de lugar de residencia.

4. Modificaciones fisiológicas

Toda la estructura neuroendocrina sufre alteraciones, sobre todo el eje hipotálamo-hipófisis suprarrenal y el sistema vegetativo. El hipotálamo estimula a la hipófisis y ésta a las suprarrenales, que liberan los corticoesteroides en la sangre y ejercen su efecto en todo el organismo (alteran la producción de insulina, facilitan las úlceras gastroduodenales, provocan pérdidas de calcio de los huesos, dan lugar a irregularidades menstruales e inducen la hipertensión. El sistema nervioso vegetativo responde con estimulación simpática y liberación de catecolaminas, como adrenalina, que altera la tensión arterial, las hormonas sexuales y tiroideas entre otras cosas.

Como Afrontar Estres

Está claro que ante el estrés el organismo en bloque reacciona tanto en el aspecto biológico o corporal como en lo psicológico. Como consecuencia actúa como desencadenante de enfermedades sobre todo el sistema inmunitario, cardiovascular, gastrointestinal y psicosomáticas. La hipertensión, la úlcera gastroduodenal, los trastornos del ritmo intestinal (estreñimiento y diarrea), el infarto, el descenso de las defensas y la propensión a las infecciones, la tensión pre menstrual, todo tipo de trastornos psicosomáticos y hasta el cáncer están íntimamente relacionados con el  estrés. El estrés mantenido provoca agotamiento físico y cansancio psicológico. El gasto de energías debilitan las fuerzas del organismo, y uno se siente cansado; pero el debilitamiento psicológico es el origen de situaciones de total agotamiento aunque no se haya hecho nada, porque el cansancio es psíquico.

No todas las personas responden igual ante el estrés, dependiendo cada reacción de la personalidad individual, de los mecanismos de defensa que se ponen en marcha, del estilo de afrontamiento de cada persona y de las circunstancias socioambientales que ocurren en cada momento. Por ejemplo, una mujer soltera no vive un embarazo de la misma manera que una casada que lleva esperando tres años a tener un hijo o una que ya tiene otros dos. Hay personas más propensas a sufrir de estrés, como las que cambian de residencia o de trabajo, las que tienen pocos recursos económicos, o no cuentan con un equilibrio afectivo y emocional.

21 consejos para combatir el estrés

Prácticamente, todas las personas, cada uno en su medio, se encuentran sometidas al estrés, unos se defienden adecuadamente y otros se vienen abajo. Para afrontarlo hay que estructurar todo un plan que se apoya en las siguientes medidas:

1. Acepta la realidad. No te estreses, ni te desgastes queriendo que las cosas sean diferentes de lo que ya son. Ningún pensamiento puede cambiar lo que ya ha sucedido.

2. Enfócate en tus asuntos. Según Byron Katie, hay 3 tipos de asuntos. Los míos, los tuyos y los de Dios y nos dice “Ocuparme mentalmente de tus asuntos me impide estar presente en los míos. Me separo de mí misma y me pregunto por qué razón mi vida no funciona.” Cuando sientas estrés o soledad, pregúntate ¿en los asuntos de quién estás? Y vuelve a los tuyos.

3. Reinterpreta lo que vives. “Si te afliges por alguna causa externa, no es ella lo que te importuna, sino el juicio que tú haces de ella. Y borrar este juicio, de ti depende.” Marco Aurelio. Por ello busca lo bueno en todo lo que vives. Si tienes que escoger entre una interpretación negativa o una positiva, ¿por qué escoger la negativa?.

4. Suelta las expectativas. Haz lo mejor que puedes y suelta los resultados ya que no están bajo tu control. Cuando no tienes apego al resultado de las situaciones que vives o de las acciones que realizas entonces eres libre.

5. Vive el presente. “Soy yo, no los acontecimientos, los que tienen el poder de hacerme feliz o infeliz hoy. Puedo elegir cuál será. El ayer está muerto, el mañana no ha llegado aún. Tengo solo un día, hoy, y seré feliz en él”. Groucho Marx

6. Si crees que tienes muchas cosas por hacer. Recuerda que en realidad solo puedes hacer una a la vez, así que concéntrate en la tarea que tienes delante y olvídate de la lista. Repetirte mentalmente todo lo que tienes que hacer no te ayudará a avanzar más y te hará sentir agobiado.

7. Disfruta de tu propia compañía. Porque es la única compañía con la que siempre contarás.

8. Deja de buscar la aprobación de los demás. Ya que eso te lleva a vivir en función a las expectativas ajenas, transformándote como un camaleón y aceptando cosas que no deseas, y esto no se siente bien.

9. Deja de querer controlar la vida y el futuro porque no están bajo tu control. Como bien decía John Lenon “La vida es lo que sucede mientras estamos demasiado ocupados haciendo planes”.

10. Confía en la vida y en que lo que sucede siempre es lo mejor para ti. “Todo ocurre para mí en lugar de ocurrirme a mí”. Byron Katie

11. Acepta tus emociones, piérdeles el miedo, siéntelas. Es simplemente energía que recorre tu cuerpo. Cuando sientas una emoción, obsérvala ¿Dónde la sientes? ¿en el estómago, en la garganta, en el pecho? ¿es fría, caliente? ¿es como un nudo, como una contracción? Cuando le prestas atención y dejas de luchar en contra de ellas verás como esa sensación corporal se disipa y te sientes mejor.

12. Haz hoy algo amable por otra persona sin que nadie lo note. Pruébalo y verás que te hace sentir bien.

13. Deja de juzgar y criticar a otros. “Si juzgas a la gente, no tienes tiempo para amarla” Madre Teresa de Calcuta. Y amarla te hará sentir mejor…

14. Perdona, hazlo por ti… “Perdonar es liberar a un prisionero y descubrir que el prisionero eras tú” Lewis B. Smedes.

15. Acepta la muerte como parte de la vida. La muerte es uno de nuestros grandes temores y vivimos con miedo, queriendo controlarla y evitarla a toda costa y esta preocupación nos impide disfrutar la vida que tenemos ahora. “Recibid la muerte con alegría, como una de las cosas que quiere la naturaleza.” Marco Aurelio.

16. Se tú mismo. No te compares con los demás. Ni para sobreestimarte porque te separa de la gente ni para subestimarte porque te harás sentir mal. Ninguna persona tiene más valor que otra.

17. Date las cosas y atenciones que esperas que las otras personas te den a ti. Así, ¡te asegurarás de recibirlas!.

18. Deja de buscar seguridad en lo externo ya que es una fuente segura de estrés. Lo externo cambia constantemente y escapa de nuestro control. Busca tu paz dentro de ti ya que no puedes controlar lo que pasa a tu alrededor pero sí como te sientes al respecto. “La verdadera felicidad es siempre independiente de las condiciones externas.” Epícteto.

19. Suelta los resentimientos. Creemos que los demás se merecen nuestro malestar y enojo pero, ¿cómo te hace sentir a ti estar molesto o resentido? ¿a quién castigas realmente con esto? ¡A ti! Como dice Larry Crane “Es como tomarse un veneno y esperar que la otra persona muera”.

20. Ama sin condiciones, aunque no seas retribuido. Porque el único amor que puedes sentir es el que está dentro de ti no el que sienten los demás… Así que deja de enfocarte en ser querido y enfócate en simplemente querer.

21. Aprecia y agradece lo que tienes ahora en lugar de fijarte en lo que “crees” que te falta. “Un hombre sabio es aquel que no se lamenta por las cosas que no tiene, sino que se regocija por las que sí” Epícteto.

 

Psicóloga con Máster en Terapia de la Conducta y la Salud. Máster en RRHH. Diplomada en Enfermería con postgrado en Salud Mental. Psicóloga especializada en terapia con familias con vulnerabilidad social en el Servicio de Orientación y Acompañamiento a Familias (SOAF).

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