“Solemos pensar que el estrés es malo, pero sin él no estaríamos vivos”  Sonia Lupien.

Ejemplo de un caso

  • Jorge se presenta en su primer día de trabajo y su jefe le asigna la atención de usuarios en su área, con un programa de cómputo nuevo y con una tecnología que no conoce hasta el momento (Novedad).
  • Felipe y María reciben con gusto a su primer hijo y ello les genera sentimientos encontrados, la importancia de trascender en el amor mediante su bebé y la incertidumbre de su futuro: educativo, de vivienda, de gastos médicos, el cambiarse de casa y muchos más (Impredicibilidad).
  • María Fernanda, en unos pocos días viajará a estudiar a España desde México y mientras más se acerca el tiempo de su partida, siente que las cosas le han rebasado: empacar, despedirse de sus amigos, realizar los trámites ante la embajada, preparar su estancia en España desde México, le preocupa no saber cómo serán las clases y sus compañeros en la universidad y más. Simplemente siente que no terminan los preparativos (Sensación de descontrol).
  • Miguel es una persona con mucha experiencia en su trabajo, pero hoy se siente muy enojado porque una persona recién contratada dudo de sus capacidades para sacar tanto trabajo acumulado en tan corto tiempo (Amenaza para el ego o la personalidad).

Hay cosas que comparten todos ellos, al interior de su cuerpo se mueven muchos mensajeros químicos pero fundamentalmente uno, el cortisol u hormona del estrés.

La vida agitada de hoy día, el tráfico, las juntas con el jefe, llegar a tiempo a la escuela, la cita con el dentista, si bien es distinta a la cacería del mamut o enfrentarse al tigre dientes de sable, activa la amígdala cerebral, centro de nuestras emociones como ha sucedido desde hace más de 20 mil años.

Nuevas técnicas diagnósticas

Hoy también sabemos mediante las técnicas de neuroimagen (resonancia magnética, tomografía por emisión de positrones), los potentes microscopios electrónicos y los microscopios de luz negra, que el cerebro humano cuenta con neuronas espejo, las cuales permiten reconocer las emociones, el dolor y el sufrimiento en otros rostros humanos, al mismo tiempo con tan solo imaginar una realidad el cerebro la interpreta como un hecho de acción viva. Y, como en un cuento de ciencia ficción se conocen las sustancias o mensajeros químicos presentes en un estado de estrés (cortisol) o en su contraparte en un estado de relajación (oxitocina, hormona de la relación calma y contacto).

Lo más sorprendente es que aún cuando a muchas personas un estímulo les parece amenazante como hablar en público, para otras es algo realmente fascinante. Esto es, no nos tensionan los mismos estímulos estresantes a todos los seres humanos, mientras unos lo interpretan como algo positivo otros lo ven como algo negativo.

Las personas creen que saben lo que es el estrés porque el término se ha vulgarizado, pero hoy tenemos conocimientos más precisos. Todos nos estresamos, hombres, mujeres, niños, ancianos, adultos, no importa la religión o la cultura.

Los inicios científicos en la investigación sobre el estrés

El fisiólogo y médico austriaco Hans Seyle (1945), entendía el estrés como: una movilización general para la acción (lucha o fuga) frente a un estímulo o Stressor (factor estresante).

Años más tarde (1956) distinguía dos básicamente dos síntomas asociados al mismo:

1) Físicos: aumento de la tensión arterial, del ritmo cardiaco y respiratorio, iridodilatación, detención temporal del tránsito intestinal, inhibición de la micción, defecación y la excitación sexual, aumento de la transpiración y piloerección.

2) Psicológicos: Agotamiento intelectual, ansiedad, irritabilidad, agresividad, depresión y angustia (Seyle, 1956).

Para la Biblioteca Nacional de Medicina en EUA, (1993), el estrés, es una reacción física y emocional que todos experimentamos cuando enfrentamos cambios en nuestras vidas o cambios repentinos en nuestro ambiente. Estas reacciones pueden tener efectos positivos o negativos (Medline, 2012).

Sus efectos positivos se presentan cuando, nos hace enfrentar de forma constructiva las metas y los retos cotidianos. Y, en los negativos cuando se torna constante y si no tenemos una forma de contra restarlo puede producir una enfermedad.

Actualmente, y tras 30 años de investigación en el Centro de estudios sobre el estrés en Humanos, la neurocientífica canadiense de la Universidad de McGill en Montreal, Sonia Lupien, ha llegado a lo siguiente; una conducta para ser considerada estresante debe liberar cortisol (la hormona del estrés) y además cumplir al menos uno de los siguientes puntos: 1) ser novedosa, ser impredecible, dejar una sensación de descontrol y ser una amenaza para nuestra personalidad o nuestro ego (Centre for studies on human stress, 2012).

Además Lupien, distingue tres fases en donde podemos saber si somos víctimas de estrés crónico, considerando al igual que Seyle, síntomas físicos y fisiológicos, en tres fases: 1) “El estrés empieza a cronificarze: la digestión cambia, tomas antiácidos y hay dolor abdominal; 2) El cerebro necesita algo para “calmarse”: se bebe más, se fuma más (se consume alguna droga), se come más, comes más helados, o se consumen en exceso polvos blancos (azúcares o harinas), y 3) Te enfermas: problemas de memoria, cambios en la personalidad, te enojas con facilidad, sensación de “estar quemado” y depresión (Redes para la ciencia, 2009).

En la parte positiva, Sonia Lupien, afirma que se necesita un poco de estrés, que es necesario un poco para mantener la memoria. Distingue dos tipos de estrés: crónico y agudo. Señala, que hay que evitar el estrés crónico. Pero el estrés agudo es siempre muy bueno para la supervivencia. Lo que se ha descubierto es que la relación entre la memoria y el estrés es una función con forma de “U” invertida. Un poquito de estrés aumenta la memoria. Pero si es excesivo, entonces disminuye totalmente la memoria. Se trata del subidón que busca la gente cuando está trabajando y quiere terminar un proyecto. Pero si es excesivo, en algún momento el cerebro empieza a confundir todo lo que hay que memorizar y, por culpa del estrés, el rendimiento de la memoria disminuye (Redes para la ciencia, 2009).

La contra parte del cortisol en las investigaciones

En la investigación del sistema nervioso autónomo (regula las funciones involuntarias), solo el 10% de los estudios tratan del sistema parasimpático, el cual está relacionado con el descanso y el crecimiento, y el 90% restante está dedicado al simpático, que activa los mecanismos de defensa y estrés (Uvnäs, 2009).

En su contraparte el estudio del sistema parasimpático ha demostrado ser igual de importante para equilibrar los efectos del cortisol. Su antagonista o contrario lo encontramos en otra hormona, la oxitocina. La naturaleza nos ha diseñado para abrir y cerrar candados, para contra restar los efectos dañinos producidos por la tensión.

Las investigaciones recientes sobre la oxitocina, conocida como la hormona de la relación, calma y contacto. Se produce al: amamantar, tomar plácidamente el sol en la playa, tomar un baño con agua caliente, al darnos un masaje, al hacer meditación y hacer el amor, si tenemos tacto y contacto corporal deseado (afecto y apego), al entrar en contacto social con personas amistosas o familiares, al sonreír y reír y con la relajación profunda e hipnosis.

Los efectos de la oxitocina: ayuda al cuerpo a crecer y a sanar, transforma la nutrición en energía, somos más creativos y curiosos, aprendemos más fácilmente, mejora la relación del bebé con su madre, en la interacción social permite la calma y el contacto, produce bienestar y felicidad, baja la tensión arterial y el cortisol, genera la sensación de paz, relajación y satisfacción, reduce la ansiedad y el miedo, produce funciones analgésicas y activa el sistema inmunológico, favorece la cicatrización, mejora la digestión y la temperatura corporal y aumenta el umbral del dolor (Uvnäs, 2009).

El estrés en nuestro cuerpo

El cuerpo humano registra cada acontecimiento de la vida y lo va guardando cuál computadora, deteriorando poco a poco la calidad de vida.

Sin embargo, los sucesos del mundo exterior son sólo un paso en el síndrome del estrés, para completarlo hacen falta; los pensamientos que clasifican, interpretan o dan sentido a esos sucesos, y las respuestas físicas que expresan las emociones contenidas (Barrera, 2003).

Después de enfrentar un reto, el cuerpo debería relajarse y tanto la palpitación del corazón como la tensión muscular y la presión arterial tenderían a sus niveles normales.

Cuando las situaciones que provocan reacciones físicas y emocionales de estrés son constantes o percibidas como constantes, el cuerpo nunca tiene la oportunidad de relajarse.

Cuatro pasos para equilibrar el estrés

1) Identificar las fuentes de estrés (p.e. la familia, el trabajo, la salud, el dinero, los bienes materiales, etc.). El primer paso para manejar o equilibrar el estrés, consiste en hacer un inventario de experiencias positivas y negativas.

2) Reestructurar las prioridades (p.e. ¿qué es más importante? ¿mi familia o mi trabajo?, etc.),

3) Cambiar las respuestas del individuo frente al estrés (p.e. los hechos dolorosos del pasado no se pueden cambiar, pero si se pueden reinterpretar) y

4) Encontrar métodos para manejar y reducir el estrés (p.e. bailar, hacer ejercicio, ir al cine, practicar la meditación, la visualización creativa, la yoga, la musicoterapia, la aromaterapia, risoterapia, respiraciones lentas y profundas, movimiento del rostro, relajación progresiva de Jacobson, la hipnosis, dormir bien o solicitar la ayuda terapéutica profesional).

Otro método de vanguardia contra el estrés

Una alternativa más en los métodos para contra restar el estrés y producir relajación profunda y con ello oxitocina, es el uso del campo electromagnético pulsante de baja frecuencia. Es una cama que está conectada a una computadora y con ello el paciente queda envuelto en un flujo magnético desde los pies hasta la cabeza.

Con el tratamiento de campo electromagnético pulsante de baja frecuencia el paciente logra los siguientes beneficios:

  • Al mejorar el metabolismo, restablece y regenera el crecimiento de las neuronas.
  • Fomenta el incremento de la expulsión de toxinas y radicales libres.
  • Mejora sustancialmente el sueño, quitando la ansiedad, depresión y síntomas derivados del estrés.
  • Aumenta la recuperación, disminuyendo dolores e inflamación.
  • Es una terapéutica no invasiva y compatible con cualquier tratamiento médico.
  • No hay contraindicación en pacientes con implantes metálicos.
  • Repolariza la célula, manteniendo la polaridad de las cargas eléctricas intra y extracelular, potenciando el incremento de la energía (ATP). El ATP o trifosfato de adenosina es la pila de energía que nuestro organismo tiene para poder funcionar (Algunos beneficios del campo, 2012).

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Juan Antonio Barrera Méndez

Psicólogo egresado por la Universidad Autónoma Metropolitana con una trayectoria de 20 años en terapia e investigación. Especialista certificado en terapias de aplicación de Campo Electromagnético que favorecen el equilibrio entre el cuerpo y la mente. Director y Fundador de Atención y Tratamiento Psicológico

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