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¿Alguna vez has tenido que dar un discurso o salir delante de un público y has notado como tu voz y tus piernas temblaban? El pánico escénico es uno de los temores más extendidos socialmente y uno de los más temidos. Pocas cosas nos detienen más que sentir esa sensación de angustia y ansiedad cuando tenemos que hablar en público, algo que influye en nuestro disfrute al comunicarnos y nuestra capacidad de avanzar personal y profesionalmente. ¿Quieres saber cómo vencer al pánico escénico? ¡Sigue leyendo!

¿Qué es el pánico escénico?

Respiración acelerada, boca totalmente seca, manos, piernas y voz temblando, náuseas, dolor de estómago y el corazón como si se nos saliera del pecho… ¿conoces la sensación? Estos son algunos de los síntomas del pánico escénico, un miedo que puede apoderarse de nosotros cuando tenemos que enfrentarnos a un público que nos observa, ya sea para dar un discurso, una conferencia, o cualquier tipo de performance.



El pánico escénico puede ser tan intenso que en ocasiones consigue que muchas personas se alejen de sus sueños por puro miedo a enfrentarse a esto. Sin embargo, este tipo de temor no tiene por qué incapacitarte ni privarte de hacer lo que realmente deseas. Esta sensación angustiosa es tan común que no solo la padecen personas anónimas que se enfrentan al público en muy determinadas ocasiones, sino trabajadores escénicos que viven de la exposición pública continuamente. Desde Hugh Grant, Mariah Carey o Lady Gaga, muchos intérpretes mundialmente conocidos han afirmado haber sentido alguna vez este tipo de pánico, algunos incluso de forma profunda y sostenida en el tiempo, aunque han conseguido superarlo y salir al escenario.

Existen varias formas de mantener los nervios a raya en una presentación o actuación. Algunos de los consejos más comúnmente escuchados son descansar bien la noche anterior, no tomar cafeína o preparar bien nuestro discurso o acto. También es muy beneficioso aprender a relajarnos y controlar la tensión corporal por medio de ejercicios de respiración y meditación. Sin embargo, cuando sentimos pánico escénico, podemos llegar a olvidar todos estos tips y vernos traicionados por nuestros propios nervios, tratando de evitar el miedo, lo cual hace que estos se vuelvan mucho mayores. Hoy, hablamos de consejos un tanto diferentes que han mostrado ser muy efectivos.

Convéncete de que te emociona hacerlo

Según un estudio llevado a cabo por la Escuela de Negocios de Hardvard, existe un truco que quizás pocos habían llevado a cabo hasta ahora: afirmar que la ansiedad o el estrés que sentimos al salir a escena es en realidad emoción por querer hacerlo. Este estudio en que participaron 400 personas encontró que este método es más efectivo que tratar de calmarnos y repetirnos que nos relajemos. Se trata de pretender o fingir que estamos “emocionados” por realizar el acto estresante; de esta manera el estado de nerviosismo y la descarga de adrenalina se normaliza al canalizar estas sensaciones hacia un estado psicológico más aceptable. Esta nueva conceptualización consigue que las personas consigan focalizar mejor sus pensamientos y emociones.

Concéntrate en el contenido, no en ti

Uno de los mayores errores al salir ante un escenario es pensar que el público quiere vernos a nosotros, es decir, nos centramos en lo que el público desea de nosotros y no en lo que hemos venido a expresar. Esto genera un bucle de negatividad, algo así como un pez que se muerde la cola: un estado en el que estaremos hipervigilantes ante cualquier señal que se perciba como una amenaza.

Por ejemplo, al estar tan ansiosos estaríamos extremadamente pendientes de cualquier detalle del contexto. Si observáramos a alguien del público bostezar, de alguna manera “confirmaríamos” nuestro “fracaso” y nos pondríamos aún más nerviosos y ansiosos, olvidando por completo lo que habíamos venido a decir. Sin embargo, el público no ha ido expresamente a ver a la persona, sino a observar lo que la persona va a ofrecer. Centrarnos en los contenidos y los materiales que queremos exponer o en el mensaje que vamos a transmitir, en vez de en nosotros mismos, nos hará dejar nuestra autoimagen en un segundo plano y concentrar nuestra energía en lo que verdaderamente hemos venido a hacer.

¿Y si todo sale mal?

Imagina esta situación: subes a un escenario y ves a cientos de ojos mirándote fijamente, observándote y esgrimiendo cada movimiento que haces. Con la garganta completamente seca comienzas a pronunciar las primeras palabras sin mucho éxito, puesto que los nervios hacen que tu pronunciación sea ininteligible. Poco a poco comienzas a temblar y a sudar y notas expresiones de preocupación entre la audiencia. Pronto llegas a la cumbre de todos tus temores: te has quedado en blanco, has olvidado completamente tu discurso y todo da vueltas a tu alrededor. ¿Qué crees que pasará después? Probablemente volverás a tu hogar con una sensación amarga y estarás preocupado/a unos días, pero aprenderías sobre lo que ha pasado e incluso podrías buscar ayuda para vencer este problema. Con el tiempo, seguramente irías superando esta experiencia y ¿quién sabe? Quizás algún día lo harás mejor y hasta podrías contar tu vivencia y reírte sobre ella. ¿Crees que ha sido tan terrible? ¿Qué es lo peor que podría pasar? Enfrentarte y visualizar la peor de las situaciones y afrontarlas con valentía hasta aceptarla, hará que nuestro miedo vaya desapareciendo poco a poco.

No te preocupes, nadie es perfecto

El pánico escénico responde a un miedo muy arraigado que hemos adquirido en nuestro aprendizaje social: el miedo a decepcionar, a hacer el ridículo o a no ser aceptados por los demás. Hemos crecido en una sociedad competitiva que busca la perfección y la aceptación de los demás a cualquier precio y solo pensar en fracasar ante un grupo de personas que nos puede criticar o reprueba nuestra actuación puede hacer temblar hasta a la persona más segura de sí misma. Pero, ¿y si el concepto de perfección que tenemos es totalmente irreal? Admítamoslo: Nadie es perfecto. Todos cometemos errores y esto es necesario, porque de otra forma nunca aprenderíamos. No somos robots programados para hacerlo todo siempre bien al 100%. Comprenderlo y aceptarlo de la manera más natural posible hará que nuestra presión por ser perfectos disminuya y podamos fluir con espontaneidad.

Enlaces de interés

How To Cope With Your Stage Fright. Nick Morgan. https://www.forbes.com/sites/nickmorgan/2014/02/25/how-to-cope-with-your-stage-fright/#28b8ea15efb5

5 Proven Strategies for Coping With Stage Fright. Dan Scalco. https://www.entrepreneur.com/article/287831.

Beat Performance Anxiety and Overcome Stage Fright in 7 Easy Steps. https://www.scienceofpeople.com/performance-anxiety/

Tips para superar el pánico escénico
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