Lenguaje no verbal
La territorialidad

La territorialidad es un término asociado con la comunicación no verbal que se refiere a cómo la gente utiliza el espacio para comunicar la propiedad u ocupación de sus áreas y posesiones. Se trata de un espacio personal parecido a una burbuja en la que uno no quiere invadido.

Territorialidad en la voz y el volumen

Los terrenos en la comunicación, entendiendo como terreno a la distancia que existe entre el emisor y el receptor del mensaje, se miden en primer lugar a través de la voz y el volumen con el que ésta se utiliza. Así pues, las distancias que se consideran óptimas para una comunicación en nuestra cultura serían las siguientes:

  • El susurro: una distancia de 7 a 15 cm. entre los interlocutores.
  • El grito: un territorio de 6 a 7m. en el interior y de hasta 30 m. en el exterior.

También existe una definición estándar de las distancias de comunicación según los diferentes territorios de utilización de los canales:

Pero estas medidas se acortan o ensanchan según diversas circunstancias:

  1. Las culturas de los países o de las clases sociales que pueden ser de mayor o menor contacto.
  2. Los temperamentos y los hábitos personales. Por ejemplo si el despacho de cada uno es individual o compartido.
  3. El tipo de espacio también marca el territorio de la comunicación: autobuses, playas, medidas del local cerrado de que se trate, etc.
  4. Atracción o repulsión entre los interlocutores.
  5. Vestidos, olores (si más destacados mayor distancia).
  6. Horas, épocas y días del año diferentes.
  7. La situación más o menos satisfactoria. El agobio requiere su espacio.
  8. El sexo: los varones requieren más espacio en momentos de apuro; la mujer soporta mejor la estrechez o hacinamiento.
  9. El status: cuanto más alto sea, más territorio se posee (tamaño de mesas, despachos, etc…).

Los territorios del YO de Goffman

Erving Goffman fue sociólogo y escritor estadounidense considerado como el padre de la microsociología. Estudió las unidades mínimas de interacción entre las personas centrándose siempre en grupos reducidos y estudiando las interacciones cara a cara.

En su obra La Presentación de la persona en la vida cotidiana, Goffman utiliza la metáfora teatral para denominar el comportamiento de las personas en una realidad determinada. Considera a las personas con un enfoque de actores dramaturgos, para definir así las actuaciones de los individuos en sus interacciones, como si de una obra de teatro se tratase. Crea así una distinción básica en la interacción de los individuos, entre la escena y la trasescena (backstage): en el escenario existen todas las interacciones que la gente hace delante de los demás, mientras que la parte trasera domina toda las que se mantienen ocultas o se guardan.

Para Goffman  los hombres son como actores que se esfuerzan permanentemente a lo largo de toda su vida social para transmitir una imagen convincente de sí mismos frente a los diversos auditorios a los que se enfrentan (la familia, los amigos, la escuela, la oficina, etc.). No importa lo que uno sea realmente, sino lo que se logra parecer.

Él consideraba un Territorio como un reclamo sobre un espacio físico que se considera como de uso propio, en contra de otros individuos de la propia especie. Es un concepto que Goffman toma de la etología que es el estudio del comportamiento de los animales.

Goffman propone dos categorías para referirse a las personas, que es distinta de la de individuo:

  • Unidad vehicular. Se refiere a los desplazamientos del individuo.
  • Unidad de participación. Que son las interacciones entre personas. Entonces, el individuos es una unidad que se mueve en los espacios públicos e interactúa

De modo que los territorios del YO pueden ser según Goffman:

  • Fijos: son recintos inamovibles legalmente propios, como nuestro hogar.
  • Situacionales: forman parte del contexto pero se ponen a disposición pública, reivindicables mientras se usan, como por ejemplo la mesa de un restaurante.
  • Portátiles: propiedades que se desplazan con el reivindicante, como por ejemplo su vehículo.

Es el derecho de poseer, controlar, utilizar o transferir un bien. Se trataría de un reclamo que se hace sobre un territorio.

Este mismo autor distingue entre “espacio personal” y “recinto”:

  1. Espacio personal: es el espacio en torno al individuo que se considera como propio; la entrada de otro en ese espacio se considera intrusión. La exigencia es mayor frente a la cara que por detrás. El carterista aprovecha el rechazo: simula tropezar y es empujado con el botín en la mano.
  2. El recinto: es el espacio delimitado y reivindicado temporalmente, como una silla o un despacho. Se encuentra en contextos fijos o son portátiles. Se da permiso de acceso a un recinto con la mirada; rehuir la mirada es negar el permiso a entrar. El recinto puede ser mayor o menor que el espacio personal: butacas con brazos comunes en el cine resultan recintos más estrechos que el espacio personal. El derecho al recinto se mantiene en ausencia, si hay algún título (alquiler, etc.). Pueden señalarse con un objeto personal, como la toalla en la playa, con un cartelito o el propio nombre.

Otros territorios que protegemos y respetamos son:

  1. El espacio de uso: es el territorio que se hace preciso para realizar una operación. Derecho a ver un partido. Derecho a que me dejen escuchar en una clase.
  2. El turno: el puesto que uno ocupa en una cola de espera. El orden en que se recibe un bien. Normalmente se exige estar presente. La norma es que pasa el primero: quedan excluidas otras formas de preferencia. Puede organizarse con billetes de turno numerados. En las colas se admite la “compañía” o lo que es lo mismo, comprar para varios.
  3. Territorio de posesión: es un conjunto de objetos que se pueden identificar con el YO y organizar en torno al cuerpo propio. Son adornos, ceniceros, revistas, aire acondicionado, luces, que puedan considerarse de uso personal.
  4. Reserva de información: es la serie de datos acerca de uno mismo, cuyo acceso una persona espera controlar cuando se encuentra en presencia de otras. Como el contenido del cerebro, que no debe ser sometido a preguntas indiscretas como por ejemplo los datos biográficos. Los contenidos de los bolsos, cartas, etc. El propio cuerpo y el propio comportamiento que los demás no deben examinar. Como unidad vehicular han de verle pero no contemplarle.
  5. Reserva de conversación: el derecho a ejercer algún control sobre quien puede llamarlo a conversar, y cuando. La defensa de la escucha de otros.

Infracciones contra un terreno ajeno de Goffman

Las modalidades de infracción territorial que Goffman considera son una reivindicación clave en el estudio de la coexistencia y estas infracciones del terreno ajeno son:

  • Intrusión: entrar sin pedir permiso o mirar detenidamente.
  • Incursión: es pasar por el territorio ajeno. También con la forma de dirigir la palabra a un tercero, de manera cruzada.
  • Obstrucción: es cortar el paso al movimiento de otro. Es no dejar ver u oír.
  • Contaminación: invadir con ruidos y olores. Tabaco, aliento, motores, perfumes demasiado fuertes. Las pequeñas señales dejadas por el cuerpo y los desechos (cenizas, papeles, restos de comidas) también suponen una invasión.
  • Exhibición: se refiere a la de la propia intimidad. Dar un espectáculo de lo que es tan propio que molesta a los demás, como saliva, manchas, olores, desnudez. Ejemplo de exhibición indebida por lo molesta sería comer delante de otros con la boca abierta. Se suele pedir disculpas. Se evita sonarse la nariz con estrépito o minuciosidad.

De manera que, podemos ofender a otro al cometer una falta contra nosotros mismos: llevar manchas en el traje, hacer tareas de mal gusto o poco prestigio. Escenas lastimosas, como suele decirse. Según Goffman: “Se invade más con lo feo y desagradable que con lo estético y venturoso”.

En el mismo sentido existen otra serie de modalidades de infracción contra el territorio que serían las siguientes:

  1. Con el cuerpo, invadiendo o tocando.
  2. Con la mirada.
  3. Con ruidos que perturban.
  4. Con el tono en que se dirige la palabra.
  5. Con la forma de prescindir de otros próximos.
  6. Con los olores.
  7. Con el calor corporal.
  8. Con otras señales y deshechos dejadas por el cuerpo.

Pedir disculpas

Cuando se incumplen las reglas de la territorialidad y la convivencia, es cuando debemos pedir disculpas. Sólo el que no desea ser aceptado pasa ante los demás sin estas señales de apaciguamiento, algo que también ofrecen los animales.

  1. Explicaciones: se extienden a decir que no ha ocurrido tal cosa; que uno no tuvo nada que ver; que reconoce la autoría pero que las circunstancias le obligaron; que ignoraba las consecuencias; que no fue su intención molestarle; que de haberlo sabido, etc.
  2. Petición de perdón: el individuo se divide en dos partes, la que es culpable y la que se disocia del delito; contiene expresión de embarazo y pena, simpatiza con la sanción y promete reparar el daño. Es imperdonable. Estoy disgustado con mi conducta de ayer. Siento lo que pasó. Estoy confundido con mi comportamiento.
  3. Las solicitudes: se presentan antes de la transgresión para pedir disculpas por lo que no se puede evitar; a veces se utiliza para imponer algo. Con permiso. Por favor, circulen. Siento molestarles…

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