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La escritora Laura Gutman decía: “Frente a la incomprensión de los procesos esperables después del nacimiento, podemos llegar a creer que todo está mal cuando simplemente se trata de una pérdida de identidad, pérdida de referentes externos o diversas situaciones de soledad, desamparo o angustia que merecen ser tenidos en cuenta como lo que son, sin teñirlos con falsas interpretaciones”. Estas son solo algunas de sus palabras, pero cuantas madres nos habremos sentido así. ¿Verdad?

Solo con este fragmento podemos ver la magnitud de lo que la maternidad implica.

El presente de la maternidad

Actualmente nos encontramos en momento de inflexión sobre lo que es la maternidad.  Se abre en nuestra sociedad una caja de pandora que hasta ahora pocas personas habían manifestado en público: temas como el sacrificio, las dificultades ante una sociedad limitada en la ayuda, la pérdida de ciertos privilegios, etc.  Por fin parece que  empiezan a tener voz y cara pensamiento que muchas mujeres hasta hora han tenido ocultos, pero hoy no pretendo hablar de si la maternidad está idealizada o no, de si tenemos recursos sociales para las necesidades que implica tener un hijo

Hoy quiero dar voz a casi el 80% de las mujeres, que después de ser madres se ven arrastradas por emociones contrariadas, sensaciones de tristeza e inclusive vacío. Lo que conlleva a uno sentimientos de culpa inapropiados e irreales debido al desconocimiento de lo que en el campo de la medicina y la piscología es conocido como Baby Blues.

Me siento culpable por sentirme mal

Como ya he mencionado en otros artículos,  el sentimiento de culpabilidad irreal puede ser un gran enemigo para nuestro bienestar emocional, cognoscitivo e inclusive conductual.

Si no conocemos que nos pasa, frecuentemente nos sentiremos mal por no estar felices y contentos como la sociedad espera después del nacimiento de nuestro hijo.

Conocer lo que sucede después de dar a luz permitirá entendernos mejor, liberar nuestros sentimientos de culpa y empezar a gestionar mediante los recursos adecuados, nuestro bienestar.

¿Qué es el Baby Blues?

Hemos hablado que el nacimiento de un hijo es un acontecimiento que repercute en todas las áreas de nuestra vida, pero a veces poco se habla de cómo repercute en nuestro interior, en nuestro organismo.

La expresión de sintomatologías como la sensación de tristeza, apatía, cansancio, irritabilidad, miedos, insomnio, malestar social son solo el reflejo de todos los reajustes que nuestro cuerpo ha de asumir después de un parto. Estas sensaciones parecidas a la depresión, que emergen pocos días después del parte son conocidas como el fenómeno del Baby Blues.

A priori la sintomatología parece bastante alarmante, pero si entendemos aquello que ocurre en nuestro organismo, nos ayudará a canalizar y gestionar nuestra incomprensión y frustración.

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¿Cuáles son los causantes el Baby Blues?

Como ya he mencionado otras veces, nunca y menos en psicología debemos entender las cosas como si fuéramos objetos. Las personas somos complejas y  somos el resultado de infinidad de factores que interaccionan entre ellos de maneras muy complejas,  lo que sí sabemos es que gran parte del Baby Blues es producido por todo el reajuste hormonal que se emerge después del nacimiento.

La progesterona:  hormona encargada de preparar el endometrio para la implantación de nuestro bebé y la hormona gonadotropina coriónica humana entre otras, serán las encargadas principales de mantener y regular los cambios  hormonales para llevar a cabo el embarazo, pero después del parto estas deberán reajustarse.  El punto clave es que estas dos hormonas  no actúan solas, sino bajo un gran centro de control que hay en nuestro cerebro: La hipófisis.

La hipófisis junto con el hipotálamo es el centro donde emerge y se regula nuestro estrés, emociones y por tanto bienestar.

Los días posteriores a un embarazo  estas estructuras cerebrales suelen estar sobrecargadas, provocando esos desajustes que se manifiesta con la sintomatología anteriormente mencionada.

¿Cómo puedo combatir el baby blues?

Para este artículo nos hemos centrado en los cambios bioquímicos que se producen en la mujer, ya que pocas personas hablan de ello. Evidentemente no solo habrá cabios bioquímicos, sino también medioambientales (pareja, trabajo, hogar) y psicológicos (comportamentales) que formarán todo este fenómeno. Seguramente podríamos estar días escribiendo páginas sobre ello, pero me gustaría simplemente dejar algunos puntos claros y eficaces que contribuirán nuestro bienestar y recuperación:

  • El Baby Blues es un estado transitorio de reajuste: debemos tener paciencia y entender lo que está sucediendo para no crear sensaciones de culpa y malestar irreales. Comprender por qué sucede el Baby Blues y aceptarlo como algo dentro de una situación normal de adaptación propia de nuestro cuerpo después de un embarazo.
  • Estar preparados, aprender durante el embarazo a conocernos, saber potenciar y gestionar nuestros propios recursos y herramientas personales: recursos que permitirán combatir los momentos más inestables y así recuperar nuestro equilibrio emocional lo más eficazmente posible.
  • La comunicación: será nuestra herramienta fundamental, una buena comunicación con nuestra pareja, familia y amigos es la base de todo bienestar, ya que es nuestra herramienta para hacer frente a la canalización de nuestros problemas, este proceso nos permite ser conscientes de ello y refutar aquellos pensamientos o sensaciones que nos producen malestar.

¿Cuándo acudir a un especialista?

Como hemos estado explicando en este artículo el Baby Blues es un fenómeno de alteración de nuestro estado emocional que llega a afectar a más del 80 % de las mujeres que dan a luz.

A pesar de que suele ser algo muy frecuente, también es cierto que su prolongación en el tiempo sin ningún tipo de intervención profesional puede llevar a situaciones de depresión.

Como psicóloga recomiendo que si acabo de unos meses usted percibe que los síntomas no sólo no mejoran sino que se agudizan acuda a un especialista.  La intervención profesional a tiempo es fundamental par a evitar procesos de depresión mayor.

Ano me gustaría terminar este artículo sin dirigirme a todas las madres. Os animo a seguir siendo valientes, conocerse, quererse y ser  pacientes con vosotras mismas, como decía Anna Eleanor Roosevelt: “debes hacer las cosas que crees que no puedes hacer”.

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Con el nacimiento de mi hijo, llegó el Baby Blues
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