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La culpa es una emoción negativa que todos hemos experimentado alguna vez. Pero en realidad es muy útil, pues nos invita a reflexionar sobre nuestros actos y forma de proceder para evitar cometer errores de forma repetida. Sin embargo, esta emoción puede convertirse en destructiva cuando llega a convertirse en una obsesión para algunas personas, lo que les hace quedar atrapados en este sentimiento.

¿Por qué aparecen los sentimientos de culpa?

En algunos casos, la culpa es una emoción desencadenada en la infancia, debido a relaciones sociales fallidas o estímulos externos recibidos por gente cercana a su entorno (padres, amigos…) que algunas personas siguen acarreando en la vida adulta.

La culpa extrema es un malestar innecesario creado por nuestra mente y nuestros propios pensamientos, donde esta tiene su origen. Por eso, es importante saber qué tipo de pensamientos pueden desencadenar esta emoción.

En primer lugar, la culpa se puede deber al pensamiento extremo polarizado. Este tipo de pensamiento nos hace concebir situaciones concretas de forma extrema, percibiéndolas como buenas o malas, y sin prestar atención a los distintos matices.

Además, este tipo de pensamiento hace que simplifiquemos las experiencias que vivimos, sin darnos la posibilidad de relativizar lo que nos ha pasado o intentar ver la situación desde otro punto de vista.

Por tanto, el pensamiento extremo polarizado se rige por unas normas estrictas creadas por nosotros mismos, lo que deriva en una forma de perfeccionismo que nos impide disfrutar de la vida diaria de forma normal.

De la misma forma, las personas que se culpan por todo muestran normalmente una baja autoestima, lo que hace que las relaciones con su entorno sean, a menudo, fallidas. Igualmente, estas personas suelen mostrarse sumisas en su relación con otros.

Por otro lado, otro factor esencial a la hora de entender por qué aparecen los sentimientos de culpa es la forma en que afrontamos esta emoción. Así, la forma en la que nosotros mismos entendemos la culpa que sentimos es clave para que esta se convierta en algo negativo o positivo.

Cuando experimentamos culpa, es importante ser conscientes de que es un sentimiento necesario en nuestra vida, ya que podemos aprender de él y así evitar cometer los mismos errores en el futuro.

Asimismo, evitarla o hacer como que no existe solo nos traerá más problemas en el futuro. Por eso, es importante reflexionar sobre qué nos ha llevado a experimentar culpa y cómo podemos solucionar esto.

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Cómo superar la culpa

Si queremos dejar de culparnos por todo lo que nos pasa, debemos intentar afrontar las situaciones de una forma constructiva, intentando no repetir errores y siendo conscientes de que no somos culpables de todo lo que nos pasa.

Por eso, aquí te mostramos algunas claves para relativizar el sentimiento de culpa, así como para ser capaces de identificarla y lidiar con ella sin que se convierta en una emoción negativa que domine nuestras vidas.

Para empezar, es imprescindible entender la culpa como un factor de aprendizaje: tanto si una determinada situación es culpa nuestra como si no, debemos utilizar este sentimiento para aprender de nuestros errores y no para condenarnos a nosotros mismos.

Además de esto, es importante usar la compasión con nosotros mismos. Esto no significa que practiquemos el victimismo sino que, al igual que vemos los aspectos positivos de otras personas, debemos ser capaces de ver también los nuestros.

Esta es una buena forma de darnos cuenta de que en muchas ocasiones lo que falla no está dentro de nosotros mismos, sino que es producto de ciertas circunstancias ajenas a nosotros que no podemos controlar.

Otra forma de superar el sentimiento de culpa es responsabilizarnos. Por ejemplo, si te sientes culpable con una persona en concreto, la mejor opción es tomar las riendas de la situación y disculparse, para así evitar que la culpabilidad se instale en nuestra rutina.

Asimismo, cuando consideramos que somos culpables de alguna situación, debemos saber perdonarnos a nosotros mismos y ser conscientes de que cometer fallos no nos hace ser malas personas, sino que es algo inherente a nuestra vida y forma de interactuar con el entorno.

No obstante, para superar los sentimientos de culpa es necesario que realmente apliques estas medidas a tu vida. Sin embargo, si sientes que no puedes hacerlo por ti mismo, siempre puedes recurrir a un terapeuta profesional.

A veces, puede ser difícil llegar a entender la culpa y aprender a superarla por nosotros mismos, por lo que la ayuda de un profesional nos facilitará este proceso y nos dará pistas para lidiar con este proceso de la mejor forma posible. Del mismo modo, hablar con un familiar o amigo también nos puede ayudar a ver el problema desde otra perspectiva.

La culpa es un sentimiento que nos puede hacer quedar atrapados en la negatividad, lo que nos hará sentir mal por cada cosa que nos suceda. Sin embargo, este es un sentimiento necesario que debemos aprender a manejar para que no interfiera en nuestras vidas.

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Cómo superar los sentimientos de culpa
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