Cuando hablamos de psicopatía solemos imaginar un perfil principalmente masculino marcado por la frialdad emocional, la manipulación y la violencia, aunque esta imagen está condicionada en parte por décadas de investigación centrada principalmente en hombres y por una representación cultural que no siempre refleja cómo aparecen estos rasgos en la población general. En las mujeres, la agresividad se ha relacionado tradicionalmente con formas más indirectas, como excluir a alguien de un grupo, difundir rumores o dañar su reputación, aunque una nueva investigación muestra que las mujeres con niveles más elevados de determinados rasgos psicopáticos también recurren con mayor frecuencia a la agresión física y verbal, especialmente en situaciones de rivalidad con otras mujeres.
Esto no significa que una mujer agresiva sea psicópata, ni que alguien con determinados rasgos de personalidad vaya a comportarse de forma violenta, porque la psicopatía reúne diferentes características que aparecen con distinta intensidad y la conducta depende también de la situación, las experiencias previas, el autocontrol y muchos otros factores. Lo interesante del estudio se encuentra precisamente en observar qué rasgos están relacionados con determinadas formas de agresión y en qué contexto aparecen, en lugar de utilizar comportamientos aislados como etiquetas.
Qué rasgos psicopáticos aparecen junto con la agresividad
La psicopatía no se refiere únicamente a la ausencia de empatía, sino que incluye diferentes características relacionadas con la frialdad emocional, la escasa preocupación por las consecuencias que nuestras acciones tienen sobre los demás, la impulsividad, la búsqueda de sensaciones y determinadas conductas antisociales, aunque una persona presenta estos rasgos en diferentes grados y obtener una puntuación elevada en un cuestionario no equivale por sí mismo a recibir un diagnóstico.
El estudio dirigido por Ray Garza analizó a 136 mujeres universitarias del sur de Texas, con una edad media aproximada de 23 años y una muestra formada principalmente por participantes hispanas de origen mexicano, quienes respondieron a cuestionarios sobre psicopatía, maquiavelismo, narcisismo y sadismo, además de valorar su tendencia a competir con otras mujeres y reconocer con qué frecuencia habían utilizado agresión física, verbal o indirecta.
Los resultados mostraron que la psicopatía fue el rasgo que se relacionó de una forma más constante con las tres formas de agresión estudiadas, ya que las participantes con puntuaciones más elevadas reconocían con mayor frecuencia comportamientos físicos, como golpear o empujar, ataques verbales, como gritar o insultar, y formas indirectas de agresividad, entre ellas los rumores o la exclusión social; el sadismo, por su parte, apareció especialmente relacionado con la agresión verbal, mientras que otros rasgos de la llamada tétrada oscura mostraron relaciones menos claras.
Este resultado resulta especialmente interesante porque la agresión física suele aparecer con menor frecuencia entre mujeres que entre hombres y durante mucho tiempo se ha considerado que la agresividad femenina se expresa principalmente de manera indirecta, aunque investigaciones anteriores ya habían encontrado que algunos componentes de la psicopatía modifican este patrón; de hecho, un estudio realizado con 565 personas encontró que los rasgos afectivos relacionados con la frialdad y la falta de empatía estaban asociados con una mayor agresión física específicamente entre las mujeres.
Las señales deben entenderse dentro de su contexto
Una mujer con rasgos psicopáticos elevados no tiene por qué mostrarse constantemente agresiva ni actuar de la misma manera en todas sus relaciones, aunque encontramos algunos patrones que ayudan a comprender por qué determinadas personas cruzan con mayor facilidad límites que otras evitarían, como reaccionar con poca preocupación por el daño causado, utilizar a los demás para conseguir un objetivo, actuar impulsivamente cuando sienten que algo amenaza sus intereses o recurrir a diferentes formas de agresión dependiendo de cuál resulte más útil en ese momento.
En el estudio, uno de los contextos analizados fue la competencia entre mujeres, especialmente aquella relacionada con la comparación y la rivalidad por posibles parejas, y las participantes que mostraban mayor tendencia hacia este tipo de competencia también obtenían puntuaciones más altas en psicopatía, maquiavelismo y sadismo. Los investigadores interpretan que algunos rasgos psicopáticos reducen el peso que normalmente tienen los riesgos sociales o físicos de una confrontación directa, de forma que una persona menos preocupada por las consecuencias, más impulsiva o menos sensible al daño provocado estará también más dispuesta a utilizar una estrategia agresiva cuando cree que le ayudará a conseguir lo que busca.
Sin embargo, resulta importante no convertir estos resultados en una lista para identificar a una supuesta «mujer psicópata», porque gritar durante una discusión, sentir celos, competir con otra persona, actuar de manera egoísta o incluso protagonizar una pelea no permiten deducir por sí solos la existencia de psicopatía. Lo relevante es observar patrones estables que aparecen en diferentes situaciones y durante periodos prolongados, junto con características emocionales, interpersonales y conductuales más amplias, y aun así su evaluación requiere instrumentos específicos y profesionales cualificados.
Tampoco debemos interpretar la agresividad indirecta como una característica exclusivamente femenina, puesto que hombres y mujeres recurren tanto a estrategias directas como indirectas dependiendo de la situación, y aunque existen diferencias promedio entre ambos grupos, dentro de cada uno encontramos una enorme variedad; precisamente por este motivo, estudiar los rasgos de personalidad aporta más información que asumir que una determinada forma de agresividad pertenece automáticamente a un sexo.
Además, las participantes informaron ellas mismas sobre sus comportamientos agresivos, por lo que los resultados dependen de hasta qué punto recordaron y reconocieron con sinceridad esas conductas, mientras que un estudio basado en observación directa, registros de comportamiento o seguimientos durante más tiempo permitiría comprobar mejor cómo estos rasgos terminan expresándose en situaciones reales. Tampoco estamos ante un experimento capaz de demostrar que la psicopatía provoque la agresión, sino ante una asociación estadística que indica que cuanto más presentes estaban determinados rasgos psicopáticos, mayor era también la frecuencia declarada de diferentes comportamientos agresivos.
Los resultados encajan, sin embargo, con investigaciones anteriores que muestran que la relación entre psicopatía y agresión también aparece en mujeres y que no todos sus componentes se expresan de la misma manera, lo que está ayudando a corregir una visión históricamente demasiado centrada en los hombres. En un estudio previo con una muestra comunitaria, por ejemplo, los componentes afectivos y antisociales de la psicopatía se relacionaron con la agresividad física, mientras que las diferencias entre hombres y mujeres dependían del tipo concreto de rasgo y de agresión analizados.
Por lo tanto, no se trata tanto de buscar una serie de señales visibles que permitan identificar rápidamente a una mujer con rasgos psicopáticos, sino de comprender que la agresividad forma parte de un patrón mucho más amplio en el que intervienen la personalidad, la impulsividad, la empatía, la manera de relacionarse y el contexto en el que aparece la confrontación, y aunque algunas mujeres con niveles elevados de psicopatía recurren con mayor frecuencia a estrategias físicas, verbales e indirectas, ninguna de estas conductas aisladas sirve para establecer por sí misma un perfil psicológico.
- Garza, R., Arsuaga, J. D., & Pazhoohi, F. (2026). Psychopathy predicts the use of physical, verbal, and indirect aggression in women. Evolutionary Behavioral Sciences, 20(3), 306. https://doi.org/10.1037/ebs0000395
- Thomson, N. D., Bozgunov, K., Psederska, E., & Vassileva, J. (2019). Sex differences on the four-facet model of psychopathy predict physical, verbal, and indirect aggression. Aggressive Behavior, 45(3), 265–274. https://doi.org/10.1002/ab.21816
