La farmacogenética es una disciplina que estudia los efectos diferenciales de las drogas sobre un organismo teniendo en cuenta la base genética de este. La administración de una dosis determinada de una droga, pues, puede afectar diferencialmente la fisiología y la conducta de un animal o persona según, por ejemplo, las formas genéticas que aquel organismo posee respecto a los genes que codifican las proteínas que metabolizan la droga. Tanto la farmacogenética como la genética de las adiciones en general se han centrado sobre todo en la investigación sobre el alcoholismo, porque este es un comportamiento muy relevante tanto desde un punto de vista social como sanitario.

Estudios sobre la predisposición genética

Los estudios clásicos de alcoholismo, de familias, gemelos y adopciones indican claramente que hay un componente hereditario importante en la predisposición al alcoholismo. Actualmente se realizan estudios en otras adicciones como el tabaquismo o el abuso de opiáceos para determinar el alcance de la importancia genética. En general, las conductas adictivas presentan una etiología multifactorial compleja donde hay causas ambientales (no genéticas) muy destacables como, por ejemplo, los aspectos asociados a las características químicas de la droga (como afecta a la dependencia y tolerancia del organismo, la intensidad de refuerzo) y el ambiente sociocultural de las personas (grupo religioso o étnico, relaciones con amigos, grado de conflicto familiar). Sin embargo, los datos de los diversos estudios indican que también habría un componente genético destacable en relación con todas estas conductas adictivas y que hay genes específicos que son relevantes para más de una adicción.

El estudio de genes específicos asociados al alcoholismo o a otras adiciones se ha centrado en un inicio sobre los genes codificantes para enzimas que metabolizan el alcohol (alcohol deshidrogenasa y aldehído deshidrogenasa) y sobre genes que afectan el sistema dopaminérgico y que este es el principal sistema de refuerzo cerebral.

Por ejemplo, se sabe que la liberación de dopamina sobre el núcleo accumbens (diencéfalo) representa el sustrato fisiológico del refuerzo, que representa un componente importado de las conductas adictivas. En este sentido, el gen DRD2 del receptor D2 de la dopamina ha sido el más relacionado con las adiciones. En 1990 se observó que entre alcohólicos, especialmente aquellos que presentaban características conductuales que indicaban un mayor grado de adicción, había una sobrerrepresentación de la frecuencia del alelo A1 en el gen DRD2 en comparación con sujetos controles. De manera paralela, algunos estudios han indicado una asociación entre la presencia de este alelo (A1) y una mayor probabilidad de desarrollar diferentes tipos de conductas, como la adicción a las drogas, la adicción a la nicotina en particular, la obesidad, el juego patológico, la conducta agresiva o el trastorno por estrés postraumático. El hecho de que haya un grupo de genes que se asocian con más de una adicción puede tener que ver con el hecho de que en general las conductas adictivas presentan una alta comorbilidad entre sí, es decir, podría haber una vulnerabilidad genética a volverse dependiente de alguna sustancia.

Genes asociados a la conducta adictiva

La mayoría de los productos de estos genes, como los que forman el sistema serotoninérgico o el péptido colecistoquinina, actúan modulando el sistema del refuerzo cerebral.

Así, a pesar de que se hayan identificado varios genes concretos asociados al rendimiento cognitivo, a las variables de personalidad y las conductas adictivas en humanos, se debe tener en cuenta que se trata de rasgos multifactoriales, ya que un gen en particular suele contar una pequeña parte de la variabilidad del trastorno (del orden del 1% al 5%) y, por tanto, es posible que a pesar de que tiene un cierto efecto sobre el trastorno, en las muestras particulares analizadas la distribución de un determinado alelo sea comparable.

En la actualidad, muchos de los genes específicos que se han encontrado relacionados con las conductas adictivas o forman parte de los mecanismos fisiológicos que metabolizan las sustancias, o bien se encuentran implicados en el sistema de refuerzo cerebral. En este último caso, las variaciones genéticas del sistema dopaminérgico parece que tienen una relevancia especial.

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