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Seguro que has oído alguna vez de las relaciones tóxicas, ¿verdad? Pero rara vez nos termina de quedar claro qué son exactamente, cuáles son sus características y (lo más importante) cómo evitarlas. Hoy, te lo contamos todo para que sepas reconocerlas.

¿Qué es una relación tóxica?

Una relación tóxica es aquella relación en la que una de las dos partes, pese a amar (o algo parecido) a la otra persona, le hace daño de forma constante, debido al desarrollo de ciertas dinámicas peligrosas, las cuales rozan o pueden llegar a traspasar la línea del maltrato psicológico.

Lo peor de las relaciones tóxicas es que, en muchas ocasiones, la persona que está inmersa en esa relación no es consciente de que está viviendo abusos por parte de su pareja. Y es que, como dice el dicho: El amor es ciego. El amor nos nubla el juicio y llegamos a perdonar prácticamente cualquier cosa.

De hecho, tal y como sucede en el maltrato, es muy habitual que la víctima acabe normalizando las actitudes tóxicas de su pareja. Incluso cuando los amigos y familiares de la víctima le advierten de que lo que está tolerando no es normal.

A todo esto, cabría añadir un punto adicional, y es que se romantizan ciertas actitudes tóxicas y peligrosas. En la música podemos encontrar una enorme cantidad de canciones que hablan de “si no puedo estar contigo prefiero morir”, que pueden parecer muy bonitas, pero que, en realidad, difunden un mensaje peligrosísimo.

Por tanto, conviene conocer los límites de lo que es el romanticismo y la pasión y cuándo se empieza a entrar en el terreno de la toxicidad y el abuso.

Señales indicativas de que estás en una relación tóxica

A continuación, te mencionamos algunas de las principales señales que te ayudarán a determinar si estás teniendo una relación tóxica:

  1. No le gusta que estés con tus amigos.
  2. Controla tus gastos.
  3. Investiga tus redes sociales e intenta revisar tu móvil.
  4. Te planifica la vida sin pedirte opinión.
  5. Exige compensaciones inmediatas por los favores que te hace.
  6. Te da a entender (en ocasiones con absoluta claridad) que sin él/ella no serías nada.
  7. Te reprende o cuestiona cuando estáis con familiares o amigos y das tu opinión sobre un tema.
  8. Utiliza el chantaje emocional frecuentemente.
  9. Es extremadamente celoso, hasta el punto de prohibirte compartir tiempo con personas del sexo opuesto.
  10. Es paternalista.
  11. Trata de influir en tu forma de vestir.
  12. Trata de hacer de menos tus virtudes.
  13. Minimiza e ignora los problemas que le expones.
  14. Minimiza e ignora los intereses o ambiciones que muestras.
  15. Cuando hay una discusión, siempre tienes que ceder tú, porque, de lo contrario, puede pasar días enteros sin dirigirte la palabra.
  16. Te culpa a ti de los problemas que tiene en su vida laboral.
  17. Te recuerda constantemente los fallos que has cometido en el pasado.
  18. Se enfada cuando le cuentas tus problemas a tus amigos o familiares (especialmente si son relacionados con él).
  19. Debido al punto anterior, es probable que ya no le cuentes tus problemas a nadie.
  20. Evitas tratar ciertos temas con él porque sabes que no va a reaccionar positivamente.
  21. Te exige y te trata de malas maneras con frecuencia.
  22. Toma decisiones que van a afectaros a ambos sin pedir tu opinión y, a veces, sin avisarte.
  23. Tienes relaciones sexuales con él, aunque no tengas ganas, para satisfacerle o evitar que se enfade.
  24. Te hace chantaje (o, directamente, te exige) para llevar a cabo prácticas sexuales que no te gustan.
  25. Te compara con parejas anteriores en el plano sexual y te recrimina tu comportamiento.

Tipos de relaciones tóxicas

Como hemos dicho con anterioridad, existen diferentes tipos de relaciones tóxicas. Cada relación tóxica dispone de sus propios mecanismos. A continuación mostramos las formas más habituales:

  • Control: uno de los integrantes basa su relación de pareja en el poder y dominio sobre el otro.
  • Dependencia o co-dependencia: uno o ambos integrantes de la pareja necesita al otro para lograr una sensación de bienestar.
  • Idealización: uno o ambos integrantes es incapaz de aceptar que la pareja o la relación posea algún tipo de defecto.
  • Mentira: uno o ambos integrantes basan su relación en engaños, ya sea para dar una imagen más atractiva o para no entrar en discusión.
  • Caridad: uno de los integrantes mantiene la relación únicamente para no hacer daño al otro.
  • Delegación: uno de los integrantes cede el peso de todas las decisiones en el otro, dejándose guiar por la pareja y no responsabilizándose de ningún aspecto de la relación.
  • Rencor: uno de los integrantes decide mantener la relación sentimental ante un desengaño (por ejemplo, una infidelidad) pero no por ello se lo perdona y utiliza esta situación para reprocharle con frecuencia.
  • Desatención: uno o ambos integrantes brinda más atención a cualquier otro aspecto que a la relación de pareja como tal.

¿Cómo evitar una relación de este tipo?

Lo primero que hay que señalar es que absolutamente todos podemos tener comportamientos tóxicos. De hecho, seguramente, hayas podido verte reflejado en alguno de los puntos anteriores (independientemente de que seas hombre o mujer).

No te preocupes. Es normal. Nadie es perfecto y todos cometemos errores como esos en algún momento. Sin embargo, cuando bastantes puntos de los anteriores se repiten con frecuencia (o cuando alguno de ellos es muy intenso), sí debemos empezar a preocuparnos.

En el caso de que, viendo la lista anterior, creas que tu pareja es una persona tóxica, los pasos a seguir deberían ser los siguientes:

Re-empoderarte

Es probable que la relación que has tenido te haya ido robando poco a poco las fuerzas y la dignidad, hasta el punto de sentir que lo necesitas para cualquier cosa. Es importante que vayas re-empoderándote poco a poco para poder plantarle cara. La mejor forma de hacerlo es junto al punto número 2.

Hablar con tus familiares y amigos

Tus familiares y amigos pueden ayudarte a empoderarte y, además, pueden ayudarte a valorar si realmente tu pareja es tóxica o no, escúchales.

Hablar con él/ella

Una vez te sientas con fuerzas, puedes sentarte a hablar tranquilamente con tu pareja. En algunas ocasiones, una charla de este tipo redirige la relación hacia un mejor puerto. No lo dejes pasar para evitar enfrentamientos, pues de lo contrario sólo tú serás el perjudicado. Eso sí, habla con respeto y la mayor tranquilidad posible, empezar una conversación de este tipo con ataques y recriminaciones no te facilitará las cosas en absoluto. La asertividad es la clave.

Cortar la relación

Sin embargo, en la mayoría de ocasiones, no es posible cambiar la forma de actuar del otro en la relación, y la única solución es ponerle fin, ya que no te vas a sentir mejor ni va a cambiar nada sólo por esperar a que esto suceda.

Como puedes ver, las relaciones tóxicas son algo que hay que evitar a toda costa, porque, de lo contrario, pueden acabar amargándonos la existencia. Esperamos que este artículo te haya ayudado y que, de ahora en adelante, seas capaz de identificar las relaciones de ese tipo.

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