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El sistema motor es la parte del sistema nervioso central que se encarga del movimiento.

Gran parte del cerebro y el sistema nervioso se dedican al procesamiento de la información sensorial, para construir representaciones detalladas del entorno externo.

A través de la visión, el oído, el tacto y los otros sentidos, percibimos el mundo y nos relacionamos con él. Sin embargo, todo este procesamiento tendría muy poco valor si no tuviéramos una forma efectiva de actuar sobre él.

En algunos casos, la relación entre la entrada sensorial y la salida motora es simple y directa; por ejemplo, tocar una estufa caliente provoca un retiro inmediato de la mano. Pero, por lo general, nuestras acciones son conscientes y requieren no solo información sensorial sino también una gran cantidad de diversos procesos cognitivos que nos permitan elegir la producción de motora más apropiada en cada momento. En cualquier caso, el movimiento final es un conjunto de órdenes para que ciertos músculos en el cuerpo se muevan de una forma determinada.

La conducta motora constituye una de las vías de expresión más importante de las personas. Todo el comportamiento, sea consciente o inconsciente, se basa en un conjunto de contracciones musculares orquestadas por el encéfalo y la médula espinal.

Características del sistema motor

El sistema motor se caracteriza por recibir información sensorial constante y presentar una doble organización: jerárquica y en paralelo.

Nuestro sistema motor puede hacer tres tipos de movimiento:

Movimiento voluntario (leer, tocar el piano, etc.):

  • Movimientos dirigidos a un motivo o propósito determinado.
  • Su ejecución mejora con la práctica.
  • Se pueden producir como respuesta a un estímulo externo, o no.

Respuestas reflejas (retirada de la mano al tocar una taza que quema):

  • Respuestas rápidas estereotipadas e involuntarias ante estímulos elicitadores.

Patrones motores rítmicos (caminar, correr, masticar, etc.):

  • Combinación de actos voluntarios y reflejos.
  • Normalmente el inicio y el final de estos movimientos son voluntarios, pero una vez iniciados el movimiento continúa de una manera más o menos estereotipada.

El sistema motor recibe información sensorial constante

El funcionamiento del sistema motor está íntimamente relacionado con el funcionamiento de los sistemas sensoriales.

La visión, la audición y los receptores situados en la superficie corporal informan de la situación de los objetos en el espacio y de nuestro cuerpo respecto a estos objetos. Los propioceptores de la musculatura y articulaciones, y el sistema vestibular informan de la longitud y tensión de los músculos y de la posición del cuerpo en el espacio. El sistema motor utiliza esta información para seleccionar la respuesta apropiada (planificar el movimiento) y para hacer los ajustes necesarios mientras se realiza el movimiento (refinar el movimiento).

El sistema motor necesita recibir información sensorial para planificar y refinar los movimientos que se llevan a cabo.

Cuando queremos coger un objeto con la mano, el sistema motor utiliza la información que le proporcionan los sistemas sensoriales para corregir, en caso de que sea necesario, la trayectoria marcada (procesos de retroalimentación o feedback). A veces es más efectivo utilizar mecanismos de anteroalimentación. Por ejemplo, cuando queremos coger una pelota que nos han lanzado, tenemos que predecir la trayectoria que seguirá para poder situar las manos correctamente. En este caso, el sistema de anteroalimentación debe interpretar las señales visuales correctamente para poder tensar la musculatura con anticipación al impacto de la pelota.

Doble organización del sistema motor: jerárquica y en paralelo

Organización jerárquica: el sistema motor está formado por diferentes componentes relacionados por vías que siguen una trayectoria descendente. Todos los movimientos son producidos por neuronas motoras de la médula y el tronco del encéfalo que inervan los músculos. Estas motoneuronas están controladas y coordinadas por el encéfalo, por neuronas de la corteza cerebral y el tronco del encéfalo.

Encontramos tres niveles principales de control motor: médula espinal, tronco del encéfalo y corteza cerebral.

Motoneuronas primarias o tipo alfa de la médula y del tronco del encéfalo:

Tras desconectarse la médula espinal de los centros superiores, una estimulación apropiada puede producir respuestas motoras reflejas.

  • Ocupan el nivel inferior de la jerarquía del sistema motor.
  • Sobre estas convergen todas las órdenes motoras de los niveles superiores.
  • Envían sus axones fuera del SNC para inervar las fibras de la musculatura esquelética. También sinaptan con interneuronas.
  • Tienen autonomía para hacer movimientos estereotipados automáticos (respuestas reflejas).

Tronco del encéfalo

  • Constituye un nivel intermedio en la jerarquía del sistema motor.
  • En diferentes núcleos del tronco del encéfalo originan vías descendentes hacia la médula espinal.

Corteza cerebral

  • Es el nivel superior de la jerarquía motora.
  • Incluye las áreas de asociación de la corteza parietal y prefrontal y las áreas propiamente motoras (las áreas premotoras y motora primaria).
  • Es la responsable de planificar, iniciar y dirigir los movimientos voluntarios.
  • La corteza cerebral ejerce esta influencia directamente mediante proyecciones sobre la médula, e indirectamente mediante proyecciones en centros del tronco del encéfalo que proyectan a la médula espinal.

Las vías motoras descendentes con origen en la corteza y el tronco del encéfalo son esenciales para el control de los movimientos voluntarios y constituyen el nexo entre los pensamientos y las acciones.

Organización en paralelo: desde los niveles superiores de la jerarquía motora las órdenes llegan a los niveles inferiores directamente a través del tronco del encéfalo. Este hecho pone de manifiesto que los sistemas motores no solamente están organizados en serie, sino que también en paralelo. El procesamiento en serie y en paralelo de las vías motoras descendentes aporta una mayor capacidad de procesamiento y de adaptación en el control motor.

Los ganglios basales y el cerebelo

Como hemos comentado existen tres niveles relacionados con el control motor: las motoneuronas de la médula y el tronco del encéfalo, el tronco del encéfalo y la corteza cerebral. Cabe destacar la existencia de otros dos subsistemas relacionados con el control motor:

Estos sistemas no tienen acceso directo a las motoneuronas alfa, sino que regulan la actividad de las neuronas motoras que dan origen a las vías descendentes.

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Cerebelo

Una de las principales funciones es corregir los errores en el movimiento comparando las órdenes motoras producidas en la corteza y el tronco del encéfalo con la retroalimentación sensorial sobre los movimientos que realmente se están produciendo.

Ganglios basales

La importancia de los ganglios basales en el movimiento se pone de manifiesto al observar las alteraciones motoras que acompañan las disfunciones de los ganglios basales, la enfermedad de Parkinson y la de Huntington.

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