El Constructivismo

El constructivismo es una teoría del aprendizaje que tiene sus raíces en la filosofía y la psicología. El núcleo esencial del constructivismo es que los alumnos construyen activamente su propio conocimiento y el significado de sus experiencias.

Principios del constructivismo

Se basa en el concepto de que la realidad no puede existir separada de la experiencia, y que sólo puede ser conocida a través de la experiencia, lo que resulta en una realidad personal única. El filósofo y teórico del constructivismo radical, Ernst von Glaserfeld (1984, 1990) propone tres principios epistemológicos esenciales del constructivismo a la que se le ha añadido una cuarta recientemente.

  1. El conocimiento no se acumula de forma pasiva, sino que es el resultado de cognición activa del individuo;
  2. La cognición es un proceso adaptativo que funciona para hacer que el comportamiento de un individuo sea más viable en un entorno particular;
  3. La cognición organiza y da sentido a la experiencia de cada uno, no es un proceso que haga una representación exacta de la realidad;
  4. El saber tiene raíces tanto en la construcción biológica/neurológica, como en la interacción social, que se genera sobre la base cultural y del idioma.

Constructivismo y creación de conocimiento

Por lo tanto, el constructivismo reconoce el papel activo del individuo en la creación de conocimiento personal, la importancia de la experiencia (individual y social) en este proceso y la comprensión del mismo y estos cuatro principios fundamentales son la base de los principios básicos de la enseñanza y el aprendizaje.

Según el constructivismo los seres humanos son los responsables del significado que le den a sus vidas y, esencialmente, construyen sus propias realidades. Por este motivo en los diversos enfoques psicoterapéuticos que caen bajo el paraguas del constructivismo, el cliente es visto como un participante activo que crea y determina su propio camino en la vida. El pensamiento constructivo se diferencia así de otras teorías que ven la realidad como algo fijo que debe ser descubierto por los clientes.

Por el contrario, en el constructivismo, la realidad es algo que se crea.

Las Terapias Constructivas

Las terapias constructivas ofrecen una perspectiva que difiere del enfoque tradicional de la psicología sobre lo que está mal en un cliente, prestando mayor atención a los puntos fuertes de la persona. Es más optimista y trabaja sobre los recursos, metas, esperanzas y sueños del cliente. Se centra principalmente en las metas u objetivos a los que desea llegar en su vida, en vez de en su historia o la infancia. El cliente es visto como un creador proactivo.

Los terapeutas constructivistas

El papel del terapeuta en la psicoterapia constructiva es muy distinto a la clásica función de “doctor” en el que se supone que el terapeuta “cura” o “trata” a un paciente.

Aquí el terapeuta ofrece habilidades para la facilitación y la orientación del cliente, motivo por el que el terapeuta constructivo no es visto como un “experto”. El terapeuta y el cliente son vistos como participantes colaborativos, ya que crean el significado juntos, facilitando al cliente la creación de una mejor realidad y avanzando juntos.

El terapeuta constructivo se suscribe a la creencia en una realidad socialmente construida y ve su trabajo con un cliente como una co-construcción de significado juntos a través de la conversación. El terapeuta se centra en los puntos fuertes de un cliente, y no en enfermedades o deficiencias, haciendo hincapié en los recursos. Se centra en el futuro que es a la vez esperanzador y optimista sobre la capacidad del cliente para hacer cambios positivos.

Tipos de Terapia Constructivista

Terapia Breve Centrada en Soluciones: es una forma de terapia breve que se utiliza con todo tipo de personas, familias y problemas.

El énfasis, al igual que con muchas de las terapias constructivistas, es en las fortalezas y las soluciones disponibles de los clientes. El enfoque no se encuentra en lo que está mal, sino en el resultado.

Terapia Centrada en las Emociones: esta terapia se utiliza principalmente en las parejas para ayudarlas a profundizar, enriquecer y salvar su relación. Su enfoque no cae solamente bajo el paraguas del constructivismo, sino que también se basa en gran medida en la teoría del apego, que hace hincapié en la importancia de un vínculo emocional fuerte y seguro con el otro.

La Terapia Narrativa: se utiliza con niños, familias y adultos. La Terapia Narrativa ofrece a los clientes la oportunidad de dominar sus vidas a través de las historias que se cuentan a sí mismos. La narrativa terapéutica ayuda a sacar a la luz las realidades preferidas de los clientes y les permite de alguna forma re-escribir sus vidas.

El Constructivismo en la salud mental ofrece una gran cantidad de esperanza y optimismo. El terapeuta constructivista facilita la habilidad de cambiar de vida a través de conversaciones, generando confianza, nuevas posibilidades y oportunidades en la vida de los clientes.

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