Teoría del Apego
Teoría del Apego

La Teoría del Apego se centra en las relaciones y los lazos entre las personas, en particular en las relaciones a largo plazo, incluyendo las que existen entre padres e hijos y entre parejas románticas.

El vínculo personal y la ansiedad de separación

El psicólogo británico John Bowlby fue el primero en describe el apego como una “conexión psicológica duradera entre los seres humanos”. Él define el apego como un vínculo emocional profundo y perdurable que conecta una persona a otra a través del tiempo y el espacio.

Bowlby estaba interesado en la comprensión de la ansiedad por separación y la tristeza que los niños experimentan cuando están separados de sus cuidadores primarios, generalmente sus padres.

Algunas de las primeras teorías del comportamiento sugerían que la unión entre personas se debía simplemente un comportamiento aprendido. Estas teorías proponían que la unión no era más que el resultado de la necesidad de cubrir las necesidades básicas del niño y por parte del cuidador. En otras palabras, debido a que el cuidador alimenta al niño y le proporciona cuidados, el niño se apega a su cuidador.

Pero lo que Bowlby observó fue que incluso aunque los siguieran alimentando y cuidando, la ansiedad experimentada por los niños cuando son separados de sus cuidadores primarios no disminuye. En su lugar, encontró que el apego se caracteriza por patrones de comportamiento y motivación muy específicos. Cuando los niños tienen miedo, van a buscar la proximidad de su cuidador principal con el fin de recibir tanto la comodidad como su atención.

¿Qué es el apego?

Como ya hemos visto, el apego es un vínculo emocional con otra persona. Bowlby afirmó que los enlaces formados por niños con sus cuidadores en sus etapas más tempranas, tienen un tremendo impacto que no desaparece y continúa durante toda la vida.

Sugirió que este apego también sirve para mantener al bebé cerca de la madre, lo que mejora las posibilidades de supervivencia del niño.

Él vio el apego como un producto de los procesos evolutivos. Mientras que las primeras teorías del comportamiento de apego sugirieron que la unión era un proceso aprendido, Bowlby y otros propusieron que los niños nacen con una tendencia innata a establecer vínculos con los cuidadores.

A lo largo de la historia, los niños que mantienen la proximidad a una figura de apego tenían más probabilidades de recibir comodidad y protección, y por lo tanto más probabilidades de sobrevivir hasta la edad adulta. Es un sistema de motivación diseñado a través del proceso de la selección natural, para regular el apego entre padres e hijos.

La idea central de la Teoría del Apego es que los cuidadores primarios que están disponibles y que responden a las necesidades de un bebé, permiten al niño desarrollar un sentido de seguridad. El niño sabe que el cuidador es fiable, lo que crea una base segura para el niño para luego explorar el mundo.

Estudios sobre la privación materna

Estudios realizados entre 1950 y 1960 por Harry Harlow sobre la privación materna y el aislamiento social, también exploraron estos vínculos tempranos.

En una serie de experimentos, Harlow demostró cómo surgen tales vínculos y el fuerte impacto que tienen sobre el comportamiento y funcionamiento futuros. En una versión de su experimento, unos monos recién nacidos fueron separados de sus madres biológicas y criados por “madres de alquiler”. Los monos se colocaron en jaulas junto con dos madres artificiales. Una de las madres mona estaba hecha de alambre y tenía una botella de la que el pequeño podía beber y obtener el alimento, mientras que la otra estaba cubierta con una tela suave.

Harlow pudo observar que mientras los pequeños monos acudían a la madre de alambre para obtener alimentos, pasaban la mayor parte de su tiempo con la madre del paño suave. Además cuando se asustaban, los monos bebé se iban hacia a su madre cubierta de tela para buscar la comodidad y la seguridad.

El trabajo de Harlow también demostró que los primeros vínculos afectivos fueron el resultado de la comodidad y de recibir atención de un cuidador, en lugar de simplemente alimento.

Fases del apego

Según Bowlby, el establecimiento del vínculo afectivo consta de cuatro fases de evolución.

1. Fase Pre-apego

Desde el nacimiento hasta los 3 meses, los niños no muestran ningún apego particular a un cuidador específico. Señales del bebé como el llanto y el malestar natural atraen la atención del cuidador, y las respuestas positivas del bebé estimulan al cuidador a permanecer cerca para así poder atenderle.

2. Fase de formación del apego

A partir de alrededor las 6 semanas y hasta los 7 meses, los bebés comienzan a mostrar preferencias por los cuidadores primarios y secundarios. Durante esta fase, los bebés desarrollan un fuerte sentimiento de confianza. Mientras que todavía aceptan el cuidado de otras personas, distinguen mucho mejor entre las que les son conocidas y las desconocidas. También responden más positivamente al cuidador principal.

3. Fase de apego

En este punto, entre los 7 a los 11 meses de edad, los bebés muestran un fuerte apego y la preferencia por un individuo específico. Protestan cuando se les separa de la figura de apego primario (ansiedad de separación), y comienzan a mostrar ansiedad con los extraños (ansiedad ante los extraños).

4. Formación de relaciones recíprocas

Después de aproximadamente los 9 meses de edad, los niños empiezan a formar fuertes lazos emocionales con otros cuidadores más allá de la figura de apego primaria. Esto incluye a menudo el padre, los hermanos mayores y los abuelos.

Aunque este proceso puede parecer sencillo, hay una serie de factores que pueden influir en cómo y cuándo vínculos se desarrollan. En primer lugar, si los niños que no tienen una figura de atención primaria, como sucede en los orfanatos, pueden no desarrollar el sentido de la confianza necesaria para formar un apego seguro. En segundo lugar, la prestación de cuidados de calidad es un factor vital. Cuando los cuidadores responden de forma rápida y consistentemente, los niños aprenden que pueden depender de las personas que son responsables de su cuidado, que es la base fundamental para la unión.

Los tipos de apego

Apego seguro

El apego seguro sucede cuando el niño se angustia al separarse de sus cuidadores principales y se tranquiliza cuando éstos regresan. Estos niños se sienten seguros y capaces de depender de sus cuidadores adultos. Cuando se ausenta el adulto, el niño puede sentirse molesto, pero él o ella se siente seguro de que la madre o el cuidador van a regresar. Cuando se asustan, buscarán la comodidad de sus cuidadores. Estos niños saben que su padre o cuidador les proporcionarán comodidad y seguridad, por lo que se sienten cómodos al buscarlos en momentos de necesidad.

Apego ambivalente

Los niños con un apego ambivalente responden a la separación con angustia intensa y mezclan comportamientos de apego con expresiones de protesta, enojo y resistencia. Las investigaciones sugieren que el apego ambivalente es el resultado de la escasa disponibilidad materna. Estos niños saben que no pueden depender de que su madre (o cuidador) va a estar allí cuando el niño lo necesite.

Apego evitativo

Los niños con un apego evasivo tienden a evitar padres o cuidadores. Este tipo de apego se da cuando el cuidador deja de atender constantemente las señales de necesidad de protección del niño, lo que no le permite desarrollar el sentimiento de confianza que necesita. Se sienten inseguros hacia los demás y esperan ser ignorados debido a las experiencias pasadas de abandono. Cuando se les ofrece varias opciones, estos niños no muestran ninguna preferencia entre un cuidador y un completo desconocido. La investigación ha sugerido que este estilo de apego podría ser el resultado de los cuidadores abusivos o negligentes. Los niños que son castigados por depender de un cuidador, aprenderán a evitar la búsqueda de ayuda en el futuro.

Apego desorganizado

Los niños con un apego desorganizado a menudo muestran una mezcla confusa de comportamientos y pueden parecer desorientados, aturdidos o confundidos. Estos patrones son debidos a que el cuidador ante las demandas del niño, presenta respuestas desproporcionadas y/o inadecuadas. Algunos investigadores creen que la falta de un patrón de apego claro está relacionado con un comportamiento incoherente de sus cuidadores. Esta conducta del adulto desorienta al niño, no le da seguridad y le genera ansiedad adicional. En tales casos, los padres pueden servir como una fuente de confort y una fuente de temor, lo que lleva al pequeño hacia un tipo de comportamiento desorganizado.

Por qué es tan importante el apego

¿Qué ocurre con los niños que no forman vínculos seguros? Al parecer el hecho de no formar relaciones seguras tempranas puede tener un impacto negativo en el comportamiento en la infancia tardía y durante toda la vida. Los niños diagnosticados con trastorno negativista desafiante, trastornos de conducta o trastorno de estrés postraumático (TEPT), con frecuencia muestran problemas de apego, posiblemente debido al abuso, la negligencia o el trauma. Los médicos sugieren que los niños adoptados después de la edad de seis meses tienen un mayor riesgo de problemas de apego.

Mientras que los estilos de apego que se muestran en la edad adulta no son necesariamente los mismos que los observados en la infancia, éstos pueden tener un grave impacto en las relaciones posteriores. Por ejemplo, los que están unidos de forma segura en la infancia, tienden a tener una buena autoestima, una mejor autosuficiencia a medida que envejecen, fuertes relaciones románticas y la capacidad de auto-revelar a los demás. Estos niños también tienden a ser más independientes, se desempeñan mejor en la escuela, tienen relaciones sociales más exitosas, y experimentan menos depresión y la ansiedad. Como adultos, tienden a tener relaciones sanas, felices y duraderas.

¿En qué consiste la Teoría del Apego?
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