El construccionismo social es una teoría que se enfoca en la construcción social de la realidad y el conocimiento. Esta teoría sostiene que el mundo no es una realidad objetiva que simplemente está ahí, sino que es construido socialmente a través del lenguaje y la comunicación.
Origen del Construccionismo Social
Hacia fines de los mismos años 80, ciertos terapeutas familiares se fueron distanciando del constructivismo para formar un nuevo concepto terapéutico, el construccionismo social, el cual en Estados Unidos adquiere importancia hacia 1990.
Según el modelo construccionista, el significado que damos a las cosas no está construido “dentro de la mente del individuo”, como defiende el constructivismo, sino que es construido en la forma en como nos comportamos los unos con los otros. El significado se encuentra entre la gente y no podemos crear el significado nosotros solos.
Las diferencias entre ambos postulados seria que mientras el constructivismo está más cercano al cognitivismo, dando mayor énfasis a la mente y al estudio del individuo, el enfoque construccionista se sitúa más cercano a la interacción social, la narrativa y la externalización del problema.
Se trata de reconstruir la historia que se ha creado en torno al problema, generando una nueva narrativa, un nuevo relato con un significado diferente para la persona y la familia. El énfasis se coloca ahora en «hablar con» y no «en hacer algo a». Lo importante en la terapia no es tanto fijarse en la secuencia de conductas, sino en los significados.
Entre los principales representantes del construccionismo social, destacamos a Kenneth J. Gergen, nacido en 1935, profesor de psicología en el Swarthmore Collage en Pensilvania, propone reemplazar las metáforas mecánicas de la cibernética por metáforas extraídas de la teoría literaria o de la antropología postmoderna:
“Cuando el paciente habla de tal o cual problema, es importante interrogarse acerca del contexto relacional preguntándose hacia quién dirige ese discurso y con qué fin. La evocación de una depresión, por ejemplo, puede ser un medio de reunirse con el prójimo, de invitar a otras personas a entrar en ciertas «danzas» específica” (Kenneth J. Gergen, 1994)
El Constructivismo y el constuccionismo, según algunos autores (Effran y Cols, 1988) han cambiado la Terapia Familiar más que ninguna de sus orientaciones anteriores. Dará pie a seguir avanzando hacia nuevas formas de terapia, como la Terapia Narrativa y las Terapias Conversacionales.
En qué consiste el Construccionismo Social
Según el construccionismo social, los individuos y los grupos sociales construyen su realidad a través de la interacción social y el lenguaje. Las palabras y las narrativas que utilizamos para describir el mundo no simplemente reflejan la realidad, sino que también la crean y la mantienen. En otras palabras, el lenguaje no es solo un medio de comunicación, sino que también es un instrumento de poder y control.
El construccionismo social enfatiza la importancia del contexto social en la construcción de la realidad y el conocimiento. La realidad no es la misma para todos los individuos, ya que cada persona construye su propia realidad a través de su interacción social y su contexto cultural. El construccionismo social también sostiene que no hay una verdad objetiva o universal, sino que todas las verdades son construidas socialmente y dependen del contexto cultural y social en el que se desarrollan.
El construccionismo social considera el discurso sobre el mundo no como una reflexión o mapa del mundo, sino un dispositivo de intercambio social. Intenta ir más allá del empirismo y el racionalismo al ubicar el conocimiento dentro del proceso de intercambio social. Intenta superar la dualidad objeto-sujeto desarrollando una teoría alternativa del funcionamiento de la ciencia y desafiando la idea de conocimiento como representación mental. Sostiene que el conocimiento no es algo que la gente posee en la cabeza sino algo que la gente hace junta: el lenguaje es esencialmente una actividad compartida.
Esta perspectiva, llamada sociorracionalismo, ve la racionalidad humana como algo que no está dentro de las mentes de personas independientes, sino dentro del conjunto social, siendo lo racional el resultado de la inteligibilidad negociada.
Objetivo e hipótesis del Construccionismo Social
Podemos decir que el construccionismo social ubica el conocimiento dentro del proceso de intercambio social. Busca explicar cómo las personas llegan a describir, explicar o dar cuenta del mundo donde viven. Parte de tres hipótesis:
- El conocimiento del mundo está determinado por la historia y el contexto social, por la cultura. Los conceptos están definidos por el uso social que se hace de los mismos, no son ideas predefinidas que hacen referencia a realidades neutras o inamovibles. La palabra “beso” no tiene el mismo significado en un país occidental que en un país de los Emiratos Árabes, por ejemplo.
- Los términos con los cuales comprendemos el mundo han sido y son creados por la sociedad, pertenecen a un momento histórico concreto y van siendo definidos por el uso que hace la gente de los mismos. Éste uso, fruto de la relación y del intercambio constante, es el que define el proceso de comprensión y el significado.
- La prevalencia de una forma dada de comprensión sobre otra viene dada, no por su validez empírica, sino por los procesos sociales. Es decir, el significado de amor, envidia etc… viene determinado por los procesos sociales que se dan en el tiempo. Esta negociación de la realidad da paso a una epistemología social.
Las formas de comprensión negociadas están conectadas con otras muchas actividades sociales, y al formar así parte de varios modelos sociales sirven para sostener y apoyar ciertos modelos excluyendo otros. Alterar descripciones y explicaciones significa amenazar ciertas acciones e invitar a otras.
Construccionismo Social y Terapia Familiar
El construccionismo social ha tenido una importante influencia en el campo de la terapia y la psicoterapia. En este ámbito, el construccionismo social se enfoca en cómo los individuos construyen su realidad y cómo el lenguaje y la comunicación influyen en la experiencia del mundo y en la construcción de la identidad.
La terapia basada en el construccionismo social también enfatiza la importancia del contexto social y cultural en la construcción de la realidad y la identidad personal. Los terapeutas que utilizan este enfoque ayudan a los pacientes a explorar cómo sus experiencias y perspectivas están influenciadas por el contexto social y cultural en el que viven, y fomentan la reflexión crítica sobre cómo estos factores pueden influir en la experiencia del individuo.
La polémica histórica entre el racionalismo (perspectiva endógena) y el empirismo (perspectiva exógena), se trasladó también a la investigación psicológica. Por ejemplo, los conductistas dan importancia al ambiente y los gestaltistas a la organización interna que surge de la percepción y que es inherente al ser humano, mientras que la psicología cognitiva parte de una perspectiva endogenista: la acción humana depende del procesamiento cognitivo, o sea del mundo tal como es conocido más que del mundo tal como es.
Para el construccionismo los conceptos psicológicos forman parte del proceso social, es decir, el enfado no es un estado mental, sino parte del rol social del individuo. La teorización psicológica no refleja una realidad interna sino que hace referencia a un quehacer social. El construccionismo traslada la explicación de la conducta desde el interior de la mente a la explicación de la misma como un derivado de la interacción social.
No existe un “método construccionista social” ya que se considera que en el momento en que un método se formaliza, se cierra, se congela su significado cultural. No obstante podemos definir a grandes rasgos los enfoques que resultan del diálogo que la terapia entabla con este modelo. Las características de la terapia familiar desde esta lectura son:
- La terapia es un proceso de construcción relacional, no se centran tanto en las técnicas específicas como en provocar un tipo de reflexión sobre el proceso.
- La terapia eficaz es fruto de un proceso flexible, capaz de integrar múltiples discursos y diferentes lenguajes.
- El construccionismo no pretende desvelar, a través de la terapia “lo que existe” sino dar información que genere una diferencia en la forma en que la familia entiende su situación. El interrogatorio circular de la escuela de Milán es un ejemplo. En este sentido este tipo de terapia huye de los diagnósticos que tienden a utilizar palabras como imágenes independientes de quien interpreta, para describir la realidad.
- La teoría construccionista invita al terapeuta a que adopte una posición de colaboración al acercarse a la familia. Se pasa de un estilo jerárquico a uno colaborativo. El terapeuta se presenta como alguien “que no sabe”, porque no posee una información privilegiada y tendrá que aprender continuamente sobre lo que se dice y lo que no se dice. La habilidad del terapeuta se define más por el saber cómo que en saber qué.
- Existen ciertas prácticas terapéuticas y diagnósticos que promueven determinadas ideologías (individualismo, sexismo…). El terapeuta debe observar lo que sucede sin hacer juicios de valor, debe adoptar una posición de neutralidad. No se puede obviar, por otro lado, que la neutralidad que se le pide al terapeuta no deja de tener también consecuencias éticas y políticas.
Para la terapia tradicional el objetivo es transformar la mente individual, sin embargo desde la perspectiva construccionista los cambios deben darse en el discurso, debe haber una transformación discursiva, ya que los significados no se dan dentro de “las cabezas de las personas” sino en la interacción social.
Este énfasis puesto en las convenciones lingüísticas ha disparado el uso terapéutico de la metáfora y de la narración escrita (cartas). Si aceptamos que las historias que nos contamos son acciones sociales, podremos cuestionar el valor de una sola narrativa de la vida.
En resumen, la terapia basada en el construccionismo social se enfoca en la construcción social de la realidad y la identidad personal, y utiliza técnicas de conversación reflexiva y diálogo colaborativo para explorar y construir narrativas alternativas. Este enfoque destaca la importancia del contexto social y cultural en la experiencia del individuo y promueve la reflexión crítica sobre cómo el lenguaje y la comunicación influyen en la construcción de la identidad y la realidad personal.
La narrativa en la Terapia Construccionista
La terapia basada en el construccionismo social se enfoca en la creación de nuevas narrativas y la exploración de diferentes perspectivas sobre la experiencia del individuo. Esta terapia se centra en la importancia del lenguaje y la comunicación en la construcción de la identidad y la realidad personal, y utiliza técnicas como la conversación reflexiva y el diálogo colaborativo para explorar y construir narrativas alternativas.
Desde el construccionismo, la terapia se plantea como un proceso de construcción de significados en el diálogo entre terapeuta y la persona o la familia. Éstos tienen la oportunidad de relatar y explorar aspectos problemáticos de su vida en el contexto de su historia personal. En la terapia el terapeuta ofrece un diálogo o narrativa alternativa, una oportunidad de «re-escribir» su historia para completarla, hacerla más coherente o cambiarla por otra más funcional a la interacción con su entorno. Los esfuerzos de la terapia se orientan a traducir las nuevas narrativas en cambios concretos, por ejemplo, en su vida cotidiana.
Para lograr estos objetivos, las técnicas utilizadas por los terapeutas narrativos construccionistas son: El uso de documentos escritos (cartas, diarios o autobiografías) y algunas formas de conducción de la conversación terapéutica, como centrarse en soluciones, externalización y normalización del problema, identificación y exploración de las excepciones al discurso, estrategias de aflojamiento o rigidificación narrativa y de inducción del rol de observador, entre otras.
Generalmente, las nuevas alternativas narrativas generadas se intentan llevar a la práctica a través del uso de tareas o prescripciones post-sesión. De esta manera, y a modo de ejemplo, se ha utilizado la clínica narrativa construccionista en el tratamiento de desórdenes alimenticios, en niños rotulados con déficit atencional y en intervenciones preventivas dirigidas a jóvenes de alto riesgo psicosocial.
Técnicas de Terapia de Constructivismo Social
La terapia de construccionismo social utiliza diversas técnicas y estrategias para ayudar a las personas a comprender y cambiar sus patrones de pensamiento y comportamiento. Algunas de las técnicas utilizadas en la terapia de construccionismo social incluyen:
- Análisis del discurso: esta técnica implica examinar cómo las palabras y los lenguajes utilizados por el cliente están influenciando sus patrones de pensamiento y comportamiento. El objetivo es ayudar al cliente a comprender cómo sus pensamientos y acciones están construidos a través del lenguaje.
- Perspectivas múltiples: la terapia de construccionismo social se centra en cómo las personas construyen su realidad a través de sus interacciones sociales y culturales. La técnica de perspectivas múltiples implica explorar cómo diferentes perspectivas culturales y sociales pueden influir en la construcción de la realidad del cliente.
- Historias alternativas: esta técnica implica explorar cómo se podrían construir historias alternativas para el cliente. El objetivo es ayudar al cliente a comprender cómo sus patrones de pensamiento y comportamiento podrían ser diferentes si construyen una historia alternativa.
- Reflexividad: esta técnica implica ayudar al cliente a reflexionar sobre su propia experiencia y cómo se construye a través de su interacción con su entorno social y cultural. El objetivo es ayudar al cliente a comprender cómo sus pensamientos y acciones están influenciados por su contexto social y cultural.
- Reautoría: esta técnica implica ayudar al cliente a reescribir su propia historia en términos más positivos y constructivos. El objetivo es ayudar al cliente a comprender cómo sus patrones de pensamiento y comportamiento pueden cambiar a través de la reescritura de su propia historia.
En general, la terapia de construccionismo social es una forma centrada en el cliente de psicoterapia que tiene como objetivo ayudar al cliente a comprender cómo su realidad es construida social y culturalmente, y cómo sus patrones de pensamiento y comportamiento están influenciados por su contexto social y cultural.
Diferencias entre el Constructivismo y el Construccionismo Social
Constructivismo y construccionismo parten de la misma base epistemológica (las dos se oponen a la idea de que existe un mundo real que se puede conocer con certeza objetiva) constituyendo el llamado paradigma postmoderno de conocimiento. Sin embargo, las creencias representadas por el constructivismo promueven una imagen del sistema nervioso como una máquina cerrada. Según esta idea, las percepciones y los constructos toman forma a medida que el organismo se golpea contra su entorno. Los teóricos de la construccionismo social, por el contrario, creen que las ideas, los conceptos y los recuerdos surgen del intercambio social y son mediatizados por el lenguaje.
Todo conocimiento, sostienen los construccionistas, evoluciona en el espacio entre las personas, en el ámbito del «mundo común y corriente». Y es solo a través de la permanente conversación con sus íntimos que el individuo desarrolla un sentimiento de identidad.
Sin embargo las dos posiciones, aunque complementarias entre sí, son muy diferentes llegando a generar amplias discusiones sobre todo respecto a las diferencias metodológicas que implican. Lejos de profundizar en estas diferencias así como las objeciones que ambas corrientes se plantean entre sí, con sus consecuentes debates, señalaremos a groso modo aquellos aspectos más significativos que nos ayuden a sintetizar los conceptos a los que hemos hecho referencia anteriormente.
Tanto el constructivismo como el construccionismo social son teorías que se enfocan en la construcción del conocimiento y la realidad, pero tienen enfoques teóricos y prácticos diferentes.
A nivel teórico, el constructivismo sostiene que el conocimiento es construido por los individuos a través de la interacción entre sus experiencias previas y nuevas información. Según esta teoría, los individuos utilizan sus esquemas mentales preexistentes para interpretar y dar significado a la información que reciben del mundo exterior. El constructivismo enfatiza el papel activo del individuo en la construcción del conocimiento y sostiene que no hay una verdad absoluta.
Por otro lado, el construccionismo social se enfoca en cómo los individuos construyen la realidad social a través de la interacción social y el lenguaje. Esta teoría sostiene que el conocimiento y la realidad no son simplemente descubiertos, sino que son construidos socialmente. El construccionismo social enfatiza el papel del lenguaje en la construcción de la realidad social y sostiene que el lenguaje no solo refleja la realidad, sino que también la crea.
A nivel práctico, el constructivismo se enfoca en cómo los individuos aprenden mejor cuando pueden construir su propio conocimiento y relacionar nuevas ideas con sus experiencias previas. Según esta teoría, los maestros deben actuar como facilitadores y guías en lugar de simplemente transmitir información. El constructivismo promueve un enfoque activo en el aprendizaje y fomenta la participación activa del alumno.
Por otro lado, el construccionismo social se enfoca en cómo los individuos pueden construir la realidad social de manera diferente a través de la interacción social y el lenguaje. Según esta teoría, los individuos deben ser conscientes de cómo el lenguaje y la comunicación pueden influir en la construcción de la realidad social. El construccionismo social promueve la reflexión crítica sobre el lenguaje y la comunicación, y fomenta la construcción de narrativas alternativas y la creación de nuevas realidades sociales.
Conclusiones
En resumen, el construccionismo social se enfoca en cómo los individuos y los grupos sociales construyen su realidad a través del lenguaje y la comunicación, y cómo el contexto social influye en la construcción del conocimiento y la realidad. Esta teoría destaca la importancia del poder y el control en la construcción social de la realidad y promueve la reflexión crítica sobre cómo el lenguaje y la comunicación pueden influir en nuestras percepciones y experiencias del mundo.
Referenencias
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- BERGER, Peter L. y LUCKMANN, Thomas; “La construcción de lo social de la realidad” 1966, Autores de “La terapia como construcción social”
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