Tacto
El sentido del tacto

El sentido del tacto percibe la temperatura, la presión y el dolor de nuestro cuerpo. El tacto no solo es percibido por la piel, sino que también incluye receptores en los músculos. Esto se debe a que el tacto tiene dos propósitos fundamentales:

  • Nos permite relacionarnos con nuestro entorno con mayor precisión.
  • Proporciona una señal interna de si se están siguiendo las “órdenes” de nuestro cerebro. Por ejemplo, si el cerebro envía una señal a la mano para que se cierre, el sentido del tacto envía a su vez otra señal de retorno inmediata que nos permite saber que la mano realmente está cerrada. Esto crea un ciclo de retroalimentación que facilita una correctacomunicación entre los impulsos del cerebro y la respuesta del cuerpo.

Anatomía y fisiología de la piel

La piel es el órgano más grande del cuerpo, con un área total de aproximadamente 2 metros cuadrados. La piel nos protege de los microbios y los elementos, ayuda a regular la temperatura corporal y permite las sensaciones del tacto, el calor y el frío.

La piel está compuesta por tres capas:

  • La epidermis, la capa más externa de la piel, proporciona una barrera impermeable y crea nuestro tono de piel.
  • La dermis, debajo de la epidermis, contiene tejido conjuntivo resistente, folículos pilosos y glándulas sudoríparas.
  • El tejido subcutáneo más profundo (hipodermis) está hecho de grasa y tejido conectivo.

El color de la piel es creado por células especiales llamadas melanocitos, que producen el pigmento melanina. Los melanocitos se encuentran en la epidermis.

Tacto

De acuerdo con su función, los receptores del sistema somestésicos se dividen en tres grupos: mecanorreceptores, nociceptores y termorreceptores.

Los mecanorreceptores

Los mecanorreceptores proporcionan al SNC información de tacto, vibración, presión y tensión de la piel.

Los mecanorreceptores se caracterizan por presentar órganos especializados (de tipo no neural) alrededor del final del terminal nervioso y, por este motivo, se les llama mecanorreceptores encapsulados.

Podemos distinguir dos tipos de piel: la piel glabra (sin pelo) y la piel pilosa (con pelo). La piel glabra tiene una mayor sensibilidad y una gran capacidad de discriminación debido a una densidad de inervación mayor que la piel con pelo. La piel glabra se encuentra en los dedos, la palma de la mano, la planta de los pies y los labios.

La piel glabra presenta cuatro tipos principales de mecanorreceptores: corpúsculos de Meissner, discos de Merkel, corpúsculos de Pacini y corpúsculos de Ruffini.

Corpúsculos de Meissner y los discos de Merkel

Se encuentran en las capas superficiales de la piel, en las papilas dérmicas (zonas de la dermis que proyectan a la epidermis). Esta localización hace posible que sean sensibles a la más ligera deformación de la piel.

Tienen campos receptores pequeños (2-4 cm) y, por tanto, permiten una discriminación espacial fina. Esta resolución espacial fina nos permite realizar discriminaciones táctiles finas de la superficie y, por ejemplo, leer en Braille.

Los corpúsculos de Meissner son receptores de adaptación rápida y, por tanto, son particularmente sensibles al contacto inicial de los objetos sobre la superficie de la piel y el movimiento de objetos muy ligeros sobre la piel.

Los discos de Merkel son receptores de adaptación lenta y, por tanto, continúan transmitiendo impulsos mientras está presente el estímulo. Detectan estímulos constantes y se relacionan con la discriminación estática de formas, bordes y texturas.

Corpúsculos de Pacini y de Ruffini

Se sitúan en zona profunda de la dermis, haciéndolos poco sensibles al tacto ligero. Los campos receptores grandes que se relacionan con una discriminación espacial grosera. Estos mecanorreceptores responden a propiedades más globales de los objetos y detectan desplazamientos entre áreas extensas de la piel.

Los corpúsculos de Pacini son receptores de adaptación rápida. Por lo tanto, son especialmente sensibles para señalar los cambios rápidos de presión (características dinámicas). Cuando se aplica una presión sobre la piel, responden de una manera intensa durante algunos segundos, pero la respuesta desaparece rápidamente aunque se mantenga la presión.

Los corpúsculos de Ruffini son receptores de adaptación lenta y, por tanto, útiles para señalar estados continuos de deformación de la piel (por ejemplo, cuando se ejerce una presión constante). Aunque se tienen dudas sobre su función, es probable que respondan fundamentalmente a los estímulos de generación interna (relacionados con la propiocepción).

La piel pilosa, que cubre la mayor parte de la superficie corporal, presenta mecanorreceptores similares.

Si desplazamos con un lápiz un solo pelo del brazo, percibiremos una sensación como si tuviéramos un mosquito. Estos receptores se adaptan con facilidad y, por tanto, detectan prioritariamente el contacto inicial y el movimiento de los objetos sobre la superficie de la piel.

El principal mecanorreceptor de adaptación rápida de la piel pilosa es el receptor del folículo piloso que responde al desplazamiento del pelo.

Distribución de los mecanorreceptores en la superficie corporal

Tacto

Distribución de los diferentes tipos de mecanorreceptores en la mano.
Las zonas con más densidad de mecanorreceptores aparecen con más densidad de punteado.
Los discos de Merkel y los corpúsculos de Meissner están distribuidos principalmente en la parte más distal de la cabeza de los dedos. En cambio, la distribución de los corpúsculos de Ruffini y de Pacini es más uniforme.

Estos mecanorreceptores no se distribuyen uniformemente por toda la piel. En las zonas más sensibles al tacto hay una mayor densidad de receptores, una mayor proporción de receptores con campos receptores pequeños y una elevada densidad de inervación.

Las zonas más sensibles al tacto son la cabeza de los dedos y la lengua. Esto significa que estas zonas tienen una mayor densidad de receptores, unos campos receptores más pequeños y una mayor densidad de inervación, es decir, un mayor número de neuronas en el SNC dedicadas a la información sensorial procedente de estas zonas.

¿Cómo se convierte la energía del estímulo en señales eléctricas?

Los mecanorreceptores realizan el proceso de transducción, es decir, la transformación de la energía mecánica en señales eléctricas (potenciales receptores). Estos potenciales son potenciales locales que deben desencadenar potenciales de acción para poder llegar hasta el SNC.

La información que captan los diferentes mecanorreceptores llega a las neuronas de los ganglios de la raíz dorsal de la médula espinal.

Todos los receptores funcionan más o menos de la misma manera. El proceso de transducción es el siguiente:

  • Los estímulos aplicados sobre la piel deforman y modifican las terminaciones nerviosas, afectando su permeabilidad iónica de la membrana.
  • Los cambios en la permeabilidad generan una corriente de despolarización en la terminación nerviosa, creando un potencial de receptor (o generador) que desencadena potenciales de acción.

Los termorreceptores

El tamaño, la forma o la textura de un objeto no sólo la podemos evaluar somatosensorialmente, sino que lo podemos hacer, por ejemplo, por medio de la visión. En cambio, las cualidades termales de los objetos sólo son somatosensoriales.

Los humanos distinguimos diferentes sensaciones térmicas, desde el frío hasta el calor.

Las sensaciones térmicas resultan de las diferencias entre la temperatura externa del aire o los objetos que entran en contacto con el cuerpo y la temperatura normal de la piel, 34 ºC.

Los receptores térmicos modulan su tasa de respuesta dependiendo de la temperatura. Cada tipo de receptor térmico se activa al máximo a determinadas temperaturas: los receptores del frío preferentemente a 25 ºC, y los de calor a 45 ºC. Temperaturas por encima o por debajo de estos valores evocan progresivamente respuestas más débiles.

Los aumentos de temperatura disminuyen la sensibilidad de los receptores para el calor y aumentan la de los receptores para el frío (y viceversa). Así, si se aumenta la temperatura de una región determinada, la sensación inicial de calor será reemplazada por una de neutra. Si después disminuimos la temperatura hasta el valor inicial, sentiremos frío.

Los nociceptores

Las terminaciones nerviosas libres de las células nerviosas que inician la sensación de dolor se denominan nociceptores.

Los nociceptores son básicamente terminaciones nerviosas libres. Se distinguen tres tipos de nociceptores:

  • Nociceptores mecanosensibles: responden a estímulos mecánicos peligrosamente intensos.
  • Nociceptores mecanotérmicos: responden a estímulos térmicos.
  • Nociceptores polimodales: responden a estímulos térmicos, mecánicos y químicos. Son más sensibles a los efectos destructivos de los estímulos que a sus características físicas.

De manera que, los mecanorreceptores proporcionan al SNC información de tacto, vibración, presión y tensión de la piel. Los termorreceptores nos informan de las cualidades térmicas de los objetos y los nociceptores nos informan del daño o inflamación en los tejidos.

Los receptores sensoriales de la piel

Los sentidos somatosensoriales, somáticos o somestésicos son los mecanismos nerviosos que recogen información de lo que ocurre en la superficie del cuerpo y en su interior.

Los sentidos somáticos comprenden 4 modalidades: el tacto, la temperatura, la nocicepción y la cinestesia o propiocepción.

  • El tacto nos proporciona información del tamaño, forma y textura de los objetos y de su movimiento sobre la piel.
  • La propiocepción nos informa de la posición y movimiento de las articulaciones y cuerpo. Esta información proviene de los receptores de los músculos esqueléticos y de los tendones. La propiocepción es muy importante para llevar a cabo los movimientos voluntarios y, por tanto, la trataremos en el capítulo dedicado al control motor.
  • La nocicepción nos informa sobre daños en el tejido que normalmente se manifiestan como dolor o picor.
  • La temperatura: de frío a caliente.

Por medio de los sentidos somáticos, tenemos la capacidad de identificar la forma y la textura de los objetos, controlar las fuerzas internas y externas que actúan sobre nuestro cuerpo, y detectar situaciones potencialmente dañinas.

Psicobiología de los sentidos: el Tacto
2.1 (42.42%) 66 votos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.