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Llegan las 21:00 de la noche y tras un día de obligaciones se acerca el momento esperado… manta, cena y un capítulo de tu serie favorita… espera, ¿sólo un capítulo? Bueno, puede que sepa a poco, quizás aún tengamos tiempo para ver el segundo…o el tercero…o ¡toda una temporada!

A casi todos nos encantan las series, podríamos pasar horas pendientes de nuestros personajes favoritos e incluso meses esperando una nueva temporada. No hay nada como una buena historia que nos atrape y nos haga olvidar el estrés diario, pero a veces nuestro amor excesivo por ellas hace que podamos invertir tiempo productivo sentados ante la pantalla, sin rendir en nuestras obligaciones e incluso durmiendo menos de lo normal… ¿qué tienen las series que se convierten tan fácilmente en una adicción? La neurocienciahor y la psicología pueden aportar algunas explicaciones.

Empatizamos con los personajes y sus historias

La empatía es la capacidad de reconocer los sentimientos de los demás y esto es lo que nos sucede cuando visualizamos una historia. Nuestra capacidad para identificarnos con otras personas, incluso en la ficción, hace que interioricemos sus emociones y sintamos que participamos ante un fin común. Por ello, cuando nos implicamos en historias complejas y cargadas de emoción, no podemos dejar de desear saber qué les ocurrirá y si todo acabará bien en sus vidas.

Algo así ha demostrado El neuroeconomista Paul Zak de Claremont Graduate University. Este investigador mostraba en un vídeo cómo un padre pasaba los últimos días con su hijo enfermo. En las respuestas fisiológicas de los participantes se halló como los niveles de cortisol y oxitocina, hormonas relacionadas con el estrés y la empatía respectivamente, habían ascendido tras observar el video, especialmente entre los sujetos que mostraban mayores conductas de afectación.

El suspense y nuestra reacción cerebral

Un cliffhanger es un final abierto que nos deja sencillamente “en la estacada” es ese final de cada temporada de Juego de Tronos que nos deja con la boca abierta y con una necesidad, casi exasperante, de saber más.

Parece que la angustia de no saber lo que va a ocurrir es lo que hace que nuestro cuerpo produzca un exceso de CRH, hormona implicada en los procesos de estrés que nos hace mantenernos en estado de alerta, lo cual puede incluso hacer que perdamos la sensación de cansancio y sigamos dando click al siguiente capítulo.

Además, cuando disfrutamos de nuestro show favorito, nuestro cerebro produce continuamente dopamina, un neurotransmisor implicado en el refuerzo cerebral que también influye en nuestra sensación de placer cuando tomamos drogas o tenemos sexo, y esto hace que nos sintamos adictos a esta forma de placer

Otros estudios han hallado que nuestro cerebro tiende a focalizarse especialmente en aquello que nos provoca suspense mientras que ignora lo demás, es por eso que ante una escena que nos mantiene en alerta, nos sintamos tan inmersos en la pantalla que nos olvidemos de que tenemos que lavar la ropa o hacer la cena, como si estuviéramos en una “visión de túnel”.

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Personas viendo un final de temporada de Juego de Tronos

Un refugio ante el estrés

A veces, nos sentimos tan cargados de estrés diario que necesitamos tomarnos un respiro y ver series puede suponer una vía de escape ante nuestros problemas reales. Una maratón de series puede ser un curativo temporal y una ayuda para desconectar  de los estresores diarios que nos mantienen en alerta cognitivamente.

Además, puede unirnos a otras personas que vean el mismo show siendo fuente de conversaciones con las que reforzar nuestra vida social y compartir puntos en común con los demás.

Aprendizaje por imitación

Como hemos mencionado anteriormente, nuestra identificación con ciertos personajes que pueden tener puntos en común con nosotros y nuestras vidas reales (laborales, personales, sociales…), hace que podamos aprender de ellos por aprendizaje vicario; es decir, viendo un modelo semejante a nosotros, podemos aprender de qué manera resuelve sus problemas o cómo se complican más las cosas con sus comportamientos.

La “depresión” post serie

La felicidad o excitación que nos produce ver series es proporcional a la tristeza y el vacío que nos deja cuando no podemos ver más episodios. Vivimos en ese momento una situación que puede ser considerada de pérdida y podemos sentimos poco estimulados

Además, cuando volvemos a la realidad es cuando las obligaciones que hemos dejado a un lado se nos echan encima: nos quedan 6 horas para tener que levantarnos, no hemos preparado la comida para el día siguiente…Y nuestro nivel de estrés puede llegar a ser aún mayor que al principio.

Por ello, debemos esforzarnos en consumir series de forma responsable, por ejemplo, programando el número de episodios que vamos a ver por día y asegurándonos de que balanceamos esta actividad con otras que también nos refuercen como salir con amigos o hacer algo divertido para no centrar toda nuestra emoción en las series. Además, forzarnos a llevar a cabo nuestras obligaciones periódicamente antes de ver un episodio, puede ser una forma de usarlas como refuerzo y cumplir con nuestras tareas sin entrar en una situación de adictiva.

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