Ponzio Pilatos ya lo hizo hace caso dos mil años, cuando se tenía que realizar el juicio a Jesucristo, se “lavó” las manos para desentenderse de cualquier compromiso sobre el resultado final. Pero por lo visto el legado de Pilatos va más allá de haber quedado como uno de los personajes más insensibles de la historia, pues hasta el día de hoy lavarnos las manos sí parece ser que nos hace más indulgentes.

Esta es la conclusión extraída de una investigación llevada a cabo por científicos británicos de la Universidad de Plymouth, que han estudiado a un grupo cuya mitad de integrantes fue inducido a lavarse las manos y la otra mitad permaneció con las manos sucias, para luego ver juntos algunas escenas de la controvertida película Trainspotting.

El equipo de investigadores comprobó que de los 44 individuos en total, los 22 que se no habían lavado las manos juzgaron las escenas de la película como inmorales basados en una escala del 1 al 10. Por otra parte, basados en la misma escala, los restantes 22 con manos limpias tendieron a mostrarse más bien condescendientes con los protagonistas del film.

Si bien los propios investigadores advierten a los jueces que mantengan sus manos sucias antes de juzgar, esta extraña investigación no deja de tener tintes caricaturescos. Si alguien me la financia, voy a emprender un minucioso estudio que demuestre que el lavarse los pies contrarresta los efectos de lavarse las manos al llevar a cabo un juicio moral, para así mantener el equilibrio universal.

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Lavarnos las manos nos vuelve más indulgentes
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