Los seres humanos analizamos el mundo que nos rodea gracias al poder de nuestro cerebro. Sin embargo, estos procesos mentales están lejos de ser perfectos y muchas veces ocurren “fallos” que nos llevan a cometer errores. A estos “fallos” que hace el cerebro los conocemos con el nombre de sesgos cognitivos y existen una gran variedad. En este artículo conoceremos más acerca del sesgo de disponibilidad.
Este sesgo se caracteriza porque nuestro cerebro aprovecha la información más reciente que tenemos disponible para tomar decisiones. Pero, no siempre los datos que recordamos con facilidad son los más acertados, así que debemos tener cuidado con esto.
¿Qué es el sesgo de disponibilidad?
También se le conoce como heurística de disponibilidad y es uno de los muchos sesgos cognitivos que tiene el cerebro humano. Nuestro cerebro procesa una gran cantidad de información a lo largo del día y no toda es relevante para nosotros. Por esa razón, tiende a crear ciertos “atajos” para optimizar el uso de energía y funcionar con más eficiencia. Pero, con frecuencia esto conlleva la aparición de ciertos sesgos que generan problemas para procesar información o tomar decisiones.
El sesgo de disponibilidad es una tendencia mental que nos lleva a sobrestimar la probabilidad de los eventos basándonos en cuán fácilmente podemos recordar ejemplos o información relacionada con esos acontecimientos. Este fenómeno se debe a que nuestra mente tiende a dar más peso a la información que es más reciente, llamativa o emocionalmente cargada, debido a que esta información es más «disponible» en nuestra memoria.
De este modo, las personas juzgan la frecuencia de un determinado suceso basándose en recuerdos sobre situaciones similares. Esas experiencias pueden ser personales o ajenas y se caracterizan por ser recientes. También es común que tengan algún tipo de carga emocional que permite recordarlas con mayor facilidad.
Para ilustrar mejor el sesgo de disponibilidad podemos pensar en un ejemplo sobre accidentes de coche y de vuelo. En Estados Unidos, entre el 2000 y 2001 se estimaba que era 39,5 veces más probable morir en un accidente de tránsito que durante un vuelo. No obstante, luego de los eventos del 11 de septiembre, las personas optaron por dejar los vuelos y viajar por carreteras. Debido a eso, se observó un aumento en la cantidad de muertes en las vías.
A pesar de que el peligro de viajar en un avión era objetivamente mucho menor, las personas tomaron decisiones con base en un recuerdo reciente. Y, para algunos de ellos, puede que no haya sido la mejor elección.
Ventajas del sesgo de disponibilidad
La principal ventaja que tiene la heurística de disponibilidad es que es una estrategia rápida de nuestro cerebro para dar respuestas en muchas situaciones. No siempre las elecciones que hagamos o las respuestas que demos serán las más acertadas, pero habrá casos donde sí sea así. Esto es sobre todo útil en ocasiones donde el contexto demanda urgencia y no hay mucho tiempo para racionalizar lo que deberíamos hacer.
Desventajas del sesgo de disponibilidad
El principal problema del sesgo de disponibilidad es su bajo nivel de confiabilidad porque se basa en recuerdos emocionales recientes. Es probable que la mayor parte del tiempo demos una respuesta incorrecta cuando actuamos bajo este sesgo. Si bien puede que muchas veces sean errores sin mayor importancia, a veces podría ser peligroso.
Por ejemplo, una persona podría decidir transitar por una calle donde hay mucha delincuencia porque recuerda que era segura en otra época. Esa elección podría exponerlo a algún riesgo que puede afectar su salud física y mental.
La heurística de disponibilidad fue descrita por primera vez por Amos Tvesky y Daniel Kahneman en 1970. De acuerdo con ellos, a la hora de analizar algo, tomamos en cuenta los recuerdos más accesibles en nuestra mente. Por lo general, se trata de memorias con gran impacto emocional las que logramos recordar con mayor facilidad o que sean muy recientes. De allí viene la denominación “de disponibilidad” porque recurrimos a lo que está más disponible o accesible en nuestro cerebro.
La heurística de disponibilidad en el marketing
Los expertos en marketing están al tanto de la existencia del sesgo de disponibilidad y pueden aprovecharlo como estrategia. Al momento de elaborar la publicidad de un producto, el objetivo es crear el mayor impacto emocional posible sobre el cliente. De ese modo, el recuerdo de su marca será mucho más vívido y accesible que el de sus competidores.
En consecuencia, cuando una persona tenga la necesidad de encontrar algún producto en particular, será más probable que recuerden su marca. Ese es el motivo por el cual nos vemos bombardeados de publicidad que busca ser creativa, a veces de formas extrañas para dejar una huella en nosotros. Después de todo, es la mejor manera de destacar sobre la competencia y conseguir recuperar las inversiones hechas en sus productos.
Imagina que un día estás viendo televisión y ves tres publicidades de productos similares. La diferencia es que uno de los anuncios contenía un chiste que te hizo reír mucho, mientras que los otros dos solo describían sus funciones. ¿Cuál es más probable que recuerdes con el tiempo? Pues sí, aquel que te hizo reír porque tiene impacto emocional.
¿Es posible evitar este sesgo?
Algo que debemos entender sobre los sesgos cognitivos es que forman parte de nuestra vida cotidiana. La mayor parte del tiempo actuamos siguiendo nuestros sesgos de manera inconsciente y eso no es necesariamente malo. Aunque, no está demás tener algo de cuidado al hacer elecciones, sobre todo cuando se trata de cuestiones importantes como la salud.
Si quieres asegurarte de tomar la mejor decisión posible, intenta encontrar información de fuentes confiables sobre lo que necesitas saber. Por ejemplo, si se trata de alguna cuestión médica, la mejor fuente de información sería un especialista médico que haga una evaluación y diagnóstico correcto.
- Carballo Suñer, J. (2020). Sesgos Cognitivos: Humanos y Negocios.
- Tversky, A.; Kahneman, D. (1973). Availability: A heuristic for judging frequency and probability. Cognitive Psychology. 5 (2): 207–232. doi:10.1016/0010-0285(73)90033-9

