narcoticos

Caer en la dependencia a sustancias estupefacientes y de los narcóticos es algo de lo que nadie está a salvo. Y es que en momentos de debilidad podemos llegar a acudir a la vía que consideramos más fácil y rápida. Veamos de qué se trata.

Qué son los narcóticos

Antes de comenzar a hablar sobre todo lo que existe alrededor del mundo de los narcóticos, es importante conocer a qué nos referimos exactamente cuando empleamos este término, ya que no todo el mundo conoce exactamente qué significa y qué tipo de sustancias incluye.

En primer lugar, un narcótico es una sustancia medicinal. Por lo tanto, este provoca una reacción y modificación en cómo funciona el organismo, afectando a diferentes capacidades en función del tipo concreto que sea y para qué esté indicada.

La mayoría de los narcóticos actúa como inhibidor de la transmisión de las señales nerviosas para así evitar el dolor. No obstante, también actúa con otros fines en el organismo dependiendo de cuál sea.

Como su propio nombre indica, provocan sueño y producen un efecto depresivo en el sistema nervioso central. No obstante, es común que se utilicen también como estimulantes en muchos casos, aunque finalmente provocan dicho efecto depresor.

Dentro del grupo de los narcóticos existe una gran variedad de sustancias. Muchas de ellas son de curso legal, tales como los medicamentos utilizados con fines terapéuticos o algunas drogas legales con efectos psicoactivos.

Clasificación de los narcóticos

Los narcóticos se dividen en dos tipos:

Opiáceos

Por una parte están los opiáceos, que se llaman así porque contienen unos alcaloides presentes en el opio. Estos hacen referencia a sustancias derivadas de la morfina, tanto naturales como semi sintéticas.

Algunos de los opiáceos más conocidos son la codeína, la heroína y la morfina. La primera de ellas está muy presente en muchos medicamentos, ya que se usa como analgésico, sedante y como fármaco para aliviar la tos.

Por su parte, la heroína se utiliza también para la tos y como antidiarreico, aunque de forma mucho menos frecuente que el anterior. Uno de los usos más conocidos de esta sustancia es como droga recreativa, que además es altamente adictiva.

Opioides

Por otra parte, están los opioides. Esto es un tipo de agente que se utiliza para afectar sobre todo al sistema nervioso central. Los más importantes son la oxicodona, la hidrocodona y el tramadol.

La oxicodona es especialmente potente y, por lo tanto, también muy adictivo. Otro de ellos, la hidrocodona, se usa como analgésico para tratar dolores moderados y algunos más severos. Al igual que los anteriores, hay que tener mucho cuidado porque generan dependencia y síndrome de abstinencia.

Deben consumirse siempre bajo prescripción médica

En cualquier caso, hay que tener en cuenta que este tipo de sustancia siempre ha de consumirse bajo prescripción médica, ya que son sustancias potencialmente peligrosas en cuanto a que se puede generar una fuerte dependencia hacia ellas.

Además, pueden generar efectos secundarios y la propia tolerancia al medicamento, lo que hará que la persona que lo consuma necesite cada vez una mayor cantidad de dosis para lograr obtener el mismo efecto que antes tenía con un consumo menor.

Esto generará, asimismo, una dependencia e incluso puede llegar a provocar síndrome de abstinencia en el paciente, que puede ser peor aún que el propio daño que la droga en sí genere.

En resumen, los narcóticos son un tipo de sustancia que puede llegar a ser muy nociva y peligrosa. Por este motivo, es conveniente conocer bien de qué se trata para así evitar acabar teniendo problemas con ellos si debemos tomarlos en alguna ocasión.

Narcóticos, cuál es su función y clasificación
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