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Actualizado: 19 de febrero, 2024
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Lesiones del lóbulo occipital ¿cuáles son sus consecuencias?

El lóbulo occipital está prácticamente entero destinado a la visión. Se encuentra la corteza visual primaria, secundaria y de asociación. Para la conexión de lo que veo y lo que manipulo y dicha conexión sea precisa necesitamos al lóbulo occipital, por lo que las consecuencias de lesiones del lóbulo occipital afectarán principalmente al sentido de la vista y del reconocimiento visual.

De qué se encarga el lóbulo occipital

El lóbulo occipital es el lóbulo menos definido anatómicamente, y se encuentra detrás del lóbulo parietal y encima del temporal. Le llega información de los dos ojos tanto homolateral como contralateral. Se divide en dos áreas:

  • Corteza visual primaria: llega la información de la retina, se integra y se procesa. Una lesión provocaría, entre otras afecciones que veremos en el siguiente apartado, ceguera central.
  • Corteza visual secundaria o de asociación: ocupa la mayor parte. La mayor parte de las neuronas de esta área están dirigidas a las características visuales simples, tales como la orientación, la frecuencia espacial, tamaño, color y forma.

La zona occipital del hemisferio derecho se encarga de procesar imágenes no verbales y no simbólicas, reconocimiento de mapas, figuras geométricas… La parte izquierda se encarga de procesar las imágenes relacionadas con el lenguaje (cuando leemos) y también los símbolos o logos.

El lóbulo occipital contiene varias áreas de comunicación visual. Las imágenes visuales del lenguaje se reciben en una de las áreas (área de recepción visual) y se interpretan en la otra. Es fundamental para la lectura y la comprensión de los lectores. Por ejemplo, el área de recepción visual puede ver palabras en otro idioma, pero si no puede entenderlas, solo usa el área de recepción visual. Otras de las principales funciones del lóbulo occipital son:

  • Recepción de datos visuales primarios procedentes de los sensores perceptivos de la retina de los ojos.
  • Determina las propiedades de los colores de los objetos que se encuentran en el campo visual.
  • El lóbulo occipital evalúa la distancia, la profundidad y el tamaño de los elementos del entorno.
  • Identificación de estímulos visuales, especialmente las caras y los objetos que son familiares.

Lesiones del lóbulo occipital y sus consecuencias

Las principales lesiones del lóbulo occipital están relacionadas con el reconocimiento y la cognición visual. Por ello, muchas de las consecuencias de lesiones del lóbulo occipital serán agnosias visuales de todos los tipos posibles. Entre las principales lesiones en el lóbulo occipital encontramos:

1. Ceguera central

La mácula, un área muy pequeña en el centro de la retina (la capa más interna del ojo), está directamente relacionada con la agudeza visual (Luz Arqué, 2005). Las células fotorreceptoras que nos permiten ver con nitidez y captar los colores y la intensidad de la luz se concentran en esta región. La pérdida de visión central puede ocurrir gradualmente o de forma repentina. Suele manifestarse como una mancha oscura, zona borrosa o área deformada en el centro del campo visual que impide ver los objetos con detalle. En la mayoría de los casos, no causa dolor ni molestias, excepto por la restricción visual que implica, que varía según su causa y grado de evolución.

2. Prosopagnosia

La prosopagnosia, también conocida como ceguera facial, consiste en la dificultad para distinguir los rostros porque se ven difuminados y sin rasgos distintivos, lo que hace que todos se perciban como si fueran idénticos. La prosopagnosia se clasifica en dos categorías (Ablanedo et al., 2013):

  • Prosopagnosia adquirida: es común en los adultos debido a:
    • Traumas en el cerebro como lesiones en el lóbulo occipital.
    • Las enfermedades que son progresivas.
    • La enfermedad de los vasos sanguíneos.
    • Infección en los nervios (encefalitis herpética).
  • Prosopagnosia congénita o del desarrollo: en los primeros años de vida o desde el nacimiento, se desarrolla la prosopagnosia de desarrollo o congénita, lo que normalmente significa que el paciente no es consciente de que sufre de este problema (conocido como anosognosia o ignorancia de la prosopagnosia), ya que no está consciente de que se puede distinguir a alguien por su rostro en lugar de por los demás detalles.

3. Acromatopsia

Otra de las posibles consecuencias de lesiones del lóbulo occipital es la acromatopsia. La acromatopsia es un trastorno de la retina en el que la persona no puede ver los colores (Tolosa, 2020). No es que no puedan distinguir entre colores, como lo hacen algunas personas con ceguera para el color. La acromatopsia significa que las personas son ciegas para todos los colores. Sin embargo, la acromatopsia es más que eso. Las personas con esta condición también ven borroso, tienen mayor sensibilidad a la luz (conocida como fotofobia), movimientos involuntarios de los ojos y baja agudeza visual.

4. Ilusiones y alucinaciones visuales

Los trastornos del lóbulo occipital pueden causar ilusiones y alucinaciones visuales. Las convulsiones del lóbulo temporal o las lesiones en la región occipital pueden causar alucinaciones visuales. Las ilusiones visuales, también conocidas como percepción distorsionada, pueden tomar la forma de objetos que parecen más grandes o más pequeños de lo que realmente son, objetos sin color o objetos con colores anormales.

5. Síndrome de Anton

Si se lesionan ambos lados del lóbulo occipital, la persona afectada no puede reconocer objetos con la vista aunque sus ojos funcionen con normalidad (Contardo et al., 2006). Este trastorno se llama ceguera cortical. Algunas personas con ceguera cortical no se dan cuenta de que no pueden ver. El síndrome de Anton es la ceguera cortical, en la que el paciente niega el déficit. La anosognosia se debe a la lesión de las áreas visuales asociativas. Pero además de la negligencia, la fantasía sobre el entorno visual es característica. Puede ser permanente o temporal. En lugar de reconocerlo, con frecuencia elaboran descripciones de lo que ven.

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Marta Guerri

Marta Guerri es Licenciada en Psicología por la UOC y Diplomada en Enfermería por la UB. Posee la acreditación como Psicóloga General Sanitaria, y cuenta con el Máster en Terapia de la Conducta y la Salud, Máster en Terapia Familiar Socioeducativa, y un Postgrado en Salud Mental y Psiquiatría por la Universitat de Barcelona (UB). Es CEO y gestora de contenidos de Psicoactiva.com, un portal líder en psicología, que ha crecido hasta convertirse en una comunidad de referencia en el ámbito de la psicología y las neurociencias. También ha trabajado en terapia con familias con vulnerabilidad social en el Servicio de Orientación y Acompañamiento a Familias (SOAF) y actualmente ejerce de Psicóloga en la Clínica Fertty, donde se dedica a la atención de pacientes y donantes en tratamientos de fertilidad. Además, es miembro de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF). Tiene publicados varios libros sobre psicología y salud emocional, entre los cuales sen encuentran: "Inteligencia Emocional, una guía útil para mejorar tu vida" y "Entrenamiento mental para mejorar tu inteligencia" de la editorial Mestas Ediciones.