acromatopsia

La percepción del color una experiencia meramente subjetiva y personal.

“La realidad no puede ser vista si no es desde el punto que cada uno ocupa, fatalmente en el universo”. J. Ortega y Gasset

Por medio de la percepción recogemos información del exterior a través de nuestros sentidos y la interpretamos de maneras únicas. Por eso, aunque dos personas estén en un mismo espacio y vivan experiencias que parecen ser “iguales” o similares, cada una tendrá una concepción distinta acerca de lo ocurrido, pues en este proceso cognitivo influyen muchos factores que cambian de persona a persona.

Toda experiencia sensorial es subjetiva

La percepción del color es una experiencia subjetiva vivida en cada persona de manera única, se podría decir que el color es un cualia. Pues el ojo ve y el cerebro interpreta lo visto.

Las experiencias son subjetivas y  la ciencia las define como un efecto colateral residual, o sea, que son reducibles al procesamiento de la información y estructura anatómica de cada organismo. La vista es un sentido muy valioso, pues a través de este sentido podemos percibir y acceder a la información que se encuentra en nuestro entorno. Por eso, Aristóteles afirmaba que: “llegamos al conocimiento a través de los sentidos”. La  visión implica la interacción casi simultánea de los dos ojos y el cerebro a través de una red de neuronas, receptores, y otras células especializadas.

¿Cómo se da la visión?

El sentido de la vista se da a través del recorrido de la luz por el interior de nuestros ojos. Ya que sin la luz no es posible la visión ocular. En la primera etapa, la luz entra en el ojo atravesando una serie de tejidos  transparentes, como son: la córnea, el humor acuoso y el humor vítreo. La retina contiene dos tipos de células receptoras de luz, llamadas bastones y conos. La imagen llega a la retina y es ahí donde se activan las células sensoriales, que son las que transforman la luz en impulsos nerviosos, se le conoce a este fenómeno como fototransducción, pues estas células transmiten señales visuales desde el ojo hasta el cerebro a través de éste proceso. Los bastones proporcionan la visión en condiciones de poca luz (visión nocturna).  Y los conos proporcionan la visión en luz brillante (visión diurna), incluyendo la visión del color.

Así, los impulsos nerviosos creados en la retina inician su camino hasta el cerebro, específicamente en la corteza cerebral, por medio del nervio óptico. Subsecuentemente, el cerebro se encarga de reconocer, procesar e interpretar dichos impulsos, convirtiéndolos en imágenes que tienen sentido para nosotros. La percepción visual es entonces, un proceso sensorial que se inicia en la retina, se continúa en el tálamo y finaliza en la corteza cerebral, donde los estímulos que nos rodean se hacen conscientes. El cerebro humano hace además una elaboración subjetiva del mundo que nos rodea, haciéndola única en cada individuo.

A nivel de las células ganglionares de la retina, el código de tres colores cambia a un sistema de oposición al color. Estas neuronas responden específicamente a pares de colores primarios, con el rojo oponiéndose al verde y el azul al amarillo. Así, la retina tiene dos tipos de células ganglionares sensibles al color: rojo-verde y amarillo-azul.

Otras células ganglionares que reciben la entrada de los colores no responden diferencialmente a las diferentes longitudes de onda, limitándose a codificar luminosidades relativas en el centro y la periferia. Estas células sirven como detectoras de blanco y negro. Así mismo, codifican la información sobre la cantidad relativa de luz que entra en el centro y la periferia de sus campos receptores y frecuentemente, sobre la longitud de onda de esa luz. La corteza estriada y la corteza visual de asociación realizan el procesamiento adicional de esta nueva información visual que se recibe de las capas magnocelular, parvocelular y coniocelular del núcleo geniculado lateral dorsal. Por ello, el papel de la corteza estriada en el análisis del color es fundamental en este proceso.

El sistema magnocelular es ciego al color y sensible al movimiento, a la profundidad y a las diferencias pequeñas de luminosidad. Por otra parte, pero involucrándose en el mismo proceso, encontramos el sistema parvocelular, que transmite a la corteza visual primaria la información necesaria para la percepción del color y los pequeños detalles,  recibe información solamente desde los conos rojos y verdes. Las neuronas de la corteza estriada envían axones a la corteza extraestriada (región de la corteza visual que rodea la corteza estriada).

Los estudios con animales de laboratorio indican que las neuronas de una subárea específica de la corteza extraestriada: V4, están implicadas tanto en el análisis de la forma como en el análisis del color. Las lesiones del área V4 suprimen la constancia del color referida a la percepción precisa del color bajo diferentes condiciones de iluminación, (Zeki, 1980).

¿Qué es la acromatopsia?

Es una condición no progresiva, caracterizada por una ausencia parcial o total de la visión del color. Las personas con acromatopsia completa no pueden percibir los colores distintos  al negro, al blanco y a las escalas de grises. La acromatopsia incompleta es una forma más leve de la condición, la cual les permite cierto grado de discriminación del color, también es conocida como ceguera al color. Estos problemas de visión se desarrollan en los primeros meses de vida, cuando no es a consecuencia de otro evento detonador.

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Implica a su vez otros problemas de la visión, como: un aumento de la sensibilidad a la luz y el deslumbramiento, conocida como fotofobia; movimientos involuntarios de los ojos (nistagmus); en algunos se ve reducida significativamente la agudeza visual. Los sujetos con acromatopsia pueden tener también hipermetropía y, menos comúnmente miopía.

Genética  y acromatopsia

Afecta aproximadamente a 1 de cada 30.000 personas en todo el mundo. la acromatopsia completa ocurre con frecuencia en la población de los habitantes de Micronesia, ya que entre el 4 y el 10% de las personas de esta población tiene una ausencia total de la visión del color, en dicha población se han encontrado  mutaciones en el gen CNGB3. En la población mundial se encuentran mutaciones en los genes NGA3, CNGA3, CNGB3, GNAT2, PDE6C y el PDE6H.

Es un trastorno autosómico recesivo, lo que significa que para que la enfermedad se  desarrolle, las dos copias del gen deben ser mutados. Así, la persona que tiene un solo gen portador, no desarrollará la enfermedad, porque la otra copia está funcionando bien. Para que una persona la desarrolle, ambos padres deben ser portadores. Esto le da a una familia con un niño afectado un 25% (1 de 4) de riesgo por cada embarazo. También habría una probabilidad del 50% de que el niño sea portador.

En las personas con acromatopsia completa, los conos no son funcionales. La pérdida de la función de los conos conduce a una falta total de visión del color y genera a su vez otros trastornos de la visión. Las personas con acromatopsia incompleta tienen una visión limitada del color, así como otros problemas de visión.

En algunas personas con esta condición no se han identificado mutaciones en los genes que comúnmente afectan a la demás población con acromatopsia. En estos individuos, la causa de la enfermedad es desconocida. Otros factores genéticos que no han sido identificados y probablemente contribuyen a esta condición.

Proporción de la patogénesis detectada por este método

GEN PROPORCIÓN DE ACROMATOPSIA ATRIBUIDA A VARIANTES PATÓGENOS EN ESTE GEN ANÁLISIS DE SECUENCIAS ANÁLISIS DE LA ELIMINACIÓN/ DUPLICACIÓN DE LOS GENES
CNGA3 5%-23% en Europeos

28% en Israelíes  y Palestinos

80% in Chinos

~100% Sin informes
GNAT2 Familias ~100% Familia
PDE6C Familias ~100% Sin informes
ATF6 Familias ~100% Sin informes
PDE6H Familias ~100% Sin informes
Desconocido Familias No aplica Sin informes

 

La acromatopsia se hereda de manera autosómica recesiva. En la concepción, cada hermano de un individuo afectado tiene un 25% de posibilidades de ser afectado, un 50% de posibilidades de ser un portador asintomático y un 25% de posibilidades de no verse afectado y no ser un portador. Las pruebas de “portadores” para parientes en riesgo y las pruebas prenatales para embarazos con mayor riesgo son posibles si las variantes patogénicas se han identificado en la familia.

Acromatopsia cerebral

La acromatopsia es uno de los trastornos visuales específicos de origen cerebral, el cual implica la pérdida específica de la capacidad de ver el mundo en colores. Los que la padecen suelen percibir un mundo monótono, principalmente en cuanto a color se refiere, pues los colores como mencionaba, pueden producir emociones y modifican nuestra percepción en ocasiones, algunos pacientes describen su visión como  “sombras sucias en escala de grises”, su visión es similar a un antiguo filme en blanco y negro. Es importante mencionar que al verse reducido de manera parcial o total un sentido, se tienden a desarrollar otros, ¡es la maravilla del cerebro, el cual siempre busca y encuentra vías para que seamos funcionales y adaptables a nuestro entorno!

Desde el punto de vista de la especialización funcional, se valora el grado de especificidad. Los pacientes con acromatopsia pueden escribir, leer, diferenciar formas y  profundidades generadas a partir del movimiento. De hecho, algunos pueden ver mejor cuando no hay tanta luz, lo cual les da excelentes habilidades visuales nocturnas o cuando hay poca luz, como la pesca de ciertas especies, la cual se realiza mejor en la noche, pues “ven mejor entre sombras”. Demostrando así que aunque se encuentran “limitados” en este sentido, pueden aprovechar sus capacidades diferentes en otros ámbitos, con un ejercicio de autoconocimiento, aceptación y voluntad.

Por otra parte, estudios de resonancia magnética funcional en humanos (fRMN)  muestran que hay una región sensible al color en la corteza temporal inferior: V8. Las lesiones que provocan acromatopsia o visión sin color, se lesionan el área V8 u otras regiones cerebrales que proporcionan aferencia a V8. Además de perder la visión del color, las personas afectadas por esta lesión ni siquiera pueden imaginar colores o recordar los de los objetos que vieron antes de que ocurriera el daño cerebral.

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Otros trastornos visuales de origen cerebral con respecto al color son:

  1. Anomia del color: no se pueden nombrar los colores aunque se pueden reconocer.
  2. Agnosia del color: no se pueden reconocer los colores.
  3. Hemiacromatopsia: es un estado en el cual, sólo se percibe la mitad del campo visual como incolora, mientras que la otra mitad se asimila con colores de manera normal
  4. Acromatopsia pasajera: Un estudio de caso único reveló el caso de un hombre de 54 años que padecía repetidos ataques los cuales iban acompañados de una pérdida repentina y pasajera de la capacidad de ver el mundo en color.
  5. Acromatopsia del envenenamiento por monóxido de carbono: es un fenómeno en el que la visión del color se conserva o resulta mucho menos afectada que otros atributos de la visión y se produce por lesión en la vía ventral.

Diagnóstico y tratamiento

Se establece por medio de la historia clínica y familiar, exámenes para el nistagmus,  pruebas de agudeza visual, evaluación de la visión del color  y examen de fondo de ojo. Si se sospecha la acromatopsia, las pruebas adicionales pueden incluir una tomografía de coherencia óptica, la autofluorescencia del fondo de ojo, campos visuales, electrorretinograma (ERG), tomografía de coherencia óptica (OCT) y pruebas psicofísicas entre otras.

La prueba de portador para los familiares en situación de riesgo y diagnóstico prenatal para los embarazos con mayor riesgo son posibles si las variantes patógenas se han identificado en la familia.

Tratamiento común para la Acromatopsia

Se emplean cristales de filtros oscuros y muy especializados como  lentes de contacto con escalas de rojos para reducir la fotofobia, para potenciar y mejorar la agudeza visual; graduación especial para la visión reducida; es aconsejable que se realice un examen oftalmológico cada 6 a 12 meses en los niños que la padecen y cada dos o tres años para los adultos.

Como parte de la cultura inclusiva, se aconseja dar siempre a estas personas asientos de clase preferencial a los que tienen ésta condición y apoyarles en lo que podamos cuando nos lo requieran y esté en nuestras posibilidades.

Lo que vemos no es lo que parece

“En este mundo nada es verdad, ni nada es mentira, todo depende del cristal con que se mira”. Refrán popular

Las cosas y los colores que percibimos no son exactamente tal y como se nos muestran a los sentidos, algunos rasgos que percibimos en ellas les pertenecen como características reales y otras no, puesto que pasan por el proceso de sensación y percepción.

Hablando en éste sentido, los objetos tienen dos tipos de cualidades. Las primarias, que son inseparables de un cuerpo, independientemente de su estado, las cuales nos producen ideas sencillas, como la solidez, la extensión, la figura, el movimiento o reposo y el tamaño, o sea que ese conocimiento se pueda expresar en términos matemáticos. En cambio, las cualidades secundarias, son aquellas que no existen en las cosas mismas, y, en cierto sentido son subjetivas, como el calor, el color, los sonidos y el gusto, pues estas sensaciones dependen del sujeto que las percibe.

Si una persona ciega quisiera estudiar el cerebro de una persona que puede ver los colores para intentar comprender qué es lo que quiere decir cuando habla de los colores, podría llevar a cabo toda una serie de investigaciones hasta que obtuviera una descripción completa de las leyes del procesamiento de las longitudes de onda. Podría intentar descifrar por completo las leyes de la visión en color. Sin embargo, y a pesar de disponer de toda esta información, aún no sabría qué es el rojo ni qué es el azul, porque son parte de la experiencia real e inefable del color (indescriptible). Por tanto, el color es un cualia, es decir, el color es un conocimiento intuitivo, inmediato e indescriptible, es una experiencia personal y única, por todo lo que nos evoca, por eso es un proceso intrínseco y directo.

Dennett, habla acerca de la visión de la siguiente manera:

“No vemos, oímos o sentimos la complicada maquinaria neural revolviéndose en nuestro cerebro y nos tenemos que conformar con una interpretación, una versión digerida, una ilusión del usuario, que es tan familiar para nosotros que la tomamos no sólo como real sino como la realidad más indudable e íntima de todas”.

¿Inefable? En el estricto sentido de lo innombrable quizá no más, todo gracias a la tecnología que nos demuestra hoy día que aun teniendo acromatopsia, los colores pueden ser comunicados o aprendidos, por medio de una experiencia directa aunque de maneras que quizás nunca imaginamos, todo gracias a la nanotecnología y a los cyborgs. Si esto te suena a película de ciencia ficción, sigue leyendo y verás que la realidad es aún más interesante y prometedora.

Los colores y las emociones

La mayoría de los seres humanos somos altamente visuales, aspecto que está siendo muy bien aprovechado por el neuromarketing y la mercadotecnia con excelentes resultados desde hace varias décadas.

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Los colores expresan estados anímicos y emociones de muy concreta significación psíquica, también ejercen una acción fisiológica. Por ejemplo: En general, los colores cálidos se consideran como estimulantes, alegres y hasta estimulantes; los fríos son generalmente percibidos como relajantes, inductores de la concentración y tranquilizantes, en algunos casos deprimentes. Recordemos que la visión involucra la percepción y nuestro contexto, así como las preferencias personales, por lo que están determinados también por sus reacciones inconscientes, tanto como por diversas asociaciones que tienen relación con su entorno.

Los colores nos evocan ciertas emociones, al menos en la mayoría, pues recordemos que el color es una experiencia subjetiva y personal. Por ejemplo: El amarillo, en la mayoría es un color estimulante, es como una luz radiante, muchos lo asocian con la energía solar y sus beneficios, representa la alegría y resulta estimulante. El rojo está relacionado con la sangre y el fuego, sugiere calor, excitación, pasión, impulso, acción, éxito y agresividad. El azul, es el color del cielo y el agua a muchos les evoca serenidad, concentración y frialdad. El naranja, al ser mezcla del amarillo y rojo, tiene las cualidades de estos, por eso es muy socorrido en los comercios que tienen que ver con la industria alimenticia, porque invita a los clientes a consumir el producto alimentario, por medio del estímulo que nos da el color. El verde, color muy presente en la madre Natura, suele ser percibido como fresco, natural,  tranquilo y reconfortante. El violeta es un color que asociamos con cuestiones de pensamiento mágico y místico; en sus matices claros expresan delicadeza y tranquilidad. Así mismo, cada color tiene su propio constructo social y por tanto está vinculado a los procesos de sensación, percepción, emoción y puede producir incluso reacciones fisiológicas.

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Links

Referencias bibliográficas

  • Carlson, N. (2006). Fisiología de la conducta. Madrid: Pearson Educación.
  • Coren, S., Ward, L. y Enns, J. (2001). Sensación y percepción. México: McGrawHill.
  • Dr. Oliver Sacks, La isla de los ciegos al color. Alfred Knopf editor. EE.UU.: Vintage Press Editor.
Acromatopsia: viendo una realidad gris, sin ser pesimista
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