La fatiga mental y emocional es un estado de agotamiento físico y psicológico crónico, resultado de un exceso de exigencias personales y un estrés mental continuado. Es la sensación de estar emocionalmente exhaustos y agotados por las situaciones que nos rodean.

Suele ser el resultado de una sobrecarga de sucesos estresantes tales como la ruptura de una relación, la muerte de un ser querido o una búsqueda de empleo sin éxito. Este tipo de fatiga afecta a muchas personas, aunque es más común y frecuente en las mujeres, haciéndolas más susceptibles a padecer trastornos de ansiedad, la depresión y, en algunos casos, suicidio.

Signos y síntomas de la fatiga emocional

Cada individuo posee una capacidad única de enfrentarse al estrés. Cuando se excede su capacidad, el sistema puede dejar de funcionar correctamente o incluso apagarse por completo.

Los signos más comunes que aparecen cuando sufrimos de fatiga mental y emocional son:

Por suerte, el agotamiento mental y emocional se puede evitar haciendo frente a la tensión que lo causa.

Prevención y Tratamiento de la fatiga emocional

Para prevenir, sobrellevar y dejar atrás los episodios de fatiga mental y emocional, lo que se aconseja hacer es llevar una vida más saludable en general. Dormir lo suficiente. Mantener una dieta sana. Reducir su consumo de alcohol y cafeína. Pero sobretodo realizar ejercicio periódico como caminar rápido, nadar, montar en bicicleta, etc.

Otras cosas que podemos hacer son las siguientes:

Asume la situación y reconoce el problema

Pararnos a analizar con más calma la situación, qué está pasando y cuál puede ser la verdadera causa de nuestro agotamiento. En este punto es muy importante evitar culpar a otros de nuestros problemas, ya que entonces les estamos dando el poder a ellos sobre nosotros y nuestras emociones.

Pon límites

No hacernos excesivas demandas a nosotros mismos, ni permitir que otros nos las hagan. La aceptación de demandas poco razonables disminuye nuestra autoestima y profundiza nuestro agotamiento.

Tómate tu tiempo

Haz algo que te guste, dedícate tiempo y dinero para algún capricho. Sentirte bien contigo mismo y distraerte de tus problemas puede tener grandes beneficios.

Céntrate en el momento presente

No te angusties recordando situaciones que ya han pasado, ni estés preocupado todo el día por lo que te traerá el futuro, no te traerá ningún bien. Este es un consejo que se da en la mayoría de programas de autoayuda emocional, y es que en realidad funciona. Si te encuentras en casa, disfruta del momento de estar en casa, si estás trabajando, céntrate sólo en el trabajo. Si logras centrarte en lo que te está sucediendo en este preciso momento, podrás reducir notablemente tus niveles de estrés.

Abandona la culpa

La culpa de no poder llegar a todo nos lleva a un profundo y retorcido malestar interior. Debemos empezar a ser menos exigentes con nosotros mismos, esto nos proporcionará más energía, porque en vez de invertirla en machacarnos, la aprovecharemos en cuidarnos.

No te aísles

Hablar con personas que están experimentando problemas similares a los nuestros siempre es útil. Una de las peores partes de agotamiento emocional es que las personas se aíslan de los demás, profundizando así en su malestar. No pienses ni por un momento que eres la única persona en el mundo que se siente así o que eres un fracaso. Tienes un problema común, y se puede hacer algo al respecto. Así que busca la compañía de tus familiares y amigos, verás cómo logras ver las cosas desde otra perspectiva.

La fatiga mental y emocional
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